Una nueva vida para la era de Internet

Los últimos 10 años en la historia de Internet han estado protagonizados por las iniciativas de economía colaborativa y por las aplicaciones de movilidad. Ambas tendencias se han visto favorecidas por la mejora del acceso a Internet gracias a los smartphones y a la confianza que se ha generado entre los usuarios gracias a las redes sociales. De esta forma millones de personas utilizan Internet a diario para realizar todo tipo de labores, más allá de las funciones de comunicación e información para la que inicialmente fue concebido. Ahora hemos llegado a un punto en el que gracias a los servicios y productos que se ofrecen en Internet cualquier persona puede tener sus principales necesidades cubiertas sin necesidad de salir de su hogar, lo cual por otro lado está ayudando a que la gente pueda dedicarse a hacer aquellas tareas que realmente le aportan valor, sobre todo a nivel profesional y de ocio, algo que hasta hace poco tiempo estaba reservado a unos privilegiados, que no se veían obligados a dedicar su tiempo libre a todo tipo de labores del hogar, recados y gestiones varias.

Como consecuencia de ello en los últimos años han surgido todo tipo de servicios online que buscan hacernos la vida más sencilla y para conseguirlo se apalancan en la utilización de procedimientos que facilitan que a través del crowdsourcing se puedan realizar variados servicios que prestan las personas a un coste reduciendo, eliminando intermediarios innecesarios y mejorando la eficiencia de los procesos. Aquí es donde nos encontramos en un momento en el que ya no necesitas lavar la ropa ni plancharla, porque se lo puedes encargar a Mr Jeff; no necesitas cocinar, porque puedes comer cada día alimentos frescos y sanos gracias a Miplato; no tienes que ir a hacer recados, porque le puedes pedir que te lo haga Glovo; no tienes que ir al super a hacer la compra, porque lo puede hacer por ti Comprea; no tienes que preocuparte por las tareas tediosas, porque te puede ayudar Eelp; no tienes que buscar sitio para aparcar tu coche, porque te lo puede aparcar Valeet; o ni siquiera te tienes que comprar un coche, porque puedes ir en Blablacar; ni comprarte un apartamento para ir de vacaciones, porque lo puedes alquilar en Airbnb. Así podríamos seguir hablando de multitud de servicios online basados en economía colaborativa que han surgido en los últimos años para ayudarnos a hacer nuestra vida más sencilla, ahorrarnos dinero y de paso introducir modelos económicos mucho más eficientes que los que existían con anterioridad.

Si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta de que todos estos servicios tienen en común que ayudan a eliminar ineficiencias y al hacerlo están generando nuevos modelos de negocio, en los que las empresas no aplican grandes márgenes de negocio, sino pequeñas comisiones, que permiten que los servicios prestados resulten más accesibles para todo el mundo. También es cierto que algunas de estas propuestas de economía colaborativa podrían ser consideradas como competencia desleal para las empresas tradicionales, lo cual ha llevado incluso a conflictos en determinados sectores como el del transporte por carretera, en la lucha entre los taxistas y Uber o los autocares y Blablacar. Pero la realidad, que está siendo respaldada incluso por los tribunales, es que la economía colaborativa ofrece unas ventajas que son fundamentales para que la sociedad avance. Por ejemplo en el caso del transporte por carretera habíamos llegado a una situación en la que era insostenible que cada persona tuviese su propio coche, llegando a casos alarmantes como el de Estados Unidos en la que por cada 1.000 personas cuentan con 965 vehículos a motor. En este punto tenemos que agradecer a la situación de crisis económica, que hemos vivido en los últimos años, que haya traído un poco de cordura al mundo y sobre todo que haya favorecido la proliferación de los proyectos de consumo colaborativo que estamos comentando.

Pero al ser Internet una tecnología exponencial, no va a pasar mucho tiempo antes de que se produzca un nuevo gran cambio como el que hemos vivido en los últimos 10 años. Incluso el cambio ya ha empezado a producirse y amenaza con ir aún mucho más rápido de lo que inicialmente se podría imaginar. Hablamos de cómo la economía colaborativa va a evolucionar a la economía de la robótica y la inteligencia artificial. Y aquí es donde encontramos como son muchas de esas empresas que surgieron para desarrollar la economía basada en la colaboración de personas, las que están apostando de forma decidida por una nueva economía basada en la automatización. Quizás el mejor ejemplo de esta situación lo encontramos en la empresa Uber, que desde que comenzó a funcionar en 2009 ha generado infinidad de noticias en relación con su propuesta de valor, para permitir que cualquier persona pueda obtener unos ingresos ofreciendo sus servicios de conductor privado con su propio vehículo. Ahora la empresa parece querer ir mucho más allá y satisfacer las expectativas de los inversores que han aportado más de 11.000 millones de dólares, para construir uno de los referentes a nivel mundial en la industria de los coches autónomos. De esta forma en Uber encontramos un ejemplo de la próxima gran tendencia en el ámbito de los negocios digitales, el paso de la economía colaborativa basada en la confianza generada por las redes sociales, a la economía de la robótica que se va a construir gracias a los avances producidos en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, especialmente gracias al Machine Learning y el Deep Learning.

Pero Uber no es una excepción, porque multitud de empresas digitales trabajan en el desarrollo de nuevos modelos de negocio que tienen como base la automatización, a través de la robótica y la inteligencia artificial. Estamos hablando de empresas que nacieron siendo digitales, pero que han decidido afrontar su propio proceso de transformación digital, conscientes de que los cambios se producen de forma tan brusca y rápida, que nadie puede acomodarse sobre modelos de negocio que en cualquier momento pueden quedarse obsoletos.  Veamos a continuación cómo están trabajando para conseguirlo algunas de estas empresas.

De la economía de la colaboración a la economía de la automatización

Just Eat es uno de los líderes a nivel mundial en el negocio de la venta de comida a domicilio. La empresa fundada en Dinamarca en el año 2001, ha sido capaz de construir un gran negocio sobre la idea de que las personas puedan comer en su propio domicilio u oficina, la comida elaborada por los restaurantes. En sus inicios la empresa se enfrentó al gran reto de hacer saber a la gente que existía un servicio de este tipo y además romper con las reticencias iniciales que tenía la gente a la hora de comprar por Internet. Además tuvo que convencer a los restaurantes de que cambiasen su forma de trabajar para adaptarse a este nuevo modelo de negocio. Como os podéis imaginar lograr ambos objetivos no ha tenido que ser tarea fácil y prueba de ello es que la empresa ha requerido de 89 millones de dólares para su desarrollo, hasta que en 2014 comenzó a cotizar en bolsa. Entonces es cuando una empresa que apenas ha tenido tiempo para asentar su negocio observa como en un mundo tan cambiante no puede acomodarse en un modelo de negocio que en poco tiempo podría complicarse y es por esto que comienza a considerar la robótica como un aliado para su futuro, siendo una de las primeras empresas a nivel mundial que decide utilizar robots para el reparto de productos a domicilio, en este caso comida. De esta forma el año pasado comenzó a realizar una prueba de reparto de comida a domicilio por medio de robots en la localidad inglesa de Greenwich, utilizando máquinas desarrolladas por la empresa Starship.

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El robot utilizado puede alcanzar una velocidad de 6 km/h por lo que está diseñado para entregas de cortas distancias. Cada robot mide 60 cm de alto, pesa 18 kilos y está equipado con un sistema de navegación por medio de GPS y cámaras, lo cual le permite funcionar de manera autónoma. Además dispone de micrófono y altavoz que le ayudan a comunicarse con las personas que se encuentra por el camino. Una vez que la empresa ha decidido dar el paso hacia la automatización de la entrega a domicilio, sería fácil pensar también en que se podría ir más allá en esta estrategia aplicando las mismas técnicas a otros segmentos del modelo de negocio, como pueden ser los restaurantes, donde gracias a propuestas como las impresora 3D Foodini, creada por la startup Natural Machines, se puede iniciar una nueva forma de producir los alimentos, en los que prime la eficiencia e incluso la personalización, donde los usuarios a través de una web como la de Just Eat podrían estar eligiendo los alimentos que quieren consumir, adaptando las recetas a sus gustos y encargando directamente al restaurante que le “imprima” su comida preferida y se la lleve a casa con un robot.

En otra empresa de comercio electrónico como es Amazon también encontramos un gran número de iniciativas que utilizan la tecnología para ayudar a sus clientes en sus procesos de compra y de paso mejorar su fidelización hacia la empresa. Entre estas iniciativas tecnológicas destaca como la más llamativa el reparto de paquetes con drones, como una de las primeras aplicaciones de estos dispositivos en el sector de la logística, que posteriormente ha sido copiada por otras empresas del sector. Al igual que todo lo relativo a la robotización de sus almacenes desde los que distribuye sus productos a todo el mundo y que son un ejemplo a seguir para toda aquella empresa que quiera optimizar sus sistemas de gestión para hacerlos más eficientes. Del mismo modo el gigante del ecommerce está aprovechando las tecnologías denominadas Internet Of Things para desarrollar su producto Dash Buttons que facilita la compra de productos de higiene directamente desde el lugar en el que solemos consumir esos productos, evitando los típicos olvidos a la hora de comprar esos productos tras haberse agotado. La comodidad que ofrece para el usuario la utilización de este tipo de servicios redunda claramente en la fidelización tanto hacia el producto en cuestión como de la propia compra en el supermercado online de Amazon. Y hablando de supermercado y de IoT, también vale la pena fijarse en cómo la empresa ha visualizado a través de Amazon Go, cómo serán las tiendas de conveniencia del futuro, en las que no habrá que pasar por caja para pagar los productos, algo que de alguna forma puede parecer similar el famoso 1-Clic, que tan buenos resultados le están reportando a nivel de venta online, pero en este llevado al mundo real en tiendas físicas, en las que el proceso de compra se simplifica al máximo, para evitar molestias al comprador y potenciar las ventas para la empresa. Finalmente la mayor apuesta de la empresa por aprovechar al máximo las tecnologías exponenciales la encontramos en el uso que está haciendo de la Inteligencia Artificial a través de su producto Amazon Echo, basado en el agente inteligente llamado Alexa. Un producto que está logrando un éxito sorprendente, que supera significativamente al logrado por otros asistentes para el hogar basados en Inteligencia Artificial y sobre todo porque está consiguiendo un nivel de engagement muy alto con los usuarios, algo que por ahora no consiguen replicar los asistentes de voz en el móvil como Siri, el el PC como Cortana, o en otros dispositivos como Google Home. En concreto las ventas de Amazon Echo se han disparado a los 5,2 millones de unidades a lo largo de 2016, superando significativamente las estadísticas de los analistas del sector y duplicando la venta del producto en el año anterior.

En la misma tendencia nos encontramos otras muchas iniciativas basadas en robots virtuales o asistentes inteligentes que nos ayudarán a realizar todo tipo de tareas virtuales, como las que ahora hacen las empresas que ofrecen servicios a través del crowdsourcing. De esta forma muchas de las tareas que antes podían realizar personas con baja cualificación, a través de plataformas como el turco mecánico de Amazon, pronto serán realizadas por inteligencias artificiales, con las que podremos interactuar a través todo tipo de dispositivos, que casualmente también están siendo desarrollados por las mismas empresas, que anteriormente apostaron por modelos de negocio basados en las personas y que ahora empiezan a apoyarse en las máquinas, conscientes de que en el futuro una parte importante del trabajo que ahora hacen las personas serán realizados por la Inteligencia Artificial. De esta forma al igual que la tecnología Amazon Web Services supuso un punto de inflexión en el uso de internet, abaratando significativamente los costes de almacenamiento y procesamiento de los datos online, además de ofreciendo modelos mucho más eficientes para el uso del software gracias a la nube, ahora vemos cómo la Inteligencia Artificial supondrá un nuevo punto de inflexión en esta evolución, hacia modelos en los que Internet ofrece una mayor utilidad a las personas y nuevas vías de negocio para las empresas.

Quizás entre los aspectos más interesantes respecto a cómo la Inteligencia Artificial está llegando a nuestras vidas, lo encontramos en cómo las empresas lo están utilizando en los distintos productos que van desarrollando, por ejemplo en el caso de Amazon comenzó en la aplicación dentro de la propia tienda online a través del diseño del algoritmo para su sistema de recomendaciones basado en el comportamiento del usuario cuando utiliza la web. En el caso de Google también la Inteligencia Artificial ha sido utilizada durante mucho tiempo para poder ofrecernos mejores resultados en las búsquedas que realizamos en el buscador, pero la realidad es que en este caso el resultado no es tan satisfactorio como podríamos esperar de una empresa que tiene una capacidad tan grande para desarrollar nueva tecnología. Por lo tanto está siendo en el desarrollo de nuevos productos donde realmente la empresa, ahora llamada Alphabet, está pudiendo obtener el máximo rendimiento de las tecnologías sobre las que se sustenta la Inteligencia Artificial, como son las redes neuronales, el aprendizaje de máquinas y aprendizaje profundo.

Entre los productos en los que Alphabet está volcando su capacidad de desarrollo de tecnología basada en Inteligencia Artificial destaca Waymo, el nombre que ha elegido la empresa para denominar su proyecto de coches sin conductor o coches autónomos. Un proyecto que ha pasado por diferentes altibajos, pero que ahora presenta novedades interesantes como el acuerdo con Fiat-Chrysler para fabricar las cien primeras unidades de un vehículo autónomo, que ya ha comenzado a ser evaluadas por el Departamento de Vehículos Motorizados de California, logrando mejoras significativas con relación al año anterior, en cuanto a seguridad y eficiencia en su tecnología de autoconducción. Estos coches de prueba recorrieron 635.868 millas en 2016, tiempo en el cual únicamente experimentaron 124 errores reportables, en relación con  las veces que un ser humano tuvo que hacerse con el control del coche. Un dato significativamente mejor respecto a 2015, año en el que con 424.331 millas recorridas los coches de Google requirieron de la intervención humana en 341 ocasiones. Unos datos que nos acercan rápidamente a una situación en la que pronto los coches autónomos serán una realidad en nuestras calles y carreteras, entonces nuestra vida cambiará mucho más aún de lo que está haciendo gracias a los procesos de digitalización de los que hemos hablado al comienzo de este artículo. Entonces el sector del transporte, impulsado por la inteligencia artificial, disfrutará de las ventajas de la automatización, con las que ya cuentan otros sectores como la industria y el diseño gracias a tecnologías como la fabricación digital.

La necesidad de desarrollar nuevas formas con las que interactuar con la tecnología

De esta forma cuando en el hogar y en el transporte, que son dos de los ámbitos en los que las personas tenemos un mayor número de interacciones con la tecnología, avancemos en la automatización de los procesos, disponiendo de hogares inteligentes y coches inteligentes, el siguiente paso será establecer con ellos una comunicación más eficiente a la que realizamos actualmente con los ordenadores y smartphones por medio de comandos escritos, pasando a realizar una comunicación basada en la voz, a través de nuevos interfaces, como los que se están desarrollando para los agentes inteligentes tipo Siri, Cortana y Echo. Aquí es donde nos encontraremos con una alta probabilidad de que en los próximos años se va a producir un nuevo salto en el uso de la tecnología, equivalente al que hemos vivido recientemente cuando hemos podido empezar a utilizar Internet en cualquier lugar y en cualquier momento gracias a los smartphones. La agilidad que permite poder comunicarse con la tecnología por medio de la voz aumentará el uso que hacemos de Internet, a través de todo tipo de aplicaciones y al mejorar la usabilidad mejorará también la utilidad que nos ofrezcan este tipo de aplicaciones.  De esta forma si gracias a los teléfonos inteligentes ha aumentado significativamente el uso de Internet, al poder acceder a la web en lugares donde antes no era posible, por no disponer de un ordenador, ocurrirá lo mismo ahora para las situaciones en las que comunicarnos a través de un teclado no resulta adecuado, por ejemplo cuando estamos andando, comiendo, haciendo deporte o conduciendo.

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Lo que falta en este punto para que nos lancemos a utilizar masivamente la voz para comunicarnos con la tecnología, es que existan las aplicaciones que sirvan como incentivo porque nos ofrecen una clara utilidad frente a la versión táctil de dichas aplicaciones. Al igual que apps como Whatsapp han provocado que millones de personas se decidan a comprar y usar a diario un smartphone, tendrán que surgir las aplicaciones correspondientes para los nuevos dispositivos controlados por voz como son Amazon Echo y Google Home. De hecho estas aplicaciones ya han empezado a desarrollarse de manera masiva, por ejemplo para el dispositivo de Amazon que cuenta con miles de Alexa Skills pensadas para ofrecer todo tipo de utilidades. En este caso el reto lo encontramos en conseguir que el usuario recuerde la utilidad que le ofrece cada aplicación y lo anteponga a realizar la misma función de manera convencional, a través de la app que tiene en su smartphone. Este reto de usabilidad es tan significativo que debe tener bastante preocupados a los responsables de las empresas que se han lanzado al desarrollo de wearables y otro tipo de dispositivos como los asistentes para el hogar, que ven cómo sus aplicaciones no están logrando la fidelización de sus usuarios que sí que han conseguido las correspondientes apps para smartphone.

Es por todo lo que acabamos de comentar que nos encontramos en un nuevo ciclo en lo que se refiere al desarrollo de negocios digitales, que se va a caracterizar por la automatización de procesos gracias a la robótica y la inteligencia artificial. Una situación en la que muchas de las startups que han surgido en los 10 últimos años tendrán que reinventarse para seguir resultando de utilidad a sus clientes y donde las empresas tradicionales tendrán que acelerar sus procesos de transformación digital. Muchas de estas empresas que aún ni siquiera han sido capaces de cumplir con la primera etapa en el proceso de digitalización, tendrán que afrontar ahora el proceso de automatización, de no hacerlo será muy complicada su subsistencia en una situación en la que las grandes empresas tecnológicas si que están dispuestas a hacerlo y no tienen reparos en ocupar cualquier actividad de negocio en la que puedan obtener gran un beneficio.

Nota:

Quiero dar las gracias a todos los que habéis colaborado en la campaña de crowdfunding para escribir el libro Futurizable. Para mi resulta fundamental saber que puedo contar con el apoyo de la comunidad de lectores de esta newsletter y que vale la pena seguir desarrollando este trabajo de divulgación para fomentar la innovación.

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