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El inicio de la segunda carrera espacial

13 mayo, 2016

Los Hermanos Wright pasaron a la historia como los pioneros de la aviación por la hazaña conseguida el 17 de diciembre de 1903 al hacer volar el Flyer I, su primer avión propulsado por motor, que tenía como principal novedad respecto a los aviones anteriores, disponer de un sistema de control de viraje mediante el alabeo que permitía poder ser dirigido por el piloto. Cuando esto sucedió aún no se habían demostrado las leyes de la aerodinámica que explican por qué es posible el vuelo de los aviones. Por lo tanto, la experimentación demostraba que era posible volar pero nadie había demostrado las leyes físicas que lo explicaban. Más tarde, en la década de 1920, cuando Ludwig Prandtl desarrolló la base matemática que da sustento a los principios fundamentales de la aerodinámica subsónica, y con los posteriores desarrollos y teorías que se fueron formulando y demostrando, se llegaría a contar con la teoría aerodinámica detrás del fenómeno que permitía volar al Flyer I creado por los Hermanos Wright.

En estos momentos nos encontramos en una situación que puede llegar a ser similar, y, aunque aún es muy pronto para saber la trascendencia que va a tener, existiendo muchas dudas al respecto, vale la pena seguir la pista a uno de los inventos que podría resultar más relevante para el futuro de la exploración espacial. Hablamos del motor EmDrive o propulsor de cavidad resonante RF, inventado por el ingeniero aeroespacial Roger Shawyer. Un motor con la capacidad de generar un empuje gracias al rebote de microondas dentro de un cono metálico, es decir, un motor que puede funcionar sin combustible, cuya física contradice la ley de conservación del momento lineal. El motor ha sido probado por científicos de la NASA y parece que funciona. Hasta el punto de que han llegado a elucubrar que un motor EmDrive, alimentado por un generador nuclear portátil de 2 megavatios, permitiría a una nave tripulada llegar a Marte en tan solo 70 días. Y con tan solo 6 kilovatios de potencia, obtenidos mediante paneles solares, se podría generar el impulso necesario para mantener un satélite geoestacionario en órbita indefinidamente. Pero todo esto por el momento solo son experimentos y suposiciones. En el mundo científico existe una enorme polémica en relación con el funcionamiento real del EmDrive, de forma que la mayor parte de la comunidad científica se posiciona en contra de esta invención. Del otro lado, un pequeño grupo de científicos trabajan para explicar los fundamentos físicos que podrían explicar el extraño fenómeno que se produce dentro del motor, que hacen que pueda pueda generarse movimiento sin necesidad de combustible. La gran expectación que está generando este invento y los científicos que se han volcado a verificar su funcionamiento,  son un indicativo de que algo importante está pasando o podría pasar con el EmDrive, suficiente como para que su utilidad no haya sido descartada aún, como una locura que contradice completamente las leyes de la física. Prueba de esta situación es el estudio realizado por el científico Mike McCulloch, de la Universidad de Plymouth, proponiendo una nueva teoría de inercia que podría explicar el extraño funcionamiento del EmDrive. Pero, llegue a verificarse o no que este motor sirviera para impulsar una nave en el espacio sin necesidad de utilizar combustible, tan solo impulsada por la energía eléctrica obtenida gracias a paneles solares, lo importante es que ha coincidido con una situación muy especial en lo que a la exploración espacial se refiere, en la que vemos un interés creciente y muy significativo por parte de los gobiernos de algunos países y sobre todo por empresas que por fin han puesto el punto de mira fuera de nuestro planeta, en busca de nuevas oportunidades de negocio.

Nuevos motores para nuevas formas de explorar el universo

Los grandes avances en la exploración espacial, que se producirán en los próximos años, tendrán mucho que ver con el desarrollo de nuevos sistemas de propulsión y nuevos tipos de motores, que permitan reducir los tiempos necesarios para viajes en distancias tan enormes como la que nos separa de Marte. En el caso de los futuros viajes a Marte el cálculo de duración con los motores actuales sería de 18 meses, pero gracias a los motores nucleares en los que está trabajando Rosatom (la corporación nuclear de la Federación Rusa) la duración del viaje podría reducirse a 45 días, contando además con el combustible suficiente como para poder realizar el viaje de vuelta. Desde 1967  los rusos utilizan motores de fisión nuclear para el lanzamiento de satélites. Entre los años 1960 y 1980 experimentaron con varios diseños de reactores espaciales que utilizaban litio como refrigerante. El desafío actual está en construir una nave espacial que pueda utilizar esos motores cohete de propulsión nuclear térmica.

Otro nuevo tipo de motor en el que se trabaja desde hace tiempo, con el objetivo de amplificar las posibilidades de la exploración espacial, es el estatorreactor de combustión supersónica, también denominado Scramjet, que es motor en el que una parte o la totalidad del proceso de combustión se lleva a cabo a velocidad supersónica. A muy altas velocidades, es necesaria combustión supersónica para maximizar la eficiencia del proceso de combustión. Las proyecciones para la velocidad de un motor Scramjet, varían entre Mach 12 y Mach 24 (velocidad orbital). El X-43 es un avión no tripulado experimental de la NASA que está impulsado por un motor Scramjet diseñado para volar a velocidad Mach 10, lo que supone unos 11.000 km/h. Para poder hacer una comparativa, el más rápido de los aviones convencionales es el Lockheed SR-71, que utiliza un turborreactor más un estatorreactor y alcanza aproximadamente Mach 3,4. El avión X-34 forma parte del programa Hyper-X de la NASA que tiene el propósito de encontrar formas propulsión para los cohetes de los vehículos espaciales.

La primera persona en pisar Marte

En esta newsletter volvemos a fijarnos en la figura de Elon Musk, pero en esta ocasión no para a hablar de Tesla sino de su iniciativa con SpaceX con la que persigue conquistar el espacio y más concretamente colonizar Marte en un futuro cercano. Sus planes anunciados a principios 2016, contemplaban llegar a Marte en 2018 con la nave no tripulada llamada Red Dragon. Los modelos de nave espacial de esta categoría, que ha diseñado la compañía, están siendo preparados para aterrizar en cualquier lugar del sistema solar, al igual que se emplean actualmente para llevar provisiones a la Estación Espacial Internacional. Posteriormente a finales de 2016 ha sido cuando se ha puesto fecha para que la primera persona pueda poner los pies en Marte y según los planes previstos será en el año 2022.

Por planes como estos, y por la estrecha colaboración que realiza con la NASA, que ya ha anunciado que dará soporte técnico a la empresa en su objetivo de aterrizar en Marte, SpaceX se está posicionando como el líder en lo que podríamos denominar como la segunda carrera espacial, en la que, en esta ocasión, no sólo participan los gobiernos de países como USA, Rusia, China o la UE con su agencia ESA, sino que también lo hacen empresas privadas lideradas por importantes empresarios, lo cual va a aportar muchísimo valor al objetivo de la humanidad de conquistar el espacio.

spacex

SpaceX fue fundada en 2002 por Elon Musk, tras la exitosa venta de Paypal a eBay, en la que logró el capital necesario para financiar la puesta en marcha de la que ha posicionado como la primera empresa privada del sector espacial. Desde su creación, la empresa dedicada al transporte espacial, ha realizado 7 rondas de inversión por valor de 1.250 millones de dólares y ha logrado importantes contratos públicos que le están reportando ingentes ingresos que, junto con la financiación conseguida, sirven para desarrollar la tecnología para transporte espacial formada por los cohetes Falcon y las cápsulas Dragon. Entre los contratos conseguidos por la empresa podemos destacar el de Servicios Comerciales de Transporte Orbital de la NASA en 2006 para realizar la entrega de carga a la Estación Espacial Internacional (EEI), con la opción posible de transporte de tripulantes; el contrato de los Servicios Comerciales de Suministros en 2008, con una duración de al menos 12 misiones por 1.600 millones de dólares para transportar suministros y carga a la Estación Espacial Internacional (después de que los transbordadores espaciales fueran retirados); el contrato para los lanzamientos espaciales de los satélites Iridium por 492 millones de dólares; en 2014 el contrato para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional, por valor de 2.600 millones de dólares; y en 2016 el contrato para poner en órbita el satélite GPS III por 82,7 millones de dólares. Como veis, SpaceX está siendo capaz de generar un importante negocio en un sector que anteriormente había estado dominado exclusivamente por las agencias espaciales de los grandes países. Gracias a la visión de Elon Musk para crear una empresa donde prima la eficiencia y la eficacia, con una clara inspiración en la forma de crear y desarrollar los negocios digitales, el sector espacial empieza a afrontar una nueva época con la vista puesta en la colonización de Marte.

En lo que a tecnología se refiere, actualmente, SpaceX cuenta con los cohetes Falcon 9, utilizados como sistema de lanzamiento y que son reutilizables, de manera que pueden regresar a la tierra y aterrizar sobre una plataforma flotante en el mar. La empresa además ha desarrollado la cápsula espacial Dragon que está preparada para transportar tripulación y acoplarse en la Estación Espacial Internacional. Con esta cápsula espacial es con la que pretende realizar su plan más ambicioso hasta el momento, para establecer la primera ciudad en Marte. Este proyecto se iniciará en 2018 con el objetivo de, posteriormente, enviar a los grupos pioneros de no más de 10 personas, que serían los encargados de construir la infraestructura en la que desarrollar la futura ciudad, entre otras labores, como fertilización y conversión de elementos. El objetivo sería crear colonias en Marte de hasta 80.000 personas e introducir vuelos regulares que costarían alrededor de 500.000 dólares. Elon Musk calcula un presupuesto aproximado para este proyecto de 36.000 millones de dólares en capitales tanto públicos como privados. Para ser conscientes de la relevancia que está tomando SpaceX en la industria espacial vale la pena echar un vistazo a las cifras recogidas en la web SpaceX Stats, que van siendo actualizadas por los fans con los que cuenta la compañía. En este punto vale la pena destacar el gran logro que supone que una empresa privada haya conseguido por primera vez en 2016 traer de vuelta a la Tierra un cohete para que pueda ser reutilizado y que en 2017 ese mismo cohete haya sido utilizado por segunda vez, siendo capaz de volver a aterrizar. De esta forma se muestra la viabilidad del plan de la empresa para la optimización de infraestructuras por medio del uso de cohetes reutilizables, lo cual abarata significativamente cualquier proyecto de exploración espacial que se vaya a realizar en el futuro.

Si la humanidad no aterriza en Marte mientras yo viva, estaré muy decepcionado. Elon Musk

Pero SpaceX no es la única empresa que ha puesto la vista en el espacio con el objetivo de explotar las grandes oportunidades de negocio que puede suponer la colonización de otros planetas o actividades más concretas como el turismo espacial y la minería espacial. Veamos a continuación otras destacadas iniciativas privadas en el mundo de la astronáutica que van ayudar a que cada vez estemos más cerca del objetivo de conquistar el espacio:

Empresas internacionales dedicadas a la exploración espacial

Virgin Galactic es la iniciativa del empresario Richard Branson para la realización de vuelos suborbitales tripulados, lanzamientos suborbitales para misiones científicas y lanzamientos orbitales para satélites pequeños. Desde su fundación en 2004, con el objetivo de comenzar a realizar viajes al espacio, cuyo precio por viajero rondaría 200.000 euros, la empresa ha tenido que retrasar en varias ocasiones el comienzo de su actividad, desde 2010 en una primera previsión a 2016 cuando tenía previsto comenzar los vuelos comerciales de la nave SpaceShip Two. Por el camino queda el accidente que se produjo en 2014 cuando la nave se estrelló en el desierto falleciendo el piloto, lo cual es un indicativo claro de las grandes dificultades a las que se enfrentan las empresas pioneras en el sector de la exploración espacial. Además la empresa cuenta con otro proyecto relacionado con el espacio llamado Virgin Orbit que se dedica al lanzamiento de pequeños satélites y está dirigido por Dan Hart, un veterano de Boeing que trabajó como vicepresidente de Sistemas de Satélites del Gobierno de Estados Unidos. Para el desarrollo de su actividad la empresa está construyendo un cohete con la capacidad de lanzar satélites a la órbita de la Tierra, llamado LauncherOne y Cosmic Girl el avión 747-400 que servirá de plataforma de lanzamiento para el cohete.

Blue Origin nacida en el año 2.000 y con su fundador Jeff Bezos al frente, tuvo el mérito de ser la primera empresa capaz de lanzar cohetes al espacio y hacerlos aterrizar a su regreso, de forma que puedan ser reutilizables. Mérito que comparte con SpaceX, pero en el caso de Blue Origin lo logró con anterioridad, a finales de 2015, lo que sirvió además para demostrar la capacidad que puede tener la empresa para convertirse en uno de los agentes principales de esta industria en los próximos años. Desde 2014 la empresa se ha enfocado en la fabricación de motores de cohete para terceros, en concreto el motor BE-4, para lo cual cuenta con un acuerdo como proveedor de United Launch Alliance. La empresa también cuenta con acuerdos para proveer servicios a la NASA que la ha financiado en varias ocasiones para el desarrollo de distintos aspectos de su tecnología aeroespacial. Los últimos planes anunciados por la empresa pasan por el desarrollo de una cápsula espacial, llamada y New Shepard diseñada específicamente para el turismo espacial, con la que espera poder empezar a llevar turistas el espacio a partir de 2018. La empresa también tiene planes en relación con la Luna, donde la estrategia que se ha anunciado posiciona a Blue Origin como una empresa de logística espacial,  para lo cual se está desarrollando un nuevo vehículo especial llamado Blue Moon que pueda transportar hasta unas cuatro toneladas de materiales al polo sur de la Luna a partir de 2020. Para que todo esto sea posible el plan de Jeff Bezos es financiar la empresa con 1.000 millones de dólares que obtendrá con la venta de una parte de sus acciones de Amazon.

Mojave Aerospace Ventures es la iniciativa que ganó el concurso Ansari X PRIZE. Un premio de 10 millones de dólares, que motivó a 26 equipos de siete países a invertir más de 100 millones de dólares, con el objetivo de realizar un vuelo suborbital a 100 kilómetros de la superficie terrestre. El 4 de octubre de 2004, Mojave Aerospace Ventures se proclamó ganador del concurso con su nave espacial SpaceShipOne. Se trata de una nave espacial suborbital con espacio para un tripulante y dos pasajeros, que es impulsada por motor de cohete que consume una mezcla de combustible sólido y óxido nitroso. Para poder volar, la nave es primero transportada hasta una altitud de 15 km por un avión. Al llegar a la altura designada, la nave se suelta del avión; unos segundos después enciende su motor, ascendiendo en pocos minutos hasta los 100 km. Esta iniciativa vinculada a Virgin Galactic, además, fue financiada por Vulcan Aeroespace,  un proyecto promovido y liderado por Paul Allen, quien también fue cofundador de Microsoft. Su objetivo es lograr que los viajes al espacio puedan llegar a ser más accesibles y económicos. Para lograrlo, está promoviendo el proyecto Stratolaunch Systems, en el que se ha diseñado y se está construyendo el avión más grande que jamás se ha creado. Su peso es de 554 toneladas y sus alas tienen una envergadura de 117 metros. La función de este gran avión es servir como plataforma de lanzamiento voladora de cohetes espaciales. Gracias a este avión, llamado The Roc, se pueden minimizar los riesgos y costes del lanzamiento de cohetes. Se trata de un método más eficiente energéticamente que los métodos tradicionales y no se ve limitado por las condiciones meteorológicas, ya que el cohete es elevado por el avión hasta la estratosfera y desde ahí, emprende su viaje hacia el espacio exterior.

Copenhagen Suborbitals es una de las iniciativas más curiosas y llamativas en lo que a exploración espacial se refiere, ya que se trata de un proyecto de aficionados al espacio, que se están financiando a través de donaciones y crowdfunding, con el objetivo de lanzar a una persona a bordo de un cohete en un vuelo suborbital y traerla de vuelta a la Tierra. Desde que iniciaron su actividad en 2008, han sido capaces de hacer volar cuatro cohetes y dos cápsulas espaciales. Uno de los aspectos diferenciales de esta iniciativa espacial es que los lanzamientos de sus cohetes Spica, los realizan desde la plataforma MLP Sputnik en el mar báltico. Aunque los fundadores iniciales del proyecto lo dejaron en 2014, un importante grupo de voluntarios sigue trabajando para poder poner pronto en el espacio al primer astronauta amateur.

copenhagen-suborbitals

Queremos llevar a un hombre al espacio por encima de la línea Kármán en un cohete (el límite aceptado entre el corazón de la atmósfera y el espacio, a 100km de la Tierra), que hemos construido nosotros mismos con componentes comunes. Nos hemos financiado 100% mediante crowdfunding. Mads Wilson cofundador de Copenhagen Suborbitals

SpaceIL es una empresa israelí que ha desarrollado una sonda con la que pretenden llegar a la Luna en 2017 con la ayuda de los cohetes Falcon 9 de SpaceX. Una vez en órbita, la sonda activará sus propios motores para llegar hasta la Luna y aterrizar sobre ella. Los componentes electrónicos encargados de tomar las imágenes así como el resto de sensores que se vayan incorporando se alimentarán gracias a paneles solares. La sonda está siendo diseñada con la ayuda del prestigioso diseñador industrial israelí Alex Padwa. El objetivo de la SpaceIL es presentar esta sonda y competir por el Lunar XPRIZE, organizado por Google para premiar con 30 millones de dólares a la sonda que consiga aterrizar en la luna, explorar al menos 500 metros de su superficie y enviar fotos y vídeo en alta definición.

XCOR Areospace fundada por John Gibson en 1999, ha realizado 5 rondas de inversión por valor de 19,2 millones de dólares, con el objetivo de construir la nave espacial suborbital Lynx de despegue y aterrizaje horizontal, reutilizable, con sistema de propulsión de cohete, y capaz de realizar vuelos suborbitales a 100 kilómetros de altura, con fines turísticos, educativos y científicos. Lynx tiene un fuselaje completamente construido a partir de materiales compuestos, lo que hace que sea ligero y resistente. Cuenta con un sistema de protección térmica añadido que le permite soportar el calor de la reentrada a la tierra desde el borde del espacio. Su tamaño es de aproximadamente 9 metros de largo y cuenta con una doble ala-delta de 7.5 metros. Dispone de cuatro motores cohete en la parte trasera del fuselaje, que queman una mezcla de LOX – Kerosene y, en cada uno de ellos, se producen 2.900 libras de fuerza (13.000 Newtons de empuje). El objetivo de la empresa es ofrecer a finales de este año vuelos suborbitales por un precio de 95.000 dólares el trayecto.

PDL Space es una de las pocas empresas españolas que se ha metido en el negocio de la exploración espacial, aunque no de forma integral como es el caso de SpaceX o Blue Origin, sino de forma especializada, con el diseño y fabricación de lanzadores espaciales de bajo coste. Fundada en 2011 por Raúl Torres, Raúl Verdú y José Enrique Martínez, trabaja en la actualidad en el desarrollo dos modelos de cohetes denominados ARION-1 y ARION-2 para los mercados suborbitales y orbitales. Los objetivos comerciales de la compañía son los picosatélites y nanosatélites, la investigación científica en microgravedad y tecnologías asociadas a defensa. El 1 de julio de 2015 la compañía realizó con éxito la primera prueba de su motor de combustible líquido en el banco de pruebas situado en el Aeródromo de Teruel. Su primer lanzamiento comercial está previsto para 2018 , estando confirmado en enero de 2016 su primer contrato comercial en el aeropuerto de Teruel (probando motores de propulsión líquida para la agencia espacial pública alemana) canalizado a través de la Comisión Europea. La empresa ha recibido el apoyo financiero por parte de Caixa Capital Risc y de inversores privados, en una ronda de inversión de 1,32 millones de euros, en la que también ha contado con el apoyo público por parte del CDTI y el IVF.

Moon Express tiene el mérito de ser la primera compañía privada con autorización por parte de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos para ir a la Luna con el objetivo de realizar tareas de exploración y explotación de recursos. La empresa ha sido fundada por el multimillonario indio Naveen Jain y es uno de los finalistas en el concurso Lunar X-Prize promovido por Google con el objetivo de potenciar el desarrollo de tecnología para llegar a la Luna.

Finalmente somos libres para zarpar como exploradores hacia el octavo continente de la Tierra, la Luna, en una búsqueda de nuevos conocimientos y recursos para expandir la esfera económica de la Tierra en beneficio de toda la humanidad. Bob Richards, co-fundador y CEO de Moon Express

Avio es una compañía italiana de lanzamiento de cohetes que se dedica al lanzamiento satélites en órbita baja y que ha salido a bolsa a comienzos de 2017 para lograr los fondos necesarios para expandirse en un mercado en el que se estima que existe un negocio de 208.000 millones de dólares, gracias al lanzamiento de unos 2.600 satélites durante los años 2016 a 2020, lo cual supone doblar la actividad producida entre 2010 y 2015. La empresa se encuentra actualmente trabajando en el desarrollo de las nuevas versiones de los cohetes Vega y Ariane, que utiliza la Agencia Espacial Europea para poner en órbita sus satélites.

World View Enterprises es una startup que cuenta con más de 15 millones de dólares de inversión para el desarrollo de iniciativas relacionadas con el turismo espacial. En concreto la empresa trabaja en un proyecto en el que se pretende llevar a ocho personas dentro de una cápsula presurizada, impulsada por un globo aerostático, hasta alcanzar los 30.000 metros de altura, con el objetivo de que los pasajeros puedan observar la curvatura del planeta y sumergir su vista en la inmensidad del espacio, desde la estratosfera.

LeoLabs es una startup que cuenta con 4 millones de inversión provenientes de SRI International, Horizons Ventures y Airbus Ventures, para encontrar soluciones al problema de la basura espacial, lo cual resultará muy valioso para todas aquellas iniciativas de turismo espacial que se están poniendo en marcha en estos momentos con el objetivo de comenzar a operar en los próximos años.

Datiotec Aeroespacial es una empresa mexicana que está desarrollando un cohete llamado JFCR.2000-Pollux que servirá para lanzar al espacio pequeños satélites y realizar experimentos de microgravedad. Gracias a este proyecto las universidades que necesiten lanzar satélites al espacio no tendrán que depender de las agencias espaciales internacionales o de otras empresas que actualmente controlan este tipo de actividad.

También la empresa española Sener está trabajando en proyectos relacionados con la basura espacial, en concreto participa en la misión e.Deorbit para la captura de basura espacial, dentro de la iniciativa Espacio limpio de la Agencia Espacial Europea. Uno de los objetivos de esta misión es capturar el satélite Envisat de la ESA que está en órbita desde marzo de 2002. Este satélite pesa 8,2 toneladas  y mide 25 metros, por lo que es el satélite civil no tripulado más pesado. En este proyecto la empresa Sener ha trabajado en el desarrollo del mecanismo de sujeción para la captura rígida y la deorbitación de Envisat.

Otras empresas a nivel internacional que trabajan en distintos ámbitos de la exploración espacial y que vale la pena conocer, para profundizar en este tema son: ULA  como una joint venture de las empresas Lockheed Martin Space Systems y Boeing Defense, Space & Security; también Orbital ATKSierra Nevada CorporationBigelow Aerospace y Excalibur Almaz.

Muchas de las iniciativas que hemos mencionado anteriormente han entrado a formar parte de la The Space Frontier Foundation, una organización privada sin ánimo de lucro, que busca proteger la frágil biosfera de la Tierra y la generación de prosperidad mediante el aprovechamiento de los recursos energéticos y materiales ilimitados que se pueden encontrar en el espacio. Para ello trabajan con el propósito de acelerar tanto como sea posible el asentamiento de la humanidad en los distintos planetas del sistema solar. Una iniciativa que puede parecer muy utópica, si no estuviese apoyada por las principales empresas de la nueva industria aeroespacial.

¿Para qué quiere el hombre ir al espacio?

1. El Turismo Espacial es sin duda uno de los grandes alicientes para que se estén movilizando tantas empresas y recursos de cara a comenzar la realización de viajes al espacio. En un mundo en el que la gente cada vez quiere más y en el que ya no quedan rincones por explorar, con los viajes al espacio se va a producir una situación parecida a la que se está produciendo respecto al aumento de personas que quieren subir al Everest. Una expedición para subir a la cumbre más alta del planeta tierra tiene un coste medio de unos 46.000 dólares por persona y unos condicionantes muy limitantes respecto a la forma física que debe tener la persona que realiza la ascensión y el alto riesgo que se asume, por la situación de la propia montaña en cuanto a altura y meteorología, entre otras cosas. Condiciones que no han impedido que a lo largo de la historia hayan llegado a ascender a la cumbre del Everest más de 4.000 personas y que en un sólo día lo llegasen a hacer hasta 170 personas. Por lo tanto si pensamos que una expedición al Everest es muy cara y muy arriesgada, y aún así mucha gente quiere hacerlo, nada impedirá que también mucha gente quiera viajar al espacio, aunque para ello sea necesario pagar los más de 200.000 dólares que espera cobrar Virgin Galactic a cada pasajero de sus naves espaciales.

2. La Minería Espacial con empresas como Planetary Resources que tiene como objetivo expandir la base de recursos naturales de la Tierra mediante el desarrollo y la implementación de las tecnologías para la minería de asteroides. Aunque el objetivo a largo plazo de la compañía es minar asteroides, sus planes iniciales incluyen el desarrollo de un mercado para pequeños telescopios espaciales reducidos en costo tanto para observación de la Tierra y astronomía. Estas naves espaciales emplearían un sistema óptico-láser para comunicaciones en tierra, reduciendo el volumen y la masa de carga útil comparados con las antenas convencionales RF. La implementación de tales telescopios orbitales está prevista como el primer paso en las ambiciones de minería de asteroides de la compañía. Las mismas capacidades de los telescopios satelitales que Planetary Resources espera vender a los clientes pueden ser utilizadas para explorar y examinar de forma intensiva los asteroides cercanos a la Tierra. La empresa fundada por Eric Anderson y Peter Diamandis, que tienen a Chris Lewicki como CEO, cuenta con importantes apoyos de inversores como el director de cine James Cameron, Larry Page y Eric Schmidt, que han participado en las rondas de inversión realizadas por valor de 13,73 millones de dólares. Entre los planes anunciados por la empresa se encuentra la posibilidad de crear para el año 2020 un depósito de combustible en el espacio mediante el uso de agua de los asteroides, que podría ser utilizada para obtener oxígeno e hidrógeno líquido como combustible para cohetes. A partir de ahí, podría ser enviado a la órbita de la Tierra para la recarga de combustible de los satélites comerciales o naves espaciales. Otro de los proyectos en el que trabaja la empresa es el desarrollo la sonda Arkyd 3 cuya utilidad será la explorar satélites y asteroides con el objetivo de encontrar en ellos minerales y agua. Entre los minerales que se pretende encontrar en los asteroides se encuentran las Tierras Raras, como el cerio, el itrio y el neodimio, que son muy poco abundantes en la Tierra y de encontrarse en el espacio podría suponer un importante negocio para esta empresa dedicada a la minería espacial.

3. La Innovación es una de las grandes utilidades que por ejemplo ofrece la Estación Espacial Internacional en estos momentos de cara a la posibilidad de realizar todo tipo de experimentos, ya sea por parte de instituciones científicas o de empresas, que necesitan saber qué ocurre con sus investigaciones en una situación de microgravedad. Un ejemplo del gran potencial que tiene el espacio para el desarrollo de la innovación es el trabajo realizado por la empresa Made in Space que ha creado la primera impresora 3D espacial y colabora con la empresa Nanoracks en la fabricación y puesta en órbita de satélites realizados directamente en el espacio. Hasta el momento, los satélites se fabricaban en la tierra y se enviaban al espacio mediante cohetes o transbordadores. Esta nueva tipología de creación de satélites va a ahorrar muchos recursos de diseño, al no tener que aplicar parámetros para el despegue y aterrizaje, lo cual supone un importante ahorro a nivel económico. Este es tan sólo uno de los proyectos en los que participa la empresa Nanoracks, que tiene como misión ayudar a otras empresas a utilizar el espacio de manera comercial, como por ejemplo para la realización de experimentos en la Estación Espacial Internacional o en las distintas expediciones espaciales que se van a ir realizando a lo largo del tiempo. Para hacernos una idea de la trascendencia que ha tenido la exploración espacial de cara al desarrollo de innovaciones que ahora resultan muy relevantes para nuestra vida, vale la pena conocer el informe publicado por NASA Spinoff en el que se recogen 40 avances científicos que han trascendido desde la tecnología espacial a su uso general por parte de la sociedad, entre estos avances podemos mencionar: la leche infantil enriquecida con ácido graso Omega-3, la espuma viscoelástica que es utilizada en colchones para dormir, las válvulas cardiacas y los materiales ignífugos, entre otros.

4. Para asegurar el futuro de la humanidad. «Creo que viajar a la Luna, y luego a Marte y otros planetas, es una aventura que debemos emprender ahora, e incluso creo que ese proyecto, a la larga, contribuirá más a la solución de los graves problemas que tenemos aquí en la Tierra que muchos otros potenciales proyectos de ayuda que se están debatiendo y discutiendo año tras año, y que son tan lentos a la hora de proporcionar ayuda tangible» así explica en 1970 el doctor Ernst Stuhlinger, entonces director asociado de ciencia en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA, la importancia que tiene para la humanidad viajar al espacio. El texto forma parte de una carta que recomendamos leer para entender la trascendencia que va a tener en el futuro de la humanidad la actividad de exploración espacial que se está realizando en estos momentos.

Nuestra única posibilidad de sobrevivir a largo plazo es expandirse hacia el espacio. Las respuestas a estas preguntas demuestran que hemos hecho un gran progreso en los últimos cien años, pero si deseamos seguir más allá de los próximos cien años, el futuro está en el espacio. Es por ello que estoy a favor de los vuelos espaciales. Stephen Hawking

La base lunar que sustituirá a la Estación Espacial Internacional

La Agencia Espacial Europea se ha marcado para 2030 el objetivo de establecer en la Luna una base habitada permanente. Para lograrlo se realizarán una serie de misiones no tripuladas que darán comienzo en 2020, en las que sondas robóticas controladas desde la Tierra prepararán el camino a la futura colonización. El primer lanzamiento previsto servirá para probar un nuevo sistema de aterrizaje seguro llamado PILOT, y posará la sonda rusa Luna 27 sobre la superficie lunar. El alunizaje tendrá lugar en el polo sur, un área muy poco explorada del satélite de la que se tomarán muestras mediante perforación del terreno. El polo sur lunar es la zona más adecuada para construir la base, ya que recibe un suministro constante de luz solar y esta alejado de las interferencias de radio provenientes de la Tierra. Si las primeras prospecciones confirman la cantidad suficiente de moléculas de agua, también sería posible utilizarla para obtener hidrógeno y oxígeno, con lo que producir combustible para las naves espaciales. Este plan de la Agencia Espacial Europea coincide con la idea que tiene la NASA de abandonar la Estación Espacial Internacional a partir de 2024, por lo que se podrán centrar los esfuerzos en la establecer una base en la Luna, que le sirva como punto intermedio de cara a los viajes a Marte.

Miles de personas dispuestas a viajar a Marte y no volver

En 2013 la iniciativa Mars One recibió la solicitud de más de 200.000 personas de todo el mundo como postulantes para viajar a Marte sin retorno. Se trata de un proyecto promovido por el investigador holandés Bas Lansdorp y apoyado por el científico Gerardus ‘t Hooft, con el objetivo de establecer una colonia humana permanente en Marte. El plan es mandar satélites de comunicación al planeta en 2018 y lanzar en 2022 un primer equipo de personas a Marte, llegando en el año 2023, para que vivan permanentemente. Y enviar posteriormente un nuevo equipo de cuatro astronautas cada dos años. Todo este proceso será grabado y retransmitido como un reality show. Desde el ámbito científico se pone en duda la capacidad de los promotores del proyecto para llevar a cabo la misión a Marte, con el presupuesto proyectado y también se critica que el objetivo principal sea la realización de un show televisivo como «Gran Hermano», sobre todo teniendo en cuenta las relaciones que tiene Mars One con la productora de ese programa de televisión. En todo caso es un proyecto a tener en cuenta, sabiendo el gran poder que puede llegar a tener una campaña de publicidad o televisión, para afrontar grandes proyectos, como vimos en 2012 con el récord del mundo de salto desde mayor altitud realizado por Felix Baumgartner en la campaña Red Bull Stratos.

ExoMars es la iniciativa conjunta entre la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Rusa que pretende escribir un nuevo capítulo en la historia de la exploración del planeta rojo. Este ambicioso programa de colaboración tiene como objetivo fundamental buscar evidencias de vida en Marte, tanto pasada como presente. Su objetivo secundario es investigar la variación en composición de la superficie, caracterizar la geoquímica y geofísica en Marte, la distribución de agua y detectar los posibles elementos peligrosos para la subsiguiente misión tripulada. El objetivo del programa es discernir si el metano descubierto es fruto de la actividad biológica de organismos que, o bien se extinguieron hace millones de años dejando metano congelado en el subsuelo del planeta, o son muy resistentes y todavía sobreviven en Marte. Además, la misión permitirá que Europa y Rusia realicen las primeras maniobras de aterrizaje y descenso en el planeta rojo gracias a la sonda Schiaparelli.

Argo es un proyecto Ruso para mandar un nave tripulada alrededor de Venus y Marte. En la planificación realizada, Argo dejaría la órbita terrestre entre el 17 y el 23 noviembre de 2021 y el 4 de abril de 2022 sobrevolaría Venus. La órbita de Argo se modificaría de tal forma tras el sobrevuelo que el 12 de octubre de ese mismo año pasaría también por Marte. La pareja de cosmonautas a bordo de la nave serían los primeros seres humanos en viajar más allá de la órbita lunar y visitar dos planetas, aunque sea desde la órbita. Si el presupuesto lo permite, la misión podría desplegar una sonda de pequeño tamaño en ambos planetas. El regreso de la tripulación a la Tierra tendría lugar el 27 de junio de 2023 tras haber pasado 600 días en el espacio.

Además de la colonización de La Luna y Marte, otra de las iniciativas que más está ayudando a impulsar la carrera espacial es la búsqueda de vida extraterrestre. A lo largo de la historia de la astronáutica han sido varios los proyectos que han perseguido este fin y el más reciente y ambicioso es el que lideran el científico Stephen Hawking y el empresario Yuri Milner. El proyecto se llama Breakthrough Starshot y tiene el objetivo de construir una flota de naves interestelares que pueden viajar a velocidad relativista, o lo que es lo mismo, el equivalente a un 20% de la velocidad de la luz, con la misión de llegar a Alpha Centauri, el sistema estelar más cercano, en busca de vida extraterrestre. Tal y como está ideada la misión, se tratará de nanonaves espaciales que dispondrán de sensores, cámaras y los componentes necesarios para hacer su trabajo y enviar la información de vuelta a la Tierra. Llegar al sistema estelar Alfa Centauri con los sistemas de propulsión convencional empleados por los cohetes que se basan en combustibles químicos, requeriría al menos, 30.000 años pero gracias a las nuevas naves Starshot se reducirá drásticamente el viaje hasta los 20 o 30 años años, pues las naves viajarán a 60.000 km/segundo. El sistema de propulsión de las naves estará formado por velas fotónicas impulsadas por un gigantesco láser situado en la Tierra. Cuando se lleve a cabo esta misión, no sólo servirá para la búsqueda de vida en otros planetas sino que además permitirá descubrir nuevos planetas que cumplan las condiciones adecuadas para ser habitadas por el hombre y también permitirá desarrollar nuevas formas de transporte que ayudarán en general al objetivo común de la exploración y colonización espacial.

Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo. Eduardo Galeano

En lo que a exploración espacial se refiere acabamos de ver cómo mucha gente, además de muchas empresas e instituciones, ya se han puesto a trabajar y a obtener resultados tangibles con el objetivo de que la humanidad llegue a colonizar el espacio. Lo que hace muy poco tiempo podía parecer tan solo ciencia ficción ahora es ya una realidad y nosotros tenemos la oportunidad de formar parte de ella, para ello podemos seguir la estela que van dejando a su paso grandes emprendedores con Elon Musk, Jeff Bezos y Richard Branson.

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