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De las estrategias de aprendizaje al aprendizaje como estrategia

Cuando eres consciente de lo poco que sabes, o más bien de todo lo que te queda aún por aprender, se abre un mundo de oportunidades a la hora de mejorar en nuestro trabajo, ya que considerar el aprendizaje como parte de la estrategia provoca un cambio de mentalidad que puede resultar muy beneficioso de cara a lograr el éxito en el medio o largo plazo. En concreto ser conscientes de todo lo que nos queda aún por aprender nos permitirá desarrollar una mentalidad de abundancia de oportunidades, frente a considerar que ya sabemos lo suficiente, lo cual nos hará que nos enfoquemos exclusivamente en lo que conocemos, con las limitaciones que esto conlleva.

Veamos un ejemplo. Si estoy emprendiendo y tengo que conseguir mis primeros clientes o estoy en una empresa en la que tenemos que lanzar un nuevo producto, puedo enfocarme en lo que conozco de mis clientes o en lo que supongo que mis clientes necesitan, lo cual puede limitar mucho las posibilidades al respecto del tipo o número de clientes a alcanzar. Sin embargo si parto de la base de que lo importante al principio es conocer bien a los clientes, empatizar con ellos y entender sus verdaderas necesidades, las posibilidades de éxito se amplifican. Y esto es precisamente lo que nos sugieren metodologías como Design Thinking y Lean Startup, comenzar por empatizar con el cliente antes de lanzarnos a ofrecerle aquello que creemos que necesita.

De esta forma lo primero que nos propone el aprendizaje estratégico es incluir el aprendizaje dentro del proceso que queramos desarrollar como estrategia de nuestra organización y luego además nos propone que aquello que vayamos a aprender sea lo que realmente nos ayudará a lograr el éxito.

Así es importante que al considerar el aprendizaje como parte de la estrategia tomemos buenas decisiones al respecto de lo que queremos aprender, por ejemplo volviendo al tema de los clientes, cuando trabajamos en estrategias de marketing podemos querer tener mucha información de nuestros clientes y contar con muchos KPI al respecto de la actividad que realizamos para darnos a conocer, sin embargo, muchos de esos datos e indicadores no van a aportarnos mucho valor y lo que pueden generar es ruido que interfiera entre la información que realmente puede aportarnos valor. Por esto es tan importante no dejarse llevar por las modas y cuando vayamos a introducir algo en nuestra estrategia que sea aquello que puede aportarnos realmente valor y no simplemente lo que otros ya están haciendo o lo que ha recomendado determinado gurú.

De esta forma la recomendación será abordar el aprendizaje desde un punto de vista estratégico, lo cual implica por un lado que el aprendizaje se convierte en una de las claves estratégicas de la compañía, incorporando el aprendizaje como elemento diferenciador dentro de la estrategia de desarrollo, crecimiento y transformación de la organización; y por otro lado supone enfocar el aprendizaje desde una visión estratégica, lo cual implica alejarnos del modelo tradicional de formación para ir un paso más allá al desarrollar una estrategia propia de aprendizaje que vendrá marcada por unos objetivos al respecto.

La competencia entre aprender y trabajar

Entonces, cuando queremos comenzar a introducir el aprendizaje estratégico en nuestra organización, una de las primeras barreras que nos vamos a encontrar es la competencia que se produce entre el tiempo que tenemos que dedicar a aprender y el que forma parte de nuestra pila de trabajo habitual, por lo que muchas veces el aprendizaje queda relegado al final de la lista de prioridades y caemos en el gran problema de que lo urgente no nos deja hacer lo importante.

Por esto tenemos que encontrar la forma de integrar el aprendizaje en el marco de nuestro trabajo, pero no de cualquier forma, sino de manera que resulte realmente estratégico, porque entonces es cuando se le comenzará a dar el valor que se merece. Para ello una de las mejores opciones es aprender en base a proyectos reales, a los retos reales que tenemos que enfrentar, donde introducimos el ingrediente del aprendizaje como parte del proceso, que además se enriquece por la motivación que supone comprobar cómo lo que vas aprendiendo lo puedes aplicar y además observas el impacto que esto supone.

Aprender trabajando y trabajar aprendiendo

La cultura de aprendizaje en las organizaciones más exitosas ha cambiado drásticamente en los últimos años, con la aparición de nuevos modelos  basados en el learning by doing. La forma de aprender anterior, a lo que normalmente llamamos formación, o que simplemente consiste en hacer cursos, se está quedando obsoleta y a la velocidad a la que avanza la transformación digital de las organizaciones, es fundamental tener un sistema de aprendizaje actualizado a las necesidades reales y que se produzca de forma continua, no escalonada.

De esta forma los nuevos modelos de formación se deben basar mucho más en el descubrimiento de lo que se ha de aprender y empoderar a la persona que se convierte en el protagonista de su propio aprendizaje, a través de la personalización de los itinerarios de aprendizaje que recorre. Un nuevo modelo de aprendizaje que precisamente es el que estamos proponiendo desde el OKR Lab, a través de los OKR4learning, donde antes de lanzarnos a aprender aquello que consideramos necesario realizamos una reflexión al respecto de nuestros objetivos de aprendizaje y establecemos los indicadores que nos permitirán valorar si estamos llegando al lugar al que queríamos llegar.

Aprender en equipo

El siguiente ingrediente importante que recomendamos añadir a la receta del éxito para el aprendizaje estratégico en la organización es el equipo como el contexto con el que se pone en práctica la idea de aprender trabajando en proyectos reales. Si además a esto le añadimos la idea de aprender en comunidad el modelo se vuelve mucho más potente, porque en la mezcla de personas con diferentes funciones dentro de la organización es donde muchas veces puede aparecer la inspiración que nos lleve a aprender cosas nuevas o de una forma más relevante.

Y para aprender en equipo también nos vendrá fenomenal trabajar con OKR, especialmente si somos capaces de realizar adecuadamente los CFR, que es la forma en la que hacemos seguimiento y evaluación, en equipo, de los objetivos que nos habíamos propuesto y del trabajo que hemos realizado para lograrlos. A lo que añadimos también la figura del mentor, ese líder al servicio del equipo, que actuará como facilitador del proceso de aprendizaje, a través del feedback y el reconocimiento, incidiendo en aquellos aspectos que más necesite potenciar a la organización.

Los laboratorios de aprendizaje

Los laboratorios de aprendizaje finalmente se convierten en el recipiente en el que se desarrolla el aprendizaje estratégico, donde se cocina la receta con los ingredientes de aprender haciendo y aprender en equipo, donde toman forma las ideas que nos permiten poner el aprendizaje en el centro de la estrategia de nuestra organización y donde trabajamos para que las dinámicas de aprendizaje no se conviertan en un trámite por el que hay que pasar, sino en lo que marca la diferencia hacia la consecución de nuestro propósito.

Y es en este punto donde comenzamos a imaginar el laboratorio de aprendizaje como el lugar predilecto al que acude la gente cuando quiere aprender, un lugar físico o virtual, donde las oportunidades de aprendizaje se desarrollan de manera síncrona o asíncrona, pero donde siempre prima el aprendizaje entre pares que se enfrentan a problemas reales y donde se cuenta con la ayuda de mentores que les orientan al respecto de cómo avanzar ante los retos que van afrontando.

Medición del impacto del aprendizaje en el negocio

Ahora bien, todo esto que suena tan bonito y moderno, ¿realmente nos va a permitir mejorar en nuestros negocios? y sobre todo ¿nos va a ayudar a aumentar el valor que aportamos a la sociedad? la intuición nos dice que debería ser así, porque si los modelos anteriores no funcionan correctamente tendremos que buscar alternativas y parece que los elementos de la fórmula que acabamos de enunciar son los correctos, ¿pero cómo podemos estar seguros?

La medición del impacto es la clave y es uno de los grandes retos de aquellos que apuestan por el aprendizaje estratégico. En lugar de conformarse con aprender exclusivamente cuando se detecta una necesidad, deciden que aprender es parte del camino porque es lo que les mantiene alerta, les saca del piloto automático en el que les introduce en el trabajo del día a día y les sumerge en un proceso de mejora continua en la búsqueda de la excelencia.

Sigue aprendiendo sobre aprendizaje estratégico en el CLO Breakfast Club

Si este tema del aprendizaje estratégico te ha resultado interesante te recomendamos participar en el evento Breakfast CLO en el que se va a profundizar en la necesidad de adoptar una cultura basada en el aprendizaje dentro de las empresas.

En un contexto de desesperanza hacia el corto plazo y de negatividad hacia la incertidumbre y los escenarios de complejidad creciente en los que navegan las organizaciones y sus ecosistemas, este evento nos invita a hacernos nuevas preguntas que nos ayuden a entender cómo transitar desde el diseño de estrategias de aprendizaje que se materializan en planes de formación, hacia nuevos modelos que abracen el aprendizaje como parte de la estrategia de la empresa.

Para ello conoceremos de primera mano experiencias reales en las que el aprendizaje desempeña un rol estratégico dentro de los procesos de cambio organizacional.

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