Educación para la sostenibilidad - Futurizable | Sngular
Enlaces rápidos
  • Blockchain
  • Big Data
  • Educación
  • Robótica
  • Espacio

Educación para la sostenibilidad

30 enero, 2020

En Futurizable hemos hablado en anteriores ocasiones sobre educación, especialmente sobre el papel de la tecnología para mejorarla, por ejemplo cuando explicamos por qué es importante que los niños aprendan a programar y cómo el Big Data nos puede ayudar a mejorar la educación a través de la personalización. Hoy queremos ir un paso más allá y exponer una serie de razones al respecto de cómo la educación puede ser la solución que buscamos al grave problema ambiental en el que nos encontramos, especialmente en lo relativo al calentamiento global.

Porque aunque sea cierto que estamos en un momento crítico en lo que a contaminación del planeta se refiere, también es cierto que de un día para otro no va a sucumbir el planeta y que estamos a tiempo de poder hacer muchísimas cosas que mejoren la situación, desde el corto plazo, con los protocolos de reducción de las emisiones y las actuaciones que se puedan llevar a cabo a través de la geoingeniería, hasta el largo plazo, donde podemos trabajar para instaurar modelos de funcionamiento que contrarresten la situación problemática a la que hemos llegado, o incluso podamos llegar a una situación mucho mejor en cuanto a cómo nos relacionamos los seres humanos con nuestro entorno.

Y es en este punto donde debe entrar en juego la educación, porque es una fantástica herramienta a través de la cual concienciar a las personas de la importancia que tienen sus acciones cotidianas y la capacidad que tenemos todos para mejorar la situación a través de todo tipo de iniciativas que podamos desarrollar o con las que podamos colaborar.

En la semana en la que se celebra el Día Internacional de la Educación, vamos a exponer una serie de ideas que pueden hacer que la educación se convierta en la mejor herramienta para la sostenibilidad.

  1. La sostenibilidad es mucho más que el respeto al medio ambiente. Esto implica también el respeto a las personas, a los otros seres vivos, a la cultura, a las tradiciones, al arte, a las opiniones de las personas y a su forma de pensar. En general debemos desarrollar una actitud de respecto hacia todo lo que nos rodea, siendo conscientes de que formamos parte de un sistema conformado por millones de seres e interacciones entre ellos, por lo tanto nuestras acciones, por pequeñas que sean, no pasan desapercibidas, sino que forman parte de un todo que tiene una gran influencia sobre cada una de sus partes.
  2. Es necesario educar para el bien común. En la línea del punto anterior, es importante que se popularice el concepto de bien común y que sobre todo los más jóvenes, entiendan que muchos de los problemas que ha tenido la humanidad a lo largo de la historia se han debido a la búsqueda del bien particular, pero que si ahora vivimos el mejor momento de la historia, especialmente en los aspectos relacionados con la reducción de la pobreza, la esperanza de vida de las personas y las mejoras en la educación, es porque mucha gente ha decidido trabajar para mejorar el mundo en lugar de mejorar sus condiciones particulares.
  3. Es fundamental educar en valores. Si nos proponemos inculcar en los más jóvenes ideas como la sostenibilidad y el bien común, es necesario que esto vaya acompañado de la transmisión de una serie de valores que reforzarán el mensaje y motivarán a las personas a trabajar en esta dirección. El respeto, la solidaridad, la empatía, la generosidad, el coraje, la resiliencia, la determinación, la ecuanimidad y la alegría, son valores sobre los que se debe trabajar activamente en el ámbito educativo, si queremos construir una sociedad mejor que se desarrolle en un mundo más natural.
  4. Tenemos que desarrollar el pensamiento crítico. En un mundo tan cambiante como en el que nos movemos y donde se genera en segundos la información que antes tardaba años en producirse, el pensamiento crítico se convierte cada vez en una habilidad fundamental para las personas que quieran vivir de manera autónoma y tomar sus propias decisiones. El auge de las fakenews que hemos vivido en los últimos años es una representación de una realidad que no es tal y como aquellos que buscan su interés particular intentan hacernos creer, lo cual no debemos verlo exclusivamente como algo nuevo, porque la manipulación mediática ha existido siempre, pero aún es más palpable que nunca.
  5. Desarrollar el pensamiento computacional, comenzando por los más jóvenes, como una habilidad tan importante como ha sido el idioma inglés en las últimas décadas. Y no solo en los jóvenes, porque todos nos vamos a enfrentar pronto a esa situación en la que tendremos que competir con una máquina, con un robot o una inteligencia artificial, que funciona gracias a un código informático del cual nosotros deberíamos tener, al menos, unas nociones básicas que nos permitan entender las connotaciones que eso tiene para nuestro futuro.
  6. Trabajar las habilidades que nos distinguen de las máquinas como la comunicación, la creatividad y entender cómo funcionan los sistemas complejos, es lo que nos ayudará a seguir siendo relevantes en el futuro. Porque, en el futuro al que nos encaminamos, las máquinas tomarán cada vez más protagonismo, al menos en los ámbitos de la vida a los que ahora damos relevancia. Lo bueno es que esas máquinas se encargarán de hacer lo que nos resulta pesado, tedioso o difícil, dejando para nosotros aquello que resulta complejo, por su nivel de abstracción, (como por ejemplo es el caso de las relaciones humanas, donde resulta más valiosa la habilidad empática que la capacidad de cálculo).
  7. Aprender a gestionar las emociones será otro de esos superpoderes que nos abrirán muchas puertas en el futuro. Frente a las nuevas problemáticas a las que se enfrenta la sociedad, como el aislamiento social en el que viven muchas personas, o la adicción a la satisfacción inmediata que están generando las redes sociales, desarrollar esa capacidad de autocontrol y autoconocimiento resultará muy valioso para nosotros y redundará en beneficios de todos los que nos rodean.
  8. Aprender a fallar. Fallar rápido, de manera experimental y aprender de los errores cometidos para mejorar, es la manera de hacer las cosas que se ha desarrollado en el mundo científico y que ahora comienza a aplicarse también en el ámbito empresarial, gracias a metodologías como el Design Thinking y Lean Startup. Lo cual nos indica que deberíamos aplicarlo también en lo relativo a la educación, pero no solo en lo que a educación formal se refiere, sino también en nuestros propios procesos de aprendizaje a nivel particular.
  9. Crear un futuro mejor para todos debería ser el fin último de todo este proceso de mejora de la educación porque, claramente, es posible conseguirlo, pero va a ser necesaria la colaboración de todos, no solo de los que participan en el foro de Davos, (es más, mejor si no nos confiamos en que lo que allí se decida vaya resolver los problemas de la humanidad), porque ya sabes que si queremos mejorar el mundo tendremos que empezar por mejorarnos a nosotros mismos y sobre todo por mejorar la manera en la que nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

La importancia de las nuevas metodologías educativas

La típica imagen del profesor escribiendo la lección en la pizarra, al tiempo que hace un esfuerzo ímprobo por mantener la atención de sus alumnos, se sigue viendo por desgracia en muchos centros educativos, con las fatídicas consecuencias que esto conlleva, desde la pérdida de la motivación por parte de los alumnos, hasta el estado de depresión al que llegan muchos profesores que achacan a la mala actitud de los alumnos la falta de atención y los malos resultados académicos de estos.

Ante esta situación podemos apostar por el sorprendizaje que propone el maestro Ramón Barrera o utilizar algunas nuevas metodologías educativas como el aprendizaje basado en proyectos, que está pensado para mejorar el proceso de enseñanza, convirtiendo a los alumnos en protagonistas de su propio aprendizaje y lograr que aprendan haciendo (learning by doing). Para ello, se deben definir bien los objetivos que se busca conseguir con los proyectos de cara a lograr que la metodología sirva a los alumnos a desarrollar el pensamiento crítico, mejorar las habilidades sociales, desarrollar la creatividad, desarrollar un espíritu autocrítico y estar más motivados. Al contar con una herramienta como esta podemos pensar en aplicarlo en nuestro objetivo para la búsqueda de la sostenibilidad, planteando una serie de retos ambientales y sociales, como la base para el desarrollo de los proyectos que los alumnos tienen que realizar.

Otras metodologías de aprendizaje que se pueden usar para mejorar los sistemas educativos, pensando especialmente en educar para la sostenibilidad:

Aprendizaje cooperativo: promueve el desarrollo de comportamientos sociales a la vez que se aprenden contenidos especializados mediante estructuras cooperativas. De esta forma los estudiantes con diferentes capacidades trabajan juntos, desarrollando el respeto por las diferencias, la comunicación asertiva, la interdependencia positiva y la responsabilidad compartida.

Microaprendizaje: los estudiantes reciben píldoras formativas de corta duración sobre un tema específico en forma de juegos, vídeos, infografías, … Sus beneficios se relacionan con una mayor motivación y facilidad para retener los conocimientos adquiridos, acceso a los contenidos desde distintos dispositivos en cualquier momento y lugar, logrando resultados de aprendizajes inmediatos.

Neuroeducación: los expertos en el tema exponen que el cerebro sólo aprende si hay emoción, por ello resulta clave educar en las emociones para favorecer el aprendizaje. Y aunque, aún queda mucho por saber al respecto de cómo funciona el cerebro, es importante que los educadores entiendan que su trabajo va mucho más allá que la de ser meros transmisores de información o conocimientos.

Visual Thinking: aprovecha las posibilidades comunicativas que ofrecen las imágenes para expresar ideas y pensamientos, lo cual ayuda a los estudiantes a retener mejor la información relacionada con un tema concreto. Los mapas mentales y esquemas visuales son recursos de Visual Thinking que pueden ofrecer una gran utilidad para mejorar los procesos de aprendizaje.

Gamificación: está enfocada a desarrollar estrategias didácticas a través del juego, para lo cual se traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo con el fin de conseguir mejores resultados. Esto ayuda a los alumnos a adquirir conocimientos, a mejorar sus habilidades y a recompensar acciones concretas en su proceso educativo.

Para aprender más sobre metodologías educativas os recomendamos consultar el blog Educación 3.0

Uso de la tecnología para mejorar la educación

Tecnologías inmersivas como la Realidad Virtual y Realidad Aumentada, la combinación del Big Data con la Inteligencia Artificial y otras tecnologías como Blockchain, forman parte de las herramientas tecnológicas que se están utilizando en todo tipo de empresas en su estrategia de transformación digital. Y en el caso de la educación, donde las instituciones educativas siguen teniendo un papel predominante, se puede hacer un buen aprovechamiento de estas tecnologías a la hora de mejorar el trabajo que se realiza tanto a nivel interno para optimizar los procesos de gestión, como en la labor de enseñanza donde estas tecnologías pueden resultar complementarias a la actividad de los profesores.

Por lo tanto son estos profesores los primeros que deben explorar las posibilidades que les ofrece la tecnología para mejorar en su trabajo, especialmente aquellas herramientas encaminadas a empoderar a los alumnos, para que tengan un mayor control de la tecnología y no sea la tecnología la que les controle a ellos, es decir, que tengan capacidad para decidir qué es lo que pueden hacer con estas herramientas y no se dejen llevar por ejemplo, por el incentivo hedonista de los likes en las redes sociales. Del mismo modo las familias pueden tener una gran influencia en cómo enfocan el uso de la tecnología, especialmente si ayudan a los jóvenes a ver la gran oportunidad que supone conocer bien las herramientas tecnológicas y dedicarse profesionalmente a un sector en el que son necesarias muchas personas para que se siga desarrollando. Sin descuidar desde luego la gran oportunidad que supone para cualquier profesional de cualquier ámbito tener un buen conocimiento de las herramientas tecnológicas de cara a lograr que su actividad resulte más eficiente y tenga un mayor impacto.

La utilización de OKR para mejorar el trabajo que realizan las organizaciones educativas

Al igual que vimos que el sistema OKR se podía usar para mejorar la problemática ambiental, vamos a ver aquí que esta metodología nos puede ayudar también a mejorar la forma en la que se realiza el trabajo de las organizaciones educativas, especialmente colegios y universidades, que son las que han tenido mayor influencia a la hora de educar y formar a las personas. Instituciones que ahora han perdido algo de su influencia pero que aún siguen teniendo una gran relevancia en muchos casos.

Aquí es donde podemos plantear que los OKR nos ayuden a introducir algunas de las mejoras que hemos ido comentando en este artículo, desde la promoción de los valores relacionados con la sostenibilidad, el uso de las nuevas metodologías educativas y el mayor aprovechamiento de la tecnología. Como parte de la estrategia de transformación digital de las organizaciones educativas, se puede plantear este sistema para establecer procesos de mejora que puedan ser analizados correctamente a través de métricas y donde se pueda trabajar de manera colaborativa, involucrando no solo a la dirección de la organización, sino también a los profesores, o incluso a los alumnos, con los que se podrían plantear objetivos relacionados con los temas de sostenibilidad, tanto en lo que al tema ambiental se refiere, como a las relaciones sociales e incluso en lo relativo a los hábitos personales.

Nunca pares de aprender

Retomamos aquí la idea de la que hablamos a final de año al respecto de la importancia de la formación continua y la educación en valores a lo largo de toda nuestra vida. Porque si algo está claro es que el mundo ha cambiado enormemente respecto al siglo pasado y ahora todo aquello que en los países desarrollados era «seguro» se ha desmoronado. En el siglo XX estudiar te aseguraba prácticamente tener un trabajo y trabajar te aseguraba prácticamente tener una casa en propiedad. Ahora todo es diferente, porque dicen que vivimos en un entorno VUCA, un entorno caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad, lo cual se refleja en la famosa frase de que lo único constante es el cambio, para lo cual más que nunca tenemos que ser nosotros los que estemos dispuestos a cambiar. Cambiar para mejorar y mejorar a través del desarrollo de la capacidad de aprender de manera continua y nunca parar de aprender.

Espacios más humanos para una educación más humana

Para terminar con este artículo dedicado a hablar sobre la importancia de introducir la sostenibilidad en el sistema educativo, os dejamos con la visión de un especialista en el tema, el arquitecto de experiencias José Picó

Estamos viviendo tiempos apasionantes.

Inmersos en una época de transcendentales y acelerados cambios sociales, la educación se dirige hacia una fascinante transformación. La actual desestructuración pedagógica se refleja en la compleja adaptación de las organizaciones educativas a dichos cambios, dado al incesante bombardeo de enormes cantidades de propuestas, metodologías, avances neuroeducativos o nuevas tecnologías exponenciales.

Lamentablemente, a medida que la globalización y los rápidos avances tecnológicos continúan transformando el espacio cívico y el mundo del trabajo, los sistemas educativos se están desconectando cada vez más de las realidades y necesidades de las economías y sociedades globales. Urge adaptar dichos modelos para equipar a los niños y adolescentes con las habilidades necesarias para crear un mundo más inclusivo, sostenible y coherente.

Muchas organizaciones educativas no están siendo capaces de responder adecuadamente a tantos y tan acelerados cambios, aun siendo conscientes de la necesidad y urgencia de adaptarse para poder sobrevivir; intentando proponer ofertas adecuadas a unas familias cada vez más exigentes, una población con un importante descenso de la natalidad, unas administraciones contrarias a determinados tipos de centros o una sociedad con acceso virtual a todo el conocimiento a través de internet y sus dispositivos móviles.

En un mundo donde los robots y otras maquinas “inteligentes” van a copar más del 70% de los puestos de trabajo que actualmente desarrollan las personas, alumnos y maestros requieren la urgente transformación de unos entornos de aprendizaje acordes a propuestas pedagógicas basadas no solo en contenidos específicos, sino en habilidades humanas tales como la flexibilidad, colaboración, capacidad de comunicación, gestión emocional, empatía, resiliencia, perseverancia, creatividad, visión estratégica y espíritu crítico.

Requerimos espacios más humanos que favorezcan esta metamorfosis, pues como bien decía Loris Malaguzzi, el espacio es “el tercer maestro” de cualquier alumno: el primero, los adultos, sus profesores, padres y familiares; el segundo, sus iguales, sus compañeros y amigos; y el tercero, el espacio, su colegio, su casa, su ciudad. El entorno representa un claro factor didáctico que se debe amoldar y facilitar con flexibilidad la implementación las nuevas metodologías de aprendizaje, favoreciendo los procesos de enseñanza-aprendizaje, permitiendo crear ambientes confortables y estimulantes para el desarrollo de todas las capacidades del alumnado, así como promoviendo la autonomía, interés y motivación del equipo docente y la dirección de los centro educativos.

Sin embargo, la mayoría de nuestras actuales escuelas siguen manteniendo diseños propios de principios del siglo XIX, adecuados a los propósitos para lo cual se habían concebido aquellas escuelas de Pedagogía Prusiana o Lancasteriana: educar, disciplinar y estandarizar a una población rural que llegaba en avalanchas a las nuevas y atractivas ciudades industriales.

Si ha llegado el momento de la inteligencia artificial y la automatización, ahora más que nunca hemos de volver la mirada hacia las personas y su bienestar, creer en el cambio y en las increíbles oportunidades que nos ofrece.

La singularidad ha llegado dispuesta a quedarse. Solo nos queda poner al SER HUMANO, sus emociones y capacidades en el centro de esta nueva era.

¡Comparte!

Etiquetas: ,


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • Libro Futurizable

    Libro Futurizable

    Si eres un profesional dedicado a la innovación o estás interesado en la tecnología que está por llegar, hazte con un ejemplar de Futurizable. En este libro, Javier Martín presenta las principales tecnologías exponenciales que van a tener gran impacto en la sociedad en los próximos años.

    Comprar

  • Últimos Post