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Haz lo contrario

14 enero, 2021

Ahora que estamos comenzando un nuevo año, pensando en cómo podemos seguir mejorando en nuestros proyectos, nuestro trabajo y nuestra vida en general, desde Futurizable queremos haceros una propuesta: ¡vamos a llevar la contraria!

Bueno, mejor lo explicamos para que no parezca que nos hemos vuelto locos, tan solo queremos proponer una nueva forma de ver las cosas, o más bien una nueva forma de pensar, que nos puede ayudar a la hora de hacer planes o estrategias y también a la hora de ejecutarlas.

Se trata del concepto de «pensamiento contrario» que se ha utilizado sobre todo a nivel de inversión en bolsa, pero que cada vez cobra más sentido si lo aplicamos a otros muchos aspectos de los negocios y de la vida en general. La idea se basa en que la masa tiende a equivocarse o más bien a tomar decisiones equivocadas, cuando actúa como masa. En base a esto se propone vender cuando la masa está comprando y comprar cuando la masa está vendiendo, o dicho de otra forma, vender cuando hay euforia en los mercados y comprar cuando hay pánico. Algo que podríamos aplicar perfectamente ahora al caso de Bitcoin, por supuesto sin que esto sirva como recomendación de inversión o desinversión, pero está claro que vivimos un momento de euforia en la inversión en criptomonedas y por lo tanto, los que siguen este modelo de inversión habrían comprado hace meses cuando nadie hablaba de Bitcoin y estarán vendiendo o pensando en vender ahora, cuando lleva semanas siendo «trending topic».

Pero como hemos dicho, la teoría de la opinión contraria o pensamiento contrario puede tener muchas otras aplicaciones en el ámbito de los negocios y de la innovación, por ejemplo la que se plantea en el sistema de selección y contratación de personal Topgrading, que forma parte del modelo de escalado de empresas propuesto a través del libro Scaling Up.

En el Topgrading, entre otras cosas, se propone que cuando pensemos contratar a alguien, lo hagamos de manera diferente a como lo hacen el resto de empresas de nuestra competencia, porque si todos contratamos a los trabajadores siguiendo los mismos criterios, acabaremos siendo todas las empresas iguales y por lo tanto será imposible diferenciarse. De esta forma el modelo apuesta por buscar perfiles diferentes, con conocimientos y capacidades distintas a las que buscan nuestros competidores, para que sea la gente que contratemos la que nos ayude a resultar competitivos. Del mismo modo en este modelo de selección y contratación se propone que en lugar de contratar a la gente en función de lo que tiene que hacer, lo hagamos pensando en lo que nos gustaría que lograran dentro de la compañía y de esta forma en lugar de fijarnos tanto en lo que esa persona sabe hacer, tendremos que pensar en el potencial que puede tener una vez haya entrado a formar parte de nuestra organización.

Lo malo de este modelo es que tomar este tipo de decisiones o actuar de esta forma, supone un esfuerzo extra al principio, porque implica ir en contra de lo que estamos acostumbrados, supone ir en contra de nuestra experiencia o de lo que hemos aprendido como óptimo y empezar a pensar de manera diferente, o más bien actuar de manera contraria a como hemos hecho hasta ahora.

Por lo tanto, lo que recomendamos en este artículo es que cuando vayamos a tomar decisiones, a marcarnos objetivos o a planificar nuestros próximos pasos, pensemos por un momento qué estará pensando al respecto la mayoría, cómo actúa la masa, qué es lo que haría nuestra competencia, y a partir de ahí podamos llegar a nuestras propias conclusiones a la hora de trazar nuestra estrategia. Pero cuidado, sin caer en el error de actuar llevando la contraria simplemente por oponernos a lo establecido o por querer diferenciarnos, sino porque realmente hemos visto que esto supone una ventaja que podemos aprovechar para mejorar y resultar más competitivos.

La Paradoja de Stockdale nos ayudará a ser un «Optimistic contrarian»

“Optimistic contrarians are the rarest breed.” Naval Ravikant

Si la propuesta que acabamos de hacer te resulta interesante, te animamos a conocer la Paradoja de Stockdale, basada en lo que le sucedió al militar estadounidense James Stockdale en la guerra de Vietnam y cómo sobrevivió, siendo un «optimistic contrarian«, a más de 7 terribles años como prisionero de guerra. Una situación parecida a la vivida por Viktor Frankl, en los campos de concentración nazis, como explica en su libro El hombre en busca de sentido.

La idea principal que propone la Paradoja de Stockdale consiste en pensar que tenemos que desarrollar un modelo de optimismo en el largo plazo, teniendo fe en que las cosas saldrán bien, pero siendo pesimistas en el corto plazo para no confiarnos, mantenernos alerta o como se suele decir, ponernos en lo peor, para estar preparados frente a lo que pueda venir. Se trata de una mezcla entre los ejercicios de visualización negativa y el concepto «recuerda que vas a morir», que proponían los filósofos estoicos, pero aplicado a una situación muy concreta, en este caso de extrema gravedad.

Lo que explica la Paradoja de Stockdale es que los que más sufrían o incluso los que antes morían en las prisiones de Vietnam o en los campos de concentración nazis, eran los optimistas que se hacían ilusiones y se confiaban a la suerte, sin hacer nada para mejorar su situación, sin adaptarse a las circunstancias. Considerando también que los que eran más negativos y se oponían a la situación, también sufrían mucho porque estaban en clara situación de inferioridad y probablemente les acabarían matando por su actitud de rebeldía.

En este caso el «optimista contrario» es el que actúa con mucho cuidado en el corto plazo, como si en cualquier momento fuera a caer presa de las garras de un león, pero de vez en cuando levanta la vista hacia el horizonte, porque es consciente de que «esto también pasará» y con la actitud correcta se puede salir adelante. De alguna forma sería como aplicar al mismo tiempo los Sistemas 1 y 2, propuestos por Daniel Kahneman, pensando de manera casi instintiva en el corto plazo, para evitar las situaciones de peligro, pero evitando caer en los sesgos cognitivos que esto conlleva, recurriendo al pensamiento analítico enfocado en el largo plazo.

Pasando a la acción

Una vez que hemos visto qué es esto de ser un contrario y que la mejor forma de afrontarlo es como un optimista contrario, veamos de qué forma podemos aplicarlo en nuestro trabajo, especialmente desde el punto de vista de la innovación, es decir, qué cosas nuevas podemos hacer basadas en estas ideas, de cara a su validación posterior, para ver si realmente pueden ofrecernos una utilidad. No queremos decir aquí que estas ideas tengamos que llevarlas a la práctica, pero sí podemos probar algunas de ellas para comprobar si funcionan y por lo tanto nos ayudan a marcar la diferencia.

1. Toma el camino menos transitado. Lo cual puede ayudarte a diferenciarte en el mercado o hacia tus clientes. Cuando todas las empresas optan por transmitir los mismos mensajes, utilizar los mismos canales de comunicación, adoptar las mismas estrategias, realizar las mismas campañas, … lo que ocurre es que se produce una saturación, de la que únicamente se puede salir invirtiendo mucho dinero o con un golpe de suerte a nivel de creatividad. Pensemos por ejemplo en lo ocurrido en comercio electrónico con el Black Friday, donde hemos llegado a un nivel de saturación que cualquier cosa que hagamos al respecto solo podrá ser considerada como ruido.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
Robert Frost

2. Complícate la vida. A veces complicarnos la vida implica exponernos a circunstancias diferentes a las habituales, de las cuales podemos aprender mucho y que nos pueden servir para otros aspectos que no habíamos esperado. Sería como una forma de buscar la serendipia a través de la toma de decisiones más arriesgadas, siempre que no acabemos siendo unos temerarios o suicidas, pero considerando que en esas experiencias diferentes que podemos vivir es donde podemos obtener grandes aprendizajes. Si lo pensamos, esto lo lleva haciendo el ser humano toda la vida con su afición a los juegos de ingenio, los acertijos, los problemas matemáticos, … tan solo se trata de extrapolarlo a otras actividades, pero afrontarlo con la misma actitud.

De todos los caminos que elijas en la vida, asegúrate que al menos algunos estén embarrados. John Mwwui

3. Resuelve problemas. Los problemas son una gran oportunidad para mejorar, básicamente porque cuando los enfrentamos y los resolvemos, estaremos haciéndonos más fuertes. Como nuestro sistema inmune cuando nos defiende contra una infección y quedamos inmunizados contra ella, nos volvemos antifrágiles. Consideremos aquí además, que lo normal es que cuando la gente encuentra un problema lo evite y con el tiempo todos esos problemas que se han dejado de lado acaban acumulándose «bajo la alfombra», lo cual en el largo plazo generará problemas mayores o más dolorosos. Si nosotros afrontamos los problemas como oportunidades estaremos dando con una de las claves para diferenciarnos y progresar.

Lo que impide la acción anticipa la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino. Marco Aurelio

4. Busca la excelencia, huye de la mediocridad. Aunque a corto plazo sea más aburrido y sin duda más difícil, la búsqueda de la excelencia siempre valdrá la pena en el largo plazo. Quizás tengamos que cambiar un poco nuestra escala de valores y repensar aquello que realmente resulta valioso para nosotros, para nuestros clientes y para los que formamos parte de la organización. Pero lo que está claro es que en el modelo de sociedad actual no todo es positivo, que el consumismo nos ha llevado a dañar enormemente la naturaleza y muchas personas siguen sufriendo por la forma en la que funciona el mundo. Y aunque en líneas generales estemos tremendamente mejor que hace 100 años, aún queda mucho por hacer por nuestra parte para seguir mejorando el mundo.

Cuánto mejor es seguir el camino derecho y elevarse hasta aquel estado en que sólo las cosas honestas nos resultan agradables. Y esto lo podemos conseguir si tenemos bien presente que existen dos clases de cosas: las que nos atraen y las que nos repelen. Nos llaman las riquezas, los placeres, la ambición, y todas las demás cosas suaves y sonrientes; nos repelen el trabajo, la muerte, el dolor, la ignorancia, la mezquindad de los medios de vida. Es menester, pues, que nos ejercitemos a no temer estas cosas ni a codiciar aquellas otras. Afanémonos, el contrario, en apartarnos de las cosas que nos atraen y dar la cara a las que nos ataca. Séneca

5. Empieza en pequeño. Lo malo cuando intentamos cambiar las cosas es que la mayoría de las veces acabamos abandonando si no vemos resultados en el corto plazo y esto es lógico porque tampoco tenemos toda la energía del mundo y muchas veces para tener la motivación que nos ayude a avanzar necesitamos ver que el esfuerzo vale la pena. Entonces es cuando tenemos que pararnos para analizar el impacto que estamos logrando en nuestro entorno más cercano, fijarnos en situaciones concretas de personas o clientes a las que realmente hayamos podido ayudar con nuestro trabajo y posteriormente ver cómo podemos extrapolarlo al resto del mundo, aprovechando las herramientas digitales que tenemos a nuestro alcance.

Internet es muy, muy grande: haz algo funcione para una persona (también puedes ser tú mismo), luego trabaja en la distribución. La escala es seductora, pero no puedes conseguirla si no tienes algo que la gente quiera. Jack Butcher

6. Marca tendencia. Cuando has dado con un problema que vale la pena resolver es el momento de aprovechar la oportunidad. La gente sigue necesitando referentes y hemos pasado por un época donde los referentes no podían aportarnos otra cosa que diversión. Por suerte sí que existen algunos deportistas y artistas que a través de su trabajo, sobre todo de su esfuerzo cotidiano, demuestran que se puede llegar muy lejos, y esto se puede extrapolar al mundo de los negocios. Por ejemplo en el ámbito de la ciencia aún queda muchísimo por hacer y debería ser el siguiente gran sector tras el auge del sector digital en los últimos 20 años. Nosotros estamos dispuestos a apostar por ello ¿te unes?.

No vayas a donde el camino te lleve,
ve a donde no hay camino y deja un rastro.
Ralph Waldo Emerson

7. La paciencia es la madre de la ciencia. Aprendamos de los científicos. Los negocios del futuro se cocinarán a fuego lento. Las prisas de Internet se están agotando. Cada vez hay más voces que alertan de los riesgos de la gratificación instantánea de los «likes» en las redes sociales. Satoshi Nakamoto invento Bitcoin en el año 2008. Richard Feynman propuso la idea de la computación cuántica en el año 1982. Francis Mojica descubrió CRISPR en el año 2000. Hoy ser un contrario implica armarse de paciencia, mirar al futuro y pensar cómo podemos aprovechar todas estas fantásticas herramientas que tenemos a nuestra disposición para construir algo que realmente valga la pena.

Actúa sin hacer,
trabaja sin esfuerzo.
Piensa en lo menudo como si fuera grande
y en lo más escaso como si fuera abundante.
Afronta la dificultad
mientras aún es fácil;
acomete la gran obra
mediante series de pequeños actos.
Lao Tse

8. Confía en el poder del interés compuesto. Seguir todas estas recomendaciones puede darnos muy buenos resultados si confiamos en el poder del interés compuesto, ya que los beneficios que nos reporten se irán acumulando y cuánto más crezcan mejores resultados nos ofrecerán. Si lo piensas, todas las recomendaciones que acabamos de ver para ser un optimista contrario, implican confiar en que los grandes beneficios llegarán en el largo plazo y que además cuando lleguen lo harán de una forma mucho más provechosa para nosotros ya que estaremos mejor preparados para disfrutarlos. Sin duda es un modelo muy diferente al de la búsqueda de la gratificación inmediata que impera en la sociedad moderna, pero estamos convencidos de que la espera valdrá la pena.

La mayor deficiencia de la raza humana es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial. Albert Allen Bartlett

9. No sigas los mass media. La tele y la prensa son grandes sumideros de tiempo a los que no podemos permitirnos dedicar nuestra atención si queremos sacar provecho a los puntos anteriores. Además cada vez es más clara la abundancia de desinformación, porque antes al menos eran unos pocos los que podían manipularnos desde sus medios de información, pero ahora cualquiera puede crear un bulo al que le acabemos dedicando interés o incluso que nos haga tomar decisiones equivocadas. Tampoco se trata de aislarse del mundo, pero sí de tener bajo control el tiempo que dedicamos a mantenernos informados de lo que ocurre, ya que con dedicar unos pocos minutos al día puede servirnos para enterarnos de lo que realmente importa. Si el resto del tiempo lo dedicamos a leer libros será una de las mejores decisiones que podamos tomar en la vida.

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. Séneca

Esperamos que las ideas que acabamos de proponer te hayan resultado interesantes y que te animes a poner en marcha alguna de ellas, no será fácil, pero estamos convencidos de que valdrá la pena.

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