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Cómo usar OKR para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible

18 junio, 2020

Nos jugamos mucho en nuestro futuro si no cambiamos la estrategia al respecto del cambio climático. Pero hay una esperanza, porque tenemos una hoja de ruta a seguir para hacer que cambien las cosas, lo malo es que esa hoja de ruta no es lo suficientemente conocida como para que permita producir un cambio a nivel global y además aún le falta estar suficientemente desarrollada como para que todo el mundo tenga claro cómo usarla a la hora mejorar la situación.

Por esto pensamos que los ODS podría ser mejorados gracias a OKR, principalmente a la hora de concretar en el corto plazo unos Objetivos que se han definido en un plazo demasiado largo y también introduciendo un modelo de métricas que permite saber si realmente se están logrando los objetivos propuestos o como ha ocurrido en ocasiones anteriores, todo ha quedado en buenas intenciones pero se han logrado pocos resultados reales.

En lo que se refiere al plazo de consecución de los ODS encontramos un impedimento claro al plantear objetivos que deben alcanzarse en 2030. Como muchos de ellos van a depender de políticas públicas para su consecución, el problema es que los responsables de desarrollar esas políticas no cuentan con los incentivos para hacerlo, ya que los plazos con los que ellos suelen trabajar suelen ser mucho menores. De esta forma es muy complicado que un político que piensa en plazos de 4 años realmente haga una apuesta decidida por un un plan que se desarrolla en un plazo de 10 años. Por lo tanto aquí es donde podría aportar mucho valor OKR al proponer la definición de los objetivos en el corto plazo, con periodos de máximo un año y con la necesidad de concretar aún más a través de periodos trimestrales. De esta forma el horizonte del corto plazo nos urge a ponernos a trabajar sobre ello de manera inmediata y no postergar la toma de decisiones al respecto, sabiendo que dejar para mañana lo que podemos hacer hoy puede suponer un gran error cuando lo que está en juego es nuestro futuro.

El otro aspecto en el que OKR podría aportar mucho valor para la consecución de los ODS es a través de la definición de los Resultados Clave, como las métricas que nos permiten verificar que realmente se están logrando los objetivos que nos hemos propuesto, algo que como veremos en las entrevistas que acompañan a este artículo, no ha sido aún adecuadamente definido, lo cual supone un impedimento importante para que los ODS sean un éxito. Ya que como decía William Thomson, «lo que no se mide no se puede mejorar», difícilmente vamos a lograr los Objetivos propuestos por los ODS si no definimos inmediatamente unos indicadores numéricos que permitan saber si realmente las estrategias que se están desarrollando están dando los frutos esperados. Es por esto por lo que necesitamos que de manera urgente se propongan esos indicadores para cada uno de los ODS, tanto a nivel global, como nacional y local, lo cual resultaría de gran utilidad para todos aquellos que están decididos a trabajar para lograr los ODS, pero aún no se han lanzado a hacerlo por la indefinición que supone no contar con un marco de referencial al respecto de la mejora que puedan suponer las acciones que van a desarrollar.

Concretando la relación entre los ODS y los OKR

Si pensamos que los OKR pueden resultar de utilidad para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible es porque de partida existe una buena base sobre lo que construir, lo malo es que parece que los mayores esfuerzos se han dedicado a sentar esa base, pero ahora falta mucho por hacer de cara a construir la estructura que permita que el mundo sea un lugar mejor en el año 2030.

A continuación vamos a exponer las diferencias y similitudes entre los ODS y los OKR de cara a ver de qué forma pueden complementarse y resultar más efectivos cuando se trabajan conjuntamente.

En primer lugar, tenemos que saber que lo que en los ODS se denomina Objetivo en los OKR se denomina Meta, lo cual pone a los Objetivos de ODS en un nivel de abstracción mayor que el de los Objetivos en OKR.

Los Objetivos de ODS coinciden en las características de ser significativos e inspiradores, pero sin embargo no coinciden en la necesidad de ser concretos y orientados a la acción, por eso podemos considerar que los Objetivos de ODS deberían ser realmente Metas ya que están pensados a largo plazo y no son los suficientemente concretos como para que podamos actuar directamente sobre ellos. Esto, como hemos comentado anteriormente, supone un problema a la hora de que se puedan lograr realmente los ODS, por ese nivel de indefinición, por lo que deberíamos buscar una forma de concretarlo mucho más para que todos aquellos que se propongan trabajar para lograr los ODS, realmente sepan por dónde empezar y puedan tener la visión necesaria al respecto de los resultados que está teniendo su trabajo.

Por otro lado, las Metas de ODS sí que coinciden con algunas de características de los Objetivos en OKR, al ser concretas y orientados a la acción, pero no coinciden en el marco temporal, que en OKR pide que se definan cada 3 meses, ni en la sugerencia de trabajar con unos pocos objetivos, entre 3 y 5 preferiblemente, frente a una media de 10 metas que propone ODS para cada Objetivo. Esto como os podéis imaginar supone un problema por la falta de foco a la hora de decidir sobre qué aspectos actuar, por ejemplo cuando una institución pública o privada se propone trabajar en pro de los ODS es un problema enorme decidir por dónde empezar, ya que existen 17 objetivos y 169 metas, lo cual nos puede llevar a situaciones como la que define la parálisis por análisis, al tener que dedicar excesivo tiempo a decidir en cuál de todas esas metas intervenir.

Continuando en la búsqueda de relaciones entre ODS y OKR vemos que por debajo de las Metas de ODS no se definen unos indicadores concretos, algo que sí que se hace en OKR al pedir que se asocien varios Resultados Clave a cada Objetivo, lo cual ofrece la utilidad de poder verificar el cumplimiento de los Objetivos en el corto plazo y de esta forma conocer el avance que se produce hacia la consecución de las Metas a largo plazo.

De esta forma podemos considerar que ODS se plantean en un nivel alto de abstracción y lo que le falta para poder trabajar directamente en la consecución de los Objetivos es un sistema que permita concretarlo en el corto plazo y tener una mejor visión sobre la consecución de los objetivos, lo cual podría hacerse a través de OKR, por el enfoque hacia el corto plazo, la importancia del foco y la necesidad de contar con indicadores, llamados Resultados Clave, que ayudan a verificar la consecución de los objetivos.

Proponemos entonces aquí usar OKR como complemento a ODS para poder orientarlos a resultados, algo que ahora no está adecuadamente planteado, lo cual hace que resulte muy complicado definir estrategias que permitan trabajar para la consecución de los Objetivos. Sin embargo gracias a OKR esas estrategias pueden estar mucho mejor definidas, tanto a nivel práctico como en el tiempo, además de que se podrá conocer mucho mejor el grado de cumplimiento de esas estrategias hacia la consecución de los Objetivos, lo cual redundará en mejorar significativamente el impacto del trabajo que se vaya a realizar para lograr los ODS.

Y tras esta reflexión al respecto de cómo OKR podría ayudar a mejorar el trabajo que se está realizando en pro de la consecución de los ODS, vamos a conocer mejor el trabajo que se está desarrollando para lograr los ODS a través de una serie de entrevistas a expertos en Desarrollo Sostenible:

Con los ODS lo más importante es empezar a andar y que seamos muchos los que andemos en esa dirección

Entrevistamos a Anke Schwind formadora y consultora en Desarrollo Sostenible.

¿Cómo estás trabajando tú en el ámbito de los ODS y por qué tomaste la decisión de dedicarte a ello?

Mis tres ejes giran alrededor de la formación, educación y consultoría. El fin es principalmente dar a conocer el concepto de desarrollo sostenible y los ODS y acompañar a personas y organizaciones en contribuir con sus acciones a la consecución de los mismos.

En el 2015 empecé a buscar formas de implementar algunas pautas relacionadas con el desarrollo sostenible en la empresa que llevaba a medias con un socio. Era del sector textil por lo que el primer paso fue acercarme a la moda sostenible para conocer a fondo esta alternativa. Después entré en contacto con la propuesta del balance del bien común, una herramienta de reflexión y medición para acompañar la gestión empresarial y definir la aportación de la empresa al bien común. Tras hacer ese balance, sin la participación de mi socio, me di cuenta que no iba a poder llevar a cabo todos los cambios que consideraba necesarios porque nuestras respectivas perspectivas al respecto no estaban alineadas. Así que empecé a plantearme otras maneras de aportar valor.

Me seguí formando en varias áreas, poco a poco fui impartiendo algunos talleres, pero aún no tenía claro cómo conectar todos mis puntos. Fue un proceso de búsqueda y reflexión constante hasta llegar a encajar todas la piezas y que tuvieran sentido para mí: mi experiencia en formación, enseñanza y gestión empresarial, mis conocimientos de idiomas, mi pasión por metodologías activas y, sobre todo, mi inquietud por ser parte de un cambio necesario a nivel global.

La pieza clave me vino de Federico Buyolo, para mí uno de los mayores expertos en desarrollo sostenible y ODS que tenemos en España, cuando en una charla dijo que los ODS son un lenguaje universal que nos permite a todo el planeta a trabajar en una dirección. El primer paso es aprender este lenguaje, que debe además ir acompañado de un proceso de integración de todos estos conceptos desde la práctica. El desarrollo sostenible debe convertirse en un marco de referencia para nuestras acciones. Mi labor se centra en enseñar ese “idioma” y acompañar en el establecimiento de pautas concretas para varias fases de integración, de la más abstracta en cuanto a conceptos a la más concreta en cuanto a la medición.

¿Crees que los ODS pueden ser una buena solución a los problemas del desarrollo sostenible?

Creo que sí. Lo más importante es empezar a andar y que seamos muchos los que andemos en esa dirección. Los ODS aportan una serie de datos concretos y retos que requieren de la implicación de todos para poder alcanzar las metas marcadas. Esos retos además reflejan la complejidad y la amplitud del objetivo principal que es el desarrollo sostenible.

Los ODS están interconectados y fueron concebidos como indivisibles. Este punto es el que hay que tener muy presente dado que aunque nos fijemos como primer paso solucionar una sola meta, la solución seguramente nos lleve a otros pasos que estén relacionados con otros ODS y las acciones pueden aportar soluciones a estos otros ODS, pero también pueden tener efectos no deseados. Eso, al fin y al cabo, es la razón por la que surgió el término de desarrollo sostenible, porque el crecimiento económico que debía aliviar la pobreza empezó a causar problemas medioambientales.

¿Cómo ves que está recibiendo la sociedad los ODS?

A veces me doy cuenta que vivo en una burbuja porque en los diferentes ámbitos en los que me muevo a nivel profesional hay una gran implicación hacia la consecución de los ODS, pero cuando bajo a la calle y hablo con personas fuera de este entorno, veo que se desconocen aún mucho. Por eso, considero que lo primero es una concienciación de toda la sociedad. Y no solo en ODS, sino ante todo en desarrollo sostenible. Es un concepto que aún no queda claro, se confunde a menudo con sostenibilidad medioambiental.

Para que nos pueda servir de marco de referencia, es necesario entender que desarrollo sostenible se refiere a un desarrollo económico y social dentro de las limitaciones de los recursos del planeta. Me gusta mucho la “rosquilla” de Kate Raworth como imagen para orientarnos.

Esa rosquilla queda delimitada en su centro por los fundamentos sociales, es decir, debemos asegurarnos de que no haya personas que vivan fuera de la rosquilla que es un espacio seguro y justo para todos. Los límites de fuera son el techo ecológico que no debemos sobrepasar ya que de lo contrario el planeta dejará de ofrecernos las condiciones que necesitamos para vivir.

¿Puedes hablarnos de alguna aplicación interesante de los ODS?

La aplicación más apasionante para mí es la que podamos hacer cada uno y cómo vivimos ese proceso. Si nos fijamos en el nombre de la Agenda 2030, su título es “Transformar nuestro mundo”. Por tanto, si usamos los ODS como punto de partida individual u organizacional y como objetivo final compartido a nivel global de un proceso de transformación en el que profundizar conforme avanzamos, se abren muchísimas posibilidades que aún están por explorar.

En esta línea, la OCDE publicó en 2019 su brújula para el aprendizaje 2030 como marco para un aprendizaje en el que el alumno es un agente activo que conforme adquiere competencias (conocimiento, habilidades, actitudes y valores) llega a desarrollar su potencial y contribuir al bienestar de la comunidad y del planeta. Es un marco que tiene como fin alcanzar bienestar individual, colectivo y global y relaciona los aspectos clave identificados para un futuro mejor con los ODS. Además identifica tres competencias transformadoras que son necesarias para alcanzar la meta de este triple bienestar. Se trata, en resumidas cuentas, de aplicar nuestras competencias humanas a la consecución de los ODS.

¿Qué problemas principales observas al respecto de la aplicación de los ODS y la consecución de los Objetivos?

Creo que ya he mencionado dos por encima antes. En primer lugar, creo que aún falta más concienciación de la sociedad en general. Esa concienciación debe ir muy ligada a nuestras experiencias personales y nuestra vida para llegar a comprender el impacto de nuestras acciones y así empezar a aportar soluciones. Un informe del año pasado analizó los ODS incluidos en los informes no financieros de empresas del índice Standard & Poor’s 500, y concluyó que los ODS que se priorizaban en esos informes no se correspondían con los ODS que realmente eran problemáticos en el mundo empresarial.

En segundo lugar, el desafío del desarrollo sostenible es crear las condiciones de vida digna para todas las personas y seres sin degradar el medio ambiente. A menudo los ODS se toman aún como unidades separadas y no como indivisibles, debemos entrenarnos en ver la interconexión, en pensamiento sistémico, para conseguir una transformación más profunda. Aquí es esencial la colaboración, combinar el conocimiento de diferentes personas y sectores, incluso culturas, para aportar soluciones innovadoras.

En tercer lugar, es necesario aunar criterios alrededor de los indicadores para medir la consecución de los ODS.

¿Puedes explicarnos cómo es el sistema de indicadores y análisis para la verificación del cumplimiento de los ODS?

Debemos tener en cuenta que la Agenda 2030 que enumera los ODS fue un pacto entre países, 193 para ser exactos. Es decir, los ODS y sus correspondientes metas e indicadores se concibieron para ser medidos a nivel nacional. Hay un total de 169 metas repartidas entre los 17 objetivos y para dichas metas hay un total de 231 indicadores. Un grupo de expertos interinstitucional (IAEG-SDGs) trabaja en la mejora de dichos indicadores y se acaba de publicar una revisión que afecta los tres niveles que tienen dichos indicadores. En esta última revisión se han podido eliminar casi del todo los indicadores de nivel III, aquellos para los que no existían metodologías o estándares de medición.

Cada país recoge la información relevante para estos indicadores y la comunica a la ONU. En España en el informe de progreso del año pasado se recogieron datos para 125 indicadores, información que también se puede consultar en la web del Instituto Nacional de Estadística.

Toda esta información se combina en un informe final anual de la ONU para analizar los avances a nivel mundial.

Existen otras iniciativas que ofrecen información sobre el progreso a nivel global. Por un lado, la iniciativa de Our World in Data, que aporta información sobre cada indicador usando diferentes fuentes, muchas de ellas de instituciones que participan también en el grupo de expertos para los ODS (IAEG-SDGs). O la iniciativa del Sustainable Development Report que también usa estas fuentes pero con otros indicadores.

En lo que respecta al reto que he mencionado antes sobre aunar criterios para medir la consecución de los ODS, me gustaría incidir en dos aspectos.

En primer lugar, los ODS son una mejora de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y debemos tener presente esa herencia centrada en mejorar las condiciones de vida en países menos avanzados. Por ejemplo, el ODS 1 pretende poner fin a la pobreza. Actualmente un 10% de la población vive en condiciones de pobreza extrema (subsisten con menos de 1,90 dólares al día). Si bien en España nos enfrentamos a problemas de pobreza, las dimensiones son diferentes. Los ODS se consideran objetivos ambiciosos a escala global, pero no necesariamente nos lo puede parecer en nuestro entorno inmediato.

En este punto, la cuestión más importante es establecer indicadores propios que se ajustan más a nuestra realidad, pero siempre desde la base de los ODS y sus metas. De esta forma, podemos definir mejor nuestra aportación a la consecución de los ODS, pero además ofrecemos una especie de hoja de ruta a los países menos avanzados para que puedan alcanzar un nivel de vida parecido.

Ojo, no me refiero a que estos países lo alcancen de la misma manera que hemos hecho nosotros, un gran ejemplo de que pueden existir otras soluciones es el uso de fintech en países sub-saharianos. Los servicios se parecen a los que usamos nosotros en un banco, pero se realizan a través de estructuras diferentes. Sin duda, el papel de las nuevas tecnologías se debe tener muy en cuenta.

En segundo lugar, en relación con los indicadores para empresas, el Pacto Global de la ONU, el GRI y el World Business Council for Sustainable Business recopilaron una lista de indicadores para cada ODS y existe una guía para la integración de los ODS en el reporting empresarial. La metodología pasa por entender los ODS, definir prioridades, establecer objetivos, integrar y reportar.

Como he mencionado arriba, las empresas aún no son capaces de definir bien su impacto, por lo que es el primer paso a mejorar. Existen afortunadamente ya dos herramientas que pueden ayudar en este punto.

No obstante la definición de metas e indicadores concretos que, para mí, deben tener en cuenta las particularidades de la empresa, pero también la base de las metas de los ODS y la interconexión de las mismas, no cuenta aún con una metodología común.

Afortunadamente metodologías como el Design Thinking y el Systems Thinking ofrecen herramientas activas para llegar a establecer estas metas dentro de las organizaciones de manera colaborativa. Vuelvo a insistir aquí en que la inteligencia colectiva es nuestra mayor baza. Y evidentemente las TIC son cruciales a la hora de manejar y recoger todos los indicadores que se desarrollen, ofrecerlos de manera abierta al mundo y así establecer entre todos los pasos concretos para alcanzar los ODS.

Lo bueno de los ODS es que tiene muy en cuenta a las personas, no solo la sostenibilidad

Entrevistamos a Jimmy Pons sobre la metodología Global ExO Ecosystem y su aplicación con los ODS.

¿Puedes contarnos de qué forma estás trabajando tú y tu empresa en el ámbito de los ODS?

Desde que volví a España en 1996 después de vivir 4 años en Costa Rica he incorporado la sostenibilidad en toda mi vida personal y profesional. Aunque resido en Madrid, nací y me crié en Menorca una Reserva de Biosfera y esto ha marcado mi manera de entender la vida. Mi filosofía de vida y trabajo, tiene integrados los ODS en los diferentes proyectos que estoy realizando y colaborando. Concretamente en Mindful Travel Destinations (con el ODS 3 de Salud y Bienestar) y después en Roundcubers.com grupo con el que hemos desarrollado la metodología Global ExO Ecosystem para modelar territorios de la mano de los ayuntamientos, diputaciones, CCAA, etc. Por lo tanto nuestra visión de aplicación de los ODS está relacionada con el territorio, no desde un punto de vista de cómo aplicarlos en las empresas. Aunque claro está, desde el ayuntamiento o diputación después esto se va vertebrando hacia los sectores productivos.

¿Qué es Global ExO Ecosystem y qué relación tiene con los ODS?

Global ExO Ecosystem es un metodología que hemos desarrollado Tirso Maldonado, Joantxo Llantada y yo mismo, cofundadores de Roundcubers.com. Esta metodología facilita a los ayuntamientos la implantación de los ODS de manera ordenada y realista pero además integra todo un proceso que mejora el territorio de manera exponencial. Todo el mundo habla de ODS, pero hasta ahora nadie todavía había creado una metodología que sirviera para implantar no sólo los ODS si no también la economía circular en todo el territorio desde un único proyecto.

Para facilitar la implantación de los ODS, nuestra metodología se ha estructurado en diferentes fases:

Fase 1: Reputación y autodiagnóstico
Estudio básico de los principales atributos del territorio para construir una imagen de lo que es el territorio en el momento que se hace el proyecto. Se estudian páginas web, estudios y cualquier otro material promocional que se haya utilizado. Una vez consultado todo el material publicado se realiza un estudio de reputación online.

Fase 2: Ejercicio de modelación territorial
Identificamos los principales agentes de desarrollo local y creamos los grupos de trabajo para la conducción de los ejercicios de modelación territorial empleando “ Canvas Territorial”. Un canvas que hemos diseñado y que se apoya en un gráfico visual que desarrolla la propuesta de valor y atributos de cualquier territorio y estudia la fórmula adecuada para generar riqueza a todos los sectores involucrados.

Fase 3: Estrategia de economías de color
Identificamos las economías de color clave para el desarrollo y evolución del territorio y plan de acción concreto: economía verde (medio ambiente), economía naranja (creatividad), economía azul (litoral), economía púrpura (cultura), economía amarilla (ciencia y tecnología), economía roja (consumo), economía blanca (derechos sociales), economía gris (economía oculta) y economía negra (actividades ilegales).

Fase 4: Ecosistema circular
Ecosistema circular es una metodología que tiene como objetivo interconectar de forma estratégica a todos los agentes de desarrollo económico y social de un territorio para generar riqueza y bienestar a toda la sociedad. Cuando la administración, la empresa y los ciudadanos desarrollan una estrategia común e interconectada, la suma de la partes es exponencialmente superior a la suma de las partes individuales.

Fase 5: Pirámide de marcas y productos (marca-territorio)
Definimos las marcas, atributos y productos utilizando la “pirámide de marcas”, una plantilla de gestión estratégica que tiene como objetivo organizar y alinear los atributos y marcas de cualquier territorio.

Fase 6: Dimensiones Global ExO Destination
En esta fase se integran en la metodología los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU mediante la definición de estrategia e indicadores de la Dimensiones ExO: 1.- Gobernanza, 2.- Inteligencia, 3.- Ecología, 4.- Sostenibilidad, 5.- Salud, 6.- Consciente y 7.- Crecimiento Exponencial.

Fase 7: Plan de gestión de flujos
Resulta imprescindible establecer las capacidades de carga y estudiar los flujos de usuarios con el objetivo de garantizar el crecimiento sostenido del territorio. Es necesario evaluar, planificar y zonificar la saturación para luego diseñar la estrategia adecuada y así reducir la masificación y repartir mejor la riqueza en un territorio. La planificación y ordenación urbana, la planificación de vivienda y el espacio público, el plan de movilidad funcional, la desestacionalización de la demanda y la diversificación territorial, son algunos de los elementos clave que se estudian en el plan de gestión de flujos.

Fase 8: Certificaciones instrumentales
Existen en el mercado infinidad de entidades de certificación y certificados disponibles de cara a configurarse como un destino competitivo en cuanto a los procesos y la gestión eficiente de la oferta turística. De entre todos los disponibles, identificamos aquellas que dan soporte a las diferentes dimensiones del análisis de modelación realizado con el objetivo de mejorar los procesos internos y el impacto comercial en el mercado.

Fase 9: Definición de los órganos de gestión del territorio
La gobernanza empieza con la organización interna en la administración y sigue con la coordinación y gestión de las asociaciones y empresarios del territorio, de esta manera se involucran a todos los interesados y la consecución de los ODS, se multiplica.

Fase 10: Plan de acción y gestión de proyectos
Resultado del trabajo de modelación territorial se proponen una serie de acciones organizadas por las 7 dimensiones Global ExO Destination (gestionado, inteligente, ecológico, sostenible, saludable, consciente y ExO) y por principales marcas (esencia de marca, marcas tractoras y marcas de soporte). Para la ejecución del plan de acción implantamos un software de gestión de proyectos basado en metodologías ágiles. Entregando al ayuntamiento una planificación detallada fácilmente aplicable y realizable.

¿Crees que tal y como están estructurados y planteados los ODS pueden ser una buena solución a los problemas del desarrollo sostenible?

Lo bueno que tiene el planteamiento de los ODS es que tiene muy en cuenta a las personas, no solo en la sostenibilidad. Aspectos como la salud y el bienestar, la igualdad, trabajo digno y todo lo que tiene que ver con tener un planeta saludable para las futuras generaciones se convierte en elementos claves para el bienestar de todos los que convivimos en este planeta. Por lo tanto el enfoque es totalmente viable.

¿Qué percepción tienes al respecto de cómo está recibiendo la sociedad los ODS?

Los ODS vienen de los ya pasados 8 objetivos del milenio que desde el año 2000 hasta el 2015, estuvieron vigentes. En el 2015 se pusieron en marcha los 17 ODS, lo que significa que llevamos 5 años ya hablando de ODS y en el 2030 tendremos que ver que hemos hecho al respecto. Se ha hecho mucho marketing, mucho evento pero por ahora se ha consolidado poco en la sociedad y en los territorios. Sería una pena que ahora la crisis sanitaria, social, económica que trae el coronavirus provoque un retraso en la adopción de los mismos. Especialmente las administraciones públicas deberían incorporar en su día a día desde ya una metodología que les ayude a caminar con pasos firmes y hacia la consecución de la agenda 2030.

¿Puedes contarnos algún ejemplo interesante de aplicación de los ODS que te guste especialmente?

Desde RoundCubers estamos trabajando con varios ayuntamientos, Níjar y Málaga en Andalucía, Águilas en Murcia, Sant Pere de Ribes en Cataluña. Los resultados están siendo muy satisfactorios hasta el momento. Una cadena hotelera que lo está haciendo muy bien también es Paradores, que lleva ya tiempo trabajando en esta línea.

¿Qué problemas principales observas al respecto de la aplicación de los ODS y la consecución de sus Objetivos?

Para mi el principal escollo era tener una metodología aplicable a los territorios, que es lo que nosotros hemos trabajado más. Cosa que ya hemos solucionado con nuestra metodología Global ExO Ecosystem. El siguiente paso para es desarrollar algún tipo de herramienta tecnológica que nos ayude a agilizar la gestión de los mismos y poder tener indicadores que faciliten la medición de los avances. Hay muchos datos, se genera mucha información pero esto no llega de manera clara y útil a los ayuntamientos por ejemplo.

¿Puedes contarnos cómo ves la forma en la que se analizan los indicadores y analiza el cumplimiento de los ODS?

En nuestro caso lo que hemos diseñado es una serie de indicadores que nos dan la foto inicial en la que está el territorio. Una vez realizada la modelación con la que proyectamos el futuro del territorio, se establece un plan de ejecución donde definimos lo que tiene que hacer el territorio, a partir de que se ponen en marcha el plan definido es muy fácil analizar cómo se está llevando a cabo la implantación de los ODS.

Aún queda camino por andar con los ODS pero creo que es algo que va a acabar imponiéndose

Agustín Valentín-Gamazo Fundador de Enviroo e Impact Hub Málaga

¿Puedes contarnos de qué forma estás trabajando tú y tu empresa en el ámbito de los ODS?

Desde Enviroo trabajamos sobre los ODS con un doble enfoque, tratando de alinear nuestros proyectos y asesorando y formando a clientes en torno a los objetivos.

Dentro de las actividades propias de Enviroo podríamos decir que nos centramos de forma directa en fomentar el ODS 8 «Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”. Nuestra actividad principal es el fomento del emprendimiento verde y social a través de iniciativas propias como Greenweekend.org, Circularweekend.org o Impulsor.es. Además trabajamos con otras entidades tanto públicas como privadas organizando y gestionando para ellas sus iniciativas de fomento del empleo y emprendimiento.

Por otro lado, al centrarnos en personas que emprenden en el sector ambiental, queremos que parte de nuestro apoyo se refleje en el impacto positivo que generan con sus proyectos. De esta forma impulsamos de forma indirecta y principalmente los ODS 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”, 12 “Producción y consumo responsables”, 13 “Acción por el clima” o 15 “Vida en ecosistemas terrestres”.

¿Crees que tal y como están estructurados y planteados los ODS pueden ser una buena solución al problema que se quiere resolver al respecto del desarrollo sostenible?

La transición de los Objetivos del Milenio (2000-2015) a los Objetivos de Desarrollo Sostenible ha traído sustanciales mejoras para que sean más prácticos en cuanto a soluciones para un desarrollo sostenible, destacaría algunas como:

  • Se trata de objetivos universales, no creo que haya alguien que no comparta lo que reflejan los objetivos.
  • Los ODS han sido creados en uno de los procesos participativos más grandes que se hayan realizado, por lo que son inclusivos e involucran a prácticamente todos los países del mundo, con 193 firmantes.
  • Se trata de 17 objetivos desarrollados en 169 metas concretas, que aterrizan mucho las cosas para poder desarrollar soluciones.
  • Así como los ODM necesitaban de financiación externa para avanzar, los ODS se desarrollan desde una perspectiva de desarrollo económico sostenible. Es decir, la propia actividad económica que hagamos debería financiar el cumplimiento de los propios objetivos.
  • Y, para mi lo más importante, están basados y enfocados en la acción. Con cifras concretas, con objetivos claros y datos cerrados. Esto no se había hecho antes y es un compromiso común que nos permitirá medir como lo hemos hecho hasta 2030.

En mi opinión los ODS son una guía muy potente para que cualquier entidad, empresa o persona pueda desarrollar e implementar modelos que, finalmente como sociedad, nos permitan tener el desarrollo sostebible que necesitamos.

¿Qué percepción tienes sobre cómo están recibiendo los ODS la sociedad en general, empresas, instituciones y particulares?

Desde mi punto de vista aún queda camino por andar. De momento algunos sectores están más avanzados en la implantación de los ODS pero es cierto que aún hay mucho desconocimiento.

No obstante creo que es algo que va a acabar imponiéndose, y cada día vemos más iniciativas, jornadas, programas de ayudas, etc. que se apoyan en los ODS para su desarrollo.

¿Puedes contarnos algún ejemplo interesante de aplicación de los ODS que te guste especialmente?

Aquí mismo en España tenemos muchos ejemplos extraordinarios para mostrar como se pueden lanzar proyectos basados en los ODS, algunos de los que más me gustan son:

  • Auara, que a través del ODS 6 trabajan en «garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible”. Mientras venden agua embotellada consiguen generar un impacto positivo llevando agua potable a zonas sin recursos , simple y potente.
  • Restauramar, un proyecto que centrado en el ODS 14 “conservar y utilizar en forma sostenible los océanos” realiza pesca sostenible para restaurantes y hostelería.
  • Raymusgo, emprendedores que se centran en el ODS 12 “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” fabricando zapatos ecológicos de mujer.
  • Realemten muchas empresas tienen proyectos donde alinean en mayor o menor medida alguno de los ODS. A mí lo que me parece realmente interesante son esos proyectos emprendedores que nacen y basan su esencia en desarrollarse conforme a los ODS de forma integra.

Adicionalmente, y muy importante, todas aquellas empresas y proyectos que no se sientan alineados con los ODS o que no sepan cómo hacerlo tienen un potencial muy grande si deciden interesarse los ODS.

¿Qué problemas principales observas al respecto de la aplicación de los ODS y la consecución de los Objetivos?

El problema principal creo que es el desconocimiento de cómo trasladar los ODS, que a priori pueden parecer muy genéricos, a su aplicación práctica y concreta en proyectos o acciones dentro de empresas o entidades.

Dicha “traducción” e implementación debe hacerse paulatinamente, pero es esencial el compromiso a largo plazo y la elaboración de una estrategia. Desde definir los ODS que más alineados pueden estar hasta hacer un análisis de materialidad o análisis de ciclos de vida de productos…

Hay mucho potencial de trabajarlo y aplicarlo, lo único que hace falta es el primer paso para comenzar en la senda de alinearse y trabajar los ODS.

¿Puedes hablarnos sobre el sistema de indicadores y análisis para la verificación del cumplimiento de los ODS?

A día de hoy no existen único sistema de verificar el cumplimiento de los ODS y tenemos muchas herramientas, procesos y metodologías para poder medirnos.

Como ejemplo destacar que recientemente AENOR ha sido la primera empresa española en lograr la acreditación de la organización internacional VERRA, bajo el nuevo estándar «Sustainable Development Verified Impact Standard» (SD VISta), para certificar proyectos de organizaciones públicas y privadas relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Creo que pronto veremos más estándares de certificación y verificación de acciones y entidades alineadas con los ODS. En mi opinión es algo necesario que además aporta mucho valor a las empresas y entidades que estén alineadas. Estamos en una senda que no tiene retorno y los primeros indudablemente tendrán una ventaja competitiva mientras mejoran el mundo.

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