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Presentación del Observatorio de Aprendizaje de Alto Rendimiento

23 septiembre, 2021

Nadie duda de la increíble capacidad del ser humano para mejorar gracias a la inteligencia y el afán de superación. Lo que ocurre es que en el día a día parece que no se producen cambios significativos, pero en el momento en el que nos fijamos en la evolución a lo largo de los años es cuando somos conscientes del avance tan impresionante que se puede llegar a generar.

Pensemos, por ejemplo en el deporte, donde cada año se baten récords en todo tipo de disciplinas deportivas, fruto de la capacidad del ser humano para mejorar la técnica, aprender de la experiencia y optimizar los resultados a través de la dedicación. Del mismo modo ocurre en otros ámbitos de la actividad humana, tanto a nivel profesional como de forma amateur. Por ejemplo en el ámbito científico o en el de ingeniería no hay día que no se generen innovaciones que nos habrían parecido ciencia ficción hace tan solo unos años.

Pero todo esto no es fruto de la casualidad, ni mucho menos mérito exclusivo de la evolución genética, hay mucho de aplicar la inteligencia para mejorar el aprendizaje en sí mismo, no solo a la hora de resolver problemas, sino de cómo prepararse para ello, como aprender más y mejor, o más bien aprender de manera correcta y aprender las cosas correctas. Porque esa capacidad de decisión, ese libre albedrío, como característica intrínseca del ser humano, también debemos utilizarlo para tomar decisiones al respecto de en qué enfocarnos para que el aprendizaje nos resulte lo más provechoso posible.

Y como complemento a esta dinámica natural que se ha ido generando queremos destacar aquí dos factores que nos parecen importantes, lo cual no quita para que tratemos muchos más a lo largo de este Observatorio, pero nos interesan por la trayectoria de quienes vamos a realizar este trabajo: SNGULAR y TeamLabs.

Se trata de evaluar el impacto que pueden tener las tecnologías digitales a la hora de mejorar los procesos de aprendizaje, especialmente considerando que este Observatorio va a tener principalmente un desarrollo a nivel digital, por las publicaciones y eventos que vamos a realizar de manera online, además del interés por crear una comunidad de aprendizaje que también tenga el soporte online como principal espacio de desarrollo. Y por otro lado destacar la importancia del aprendizaje experiencial y en comunidad, algo que no se fomenta suficientemente porque seguimos teniendo la imagen de que para aprender hay que estudiar, solo y concentrado delante de un libro.

Por qué aprender

¿Qué lleva a algunas personas a nunca querer dejar de aprender? Mantener una actitud de aprendizaje continuo resulta fundamental para todo aquel que quiera alcanzar el éxito con su trabajo. Desarrollar el hábito de querer aprender cosas nuevas o ir mejorando todo poco a poco en la búsqueda de la excelencia, es lo que puede ayudarnos a cumplir con nuestros sueños a nivel profesional y correspondientemente ayudarnos también en lo personal.
Nunca pares de aprender, puede convertirse en tu mantra, al menos nos gustaría que fuera el de aquellos que ven el aprendizaje como uno de los elementos más importantes en su vida, que son a los que nos dirigimos a través de este Observatorio de Aprendizaje de Alto Rendimiento.

Pero para querer empezar a aprender algo nuevo y de esta forma no quedarnos estancados en lo que ya sabemos, necesitamos comenzar por tener interés en aquello que queremos aprender. Ese interés será el que nos ayudará a dar los primeros pasos en la temática en cuestión y compensará el esfuerzo que supone tener que hacer algo nuevo a lo que no estamos acostumbrados. También podríamos llamarlo curiosidad y al final de lo que se trata es de que se encienda una llama en nuestro interior que con el tiempo se puede ir convirtiendo en una gran hoguera en forma de ilusión.

Entonces es cuando llegará la motivación, que es el verdadero motor del aprendizaje. Cuando alcanzas un nivel mínimo de conocimiento, al que has llegado a través del interés y de la ilusión, comienzas a darte cuenta de que lo entiendes, de que las ideas comienzan a encajar y que es algo que puede ofrecerte algún tipo de utilidad en tu vida o en tu trabajo. Aunque no puedas aplicarlo directamente, pero cuando somos conscientes de que hemos entendido algo y de que podemos aprenderlo, tenemos una nueva herramienta a nuestra disposición que amplía nuestras capacidades y el valor que podemos aportar a la sociedad.

Qué aprender

Aprendizaje

Una vez que hemos sido conscientes de la importancia de mantener una actitud de aprendizaje continuo lo siguiente es acostumbrarnos a tomar decisiones al respecto de qué vamos a aprender en cada momento, lo cual va a resultar de enorme importancia para nuestro futuro.

Decidir qué aprender es algo que tendremos que hacer muchas veces en la vida y por lo tanto deberíamos seguir una serie de pautas a la hora de tomar esa decisión. Sin duda como punto de partida debe estar el interés que nos despierta el tema que nos planteamos aprender pero también es muy importante que realicemos un análisis al respecto de la necesidad existente por parte de otras personas. Si no existe esa necesidad podría ser un desperdicio de tiempo y energía, porque en otro ámbito podríamos estar siendo más valiosos. Aunque aprender en sí mismo puede tener un valor para nosotros a nivel de refuerzo de nuestra capacidad mental y de motivación, lo cierto es que pensar en el valor aportado es lo ideal.

También nos puede resultar de utilidad a la hora de tomar la decisión sobre qué aprender contar con la ayuda de un mentor que nos acompañe y oriente en el proceso de la toma de decisión, especialmente gracias a su experiencia en materia aprendizaje y el apoyo que puede darnos contar con otra visión del análisis que tenemos que realizar para entender si realmente existe una necesidad y cómo nosotros podríamos ayudar a resolverla.

Cómo aprender

Aprender

Una vez que hemos visto por qué aprender y la importancia de decidir qué aprender, el siguiente paso es saber cómo aprender. Para ello vamos a proponer aquí una serie de recomendaciones basadas en la experiencia de las personas que conforman SNGULAR TeamLabs, lo cual se convierte a su vez en esa propuesta de aprendizaje de alto rendimiento, que queremos transmitir a través de este Observatorio.

Aprender haciendo, aprender en comunidad, usar la tecnología para aprender, enseñar para aprender, compartir para aprender, todas las ideas que aquí compartimos sobre cómo aprender nos recomiendan ser proactivos, enfocarnos más en la práctica que en la teoría, sin descartar la teoría pero conscientes de que las cosas suceden cuando pasamos a la acción.

Aprender también consiste en hacerse preguntas. ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? del mismo modo que a lo largo de la historia la humanidad se ha formulado estas preguntas a la hora de entender cómo funciona el mundo, nosotros tenemos que formular las preguntas correctas al respecto de lo que queremos entender ¿Cómo funciona? ¿Cómo puedo usarlo a mi favor? ¿Cómo puedo mejorarlo? así en cada caso si nos hacemos las preguntas correctas estaremos creando unas buenas bases para nuestro proceso de aprendizaje.

Aprender haciendo

Hay una gran diferencia entre saber y saber hacer. Acumular conocimientos no significa que estemos desarrollando competencias necesarias y útiles para desenvolvernos en la vida o para realizar el trabajo que estamos haciendo.

Cuando hablamos de “learning by doing” o de aprender haciendo, podemos llegar a interpretar que la propuesta de aprendizaje es basarse únicamente en el hacer como vía de aprendizaje, apartando la lectura u otros recursos de aprendizaje de nuestro camino. Nada más lejos de la realidad.

El aprendizaje por medio de la acción, del aprender haciendo, propone fomentar la experimentación como medio para generar un aprendizaje profundo y arraigado en la persona que aprende, desarrollando la habilidad de poner en utilidad práctica aquello que aprende, y al mismo tiempo, identificando por medio de la acción, aquello que necesita aprender o seguir mejorando.

Además, hay habilidades y competencias, que solamente podremos desarrollar si las practicamos una y otra vez.

¿Cómo alguien podría aprender a nadar sin introducirse en el agua? ¿Cómo alguien podría aprender a cocinar sin tocar un alimento? ¿Cómo alguien aprendería a caminar sin ponerse de pie?

Y, entonces, ¿Cómo alguien podría aprender a trabajar en equipo sin un equipo? ¿Cómo aprender a emprender sin desarrollar proyectos que generen valor? ¿Cómo integrar el valor que aporta la tecnología en la resolución de problemas si no lo aplicamos a un problema real?

Aprender en comunidad

Aprendizaje de alto rendimiento

Probablemente cuando pensamos en comunidades de aprendizaje nos imaginemos a grupos de personas que muestran un interés común por una u otra temática, las cuales se encuentran de vez en cuando en espacios físicos o virtuales para compartir sus experiencias con el resto de miembros o bien conocer a personas afines a sus intereses personales o profesionales.

Si únicamente nos quedamos con esta percepción, estaríamos tan solo rascando la superficie del verdadero potencial que tiene el concepto “aprender en comunidad”, cuando en realidad nos da la capacidad de conectar con nosotros mismos a través nuestra propia motivación de aportar valor a los demás mediante nuestra experiencia vital.

Esta visión constructiva es alentadora, todas las personas, sea cual sea nuestra experiencia en un ámbito u otro, tanto en lo personal como en lo profesional, tenemos la capacidad de impactar de manera directa en la vida de otras personas que están procurando crecer y evolucionar hacia una mejor versión de sí mismos.

¿Acaso esta motivación de ayudar a otros a crecer no nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos? Es en actos de generosidad sincera como este donde nuestro espíritu se fortalece y se reafirma, tan solo es necesario tener una actitud abierta y procurar escuchar de verdad a las personas que te rodean para entender cómo puedes contribuir.

Lo más excepcional es que al cultivar esta actitud en nosotros mismos, iniciamos un efecto bola de nieve en las personas que nos rodean, motivándolos a su vez a que adquieran esta perspectiva de crecimiento de sí mismos a través de su contribución a otras personas de su alrededor.

Esto es precisamente lo que buscamos con este Observatorio, construir una comunidad en la que cada persona pueda extraer lo mejor de sí misma impactando de manera directa en otras personas que tienen como propósito ser su mejor versión.

Usar la tecnología para aprender

Tecnología para aprender

Lo malo de las herramientas es que muchas veces las vemos como una solución a un problema y no como aquello que nos puede facilitar las cosas a la hora de resolver un problema gracias a nuestra inteligencia. Es lo típico de que cuando solo tienes un martillo todo te parecen clavos, está ocurriendo ahora con las herramientas digitales, que por el hecho de que podamos realizar clases por videoconferencia o usar plataformas online para el aprendizaje, ya no hay que preocuparse por todo lo demás.

Lo que ha ocurrido es que se ha perdido una gran oportunidad para utilizar la tecnología de cara a mejorar los procesos de aprendizaje y hasta se ha generado un rechazo por parte de muchas personas que comienzan a ver las tablets, el software y otras herramientas de este tipo como enemigos. Y la realidad debería ser que cuando tienes un buen modelo de aprendizaje la tecnología puede ser una gran aliada, por ejemplo porque nos puede ayudar a llegar a mucha gente que se encuentra alejada de nosotros, ya sea en el tiempo, por motivo de horarios o en el espacio, por encontrarse en otro lugar del planeta o no tener facilidad para desplazarse.

El objetivo no es que las personas vayan a la plataforma sino que se la encuentren en cualquier momento vital, sea presencial o digitalmente, pero la persona es la misma y por tanto la tecnología debe hacer que tratemos a la persona de la misma forma independientemente de que el contacto sea presencial, o digital, con una o varias personas; y sin sacarlos de sus habituales Google Workspace o Microsoft Office 365. Se trata de ir al lugar donde está la persona más que hacer que la persona se acerque a nuestra tecnología.

Debemos enseñar con las últimas tecnologías más que enseñar las últimas tecnologías, porque nuestro modelo es el de aprender haciendo, y sabemos que hoy hay tecnologías habilitadoras para trabajar y también que un plus en conocimiento, uso y sobre todo en ganas de aprender mejorará el desarrollo profesional sobre todo si viene de la mano de una modelo de aprendizaje continuo: lifelong learning.

Tecnologías como la inteligencia artificial, las vinculadas a comercio electrónico o la automatización no-code de procesos de negocio hacen que las personas y las empresas sean competitivas en este momento más que nunca de la historia.

Enseñar para aprender

Cuando uno enseña dos aprenden es algo probado que muchísima gente aplica y se ha convertido en una forma fantástica de mantenerse en proceso de aprendizaje continuo. Pero no todo el mundo tiene la oportunidad de dedicarse a enseñar lo que va aprendiendo o de tener que enseñar cosas nuevas que antes ha tenido que aprender, por eso el método aplicado por el físico Richard Feynman puede resultar de utilidad para cualquiera que quiera aprender bien sobre algo.

Se trata de que cuando queramos aprender algo, pensemos cómo podríamos explicarlo de forma que hasta un niño lo pueda entender. Por lo tanto tenemos que realizar primero nosotros un ejercicio importante a la hora de entenderlo para luego ir un paso más allá al ser capaces de explicarlo de forma sencilla. El esfuerzo mental necesario para pensar en cómo lo podríamos explicar a otra persona que no tiene conocimientos sobre la materia es lo que hará que realmente lo aprendamos de verdad.

Por qué funciona: como enunció Guillermo de Ockham, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable, por lo tanto, si somos capaces de explicar algo de forma sencilla eso será lo que al final mejor nos funcione de cara a aprender cualquier cosa.

Cómo hacerlo: lo ideal es poder compartirlo con alguien, por ejemplo alguien cercano con pocos conocimientos en la materia, aunque lo malo es que se sienta abrumado si el tema es muy complejo. Otra opción es contarlo a través de un vídeo, audio o texto, luego ya puedes decidir si lo haces público o te lo quedas en privado, pero al menos has hecho el ejercicio de plasmarlo más allá de que se quede en tu cabeza.

Compartir para aprender

En la línea del punto anterior, si queremos ir un paso más allá a la hora de aprovechar la ventaja que supone compartir lo que vamos aprendiendo para fortalecer el proceso de aprendizaje, lo que podemos hacer es proponernos hacerlo de manera pública, ya sea a nivel de divulgación o a través de la formación.

Aquí tenemos una ventaja enorme en la actualidad ya que disponemos de multitud de plataformas a través de las cuales compartir este conocimiento, como pueden ser los blogs, newsletters, podcast, youtube, redes sociales … y muchas otras que van surgiendo, en muchos casos enfocadas en el entretenimiento, pero que también pueden ser un soporte fantástico para compartir conocimiento.

La duda que podemos tener en este punto es el nivel de conocimiento que debemos tener sobre determinada materia antes de empezar a compartirlo y aunque es cierto que en Internet podemos encontrar contenido de muy baja calidad, también existe gente con mucho nivel que comparte conocimiento a diario a través de todo tipo de canales. Lo importante es encontrar el término medio, de forma que podamos empezar a compartir conocimiento pronto, porque esto nos ayudará a acelerar nuestro aprendizaje, pero sin embargo no lanzarnos sin tener una mínima base sobre lo que vamos a compartir.

En todo caso siempre es importante ser transparente y dejar claro que no se trata de sentar cátedra, que cuando uno comparte en la red lo que aprende, siempre está dispuesto a corregir si se equivoca y precisamente es por esto por lo que esta forma de aprender es tremendamente valiosa, por poder recibir el feedback de la audiencia que va aprendiendo al mismo tiempo que tú.

De quién aprender

¿Por qué elegimos qué aprender y cómo aprender, pero no elegimos de quién aprender? Esto puede resultar más complicado porque una vez que has tomado las primeras decisiones, sea más difícil encontrar a la persona que realmente nos transmita el conocimiento y nos facilite el proceso de aprendizaje. Por suerte ahora gracias a las tecnologías digitales se ha aplanado el mundo y podemos tener más facilidad para acceder a las personas adecuadas, sin importar la distancia a la que se encuentren.

También el medio digital ha facilitado enormemente la difusión del conocimiento, ya que ahora con un blog puede comenzar a compartir aquello que descubre y miles de personas beneficiarse de ello sin importar de dónde sean o su poder adquisitivo. Así, si sabemos usar correctamente esta palanca digital podemos obtener un gran beneficio al poder acceder a los que mejor conocen cada uno de los ámbitos en los que estamos interesados en aprender.

Neurociencia aplicada al aprendizaje

Cuando hablamos de aprendizaje es interesante fijarse en lo que la ciencia puede aportarnos al respecto del conocimiento que se ha ido adquiriendo con el tiempo y para ello podemos apoyarnos en la neurodidáctica como el conjunto de disciplinas que nos ayuda a entender cómo aprende el cerebro. Las aportaciones de la neurociencia, la psicología y la pedagogía son fundamentales para entender este cambio metodológico en los procesos de aprendizaje.

De esta forma podemos ver la neurodidáctica como la disciplina que aúna los nuevos descubrimientos de la neurociencia y las ciencias educativas. Conscientes de que nuestro cerebro cambia, que su estructura no es fija, sino que todo proceso de aprendizaje va acompañado de un cambio en el cerebro, la neurociencia nos empieza a mostrar que las emociones son un elemento básico para que estos cambios se produzcan, es decir la emoción es clave para el aprendizaje.

De esta forma entender cómo y bajo qué condiciones se modifica el cerebro al aprender, nos puede ayudar a enseñar y aprender mejor.

Qué significa aprendizaje de alto rendimiento

«El secreto del alto rendimiento no está en la gestión del tiempo; está en la gestión de la energía» Loher, J. & Schwartz, T. 2003

Que la sociedad se ha convertido en un mundo que diariamente demanda redescubrirlo ya es algo más que sabido, aunque no sabemos si asumido. Una sociedad de una incertidumbre y transformaciones sin precedentes, como nos advertía Yuval Noah Harari en sus prepandémicas ‘21 lecciones para el siglo XXI’. Una “sociedad de lo desconocido”, como la ha denominado en alguna ocasión Daniel Innerarity, un mundo que nos va a exigir algunas cosas para las cuales todavía no tenemos habilidad.

En este contexto aprender se ha ido desligando cada vez más de estudiar. Se estudia más sobre lo que se conoce, se aprende más sobre lo desconocido. Se estudia más de manera individual. Se aprende más en equipo. “La complejidad ni se abarca, ni se trocea, se recorre” nos insistía nuestro sabio amigo Antonio Rodríguez de las Heras. Moverte con poco conocimiento en la incertidumbre y, por lo tanto, con una necesidad estratégica de aprender se ha convertido en algo vital en lo personal y en lo profesional. No es ya formación o preparación para lo que viene; hablamos del aprendizaje como radar para poder moverte en las aguas inciertas en las que ya estamos inmersos.

Los equipos de aprendizaje son pequeños botes de exploración, vulnerables, llenos de dudas, abiertos y flexibles que nos permiten transitar esa incertidumbre, y que requiere de un esfuerzo colectivo de alto rendimiento. Entrenarse, en este deporte de equipo que es el aprendizaje al que nos referimos, precisa de nuevas competencias. Algunas de ellas las identificaba Google en su Proyecto Aristóteles liderado por Julia Rozovsky, una de las más ambiciosas investigaciones sobre los equipos de alto rendimiento hechas hasta la fecha. La principal conclusión del Proyecto Aristóteles: “Los mejores equipos son aquellos en los que la gente se escucha y muestra sensibilidad a las necesidades de los demás.” SNGULAR viene enunciando algo que va en la misma dirección con su mantra “Gente Buena que además es Buena Gente”.

En el sector de la tecnología, es un gran reto incorporar una mirada dependiente del contexto humano y social. Éramos conscientes cuando Teamlabs unió fuerzas con SNGULAR que humanizar la tecnología y confiar en que la tecnología nos haría más humanos de alto rendimiento, que retarnos a pensar qué otras cosas podríamos hacer ahora con tecnología que antes no éramos capaces de hacer, sería posible al mezclar las filosofías pedagógicas y tecnológicas de dos culturas humanistas, como son las de SNGULAR y TeamLabs, que se entusiasman al retarse a aprender a cómo mejorar el mundo con lo que hacen. A ese aprendizaje lo denominamos de alto rendimiento.

Transformación de la educación

Una vez que hemos planteado las bases de lo que supone el aprendizaje de alto rendimiento vale la pena conocer algunos ejemplos de iniciativas que buscan potenciar esta nueva forma de aprender, considerando algunas o muchas de las ideas que aquí hemos planteado.

  • Las comunidades de aprendizaje d.school nos proponen los siguientes puntos a la hora de desarrollar su modelo de aprendizaje:
    • Poner el foco en el estudiante.
    • Adoptar perspectivas enfrentadas.
    • Mostrar trabajo inconcluso – prototipar.
    • Concentrarse en el cómo y no en el qué.
    • Buscar mentes frescas.
    • Permitir que la gente se inscriba.
    • Construir espacio para el cambio.
    • Recordar que el aprendizaje es una actividad diseñada.
    • Encontrar el equilibrio entre el caos y el control.
    • Presta atención a la dinámica del equipo.
  • Los laboratorios de aprendizaje radical de TeamLabs, cuyo equipo ha participado en la realización de este artículo y es la base sobre construir el modelo de aprendizaje que aquí planteamos:
    • Entendemos por radical el aprendizaje autodirigido, significativo y situado, en equipo, con proyectos reales y configuradores de un portfolio que ilustre el futuro profesional que desean los usuarios.
    • Que suceden en un lugar en el que diariamente se toman las decisiones importantes para el aprendizaje, a lo que se denomina Obeya Learning Room.
    • Que la materia que aprendes es tan de futuro como un «concept car» al que llamamos Concept Program.
    • Que la facilitación del aprendizaje se acompaña con tecnologías de registro, para nosotros el Seamless Registering Tech.
    • Que el examen se sustituye por un sistema de OKR con el que poder tener claros los objetivos y resultados clave y el seguimiento de los mismos, a través del modelo OKR4Learning
    • Que el título se potencia con microcertificaciones que muestran el saber hacer y quedan recogidas en el Wallet Competencial.
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