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La alianza entre el Big Data y la economía conductual

Publicado el 10 octubre, 2019

En el siglo XX se vivieron unos cambios impresionantes a nivel social, partiendo prácticamente de un contexto de miseria global provocado por las guerras mundiales. A finales de siglo llegamos a una situación en la que disfrutamos en los países occidentales del denominado como Estado del bienestar. En los países en desarrollo se comenzaba a vislumbrar un escenario mucho más positivo, con descensos considerables de las situaciones de pobreza extrema y el aumento de la esperanza de vida. Dedicar un rato a navegar por los gráficos y estudios de la iniciativa Our World In Data nos hará ser más conscientes de esta situación y nos permitirá comprobar cómo desde que habitamos en el siglo XXI esa mejora se ha ido produciendo de manera más acentuada.

Pocos pueden tener dudas de que la tecnología digital ha sido una de las palancas más importantes para que hayamos llegado a este momento tan positivo para la humanidad, que nos lleva a pensar en que vivimos en el mejor momento de la historia, pero sin dejar de preocuparnos por las consecuencias que esto puede tener por las situaciones de desequilibrio que se producen de manera asociada con el propio crecimiento.

Al igual que el crecimiento a nivel fisiológico de un niño suele venir asociado con una serie de problemas a nivel emocional, la mejoras a nivel social que estamos viendo en las últimas décadas también implican una serie de problemáticas que tenemos que encontrar la forma de resolver.

Por ejemplo, siguiendo con el tema del Estado del bienestar, el problema que estamos viviendo es una pérdida de libertad de la persona que en la mayoría de las ocasiones se vive de manera inconsciente, pero que se manifiesta claramente a través de escenarios como el consumismo y una dependencia excesiva de las instituciones públicas. No cabe duda de que hemos llegado a esta situación de bienestar gracias al modelo económico propuesto por el capitalismo y al modelo político que propone la democracia. De forma que, para la mayoría de las personas, el capitalismo para gestionar la economía y la democracia para gestionar la política, son hasta ahora los modelos más adecuados por los resultados que nos han proporcionado.

Sin embargo, el capitalismo y la democracia son modelos que no están aprovechando todo el potencial de las innovaciones tecnológicas que se han producido desde la llegada de internet. Podríamos decir que son modelos que aún no se han transformado digitalmente. Entonces, ¿cómo podrían transformarse digitalmente el capitalismo y la democracia? Si ya sabemos que la transformación digital en las empresas pasa por poner a las personas en el centro de los modelos de negocio, comenzando por empatizar con el cliente para entender cuáles son sus necesidades reales y cómo desde la empresa podemos ayudar a resolverlas (human centered design y human centered innovation, por ponerle nombre), con el capitalismo y la democracia podríamos hacer lo mismo: rediseñar los sistemas económicos y sociales para que tengan realmente en cuenta las necesidades e intereses de la persona, no solo los de la sociedad, las empresas o los estados.

Resumiendo un poco todas estas ideas, ahora gracias a las tecnologías digitales tenemos la oportunidad de mejorar los sistemas económicos, sociales y políticos que nos han traído hasta este momento tan bueno de la humanidad, y podemos hacerlo mejorando aún más la vida de las personas gracias a la personalización, eso sí, siendo capaces de anteponer el bien común a los intereses de unos pocos. El famoso eslogan Don’t be Evil de Google podríamos usarlo de forma genérica para representar un nuevo modelo económico, social y político donde los valores de las personas cada vez tienen un mayor protagonismo.

¿Pero cómo podemos poner estas ideas en práctica? ¿Qué herramientas tenemos para personalizar aún más los sistemas que hacen que funcione nuestra sociedad? La economía conductual puede ser uno de ellos, aunque claramente si somos capaces de usarlo de manera responsable, como hemos sido capaces de hacer con otras innovaciones tecnológicas. Recurriendo al típico ejemplo de la tecnología que permitía controlar la radiactividad, podemos pensar en los cientos de miles de personas que murieron por culpa de las bombas nucleares frente a las millones de vidas que se han salvado gracias a su aplicación en el ámbito de la salud.

Sin duda podríamos haber evitado el sacrificio de todas esas personas y eso es a lo que debemos aspirar siempre que disponemos de una nueva tecnología. Por lo tanto con este tema de la economía del comportamiento podría ocurrir que se usase de manera inadecuada para controlar más a las personas y someterlas aún más bajo el yugo del consumismo, o podríamos utilizarla para mejorar la vida de muchas personas ofreciéndoles servicios y productos personalizados que mejoren significativamente su experiencia como clientes de las empresas.

Muy bien, ¿pero qué es eso de la economía conductual? Para descubrir este concepto hemos pedido a un experto en la materia que nos los explique con detalle, para que ver así cómo podemos aplicarlo en nuestro trabajo y en nuestras empresas.

Descubriendo la economía conductual

Colaboración para Futurizable de Alejandro González San Román, cofundador de Coognity.

Desengañémonos, no somos tan racionales como pensamos, y menos cuando hablamos de dinero.

El ser humano es complejo por naturaleza, y nos encontramos repletos de sesgos e ideas preconcebidas que definen la manera en la que tomamos decisiones. Una suerte de arquitectura de decisión que determina cómo compramos en el supermercado o elegimos qué seguro contratar para las próximas vacaciones, y que como ya nos imaginamos, no responde únicamente a criterios racionales, sino a otras muchas variables psicológicas que las desvían de un comportamiento económico racional.

Tipos de personalidad, patrones de toma de decisión, estímulos clave para decidir por un producto u otro… En definitiva, una nueva generación de datos que podría dinamizar la economía digital como pocos imaginan, pero a la vez generar importantes implicaciones éticas y legales acerca del uso, la protección y la comercialización de este tipo de conocimiento como muchos recelan.

Y es que, lejos de teorías clásicas en donde solo se hablaba de agentes económicos racionales (capitanes Spock o Sheldon Coopers dependiendo de la generación a la que pertenezcas), hoy en día están tomando relevancia nuevas teorías vinculadas a la economía conductual o behavioral economics: una ciencia que estudia y aplica tendencias cognitivas, emocionales, humanas y sociales para una mejor comprensión de la toma de decisiones económicas de las personas.

¿Hasta qué punto nos influye ver el precio de un artículo antes de pensar si un producto sustitutivo es caro o barato? ¿Somos directos y arriesgados cuando decidimos, o nos domina la aversión a la pérdida en determinados contextos? La economía digital basada en datos ya es una realidad, y gracias a estudios como el de Richard Thaler —Premio Nobel de Economía galardonado por su contribución a la economía del comportamiento— , la psicología comienza a formar parte de las estrategia corporativas de las compañías. Bienvenidos a la era del Homo Economicus.

No obstante, aunque a estas alturas todos comprendemos lo vital que resulta para las empresas y sus marcas el conocer bien a sus clientes, hasta la fecha ese entendimiento se ha basado principalmente en información interna a sus propios sistemas, de puertas hacia dentro, sin contemplar otras fuentes de información externas alternativas o datos vinculados a la psicología del consumidor.

Afortunadamente hoy en día ya es posible comenzar a entender y modelizar esos rasgos de personalidad, con el objetivo de comprender la realidad de los consumidores y optimizar estrategias como las de marketing y ventas que permitan monetizar ese nuevo conocimiento. Ejemplos desde el cálculo de precios dinámicos dependiendo de los factores emocionales del cliente y su disposición a pagar, hasta la personalización de experiencias en el móvil que faciliten atajos y una toma de decisión rápida para una persona en concreto, comienzan a exponerse por los líderes como casos de éxito.

Pero lo que para algunos podría ser una gran oportunidad, para otros son claros riesgos en términos de privacidad y autonomía personal. Cuanto más se conozca sobre una persona, más fácil será controlarla. Y en esta línea, la economista Shoshana Zuboff recientemente ha publicado el libro The Age of Surveillance Capitalism, en el que expone la lógica económica del capitalismo de la vigilancia. Una interesante reflexión sobre el poder que supondría una generación de conocimiento basado en comportamientos, las peligrosas vertientes que podrían aflorar en términos de privacidad, y lo que ella denomina los «behavioral futures markets». Se trata de un inquietante lugar donde las predicciones sobre nuestra conducta se llegarían a comprar y vender a modo de mercado bursátil, y la producción de bienes y servicios se subordinaría a un medio emergente de modificación del comportamiento.

Sin duda, una nueva perspectiva de la economía digital en donde una de sus principales ventajas competitivas se fundamenta en los datos, analizados hasta la extenuación a través de tecnologías basadas en la inteligencia artificial y economía conductual. Sin duda, un nuevo capitalismo digital.

Cómo utiliza el banco BBVA la economía conductual

Recurrimos mucho a la empresa BBVA como ejemplo a la hora de hablar de determinados aspectos relacionados con la innovación, y es cierto que al menos en la parte teórica están siendo capaces de adentrarse en muchos campos de los que nos gusta hablar en Futurizable, como puede ser la criptoeconomía y las metodologías ágiles, entre otras cosas.

En el caso de la economía conductual, el banco también ha empezado hace tiempo a dar a conocer este tema a través de la labor de divulgación que realiza en su newsletter, blog y podcast. Y en lo que se refiere a cómo lo aplica en su actividad, parece muy acertada su estrategia de utilizarlo para ayudar a sus clientes a tomar mejores decisiones. Teniendo en cuenta que en lo que se refiere a gestionar el dinero, las personas tendemos a tomar malas decisiones, como endeudarnos en exceso hasta el punto de acabar siendo esclavos de nuestra hipoteca o ser incapaces de hacer una buena planificación financiera o de ahorro, que nos permita llegar a la jubilación con la tranquilidad de no tener apuros económicos cuando no podamos seguir trabajando.

De esta forma vale la pena fijarnos en cuál es el propósito de la empresa y cómo lo explica de cara a entender cómo se materializa en su estrategia:

«El propósito de BBVA es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era. Este propósito está centrado en las necesidades reales de los clientes: proporcionar las mejores soluciones y ayudarles a tomar las mejores decisiones financieras, a través de una experiencia fácil y conveniente. La entidad se asienta en unos sólidos valores: el cliente es lo primero, pensamos en grande y somos un solo equipo. Su modelo de banca responsable aspira a lograr una sociedad más inclusiva y sostenible.»

Como os podéis imaginar, si todo esto es cierto, nos encontramos ante un nuevo paradigma en cuanto al modelo económico y a la forma en la que se gobiernan las empresas del futuro. Vamos a pensar que esto es así y aunque en las empresas siga habiendo muchos intereses particulares, sin embargo cada vez hay más gente al frente de estas organizaciones que está convencida que aportar valor a las personas es la mejor forma de asegurar su futuro.

Veamos entonces cómo entiende BBVA que la economía conductual le puede ayudar a mejorar en su negocio y en el servicio que presta a sus clientes:

«El potencial de la economía conductual es enorme y es muy importante formar equipos que puedan analizar y estudiar las técnicas de ‘behavioral economics’ y que, basándose en la información disponible y en los datos, puedan orientar a los clientes a elegir la mejor solución a sus necesidades financieras. Lo más relevante es que estos nuevos conocimientos se integren en campos ya existentes en el banco y se apliquen en los equipos ágiles y los ‘scrums’, que es donde se desarrollan los productos, funcionalidades y servicios para los clientes. En la constante búsqueda de brindar una experiencia única a sus clientes, BBVA Continental está incluyendo en sus procesos de trabajo nuevas metodologías y disciplinas para entender y satisfacer cabalmente las expectativas de sus clientes.»

Startups que están usando la economía conductual para impulsar sus modelos de negocio

Lemonade es una de las startups más representativas a nivel mundial en el sector Insurtech que utiliza la economía del comportamiento a la hora de diseñar su modelo de negocio y los productos que ofrece a sus clientes en el ámbito de los seguros para el hogar. La empresa ha realizado rondas de inversión por valor de 480 millones de dólares y tiene como consejero a Dan Ariely que es uno de los mayores expertos en economía conductual a nivel mundial.

Welth es una startup mejoramos drásticamente los resultados de salud de pacientes con afecciones crónicas por medio del estudio de la motivación humana y la formación de hábitos. Tras haber recibido inversión por valor de 7,6 millones de dólares la empresa utiliza las tecnologías digitales y la Inteligencia Artificial sobre una base de principios de la economía conductual, adaptados a cada paciente.

OpSeeker es una startup española que se dedica a crear aplicaciones digitales basadas en la economía conductual, la gamificación y la Inteligencia Artificial con el objetivo de mejorar la salud financiera de sus clientes. Para ello ha creado una serie de herramientas online que se ofrecen a través de las instituciones financieras, como es el caso de un coach financiero basado en chatbot que ayuda a los jóvenes de ingresos bajos a desarrollar mejores prácticas de administración de su dinero.

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¿Tiene futuro la Economía Circular?

Publicado el 08 noviembre, 2018

Cada vez resulta más habitual hablar de iniciativas empresariales que buscan algo más allá del beneficio económico. Comenzamos hablando de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), para ir inventando poco a poco conceptos como Inversión Socialmente Responsable, Inversión de Alto Impacto, Benefit Corporation (Bcorp), Economía Circular y Economía del Bien Común, que parece que es una de las últimas tendencias en este campo.

En todos los casos subyace la idea de que la rentabilidad económica no puede ser el único aspecto que influya en la toma de decisiones a la hora de definir las estrategia que debe tener una empresa, sino que debe haber otros aspectos relacionados con el entorno de la empresa que también se tengan en cuenta, como puede ser el impacto de su actividad en el medio ambiente, en la sociedad o en las personas que forman parte de la empresa.

Como os podéis imaginar puede haber dos formas de enfocar este tipo de iniciativas. Aquellas que se plantean con una función estética, porque está de moda, porque permite salir en los medios, porque la empresa tiene beneficios y quedaría mal que todo fuese a los accionistas, o incluso porque desgrava impuestos. La otra opción es enfocarlo como una función estratégica, donde la empresa ha entendido que no se trata de un ente aislado en el universo, sino que forma parte de un ecosistema en el que influyen miles de factores y que cuanto más pueda aportar a ese ecosistema más beneficio podrá obtener, o incluso más posibilidades tendrá de seguir sobreviviendo ante un escenario tremendamente cambiante como el que ahora vivimos.

Si lo planteamos como una función estratégica, la Economía Circular puede introducirse como un nuevo elemento en el marco de trabajo para aquellas empresas que afrontan procesos de Transformación Digital donde, además de encontrar la forma de sacarle el máximo provecho a la tecnología, dar al talento la relevancia que se merece dentro de la organización, poner al cliente en el centro de todo lo que haga la empresa, utilizar las metodologías ágiles a nivel de gestión, aprovechar la innovación abierta y el intraemprendimiento, se tenga muy en cuenta el concepto de sostenibilidad para diseñar las estrategias futuras de la empresa.

¿Pero qué es eso de la Economía Circular y por qué tiene que interesarme?

La Economía Circular es un concepto económico relacionado con la sostenibilidad y tiene como objetivo lograr que el valor de los productos y los recursos naturales como el agua, la energía y los materiales se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible y que, además, se produzca la mínima generación de residuos. Para ello hay que poner en marcha una nueva economía no lineal, como ha sido hasta ahora el sistema más común, que esté basada en el principio de cerrar el ciclo de vida de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. Es por ello que la Economía Circular se encuentra en la intersección de los aspectos ambientales y económicos.

El sistema lineal que ha utilizado hasta ahora nuestra economía, basado en la extracción, fabricación, utilización y eliminación, ha llegado a un límite en el que es imprescindible un cambio si queremos asegurar el futuro de la especie humana y del planeta, ya que empezamos a vislumbrar el agotamiento de una serie de recursos naturales como, por ejemplo, está ocurriendo con los combustibles fósiles. Lo que propone la Economía Circular es un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, la energía y los residuos, teniendo como objetivo la eficiencia del uso de los recursos.

La Economía Circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas válidas para la creación de nuevos productos.

Gracias a este planteamiento la Economía Circular se convierte en una fuente de riqueza, ya que los residuos que unos habían descartado se convierten en recursos de los cuales pueden sacar provecho otros. De forma que el propio sistema consigue convertir nuestros residuos en materias primas que serán utilizadas para crear nuevos productos, llegando al paradigma de un sistema de futuro, que genera empleo local y no es deslocalizable, ya que en un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, este nuevo modelo contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional.

La economía circular se asienta en los siguientes pilares:

  • Eco-concepción: es necesario considerar el impacto ambiental que se produce a lo largo del ciclo de vida de un producto y considerarlo desde su concepción.
  • Ecología industrial y territorial: se establece un modelo de organización industrial en el mismo territorio a través de la gestión optimizada de los stocks, los flujos de materiales, energía y servicios.
  • Economía de la funcionalidad: se busca potenciar el uso frente a la posesión y la venta de un servicio frente a un bien.
  • Segundo uso: para ello se reintroduce en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.
  • Reutilización: se busca reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden ser de utilidad para la elaboración de otros nuevos productos.
  • Reparación: con el objetivo de encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
  • Reciclaje: se pueden aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
  • Valorización: consiste en aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

En el siguiente vídeo se percibe muy bien el gran potencial que tiene el cambio de mentalidad cuando enfocamos el valor de los productos y los materiales una vez que han sido descartados tras un primer uso.

Para que este nuevo modelo de la Economía Circular funcione es necesario que se involucren los principales actores a nivel social y económico, desde las instituciones públicas encargadas del desarrollo sostenible y del territorio, hasta las empresas que buscan resultados económicos, sociales y ambientales y la sociedad, que debe ser consciente de sus necesidades reales. Gracias a esto será posible disminuir el uso de los recursos, reducir la producción de residuos y limitar el consumo de energía, pero para ello es necesaria una reorientación productiva de los países. En efecto, además de los beneficios ambientales, esta actividad emergente es creadora de riqueza y empleo (incluyendo las del ámbito de la economía social) en todo el conjunto del territorio y su desarrollo debe permitir obtener una ventaja competitiva en el contexto de la globalización.

«Es necesario transformar Europa en una economía eficiente en los recursos, aunque solo la eficiencia no es suficiente. También hay que asegurarse de que una vez que hemos utilizado nuestros productos, nuestros alimentos y nuestros inmuebles, seleccionamos los materiales de estos y los usamos una y otra vez. Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover nuestra economía. Y además, alrededor de 6 toneladas por persona se convierten en residuos. Por otra parte, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos. La parte integral del enfoque de la UE para la eficiencia de los recursos debe desmarcarse de la economía lineal, donde se extraen los materiales de la tierra para fabricar los productos, usarlos y luego eliminarlos, hacia una economía circular, donde los residuos y los subproductos, del final de vida de los productos usados, entran de nuevo en el ciclo de producción como materias primas secundarias. En definitiva, el uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea. Existe una fuerte motivación económica y empresarial a favor de la economía circular y la eficiencia de los recursos. De hecho, la Comisión Europea, como órgano colegiado, ha adoptado la eficiencia de los recursos como un pilar central de su estrategia económica estructural Europa 2020». Janez Potocnik, Comisario Europeo de Medio Ambiente.

VoUCHER, una oportunidad para las nuevas empresas que apuesten por la Economía Circular

C-VoUCHER es una iniciativa financiada por la Comisión Europea que tiene como objetivo adoptar la Economía Circular para transformar en modelos circulares sostenibles las cadenas de valor lineales de las empresas en las que habitualmente se acaban produciendo muchos desperdicios. Para ello está previsto financiar 66 empresas con un total de 4,2 millones de euros.

La primera convocatorias de VoUCHER está dirigida a empresas que participen en Programa Circular, un programa de aceleración basado en Economía Circular, que ofrece a las pymes seleccionadas hasta 60.000 euros para que creen y diseñen soluciones circulares utilizando metodologías de pensamiento de diseño e implementando nuevas tecnologías como Blockchain, IoT y BigData, aplicadas en sectores como salud, agroalimentación, manufactura, industria marítima o textil. Durante la primera convocatoria del programa  se seleccionarán 12 pymes que serán invitadas al evento Prototype-athon. Después del evento, las 6 pymes que más destaquen participarán en el Programa Circular durante nueve meses.

Tras esta primera cita con las pymes, el proyecto continúa con el programa Adopter SME, una segunda convocatoria orientada a adoptar a las empresas más innovadoras, que obtendrán hasta 15.000 euros para definir planes de viabilidad que les permitirán implementar las soluciones circulares desarrolladas durante el Programa Circular en sus procesos, y serán creadas con diseñadores asignados específicamente para cada proyecto durante tres meses, expertos mentores de negocios, financiación para implementar nuevas tecnologías y futuras oportunidades de financiación tanto pública como privada.

Además, se estimulará a las pymes a crear soluciones circulares innovadoras mediante el uso de tecnologías digitales, híbridas e ingenieriles en las siguientes industrias: agroalimentaria, en colaboración con Arla; manufacturera, en colaboración con MADE; marítima, en colaboración con Green Ship of the Future; textil, en colaboración con Lifestyle and Design Cluster, y sanitaria, en colaboración con Neuca.

La iniciativa C-Voucher financiará con 4,2 millones de euros a empresas que innoven en Economía Circular

Danone como ejemplo de estrategia basada en Economía Circular

Con el deseo de que no estemos únicamente ante una bonita nota de prensa, compartimos la noticia sobre la nueva estrategia de Danone en relación con sus envases y con la Economía Circular como base. Se trata de la puesta en marcha de una nueva política de envases sostenibles con la que la compañía asegura que sus envases se fabricarán con material 100% reciclado. Esta nueva política incluye iniciativas para mejorar el diseño de los productos y desarrollar modelos alternativos de distribución y reutilización; inversiones para desarrollar sistemas más eficaces, eficientes e inclusivos de recogida y de reciclaje; acciones para preservar los recursos naturales a través del uso de material reciclado en sus envases o del uso de materiales renovables. 2025 es el año elegido por la empresa para que todos sus envases sean 100% reciclables, reutilizables o compostables. Además se desarrollarán modelos de distribución y reutilización alternativos y tomará medidas para eliminar los envases plásticos problemáticos o innecesarios.

Eliminar los plásticos

Sin duda el tema de los plásticos es uno de los grandes caballos de batalla en la estrategia global de lucha contra la contaminación. Es por esto que cada vez son más las iniciativas que buscan mejorar la situación, como se ha podido comprobar en el evento realizado recientemente en Madrid bajo el título ‘Jornada sobre Plásticos y Economía Circular: sostenibilidad y reciclado’, organizada por Aimplas y Cicloplast. Un evento en el que se han podido conocer algunas iniciativas innovadoras en relación con la aplicación de la Economía Circular en el sector de la fabricación de plástico:

  • Total presentó su investigación para reciclar las cajas de pescado de EPS en nuevos envases para contacto alimentario bajo el proyecto europeo LIFE EPS– SURE.
  • Aimplas dio a conocer el proyecto Life Recypack, enfocado a promocionar la Economía Circular de los residuos de envases comerciales de plástico en zonas urbanas.
  • Plásticos Romero mostró su sistema de valorización de los residuos de films multicapa.
  • Sabic compartió su experiencia en reciclaje químico de alta calidad para obtener un polímero original a partir de residuos plásticos.
  • Coexpan presentó el desarrollo de nuevos productos de packaging más sostenibles que incluyen más plástico reciclado, como los envases de contacto alimentario de PET o las cápsulas de café hechas con plástico biodegradable.

El caso de las baterías de los vehículos eléctricos como aplicación de la Economía Circular

Cuando hablamos de vehículos eléctricos y la importancia que tendrán en el futuro para reducir la contaminación y la dependencia de los combustibles fósiles, no podemos olvidarnos de que, como toda actividad industrial, la fabricación de vehículos y baterías también tiene un impacto ambiental que es necesario conocer y controlar. Porque, aunque el sistema de propulsión resulte más sostenible, esto no quiere decir que su fabricación también lo sea. Además, también se tiene que tener muy en cuenta lo relativo a la producción y suministro de la energía eléctrica que necesitarán esos vehículos, sobre todo en las grandes ciudades, pero también cuando hagan desplazamientos más largos por el territorio.

Es por esto que frente a una nueva actividad industrial y económica, como es la fabricación, venta y utilización de vehículos eléctricos, debemos tener muy en cuenta todos los aspectos en relación con las baterías y los propios vehículos. En este sentido vale la pena conocer el estudio realizado por la organización Circular Impacts, que proporciona información y estimaciones sobre los impactos de la gestión de la gran cantidad de baterías de iones de litio para los vehículos eléctricos que ingresan al mercado y que llegarán al final de su vida útil en los próximos años.

Un análisis que compara dos escenarios hipotéticos diferentes que involucran diferentes niveles de ambición con respecto a las tasas de reciclaje de baterías en Europa y la tasa de eficiencia de reciclaje para diferentes materiales. Para ello se han seleccionado cuatro materiales clave en función de su importancia económica, social y ambiental, y se han recopilado datos a través de una revisión de la literatura e información de entrevistas y consultas con expertos. El estudio muestra que el aumento de las tasas de eficiencia de recolección y reciclaje de las baterías EV en la UE puede mitigar la dependencia de los materiales importados y ayudar a mantener el valor de los materiales recuperados dentro de la economía de la propia UE. Los beneficios adicionales del aumento de las tasas de eficiencia de recolección y reciclaje incluyen la creación de empleos en el sector del reciclaje y la mitigación de las emisiones de CO2. En base a estos resultados se recomienda que la UE continúe y refuerce su apoyo a la I + D de los procesos de reciclaje de baterías de iones de litio para mejorar su rentabilidad y eficiencia. Además, el documento sugiere que se necesita más investigación para proporcionar evidencia sobre los costos del reciclaje de baterías, el nivel de inversión necesario para establecer instalaciones de reciclaje en Europa y el impacto neto en el empleo.

Estudios como este refuerzan la apuesta de la Unión Europea por el sector de los vehículos eléctricos, por lo que será muy importante potenciar los aspectos relacionados con la investigación, desarrollo y fabricación de baterías. Es el objetivo del fondo de ayudas Horizon 2020 de la Unión Europea, que ha asignado una partida de 200 millones de euros en ayudas para proyectos relacionados con las baterías, además de 800 millones de euros para la financiación de instalaciones y ayudas para las regiones que deseen promocionar esta industria a través del fondo de ayuda regional, dotado con 22.000 millones de euros.

¿Se pondrá de moda la Economía Circular?

Al final será una suma de muchas pequeñas cosas lo que acabe generando nuevos modelos económicos que mejoren el negativo sistema actual, que nos llevaría a un futuro en un medio ambiente tan deteriorado que resultaría demasiado perjudicial hasta para aquellos que no están dispuestos a admitir que es el momento de actuar con determinación para revertir la situación. Por un lado, nos encontramos con las normativas y regulaciones, sobre todo en la Unión Europea, que van claramente encaminadas a potenciar este tema de la Economía Circular. Por otro lado, las grandes empresas comienzan a ver la oportunidad que supone a nivel de eficiencia y mejora en sus procesos productivos. Y también encontramos muchos iniciativas de startups y emprendedores que han visto una oportunidad en ofrecer nuevas soluciones en este sector que apenas acaba de empezar a desarrollarse. Pero, sin duda, lo que resultará determinante es la presión que pueda realizar la sociedad a la hora de fomentar que las empresas adopten esta nueva forma de funcionar, más respetuosa con el medio ambiente y comprometida con las personas que las sostienen como clientes.

Por lo tanto, ante la pregunta ¿tiene futuro la Economía Circular?, la respuesta es sí, pero solo si forma parte de una estrategia global que promueva una conciencia común sobre la importancia de cambiar nuestros hábitos para que dejen de resultar destructivos con el medio ambiente y comiencen a ser positivos hacia el planeta, que deberá poder seguir albergando a la humanidad del futuro.

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