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¿Ha llegado el momento de poner en marcha la geoingeniería?

Publicado el 21 febrero, 2019

La geoingeniería es un concepto muy poco conocido por el momento y que despierta bastante controversia entre los que sí lo conocen. Por un lado nos encontramos con una serie de iniciativas que quieren ayudar a resolver uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad en estos momentos, pero por otro lado se desconocen las posibles consecuencias adversas que estas propuestas pueden provocar sobre el planeta.

Una posible definición de la geoingeniería sería: aquellas técnicas que están especialmente pensadas y desarrolladas para influir en el clima terrestre estipulando como su propósito combatir el calentamiento global. Para ello se formulan teorías científicas que abordan el problema del cambio climático y se desarrollan estrategias encaminadas a la manipulación intencional a gran escala del clima planetario, para contrarrestar así el calentamiento global. En base a esto, los métodos de la geoingeniería se catalogan en dos categorías principales: la​ gestión de la radiación solar que incide sobre la superficie de la Tierra y la reducción del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera.

Una vez que tenemos el contexto sobre el tema al que vamos a dedicar este artículo, vamos a conocer a continuación algunas iniciativas que nos ayudarán a entender mejor el tipo de experimentos que se proponen en el ámbito de la geoingeniería.

Propuestas científicas para comenzar a aplicar la geoingeniería

  1. Científicos de la Universidad de Harvard tienen previsto llevar a cabo a lo largo de este año un experimento llamado SCoPEx,  a través del cual van a lanzar dos globos a la estratosfera, a una altura de aproximadamente 20 kilómetros, que rociarán primero agua y posteriormente carbonato de calcio en la parte suroeste de la atmósfera sobre Estados Unidos. Posteriormente observarán cómo se dispersan estas partículas en la atmósfera, generando el denominado «velo estratosférico», con la capacidad de reflejar la luz solar y, en consecuencia, reducir el calentamiento de la atmósfera. A diferencia de otros experimentos de este tipo que se han planteado anteriormente con el mismo objetivo, la utilización de carbonato de calcio en lugar de aerosoles de azufre permitirá evitar el efecto que estas sustancias pueden producir al destruir la capa de ozono.
  2. Un estudio conducido por científicos de las Universidades de Illinois y de Maryland ha revelado un descubrimiento muy interesante sobre los efectos que se pueden producir en los desiertos cuando en ellos se llevan a cabo instalaciones para la producción de energías renovables. En concreto, a través de esta investigación se ha descubierto que cubrir el Sáhara de paneles solares y aerogeneradores aumentará la tasa de lluvias, lo cual a su vez puede generar condiciones favorables para la aparición de vegetación y para que incluso puedan ponerse en marcha iniciativas agrícolas. Este fenómeno es debido a que los aerogeneradores moderan la temperatura gracias al desvío con sus palas del aire caliente y a que los paneles solares contribuyen a dar sombra, con lo cual durante el día la superficie está más protegida. Gracias a esto se ha observado también que las lluvias han aumentado en 1,12 mililitros por metro cuadrado al día en la región del Sahel, donde ya existen granjas eólicas.
  3. Científicos del Instituto de Investigaciones Desérticas de la Universidad de Nevada, liderados por David Mitchell, trabajan en el diseño de un proyecto de geoingeniería que consiste en la utilización de una flota de grandes drones que surcan las latitudes superiores del planeta durante los meses de invierno, rociando los cielos con materiales extremadamente finos parecidos al polvo, con el objetivo de que se generen cristales de hielo más grandes de lo normal. Esto permitirá ayudar a disipar los cirros cuyos cristales de hielo hacen que se devuelva la radiación hacia la tierra y por lo tanto influyen en su calentamiento. De tener éxito, este experimento estaría contribuyendo a enfriar la Tierra por medio de la modificación de uno de los factores que se ha comprobado que intervienen en el calentamiento global.  Concretamente se podrían reducir las temperaturas globales hasta en 1,4 °C sobre el aumento que se ha producido desde el comienzo de la Revolución Industrial.
  4. El glaciólogo Felix Keller, de la Academia Engiadina en Suiza, está desarrollando un experimento que persigue contrarrestar los efectos del cambio climático rociando con nieve artificial el glaciar Morteratsch, situado en los Alpes suizos, que se ha comprobado que está encogiendo por la pérdida de 115 pies de nieve al año. Para ello han repartido nieve de 3 metros de profundidad sobre el glaciar de 1.300 pies cuadrados, lo cual ayudará a conocer si realmente este tipo de acciones ayuda a evitar el deterioro de los glaciares. Si el experimento tiene éxito los científicos se proponen continuar con su plan, para el cual será necesario desarrollar un nuevo tipo de máquinas de producción de nieve artificial que deberían estar alimentadas por medio de paneles solares.
  5. El científico Robert Nelson, que pertenece al Planetary Science Institute de Pasadena, propone pulverizar la troposfera superior con sal, con el objetivo de que esta pueda reflejar los rayos del sol y reducir la temperatura del planeta. Según este científico la sal no bloquearía el calor infrarrojo liberado por la Tierra, lo cual aumentaría su capacidad de enfriamiento. Además, al suceder esta acción en la troposfera, el cloro que contiene la sal no afectaría a la capa de ozono, por lo que no se produciría ese efecto adverso que podría resultar contraproducente para el planeta. Como el mismo científico indica, esta podría ser una solución paliativa para el problema del calentamiento global, aunque no una solución a largo plazo.
  6. El ingeniero marino de la Universidad de Edimburgo Sephen Salter propone rociar con agua de mar la atmósfera para que las partículas de sal que se formarían al evaporarse el agua se aglutinen en las nubes, convirtiéndolas en espejos que reduzcan la radiación solar. Para poder llevar a cabo esta operación de geoingeniería el científico ha propuesto utilizar una flota de 1.500 barcos gigantes, impulsados con energía eólica, que tengan la capacidad de succionar agua y rociarla en la atmósfera.
  7. El astrónomo Roger Angel, director de un observatorio en la Universidad de Arizona, ha propuesto un proyecto con el objetivo de reducir la radiación solar que llega a la Tierra. Consistiría en colocar millones de pequeños discos reflectores a una distancia de la Tierra de 1,6 millones de kilómetros, donde la fuerza de gravedad de esta última y el Sol se equipara, lo cual tendría como objetivo actuar como una sombrilla sobre nuestro planeta. Estos platillos que reflejarían la luz solar tendrían un sistema que les permitiría navegar según coordenadas satelitales para situarse en la zona que interese en cada momento o para conservar su posición. El científico ha propuesto que los discos sean semitransparentes, con unos 50 cm de diámetro y estén fabricados de un material ligero, inorgánico y cristalino, como puede ser el nitruro de silicio.
  8. El economista de la Universidad de Columbia Scott Barret, especializado en el desarrollo de modelos económicos para dar respuesta a asuntos globales que requieren de cooperación internacional, propone que en la lucha contra el calentamiento global es necesario desarrollar iniciativas que ayuden a extraer el CO2 que actualmente hay en la atmósfera. Esto es así porque considera que la acción por parte de los gobiernos a la hora de reducir emisiones es insuficiente y que ha llegado el momento de contemplar alternativas consideradas hasta ahora pertenecientes a un plano de ciencia ficción.
  9. Científicos del Centro de Emisiones de Carbono Negativas ,liderados por Klaus Lackner, trabajan en el desarrollo de varios modelos enfocados al secuestro de carbono atmosférico. Para ello han propuesto, por ejemplo, la creación del denominado bosque gris, un bosque artificial que tiene una eficiencia mucho mayor que la del manto vegetal natural, porque ha sido preparado en un laboratorio. Su diseño inicial se basa en la forma en la que la vegetación retiene el carbono de la atmósfera. Según los cálculos realizados por estos científicos, solo uno de estos árboles artificiales podría absorber 90.000 toneladas de CO2 en un año, lo cual es equivalente a las emisiones que producen unos 15.000 vehículos.
  10. Científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPPC) consideran que la bioenergía puede jugar un papel fundamental en la mitigación del cambio climático. Para ello proponen iniciativas como el desarrollo de las plantas de bioenergía, que tienen la capacidad de capturar y almacenar CO2. Estas plantas consisten en instalaciones que queman biomasa forestal, produciendo electricidad y enterrando los gases de CO2 producidos bajo tierra, con lo cual se retiran de la atmósfera los restos vegetales y la madera, cuya descomposición produciría CO2. De esta forma se puede obtener un balance negativo de emisiones.

Pasando a la acción

Tras conocer en qué estado se encuentra la geoingeniería a nivel de investigación, es buen momento para conocer algunas iniciativas que ya se están poniendo en marcha en algunos lugares del planeta en los que urge pasar a la acción.

  • El Departamento de Control de la Contaminación de la ciudad de Bangkok ha puesto en marcha una iniciativa a través de la cual se utiliza un avión con tecnología especial para provocar precipitaciones sobre la ciudad. Esta iniciativa se enmarca dentro del plan para generar lluvia artificial que pretende paliar los altos niveles de contaminación del aire en la ciudad, que se materializa a través de una neblina insalubre. La insalubridad del aire ha aumentado en Tailandia en los últimos años debido al aumento de los incendios provocados en la agricultura, la actividad industrial, la construcción y el tráfico de vehículos.
  • El gobierno Chino está realizando en la región del Tíbet la mayor acción de geoingeniería desarrollada hasta el momento a nivel global, con el objetivo de aliviar la sequía que se vive en el noreste del país. Para ello se está utilizando una tecnología diseñada por una agencia aeroespacial del Estado, la China Aerospace Science and Technology Corporation. La intervención se va a realizar en un área de 1,6 millones de kilómetros cuadrados. Para lograr que la lluvia artificial se produzca se instalarán decenas de miles de cámaras de combustión en crestas empinadas y orientadas al sur de las montañas del Tíbet, en las cuales se quemará combustible sólido que generará yoduro de plata que, al ser impulsado por las corrientes de aire de los vientos monzones que proceden del sur, ascenderá a las nubes y hará que se produzcan las esperadas lluvias.

Los riesgos de la geoingeniería

Como ocurre con cualquier intervención humana sobre el medioambiente, debemos ser muy cuidadosos a la hora de producir desequilibrios que puedan afectar de forma importante a los ecosistemas, tanto en lo que se refiere a los seres vivos, como en los aspectos relativos a la geología o la atmósfera. En este sentido, el gran riesgo lo encontramos en los daños colaterales o en efectos secundarios que pueden producir estas acciones sobre la atmósfera.

Tenemos que hacer lo posible para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad y aquí es donde se centran las principales resistencias que pueden producirse a nivel social frente a las actividades relacionadas con la geoingeniería. Porque está muy bien que logremos utilizar la tecnología para luchar contra el calentamiento global o los efectos de la contaminación, pero esto debe hacerse únicamente si sabemos que no vamos a causar un daño aún mayor en el planeta.

Entre los riesgos que presenta la geoingeniería podemos hablar, por ejemplo, del efecto de enmascaramiento de los problemas ambientales que produce la actividad humana. Esto es debido a que si impulsamos acciones para reducir la temperatura del planeta pero no intervenimos en las causas que lo han provocado, estaremos evitando problemas como el aumento del nivel del mar y la desertización.  Sin embargo, no estaremos actuando para evitar que se siga contaminando la atmósfera con sustancias que además de ayudar a aumentar la temperatura del planeta, ponen en peligro la salud de las personas y en general de los seres vivos.

La Inteligencia Artificial como mejor aliado para la geoingeniería

En estos momentos es muy difícil evaluar los posibles problemas por efectos secundarios que se podrían producir en el caso de efectuar intervenciones de geoingeniería sobre la atmósfera. Por suerte, comenzamos a disponer de las herramientas que nos pueden ayudar a salir de esta situación. Se trata de la posibilidad de utilizar la Inteligencia Artificial para crear modelos que simulen los efectos sobre el planeta que podrían producir las acciones llevadas a cabo a nivel de geoingeniería, teniendo en cuenta millones de parámetros que hasta hace poco eran imposible gestionar. De esta forma no será necesario arriesgarse a llevar a cabo actividades como rociar la atmósfera de productos químicos, si a nivel de laboratorio esto ya nos puede mostrar que sería peor. Ejemplo de ello podría ser el nivel de contaminación de la atmósfera, de las aguas o incluso al influir en la atmósfera produciendo un efecto contrario al buscado.

Precisamente en esta línea de trabajo es donde la empresa Microsoft está desarrollando la iniciativa AI for Earth, que pone a disposición de los científicos la nube de Microsoft, herramientas de Inteligencia Artificial y capacitación. El objetivo es lanzar proyectos que ayuden a mejorar la situación del medioambiente. Y precisamente el tema del cambio climático es uno de los que la empresa tiene más interés que se desarrolle a través de este programa.

Conclusión

Como hemos podido comprobar a lo largo de este artículo, la geoingeniería es una actividad que cada vez toma más fuerza en la búsqueda de soluciones al calentamiento global y la contaminación de la atmósfera. Pero aunque nos encontramos en fases aún muy preliminares para la mayoría de propuestas y experimentos, es importante comenzar a tenerlo en cuenta. Por dos razones: por un lado, para apoyar aquellas iniciativas que demuestren que pueden ser beneficiosas para el planeta; y, por otro lado, también es importante ser conscientes de los riesgos que estas acciones pueden conllevar y trabajar para minimizarlos o eliminarlos. Lo que está claro es que la humanidad no puede permitirse abstraerse de este problema del medioambiente y es necesario pasar a la acción.

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¿Puede la Inteligencia Artificial ayudarnos a resolver los grandes problemas de la humanidad?

Publicado el 13 septiembre, 2018

La noticia del comienzo de curso en Europa es la posible eliminación del cambio de hora que se lleva a cabo en otoño y primavera en muchos países del mundo, presumiblemente para ahorrar energía, aunque entre otras cosas, haya gente que pueda pensar que se trata de una especie de estrategia de los gobiernos para tenernos más controlados.

El caso es que se está dedicando mucho tiempo y recursos a tratar un tema que no parece tener una solución clara y donde existen muchas dudas con respecto a la necesidad o no de acometer estos cambios. Además de que realmente no sabemos las consecuencias que tendrá para la sociedad y la economía cuando se aplique el nuevo modelo.

Por este motivo es por el que podríamos plantearnos recurrir a la Inteligencia Artificial, en principio para que nos ayude en la toma de la decisión. Aquí probablemente ya lleguemos tarde, pero sobre todo nos puede servir para entender mejor las consecuencias del cambio y poder ir aprendiendo de la experiencia para futuras situaciones en las que haya que tomar decisiones de cierta complejidad.

Cuando te planteas utilizar la Inteligencia Artificial para tomar una decisión de este tipo lo primero que piensas es en los datos, si contamos con el histórico de datos necesario relativo a los diferentes factores que influyen en la decisión, como para poder alimentar a una Inteligencia Artificial que nos ayude a tomar una decisión. En este caso del cambio de hora será necesario considerar no solo el tema del consumo energético, sino también aspectos relacionados con el bienestar de las personas, tanto a nivel físico como psicológico, la relación con el funcionamiento de los negocios, la sincronización de los medios de transporte… y muchas otras cosas de las que se está hablando con respecto a la necesidad o no de realizar este cambio.

La idea es que en lugar de basar nuestra decisión en las opiniones o sensaciones de políticos, periodistas o incluso de expertos en la materia, podamos tener un dato que nos diga, considerando todos los aspectos que influyen en la decisión y habiendo realizado una baremación justa de todos estos aspectos, si al dejar de hacer el cambio de hora mejoraremos un porcentaje X respecto a la situación actual.

Entonces, cuando haya pasado un año del cambio y hayamos tenido a esa Inteligencia Artificial midiendo todos los parámetros que se tuvieron en cuenta para tomar la decisión, podamos decidir si la decisión fue acertada, porque de media hayan mejorado los factores sobre los que se tomaron las decisión o, por el contrario, hemos cometido un error y debemos rectificar (como ocurrió entre 2015 y 2016 en Chile) para quedarnos como estábamos, pero sabiendo que ahora contamos con una herramienta que en próximas ocasiones nos ayudará a tomar mejores decisiones.

Aquí lo más importante es tomar la decisión de empezar a utilizar el Big Data y la Inteligencia Artificial para esa toma de decisiones, que a nivel de gobiernos conlleva unas connotaciones importantes, de manera que la decisión final la acabará tomando un político, pero que sin embargo a nivel de gestión pública y empresarial, sí que podría llegar tener una gran utilidad si se deciden automatizar cierta toma de decisiones.

Por ejemplo, a nivel político se podrían utilizar herramientas de este tipo para entender mejor las consecuencias de la toma de decisiones, como si la decisión de aumentar o reducir los impuestos tiene un efecto positivo o negativo en la recaudación pública, considerando los efectos que tiene ese aumento o reducción de impuestos en la economía de las personas o las empresas y el consiguiente efecto sobre la recaudación. O también, por ejemplo, el efecto que tendría aumentar las penas a nivel legal cuando se producen determinados delitos, como provocar incendios, para saber si realmente se produce una mejoría en la situación o debemos dedicar los recursos a otros aspectos como la concienciación, la vigilancia o la intervención una vez que se ha producido el incendio.

Con el objetivo de tener una visión más amplia de este tema y comenzar a pensar en las posibles connotaciones que tendría el desarrollo de este tipo de herramientas, hemos lanzado una encuesta a los seguidores de Futurizable en Twitter que podéis ver aquí.

Además, hemos pedido a una serie de expertos en la materia que nos aporten su visión sobre este tema respondiendo a la siguiente pregunta:

¿Consideras que deberíamos desarrollar una Inteligencia Artificial que nos ayude a decidir si en Europa se debe dejar de realizar el cambio de hora en otoño y primavera?

Farid Fleifel, CEO de Sngular en España.

La inteligencia artificial nos es muy útil para obtener predicciones cuando los patrones son similares a otros que hemos visto con anterioridad. Si tengo datos de consumo eléctrico de miles de días en el pasado, etiquetados convenientemente, puedo saber con un bajísimo nivel de error cuál será el consumo del día 19 de septiembre, si conozco cuál fue el consumo del día 18 y anteriores y además sé que se espera una temperatura media de 22,3 grados, es día laborable, martes, y hay partido de Champions.

Pero aquí no hablamos exactamente de lo mismo. La decisión no depende únicamente de datos de los que dispongamos hoy y no es fácilmente medible a priori. ¿Ahorran realmente las empresas con el cambio de hora? ¿Compensa eso las molestias que supone el cambio a los ciudadanos? ¿Es lógico cambiar en España la hora a su huso horario natural? ¿No es parte de nuestra cultura el que anochezca más tarde? ¿Nos hará ese cambio más felices? ¿Más productivos? ¿Cuántas empresas cambiarán sus políticas si pasamos al huso horario de Greenwich? ¿Cuánta gente cambiará su costumbre de comer a las 14:30 h o más tarde?

Son preguntas que no creo que a día de hoy se puedan responder con IA de manera sencilla. Hay análisis estadísticos que se pueden hacer sobre los datos que tenemos (y no olvidemos que la IA al final es estadística con un nombre más sexy). Existen herramientas informáticas y matemáticas para tratamiento de grandes volúmenes de datos y disponemos de una base teórica bastante robusta alrededor de los Sistemas de Ayuda a la Decisión pero no disponemos de una Inteligencia Artificial General que nos pueda responder esta pregunta hoy.

Los datos nos pueden ayudar, pero no podemos esperar introducirlos en un sistema y obtener directamente la respuesta. Alguien tiene que crear un modelo y ese modelo tendrá sus sesgos y condicionantes. Podemos ejecutar simulaciones utilizando diferentes premisas, pero dependiendo de cómo diseñemos el modelo obtendremos una respuesta u otra. Lo que está claro es que, con un buen modelo, es mucho más probable que tomemos una buena decisión que si lo hacemos de cualquier otra forma.


 

¿Consideras que deberíamos desarrollar una Inteligencia Artificial que nos ayude a decidir si en Europa se debe dejar de realizar el cambio de hora en otoño y primavera?

José C. González, CEO de MeaningCloud.

Es muy fácil: la IA no va a ayudar en este tipo de decisiones más allá de la cosmética.

Hay dos vías de aplicación de la IA para toma de decisiones. Uno es el del razonamiento inductivo, que es el típico usado en escenarios de Aprendizaje Automático (Machine Learning, Minería de Datos…). Ello requiere de la existencia de (multitud de) casos de entrenamiento para una función de decisión relativamente sencilla y bien aislada. Los sistemas de IA, a partir de ejemplos, son capaces de sustituir a las personas en esas tareas.

La segunda vía es la del razonamiento deductivo. Consiste en desarrollar sistemas que puedan emular el razonamiento humano, enlazando hechos, hipótesis y relaciones de causalidad o de otros tipos, asimilables a los mecanismos del razonamiento lógico. Estos sistemas pueden tener una base de Inteligencia General, o pueden incorporar el conocimiento formalizado que manejan los expertos en el área del saber de que se trate. El objetivo es que los sistemas de IA construidos de esta manera puedan sustituir a las personas en tareas cognitivas similares.

Ninguna de las vías anteriores es de utilidad para un escenario de toma de decisiones como el que propones. Sin embargo, este asunto del cambio de hora resulta una cuestión bastante opinable. La IA permite, por ejemplo, recoger las opiniones espontáneas de los ciudadanos expresadas a través de redes sociales. Las tecnologías de procesamiento de lenguaje natural pueden automatizar el análisis de esas opiniones, incluyendo:

– Preferencias sobre la cuestión (discriminando opiniones favorables y contrarias), organizándolos por países e idiomas.
– Factores o argumentos a favor o en contra expuestos por los ciudadanos y su relevancia relativa.
– Identificación de los líderes de opinión sobre este tema en la red, cuya influencia resulta más relevante.
– Evaluación del impacto de las posiciones de los partidos políticos sobre la cuestión.

Estos análisis están siempre sujetos a sesgos derivados de la composición de población que se expresa en medios sociales sobre estos temas, igual que lo está cualquier tipo de encuesta.

Por supuesto, existen métodos y modelos analíticos y de simulación, fuera del ámbito de la IA, que deberían permitir estimar el impacto real del cambio de hora sobre el consumo de energía, lo mismo que el coste económico que representa para sectores como el transporte o la distribución.


 

¿Consideras que deberíamos desarrollar una Inteligencia Artificial que nos ayude a decidir si en Europa se debe dejar de realizar el cambio de hora en otoño y primavera?

Carmen Bartolomé, CEO de Wimba Robótica.

En el camino hacia el paradigma de una inteligencia artificial general que nos ayude a tomar decisiones en múltiples ámbitos, crear o entrenar un modelo tan específico puede no ser algo muy eficiente. Habría que decidir los factores que influyen y gestionar la adquisición de los datos necesarios y su tratamiento. Dado que algunos de esos factores influyen también en otros aspectos de decisión, pienso que sería más interesante crear un modelo más completo, que prediga los efectos de un determinado horario o agenda sobre grupos de individuos con características comunes, y que uno de los escenarios en los que hacer predicciones sea el del cambio de hora.

Este camino, en realidad, ya se ha iniciado en cierta manera. Por ejemplo, Orreco utiliza el machine learning, a partir de los datos de monitorización de salud y rutinas de vida de atletas para predecir posibles lesiones y para mejorar su rendimiento. Llegaron a un acuerdo en 2015 con IBM para integrar el ecosistema Watson en su app y también utilizan Deep Learning para identificar patrones y relaciones entre los datos que, a priori, no se intuían.

Apple y sus ResearchKit y CareKit permiten el desarrollo de apps que recogen los datos con un tratamiento automatizado que después permitirá utilizar sistemas de reconocimiento de imagen o modelos de machine learning (Core ML) para descubrir formas de mejorar la vida de las personas, dentro de contextos diferentes. De momento, se ha utilizado sobre todo para patologías concretas como el alzheimer, la diabetes o para mejorar el día a día de personas con asperger, pero la multitud de datos que captan nuestros dispositivos podrían aprovecharse para detectar hábitos que no son tan saludables como podíamos pensar o proponer estrategias que mejoren nuestra calidad de vida.

Algo como el cambio de hora, que afecta a millones de personas de forma sistemática, dos veces al año, puede tener un impacto que merezca la pena analizar. Pero, desde mi punto de vista, es mejor hacerlo dentro de un contexto que englobe todos los aspectos de la salud, y un conjunto mayor de factores, porque también puede ser relevante analizar los efectos del cambio de hora en relación con otros factores de la vida diaria.


 

¿Consideras que deberíamos desarrollar una Inteligencia Artificial que nos ayude a decidir si en Europa se debe dejar de realizar el cambio de hora en otoño y primavera?

José Luis Calvo, director de Inteligencia Artificial de Sngular

El reciente debate sobre la supresión del cambio de hora en la Unión Europea nos lleva a plantearnos si, en lugar de crear una comisión de expertos para estudiar la reforma, podría existir una inteligencia artificial que hiciera un informe de evaluación o incluso que tomara la decisión.

En los últimos tiempos es común el estudio del desarrollo de algoritmos como ayuda a la toma de decisión de médicos, tribunales, consejos de dirección de empresas o, incluso, gobiernos de países.

Hace 2 años, investigadores de la UCL, inspirados en un artículo de 1963, presentaban un estudio en el que un sistema de inteligencia artificial coincidía con el veredicto del tribunal europeo de derechos humanos con un 79% de precisión.

Hace unos meses, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EEUU aprobaba la comercialización de un sistema de inteligencia artificial que diagnostica ciertos problemas oftalmológicos sin que el médico intervenga en la interpretación de las imágenes de la retina.

Una de las principales diferencias entre ambos casos es que el resultado de la diagnosis es correcto o erróneo de forma objetiva. Y además, cuando se refiere al resultado de una prueba concreta, como una imagen, está acotada. En cambio, el veredicto de un tribunal, la estrategia de una compañía o la política económica de un país se ven afectadas por una cantidad de información mucho mayor, y difícilmente predeterminada.

Cuando una persona toma decisiones complejas, más allá del análisis técnico de la cuestión, se verá afectada por unos condicionantes que pueden ser ideológicos, culturales o de otra naturaleza. Esto no es necesariamente ni bueno ni malo, pero plantea una complicación añadida a la hora de delegar la decisión a una inteligencia artificial: ¿cuáles son los sesgos con los que debe ser creada esa IA?, ¿y qué hay de los sesgos implícitos, los que se crean sin pretenderlo?

Hoy en día estamos lejos de tener sistemas que tomen por sí mismos estas decisiones complejas que consideramos tan humanas. Sin embargo, sí estamos ya en el camino de crear sistemas que valoren situaciones objetivas como la diagnosis. Estos sistemas nos tienen que servir de apoyo para tomar esas decisiones en las que no hay una verdad absoluta.


 

Sin duda, cuatro visiones muy interesantes sobre la utilidad concreta que puede llegar a ofrecernos la Inteligencia Artificial en la toma de decisiones complejas. Ahora, tras tratar este tema tan concreto del cambio de hora y entender la importancia de que empecemos a contar con buenas fuentes de datos, que resultarán fundamentales cuando queramos recurrir a la Inteligencia Artificial para la toma de decisiones, vamos a pasar a pensar en temas más importantes, en relación a lo que hace referencia el título del artículo: los grandes problemas de la humanidad.

La Inteligencia Artificial ante el problema de las Fake News

Un problema global de la humanidad que resulta bastante nuevo, o al menos del que ahora somos mucho más conscientes debido al auge de las redes sociales, es la manipulación que realizan determinadas personas y organizaciones de la opinión pública a través de los medios de comunicación online. Esto seguramente también era así antes con los medios de comunicación tradicionales, pero el alcance que se podía lograr era menor y, sobre todo, podía ser más controlable, al estar limitado a aquellos que tenían la capacidad para crear su propio medio de comunicación. Pero ahora cualquiera de nosotros podemos ser un medio de comunicación, incluso lograr un impacto mucho más masivo de lo que tenía antes una televisión, una radio o un periódico. Por lo tanto, aumenta mucho la complejidad en lo que se refiere a la manipulación mediática y cómo nos afecta esto a las personas.

Cada vez está siendo más frecuente que conozcamos noticias al respecto de cómo las Fake News están provocando problemas en determinados países, lo cual afecta a nivel político, también con consecuencias a nivel de violencia, y en lo económico. Ante esta situación son muchos los expertos en Inteligencia Artificial que ya trabajan en buscar soluciones, como es el caso del laboratorio de I+D de la empresa Expert System, que participa en el proyecto Co-Inform, promovido por la Comisión Europea, con la vocación de apoyar a los ciudadanos, periodistas o políticos en la cocreación de soluciones encaminadas a combatir la información falsa o errónea y promover una formación de opinión y toma de decisiones mejor informada a distintos niveles de la sociedad. La empresa colabora con este proyecto aportando su experiencia y tecnología de Inteligencia Artificial, en el ámbito del análisis semántico de grandes volúmenes de texto en entornos multilingües. También investiga métodos y herramientas para el análisis de distintos fragmentos de información, cuyos resultados pueden llevar a identificar publicaciones falsas en redes sociales, haciendo aflorar relaciones hasta entonces tácitas entre dichos fragmentos.

También en este mismo ámbito nos encontramos con la iniciativa Fake News Challenge donde en la mayoría de propuestas el enfoque que se busca es utilizar el Aprendizaje Automático sobre corpus de contenido, utilizando muchos indicadores para sospechar de una Fake News, como pueden ser: indicadores internos del contenido (representatividad del título, grado de matching título-artículo), grado de click bait del título; análisis de fuentes (citas/referencias de personas/organizaciones, estudios; análisis del tono emocional; stance detection ─noticia polarizada─); validación por fact checkers; existencia de falacias lógicas; inferencias exageradas; e indicadores externos como puede ser la originalidad del tema; representatividad de las fuentes (las fuentes tratan de verdad sobre el texto); la reputación de las fuentes (más o menos confiables); el número de anuncios contenidos y el número de llamadas a compartición social. Sobre estos aspectos también trabaja la empresa española MeaningCloud, que ha construido una API con la que dado un texto en español o inglés puede reportar un indicador de porcentaje de confianza de las noticias.

Utilizando la Inteligencia Artificial en la lucha contra el terrorismo

Desde hace años, empresas tecnológicas como Palantir trabajan afanosamente para ayudar a la sociedad a librarse de la lacra que supone el terrorismo. Para ello se dedican a escudriñar las redes sociales, y todos los medios online a los que son capaces de acceder, en busca de actividades sospechosas que puedan servir para la investigación de las fuerzas de seguridad. Es por esto que la empresa cuenta entre sus clientes con organizaciones como la CIA, la NSA y el FBI, a las que ofrece su software de inteligencia y servicios de Big Data, que han ayudado a la empresa convertirse en la  referencia a nivel mundial en este ámbito y la ha llevado a una valoración de más de 20.000 millones de dólares, por el gran interés que tiene el capital riesgo por estos temas.

Un ejemplo del trabajo que realiza Palantir es el software de minería de datos que permite establecer vínculos entre números de teléfono, movimientos de tarjetas de crédito, direcciones postales, listas de amigos en Facebook, fotos subidas a Instagram y hashtags de Twitter, entre otros aspectos. Lo cual resulta de utilidad en la búsqueda de sospechosos, aunque luego claro está que es necesario realizar todo tipo de verificaciones, ya que por el momento la tasa de error en los resultados puede ser muy elevada y esto puede generar muchos problemas a nivel legal.

Otro ejemplo de startup que se dedica el desarrollo de Inteligencia Artificial en la lucha contra el terrorismo es Faception, un proyecto israelí que cuenta con un contrato de 750.000 dólares con una agencia de seguridad nacional estadounidense para detectar a los terroristas por su rostro, gracias a un algoritmo que funciona en tiempo real, analizando imágenes subidas a las redes sociales y vídeos en streaming.

Qué puede hacer la Inteligencia Artificial en la lucha contra el cambio climático

Siguiendo con ejemplos sobre cómo la Inteligencia Artificial puede resultar de utilidad, cuando se trata de trabajar para solucionar los problemas que afectan a las personas, en este caso se trata de uno de esos grandes conflictos que casi nadie tiene claro cómo resolver. En lo que se refiere al cambio climático o calentamiento global tenemos claro que no es nada positivo para nosotros y para el resto de especies del planeta, por las consecuencias que tiene a nivel de salud el aumento de la temperatura, que incluso puede hacer desaparecer a muchas especies que no sean capaces de adaptarse a este cambio. Lo que no tenemos del todo claro es la razón exacta que lo ha ocasionado. Porque sin ir más lejos, esta misma semana se ha conocido un estudio en el que unos científicos, que precisamente han utilizado la Inteligencia Artificial en su trabajo por medio de complejos modelos climáticos, proponen como posible causa del cambio climático el comienzo de la agricultura intensiva que se comenzó a desarrollar a nivel mundial hace varios miles de años.

Además donde seguro que ya hay más dudas que certezas es en la estrategia a seguir para revertir esta problemática. Porque en lo que se refiere en la lucha del cambio climático está claro que reducir la emisión de CO2 a la atmósfera es la prioridad, además de reducir la emisión de otras sustancias contaminantes que resultan perjudiciales para nuestra salud, pero lo que ya no parece tan sencillo es tomar una decisión con respecto a los métodos a utilizar para eliminar el C02 en exceso que tenemos actualmente, ya que se han propuesto muchas ideas para ello, pero es difícil conocer todas las consecuencias negativas que estas acciones proactivas podrían tener.

Y aquí es donde entra en juego la Geoingeniería que es un tema del cual aún no hemos hablado en Futurizable y al que dedicaremos atención más adelante, ya que cada vez surgen más iniciativas científicas en este ámbito. Iniciativas para las que será fundamental recurrir a la Inteligencia Artificial y que esta nos ayude a realizar las simulaciones que muestren las posibles consecuencias de que se realicen intervenciones concretas para modificar el clima en busca de revertir los efectos del cambio climático. Resultarán de gran utilidad los 50 millones de dólares que la empresa Microsoft quiere invertir durante los próximos 5 años con el objetivo de aplicar la Inteligencia Artificial en el marco del programa AI for Earth.

Un ejemplo más de que la tecnología, cuyo uso sin una adecuada medición de las consecuencias que tiene para nuestro futuro, nos ha llevado a situaciones difíciles de resolver, puede ser parte de la solución a los problemas actuales a los que se enfrenta la humanidad. Pero parece claro que la tecnología, en este caso la Inteligencia Artificial, no es la solución en sí misma para estos problemas, sino una herramienta que, en manos de los científicos de datos, nos ayudará a tomar mejores decisiones para trazar las estrategias a seguir en el futuro.

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¿Cómo está estructurado el sector asegurador? ¿Cómo el sector puede aprovechar las tecnologías emergentes?

Publicado el 05 julio, 2018

Artículo redactado por Álvaro Díaz, de la empresa Cálculo, en el marco de la realización del Observatorio Insurtech que estamos elaborando en Futurizable. El objetivo es tener una visión amplia sobre cómo funciona el negocio de los seguros y las implicaciones que va a tener en él la aplicación de las tecnologías emergentes.

¿Cómo está estructurado el sector asegurador? ¿Cómo el sector puede aprovechar las tecnologías emergentes?

La importancia del sector asegurador dentro de una economía se manifiesta en su capacidad de captación de fondos, jugando un papel de gran relevancia en la estabilidad del sistema económico mundial. Esta afirmación se sustenta en el hecho de que el volumen de las primas que gestionan ronda el 6.1% del PIB mundial en el año 2016 (Fuente: Servicio de estudios Mapfre con datos de Swiss Re) teniendo una destacada influencia en los mercados financieros, especialmente en los de deuda pública y corporativa puesto que invierten parte de sus activos en ellos. Sigue leyendo -> “¿Cómo está estructurado el sector asegurador? ¿Cómo el sector puede aprovechar las tecnologías emergentes?”

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El día que Amazon se convirtió en un banco

Publicado el 23 marzo, 2018

Esta semana hemos conocido la noticia del lanzamiento de la tarjeta de débito de Amazon en México. Se trata de la materialización de un tema del que se lleva tiempo hablando, sobre cómo las empresas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) están interesadas en adentrarse en el negocio financiero y podrían terminar convirtiéndose en bancos. En el caso de este anuncio de Amazon hablamos de la puesta en el mercado de una tarjeta de débito que se caracteriza por no tener costes de apertura ni comisiones mensuales y que puede ser recargada a través de negocios físicos como supermercados y farmacias. Su creación se ha realizado en colaboración con el Banco Mercantil del Norte SA, Institución de Banca Múltiple del Grupo Financiero Banorte. Por lo cual vemos que realmente con esta operación Amazon no se convierta en un banco, sino que colabora con un banco para prestar determinados servicios que anteriormente eran exclusividad de las empresas financieras. Aunque hace mucho que conocemos y utilizamos tarjetas de débito o crédito emitidas por empresas no financieras, como pueden ser las propietarias de las gasolineras u otras muchas. Sigue leyendo -> “El día que Amazon se convirtió en un banco”

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Mezcla y vencerás

Publicado el 12 enero, 2018

Hasta ahora en Futurizable cuando hemos hablado de tecnologías exponenciales, como la Robótica, la Inteligencia Artificial, Blockchain o la Realidad Virtual, entre otras muchas, lo habitual ha sido tratar cada una de ellas por separado, ya que por sí misma tenían suficiente entidad y tantas aplicaciones de uso, que no parecía necesario recurrir a combinaciones entre ellas. Pero científicos y tecnólogos han decidido en los últimos años que en la combinación de tecnologías puede haber aún un mayor desarrollo que en la utilización de cada una de estas tecnologías por separado, de forma que cada vez vamos a ver con más frecuencia iniciativas en las que se produce una mezcla de varias tecnologías para dar como resultado una utilidad completamente diferente o complementaria a la que se habría logrado con la aplicación de una única disciplina tecnológica. Sigue leyendo -> “Mezcla y vencerás”

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