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Finanzas para manejarse en la vida

Publicado el 28 julio, 2022

Hoy vamos a hablar de finanzas personales, un tema que puede parecer que no encaja mucho con la temática de esta newsletter pero que sin embargo resulta fundamental para afrontar el resto de temas que solemos tratar aquí relacionados con la innovación, la tecnología y el emprendimiento.

Sobre todo de cara a emprender, aunque también para poder liderar cualquier tipo de proyecto que implique realizar una inversión, deberíamos tener claros una serie de conceptos que nos permitan manejarnos mejor ante diferentes situaciones, como por ejemplo lo que implica pedir prestado el dinero para afrontar determinado tipo de inversiones, frente a que ese dinero sea tuyo porque has tenido capacidad de ahorro.

La razón para escribir este artículo surge de un mensaje en Twitter de Laura Urquizu, que es CEO de una importante empresa tecnológica y que por su pasado profesional en el sector financiero, seguro que conoce muy bien los entresijos de cómo funcionan las finanzas, especialmente todo aquello que pasa por los bancos, que como te puedes imaginar es la gran mayoría de la actividad financiera de los particulares y de las empresas.

El mensaje no solo habla de la importancia de saber de finanzas para manejarse en la vida sino que el hecho de que sean sus hijos los que le han pedido aprender sobre ello denota una necesidad real por parte de muchas personas que se sienten perdidas por no tener esos conocimientos, especialmente ante la situación actual que estamos viviendo con la inflación disparada y los políticos diciendo que es debido a la guerra o la pandemia.

Y precisamente empezar hablando de qué es realmente la inflación, y qué es lo que la provoca, nos puede servir para darnos cuenta de la importancia que tiene entender determinados conceptos económicos y el impacto que esto tiene en nuestras vidas, especialmente cuando tengamos que tomar decisiones de inversión, ya sea a nivel profesional, para emprender un negocio o a nivel personal para comprar un coche, una casa o invertir en bolsa.

Porque además, entender qué es la inflación, implica ser consciente de muchas cosas que normalmente pensamos que no nos afectan a nivel particular, como es la macroeconomía, hasta que llega un momento en el que las cosas dejan de funcionar como se esperaba y nos adentramos en una crisis como la que estamos viviendo. Aunque esto no debería sorprendernos, porque al fin y al cabo se repite más o menos cada 10 años, que es lo que suelen durar los ciclos económicos.

Así que para entender qué es la inflación y qué la provoca podemos fijarnos en lo que ha sucedido durante el último ciclo económico, que además en este caso ha sido especialmente accidentado debido a la pandemia del coronavirus, un cisne negro que que ha alterado bastante el devenir del último ciclo económico. Y para ello empezaremos recordando la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008 que marcó el inicio de la crisis financiera mundial y también la crisis inmobiliaria, especialmente en los países en los que más se había inflado la burbuja como eran Estados Unidos y España.

Para entender bien lo que ocurrió en ese momento y cómo la causa principal de aquella crisis fueron las hipotecas subprime, es muy recomendable ver la película La Gran Apuesta, que explica muy bien cómo se forman las burbujas cuando hay euforia por invertir y cómo se pinchan las burbujas cuando llega el pánico a los mercados, algo que acabamos de vivir justamente este año cuando se ha pinchado la burbuja provocada por la política monetaria, al iniciarse la guerra en Ucrania, dispararse la inflación y comenzar a subirse los tipos de interés.

Lo que ha ocurrido en esta ocasión es que tras la crisis financiera de 2008, los Estados consideraron que era prioritario incentivar el consumo para reactivar la economía, básicamente porque los políticos necesitan que la economía vaya bien para que se les vote y necesitan estabilidad social para poder hacer aquello que consideran que es su papel una vez que han sido elegidos, lo cual como podemos ver en este caso no siempre es lo mejor para la gente, aunque eso es otra historia.

Además en esta ocasión la burbuja provocada por el exceso de liquidez se vio incrementada en 2020 con la pandemia del coronavirus, ya que la impresión de dinero para incentivar el consumo se intensificó en ese momento aún más, para evitar entrar en recesión, lo cual es la causa principal de que ahora estemos viendo el aumento descontrolado de la inflación, que como te puedes imaginar ya no es es solo cuestión de ver que están subiendo los precios sino de pensar en las causas que lo han provocado.

Es curioso porque allá por finales de 2019 en muchos medios de información económica se hablaba de que al haber pasado más de 10 años de la crisis de 2008 era previsible pensar que vendría otra crisis y por aquel entonces se miraba a China porque se pensaba que no iba a ser capaz de mantener su crecimiento económico y esto provocaría una crisis a nivel mundial, si una de las mayores potencias mundiales y la que más crecía, dejaba de hacerlo.

Sin embargo la crisis llegó de la forma más inesperada y curiosamente sí que vino de China, pero no en forma de estancamiento de la economía sino en forma de un virus. Y lo que ocurrió después nos permite entender perfectamente qué es la inflación y qué es lo que la provoca. Porque tras varios meses de confinamientos donde el consumo cayó prácticamente a cero, los políticos consideraron que era fundamental incentivar el consumo y que para ello era necesario inyectar aún más dinero en la economía.

Lo que sucedió entonces es que el circulo vicioso que se estaba generando desde 2008, en lo que a impresión de dinero se refiere, aceleró su velocidad y por eso ahora tenemos la inflación por las nubes. Porque si empezamos a pensar que la inflación no es la subida de los precios sino el aumento de la cantidad de dinero en circulación, es fácil deducir que cuanto más dinero hay en el mercado menos valor tiene cada una de las unidades de ese dinero, o lo que es lo mismo, el valor del dinero se diluye.

O dicho de otra forma, si sabemos que el mercado funciona en base a la ley de la oferta y la demanda, al aumentar el lado de la demanda, porque hay más dinero para comprar cosas, el lado de la oferta lo que hace es aumentar los precios para ajustarse a esta situación y esto es totalmente natural porque es como a lo largo de la historia se ha ido equilibrando el mercado para hacer frente a las fluctuaciones de la economía, ajustando el precio de los productos en función del interés que tiene el mercado por ellos.

Pero lo que ha ocurrido en esta ocasión es que se han producido dos fenómenos que han dado al traste con las intenciones de los Estados para controlar la economía: imprimir dinero a destajo para fomentar el consumo; y pensar, al mismo tiempo, que serían capaces de controlar la inflación, algo que como estamos comprobando no ha ocurrido, y de aquellos polvos vienen estos lodos.

El primer fenómeno sí que es uno de los que se menciona como causa de la inflación tan elevada que tenemos en estos momentos y lo podemos reflejar a través de la crisis de los microchips y de la logística, que en ambos casos tiene mucho que ver con que durante los confinamientos muchas fábricas tuvieron que parar y entre ellas las que se dedicaban a la fabricación de tecnología. Aquí es importante saber que la tecnología, especialmente las tecnologías digitales son tremendamente deflacionarias, lo cual explica perfectamente la Ley de Moore: cada 18 meses la capacidad de cómputo de los microprocesadores se duplica y además su precio se reduce a la mitad. De esta forma si nos fijamos en lo que ha ocurrido en los últimos 50 años con los ordenadores, los teléfonos, las televisiones, … es que sus precios se han reducido enormemente y al vivir en una economía cada vez más digital es fácil pensar que esto ha afectado enormemente al cálculo de los precios de los productos consumo, de forma que si no hubiese sido por que la tecnología se abarata, habríamos visto subir mucho los precios, en general, de forma similar a lo ocurrido con los precios de la energía o los alimentos. Por lo tanto si quitamos la tecnología de la ecuación, el IPC en las últimas décadas habría estado muy por encima del 2% ideal que buscan los Estados con su política monetaria y como durante la pandemia no se pudo fabricar ni comprar tecnología, aquí tenemos el primer detonante.

El segundo detonante que explica la situación de inflación en la que vivimos es el denominado Efecto Cantillon, que describe el efecto desigual de las políticas monetarias sobre la economía. En concreto, que el dinero de nueva creación no se distribuye simultáneamente y uniformemente a lo largo de la población, sino que primero llega a los que están más cerca de las fuentes donde se genera y luego lentamente va llegando al resto de la población. Lo que ocurre entonces, debido a este efecto, es que a corto plazo los que más dinero tienen son los primeros en acceder al crédito que ofrecen los bancos, gracias a su mayor solvencia. Pero como a su vez los que más dinero tienen son los que más cosas tienen, con ese dinero no suelen irse al centro comercial a comprar cosas, sino que tienden a invertirlo. Esto de que los que más dinero tienen son a su vez los que más invierten lo comentaremos después porque es parte de esa educación financiera a la que estamos dedicando el artículo. Pero volviendo a Cantillon, lo que ha ocurrido esta vez es que tras la crisis de 2008 y la pandemia, los precios de las acciones en bolsa han tenido uno de los mayores crecimientos de la historia, esto lo vemos especialmente en el S&P500 que desde 2008 a 2021 ha multiplicado por 5 su valor. Por lo tanto, la idea que tenían los Estados de que inyectando dinero en la economía este dinero iba a ir a parar al consumo se ha ido al traste en el momento en el que la gente que es más solvente y tiene mejor acceso al crédito, ha decidido invertir ese dinero en lugar de gastarlo.

Así que aquí tenemos dos de las chispas que han encendido la mecha de la situación de inflación en la que nos encontramos, pero es importante que quede claro que el combustible que ha provocado la explosión no es ninguno de estos, ni siquiera la guerra de Ucrania, sino el fallo de la política monetaria expansiva que han seguido los bancos centrales a expensas de las decisiones políticas de los Estados. Simple y llanamente una muestra de la Pretensión de Conocimiento de los economistas y de la Fatal Arrogancia de los políticos, que piensan que la economía se puede controlar a través de la política monetaria.

Para que el hombre no haga más mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, deberá aprender que aquí, como en todos los demás campos donde prevalece la complejidad esencial organizada, no puede adquirir todo el conocimiento que permitirá el dominio de los acontecimientos. En consecuencia, tendrá que usar el conocimiento que pueda alcanzar, no para moldear los resultados como el artesano moldea sus obras, sino para cultivar el crecimiento mediante la provisión del ambiente adecuado, a la manera en que el jardinero actúa con sus plantas. Friedrich Hayek

Por lo tanto, y en resumen, la situación en la que estamos no es ni más ni menos que el reflejo de los ciclos económicos que vienen provocados por la política monetaria y entonces lo que tenemos que entender es por qué los políticos, asesorados por determinado tipo de economistas, piensan que la economía se puede controlar y qué alternativas tenemos al respecto.

Entendiendo la preferencia temporal

Imagina que quieres ser agricultor y que decides dedicarte al cultivo de manzanas, porque piensas que las manzanas son un alimento muy sano y que todo el mundo debería comer manzanas, por lo tanto a ti te irá muy bien en ese negocio. Una vez que tomas esta decisión, tienes dos formas de enfocarte en ello:

  1. Te gustaría empezar cuanto antes a cultivar las manzanas y ponerlas a la venta pero no tienes dinero para comprar el terreno, las plantas y los recursos necesarios para ponerlas en producción, así que decides empezar a trabajar para otro agricultor, lo cual además te permitirá aprender todo lo necesario sobre el negocio. Mientras vas trabajando y aprendiendo todo lo relativo al cultivo de manzanas, decides que una parte de tu salario lo vas a ahorrar para poder comprar, cuando llegue el momento, tu propio terreno y plantar ahí los manzanos. Así que después de varios años de trabajo y ahorro llega el momento de invertir y como has aprendido mucho trabajando durante este tiempo, no tardan en llegar tus primeras cosechas y con ello tus primeros ingresos como empresario de la agricultura.
  2. Quieres empezar cuanto antes a producir tus propias manzanas porque consideras que es el mejor momento para hacerlo, pero como no tienes el dinero necesario para comprar el terreno, las plantas, el abono, … , decides endeudarte, además como hace falta bastante dinero pides a tu familia que te avale poniendo su casa como contrapartida para el préstamo que vas recibir. Con el dinero del banco compras un terreno, sin tener muy claro si será el mejor para el tipo de cultivo que vas a realizar, compras las plantas sin saber muy bien si serán las adecuadas para la cosecha que quieres lograr y así vas tomando un montón de decisiones sin tener el conocimiento y experiencia adecuada, por lo que la cosecha tarda en llegar mucho más de lo esperado y no ves la forma de poder devolver el préstamo al tiempo que mantienes a flote tu negocio.

La opción número 1 lo que muestra es una preferencia temporal baja, porque estás dispuesto a trabajar, aprender, ahorrar e invertir, aunque te gustaría que las cosas fueran más rápido, entiendes que ese es el orden correcto y que esperar tendrá su recompensa, porque al final el negocio prosperará adecuadamente. Incluso una vez que ya tienes el cultivo en plena producción y has vendido tus primeras cosechas puedes pensar en endeudarte para hacer crecer tu negocio, aprovechando los tipos de interés bajos, pero con la seguridad de que si llegan malos tiempos podrás hacer frente a tus deudas y además mantenerte a flote porque al fin y al cabo tus manzanos y tu negocio gozan de buena salud.

La opción número 2 pone de manifiesto una preferencia temporal alta, porque no se está dispuesto a esperar el tiempo necesario para que las cosas ocurran según su curso natural y se buscan atajos, como es el endeudamiento, sin tener las bases adecuadas para el desarrollo del negocio, lo cual en la mayoría de los casos acaba generando unas deudas que no se pueden asumir y lo que suele conllevar la quiebra del negocio. Por desgracia esta preferencia temporal alta es la que cada vez se pone de más manifiesto en la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

El problema de la preferencia temporal

Ahora que ya sabemos qué es la preferencia temporal podemos explicar qué tiene que ver todo esto con la economía y los ciclos económicos que provocan que cuando estamos empezando a levantar cabeza nos llegue otro mazazo en forma de crisis, que hace que tengamos que recomponernos poco a poco y así de crisis en crisis se nos pasa el tiempo sin tener apenas espacio para generar riqueza e ir disfrutando de ella, que para eso entre otras cosas es por lo que nos esforzamos tanto trabajando.

Lo que ocurre es que la política moderna es una excelente manifestación de preferencia temporal alta, porque al estar los políticos sometidos al escrutinio de sus votantes en periodos tan cortos de tiempo, como son los 4 años que habitualmente duran las legislaturas, los políticos tienen un tiempo muy reducido para demostrar lo que son capaces de hacer y es muy importante que se vea mucho lo que están haciendo, por lo tanto tenderán a hacer cosas muy vistosas, pero que por desgracia en muchos de los casos no son las más útiles para la sociedad.

Además, como para poder hacer muchas cosas en poco tiempo y que estas cosas sean muy vistosas es necesario mucho dinero, pero aún no se ha tenido el tiempo para seguir el proceso natural de ahorrar para luego invertir o generar riqueza para luego gastarla, porque el político que lo ha precedido se ha visto en la misma situación y ha gastado todo lo que ha podido y más. Correspondientemente la única solución posible es el endeudamiento. Y así nos pasamos la vida desde los gobernantes descubrieron que podían endeudarse sin necesidad de garantías siempre que el fin justificara los medios, por ejemplo para financiar una guerra.

Porque al menos antes de que se impusiera el criterio de pensamiento de la teoría monetaria moderna, los Estados se endeudaban solo si tenían el respaldo de una economía en crecimiento y los bancos centrales solo podían imprimir más dinero si esto estaba respaldado por una cantidad equivalente de oro en sus reservas. Pero esta forma de pensamiento al respecto de cómo debe funcionar la economía desapareció en el momento en el que la sociedad aceptó que el dinero no debe estar respaldado por nada que tenga un valor objetivo, como es el oro, sino que la propia confianza en el Estado era suficiente y por esto el dinero que usamos de manera cotidiana se llama Fiat, que en latín significa «hágase» o «que así sea».

Así que tenemos lo que nos merecemos, porque desde que el dinero es Fiat, que no necesita estar respaldado por la capacidad de generar riqueza, sino que depende de la decisión de un político que necesita hacer muchas cosas y muy vistosas para ganar las próximas elecciones, nos pasamos la vida de crisis en crisis, un círculo vicioso provocado por la preferencia temporal alta del que solo se puede salir reduciendo esa preferencia temporal para entrar en el círculo virtuoso que genera el aprendizaje, el trabajo, el ahorro y la inversión, por ese orden.

Y así queridos amigos es como funciona la economía y por esto es por lo que resulta tan importante aprender sobre finanzas, especialmente si lo que aprendemos nos lleva a desarrollar una preferencia temporal baja, que es la que nos ayudará a tener éxito en nuestra estrategia financiera, algo que recomiendan los mejores inversores del mundo, que nos invitan a invertir pensando en el largo plazo y no especulando en el corto plazo.

Finanzas para manejarse en la vida

Una vez hemos conocido el contexto real en el que nos manejamos en relación con la economía, vamos a intentar trasladar estas ideas a una serie de hábitos financieros que podemos desarrollar para que nos vaya mejor en la vida, en lo que a gestión de nuestras finanzas se refiere, lo cual también tendrá una repercusión importante en el resto de aspectos de nuestra vida.

  1. Primero trabaja, no queda otra. Cuando se está en medio de una burbuja financiera, como la que se vivió antes de 2008 o la vivida antes de 2022, podría parecer que te puedes hacer rico sin trabajar, solo con hacer trading en bolsa o crypto puedes pasar de pobre a millonario en un abrir y cerrar de ojos. Pero mucho me temo que esto es imposible y no se puede revertir el orden, así que más nos vale aceptarlo y empezar a trabajar cuanto antes para generar riqueza en lugar de esperar que la riqueza llegue solo porque somos muy buenos y nos lo merecemos.
  2. Trabaja en aquello donde más puedas aprender. Cuando tomamos una decisión tan importante como dónde queremos o nos gustaría trabajar, solemos pensar en aspectos como el tipo de trabajo a realizar, el salario, las condiciones laborales o la localización, pero muchas veces nos olvidamos de algo tan importante como que también trabajar nos sirva para aprender. Lo mejor es que en cualquier trabajo se puede aprender mucho si en lugar de limitarte a hacer lo que te dicen y hacerlo como un autómata, te haces preguntas y te planteas cómo se podría mejorar en busca de la excelencia.
  3. Ahorra desde el primer día. Este es quizás el mayor error que cometemos la gran mayoría de las personas cuando empezamos a trabajar, que posponemos el hecho de comenzar a ahorrar porque inicialmente el primer sueldo es tan bajo que no nos llega ni para pagar los gastos básicos. Pero es fundamental que nos organicemos para poder ahorrar por poco que sea desde el primer sueldo, ya sea 1 euro, 10 euros o 100 euros al mes, es fundamental adquirir ese hábito porque entonces empezaremos a aprovechar cuanto antes el interés compuesto, que es la clave del éxito a nivel de inversión.
  4. Invierte en cuanto te sea posible. Tal y como está el tema de la inflación, si empiezas a ahorrar no te queda otra que invertir, porque si no cada año pierdes un porcentaje importante del dinero que has ahorrado, por la devaluación del dinero. Entonces si se trata de que hay que invertir sí o sí, es muy importante decidir en qué invertir. El tema inmobiliario siempre ha parecido la opción más segura, pero como hay que tener mucho dinero para ello, la forma más factible es invertir en bolsa con la vista puesta en el largo plazo. Por ejemplo el S&P500 siempre se revaloriza si lo miramos a largo plazo, porque si confiamos que la economía tenderá a ir mejor, pese a las crisis, ese índice lo refleja perfectamente.
  5. Aprovecha el poder del interés compuesto. Cuanto antes empiezas a invertir antes puedes empezar a tener beneficios y si esos beneficios los reinviertes, el patrimonio que tienes invertido cada vez es mayor y los beneficios también son mayores. Pero esto solo funciona si inviertes en activos que se revalorizan o que te reportan dividendos. Por ejemplo si compras un activo que puedes alquilar y lo que cobras de alquiler  lo vas ahorrando hasta que puedes comprar otro igual y volverla a alquilar, habrás aprovechado el interés compuesto para pasar de tener 1 activo a tener 2 activos. Otra forma de hacerlo es con acciones de empresa que ofrecen dividendos y luego utilizar esos dividendos para comprar más acciones.
  6. Put one’s money where one’s mouth is. Cuando vayas a invertir no solo es importante poner la vista en el largo plazo sino que también es fundamental que conozcas bien aquello en lo que vas a invertir, por eso es recomendable invertir en empresas de sectores que conozcas porque podrás analizar mejor el modelo de negocio que desarrollan y las posibilidades de futuro que tienen al respecto. Al final los mejores inversores son los que llegan a entender en profundidad el negocio en el que van a invertir y para eso como te puedes imaginar hay que dedicarle tiempo, pero valdrá la pena porque no solo estarás aprendiendo sobre un negocio concreto, sino que te ayudará a ir poco a poco creando una mentalidad de inversor.
  7. Desarrolla una preferencia temporal baja. Al final se trata del principal mensaje que queremos transmitir en con este artículo, ya sea a nivel macroeconómico o microeconómico, del mismo modo que a la hora de emprender, nuestro principal aliado es el tiempo, porque por muy malas decisiones que se puedan tomar a nivel político o económico en momentos determinados, lo normal es que las aguas vuelvan a su curso y la economía por naturaleza siempre tenderá a subir, porque siempre habrá emprendedores e innovadores con ganas de mejorar las cosas y eso se acabará reflejando también en el valor del mercado.
  8. Por lo general evita el endeudamiento. Aunque excepcionalmente se puede recurrir a ello, por ejemplo cuando los tipos de interés son muy bajos y ya has podido construir un sistema de finanzas personales que te permite ganar, ahorrar e invertir lo suficiente como para afrontar la deuda sin problema. Puedas aprovechar que la inflación sea mayor que los tipos de interés en un momento determinado y hacer arbitraje con ello. De esta forma si el banco te presta dinero más barato que lo que se devalúa ese dinero, se puede aprovechar ese dinero barato para apalancarte y por ejemplo comprar una vivienda que luego puedas alquilar.
  9. Se agradecido con lo que tienes. Nada de todo esto que acabamos de comentar va a funcionar si cada uno mira solo por lo suyo y no se preocupa por aportar valor al conjunto. De esta forma las empresas que más beneficios obtienen también son muchas veces las que más valor aportan a sus clientes, lo cual acaba agradeciendo el mercado. Entonces tú también, cuando las cosas te van bien, es importante que seas agradecido por ello, porque esa mentalidad te ayudará a afrontar mejor las dificultades que vayan surgiendo por el camino, disfrutar más de los momentos buenos y sufrir menos en los momentos malos.
  10. Comparte una parte de lo que tienes, aunque sea poco. La economía debería funcionar siempre como un juego de suma positiva, pero por desgracia muchas veces no es así y algunas personas salen perjudicadas por ello. En nuestras manos está equilibrar la balanza y ayudar en la medida de nuestras posibilidades a aquellos que no han tenido la suerte de nacer en un lugar donde poder desarrollarse adecuadamente o recibir una buena educación.

 

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Haz lo contrario

Publicado el 14 enero, 2021

Ahora que estamos comenzando un nuevo año, pensando en cómo podemos seguir mejorando en nuestros proyectos, nuestro trabajo y nuestra vida en general, desde Futurizable queremos haceros una propuesta: ¡vamos a llevar la contraria!

Bueno, mejor lo explicamos para que no parezca que nos hemos vuelto locos, tan solo queremos proponer una nueva forma de ver las cosas, o más bien una nueva forma de pensar, que nos puede ayudar a la hora de hacer planes o estrategias y también a la hora de ejecutarlas.

Se trata del concepto de «pensamiento contrario» que se ha utilizado sobre todo a nivel de inversión en bolsa, pero que cada vez cobra más sentido si lo aplicamos a otros muchos aspectos de los negocios y de la vida en general. La idea se basa en que la masa tiende a equivocarse o más bien a tomar decisiones equivocadas, cuando actúa como masa. En base a esto se propone vender cuando la masa está comprando y comprar cuando la masa está vendiendo, o dicho de otra forma, vender cuando hay euforia en los mercados y comprar cuando hay pánico. Algo que podríamos aplicar perfectamente ahora al caso de Bitcoin, por supuesto sin que esto sirva como recomendación de inversión o desinversión, pero está claro que vivimos un momento de euforia en la inversión en criptomonedas y por lo tanto, los que siguen este modelo de inversión habrían comprado hace meses cuando nadie hablaba de Bitcoin y estarán vendiendo o pensando en vender ahora, cuando lleva semanas siendo «trending topic».

Pero como hemos dicho, la teoría de la opinión contraria o pensamiento contrario puede tener muchas otras aplicaciones en el ámbito de los negocios y de la innovación, por ejemplo la que se plantea en el sistema de selección y contratación de personal Topgrading, que forma parte del modelo de escalado de empresas propuesto a través del libro Scaling Up.

En el Topgrading, entre otras cosas, se propone que cuando pensemos contratar a alguien, lo hagamos de manera diferente a como lo hacen el resto de empresas de nuestra competencia, porque si todos contratamos a los trabajadores siguiendo los mismos criterios, acabaremos siendo todas las empresas iguales y por lo tanto será imposible diferenciarse. De esta forma el modelo apuesta por buscar perfiles diferentes, con conocimientos y capacidades distintas a las que buscan nuestros competidores, para que sea la gente que contratemos la que nos ayude a resultar competitivos. Del mismo modo en este modelo de selección y contratación se propone que en lugar de contratar a la gente en función de lo que tiene que hacer, lo hagamos pensando en lo que nos gustaría que lograran dentro de la compañía y de esta forma en lugar de fijarnos tanto en lo que esa persona sabe hacer, tendremos que pensar en el potencial que puede tener una vez haya entrado a formar parte de nuestra organización.

Lo malo de este modelo es que tomar este tipo de decisiones o actuar de esta forma, supone un esfuerzo extra al principio, porque implica ir en contra de lo que estamos acostumbrados, supone ir en contra de nuestra experiencia o de lo que hemos aprendido como óptimo y empezar a pensar de manera diferente, o más bien actuar de manera contraria a como hemos hecho hasta ahora.

Por lo tanto, lo que recomendamos en este artículo es que cuando vayamos a tomar decisiones, a marcarnos objetivos o a planificar nuestros próximos pasos, pensemos por un momento qué estará pensando al respecto la mayoría, cómo actúa la masa, qué es lo que haría nuestra competencia, y a partir de ahí podamos llegar a nuestras propias conclusiones a la hora de trazar nuestra estrategia. Pero cuidado, sin caer en el error de actuar llevando la contraria simplemente por oponernos a lo establecido o por querer diferenciarnos, sino porque realmente hemos visto que esto supone una ventaja que podemos aprovechar para mejorar y resultar más competitivos.

La Paradoja de Stockdale nos ayudará a ser un «Optimistic contrarian»

“Optimistic contrarians are the rarest breed.” Naval Ravikant

Si la propuesta que acabamos de hacer te resulta interesante, te animamos a conocer la Paradoja de Stockdale, basada en lo que le sucedió al militar estadounidense James Stockdale en la guerra de Vietnam y cómo sobrevivió, siendo un «optimistic contrarian«, a más de 7 terribles años como prisionero de guerra. Una situación parecida a la vivida por Viktor Frankl, en los campos de concentración nazis, como explica en su libro El hombre en busca de sentido.

La idea principal que propone la Paradoja de Stockdale consiste en pensar que tenemos que desarrollar un modelo de optimismo en el largo plazo, teniendo fe en que las cosas saldrán bien, pero siendo pesimistas en el corto plazo para no confiarnos, mantenernos alerta o como se suele decir, ponernos en lo peor, para estar preparados frente a lo que pueda venir. Se trata de una mezcla entre los ejercicios de visualización negativa y el concepto «recuerda que vas a morir», que proponían los filósofos estoicos, pero aplicado a una situación muy concreta, en este caso de extrema gravedad.

Lo que explica la Paradoja de Stockdale es que los que más sufrían o incluso los que antes morían en las prisiones de Vietnam o en los campos de concentración nazis, eran los optimistas que se hacían ilusiones y se confiaban a la suerte, sin hacer nada para mejorar su situación, sin adaptarse a las circunstancias. Considerando también que los que eran más negativos y se oponían a la situación, también sufrían mucho porque estaban en clara situación de inferioridad y probablemente les acabarían matando por su actitud de rebeldía.

En este caso el «optimista contrario» es el que actúa con mucho cuidado en el corto plazo, como si en cualquier momento fuera a caer presa de las garras de un león, pero de vez en cuando levanta la vista hacia el horizonte, porque es consciente de que «esto también pasará» y con la actitud correcta se puede salir adelante. De alguna forma sería como aplicar al mismo tiempo los Sistemas 1 y 2, propuestos por Daniel Kahneman, pensando de manera casi instintiva en el corto plazo, para evitar las situaciones de peligro, pero evitando caer en los sesgos cognitivos que esto conlleva, recurriendo al pensamiento analítico enfocado en el largo plazo.

Pasando a la acción

Una vez que hemos visto qué es esto de ser un contrario y que la mejor forma de afrontarlo es como un optimista contrario, veamos de qué forma podemos aplicarlo en nuestro trabajo, especialmente desde el punto de vista de la innovación, es decir, qué cosas nuevas podemos hacer basadas en estas ideas, de cara a su validación posterior, para ver si realmente pueden ofrecernos una utilidad. No queremos decir aquí que estas ideas tengamos que llevarlas a la práctica, pero sí podemos probar algunas de ellas para comprobar si funcionan y por lo tanto nos ayudan a marcar la diferencia.

1. Toma el camino menos transitado. Lo cual puede ayudarte a diferenciarte en el mercado o hacia tus clientes. Cuando todas las empresas optan por transmitir los mismos mensajes, utilizar los mismos canales de comunicación, adoptar las mismas estrategias, realizar las mismas campañas, … lo que ocurre es que se produce una saturación, de la que únicamente se puede salir invirtiendo mucho dinero o con un golpe de suerte a nivel de creatividad. Pensemos por ejemplo en lo ocurrido en comercio electrónico con el Black Friday, donde hemos llegado a un nivel de saturación que cualquier cosa que hagamos al respecto solo podrá ser considerada como ruido.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
Robert Frost

2. Complícate la vida. A veces complicarnos la vida implica exponernos a circunstancias diferentes a las habituales, de las cuales podemos aprender mucho y que nos pueden servir para otros aspectos que no habíamos esperado. Sería como una forma de buscar la serendipia a través de la toma de decisiones más arriesgadas, siempre que no acabemos siendo unos temerarios o suicidas, pero considerando que en esas experiencias diferentes que podemos vivir es donde podemos obtener grandes aprendizajes. Si lo pensamos, esto lo lleva haciendo el ser humano toda la vida con su afición a los juegos de ingenio, los acertijos, los problemas matemáticos, … tan solo se trata de extrapolarlo a otras actividades, pero afrontarlo con la misma actitud.

De todos los caminos que elijas en la vida, asegúrate que al menos algunos estén embarrados. John Mwwui

3. Resuelve problemas. Los problemas son una gran oportunidad para mejorar, básicamente porque cuando los enfrentamos y los resolvemos, estaremos haciéndonos más fuertes. Como nuestro sistema inmune cuando nos defiende contra una infección y quedamos inmunizados contra ella, nos volvemos antifrágiles. Consideremos aquí además, que lo normal es que cuando la gente encuentra un problema lo evite y con el tiempo todos esos problemas que se han dejado de lado acaban acumulándose «bajo la alfombra», lo cual en el largo plazo generará problemas mayores o más dolorosos. Si nosotros afrontamos los problemas como oportunidades estaremos dando con una de las claves para diferenciarnos y progresar.

Lo que impide la acción anticipa la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino. Marco Aurelio

4. Busca la excelencia, huye de la mediocridad. Aunque a corto plazo sea más aburrido y sin duda más difícil, la búsqueda de la excelencia siempre valdrá la pena en el largo plazo. Quizás tengamos que cambiar un poco nuestra escala de valores y repensar aquello que realmente resulta valioso para nosotros, para nuestros clientes y para los que formamos parte de la organización. Pero lo que está claro es que en el modelo de sociedad actual no todo es positivo, que el consumismo nos ha llevado a dañar enormemente la naturaleza y muchas personas siguen sufriendo por la forma en la que funciona el mundo. Y aunque en líneas generales estemos tremendamente mejor que hace 100 años, aún queda mucho por hacer por nuestra parte para seguir mejorando el mundo.

Cuánto mejor es seguir el camino derecho y elevarse hasta aquel estado en que sólo las cosas honestas nos resultan agradables. Y esto lo podemos conseguir si tenemos bien presente que existen dos clases de cosas: las que nos atraen y las que nos repelen. Nos llaman las riquezas, los placeres, la ambición, y todas las demás cosas suaves y sonrientes; nos repelen el trabajo, la muerte, el dolor, la ignorancia, la mezquindad de los medios de vida. Es menester, pues, que nos ejercitemos a no temer estas cosas ni a codiciar aquellas otras. Afanémonos, el contrario, en apartarnos de las cosas que nos atraen y dar la cara a las que nos ataca. Séneca

5. Empieza en pequeño. Lo malo cuando intentamos cambiar las cosas es que la mayoría de las veces acabamos abandonando si no vemos resultados en el corto plazo y esto es lógico porque tampoco tenemos toda la energía del mundo y muchas veces para tener la motivación que nos ayude a avanzar necesitamos ver que el esfuerzo vale la pena. Entonces es cuando tenemos que pararnos para analizar el impacto que estamos logrando en nuestro entorno más cercano, fijarnos en situaciones concretas de personas o clientes a las que realmente hayamos podido ayudar con nuestro trabajo y posteriormente ver cómo podemos extrapolarlo al resto del mundo, aprovechando las herramientas digitales que tenemos a nuestro alcance.

Internet es muy, muy grande: haz algo funcione para una persona (también puedes ser tú mismo), luego trabaja en la distribución. La escala es seductora, pero no puedes conseguirla si no tienes algo que la gente quiera. Jack Butcher

6. Marca tendencia. Cuando has dado con un problema que vale la pena resolver es el momento de aprovechar la oportunidad. La gente sigue necesitando referentes y hemos pasado por un época donde los referentes no podían aportarnos otra cosa que diversión. Por suerte sí que existen algunos deportistas y artistas que a través de su trabajo, sobre todo de su esfuerzo cotidiano, demuestran que se puede llegar muy lejos, y esto se puede extrapolar al mundo de los negocios. Por ejemplo en el ámbito de la ciencia aún queda muchísimo por hacer y debería ser el siguiente gran sector tras el auge del sector digital en los últimos 20 años. Nosotros estamos dispuestos a apostar por ello ¿te unes?.

No vayas a donde el camino te lleve,
ve a donde no hay camino y deja un rastro.
Ralph Waldo Emerson

7. La paciencia es la madre de la ciencia. Aprendamos de los científicos. Los negocios del futuro se cocinarán a fuego lento. Las prisas de Internet se están agotando. Cada vez hay más voces que alertan de los riesgos de la gratificación instantánea de los «likes» en las redes sociales. Satoshi Nakamoto invento Bitcoin en el año 2008. Richard Feynman propuso la idea de la computación cuántica en el año 1982. Francis Mojica descubrió CRISPR en el año 2000. Hoy ser un contrario implica armarse de paciencia, mirar al futuro y pensar cómo podemos aprovechar todas estas fantásticas herramientas que tenemos a nuestra disposición para construir algo que realmente valga la pena.

Actúa sin hacer,
trabaja sin esfuerzo.
Piensa en lo menudo como si fuera grande
y en lo más escaso como si fuera abundante.
Afronta la dificultad
mientras aún es fácil;
acomete la gran obra
mediante series de pequeños actos.
Lao Tse

8. Confía en el poder del interés compuesto. Seguir todas estas recomendaciones puede darnos muy buenos resultados si confiamos en el poder del interés compuesto, ya que los beneficios que nos reporten se irán acumulando y cuánto más crezcan mejores resultados nos ofrecerán. Si lo piensas, todas las recomendaciones que acabamos de ver para ser un optimista contrario, implican confiar en que los grandes beneficios llegarán en el largo plazo y que además cuando lleguen lo harán de una forma mucho más provechosa para nosotros ya que estaremos mejor preparados para disfrutarlos. Sin duda es un modelo muy diferente al de la búsqueda de la gratificación inmediata que impera en la sociedad moderna, pero estamos convencidos de que la espera valdrá la pena.

La mayor deficiencia de la raza humana es nuestra incapacidad para comprender la función exponencial. Albert Allen Bartlett

9. No sigas los mass media. La tele y la prensa son grandes sumideros de tiempo a los que no podemos permitirnos dedicar nuestra atención si queremos sacar provecho a los puntos anteriores. Además cada vez es más clara la abundancia de desinformación, porque antes al menos eran unos pocos los que podían manipularnos desde sus medios de información, pero ahora cualquiera puede crear un bulo al que le acabemos dedicando interés o incluso que nos haga tomar decisiones equivocadas. Tampoco se trata de aislarse del mundo, pero sí de tener bajo control el tiempo que dedicamos a mantenernos informados de lo que ocurre, ya que con dedicar unos pocos minutos al día puede servirnos para enterarnos de lo que realmente importa. Si el resto del tiempo lo dedicamos a leer libros será una de las mejores decisiones que podamos tomar en la vida.

No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. Séneca

Esperamos que las ideas que acabamos de proponer te hayan resultado interesantes y que te animes a poner en marcha alguna de ellas, no será fácil, pero estamos convencidos de que valdrá la pena.

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