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Innovando en 2020

Publicado el 29 julio, 2019

2020 está a la vuelta de la esquina y muchos de los que hicieron planes para por fin convertir su empresa en innovadora, han visto pasar los últimos años salvando los muebles tras una crisis que difícilmente les va a dejar en la misma situación que estaban a finales de la década pasada. De esta forma, vemos que para muchas empresas en esta última década se ha perdido esa oportunidad para innovar, para transformarse digitalmente, ya que con suerte algunas al menos han llegado a digitalizarse, pero ni mucho menos han dado los pasos necesarios para convertirse en una empresa del futuro.

Mientras a nivel global nos encontramos con nuevas empresas que quieren ayudarnos a conectar nuestro cerebro a un ordenador, por aquí seguimos viendo como algunas de las empresas más importantes del país tienen aún webs que parecen diseñadas en los años 90 y ni siquiera ofrecen sus servicios a través de una app, que facilite la interacción a una mayoría de usuarios que utiliza Internet a través del móvil, porque ya no tiene un ordenador en casa.

«No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas». Lucio Anneo Séneca.

Entonces, aunque aún queda mucho por hacer a la hora de mejorar en los procesos de innovación tecnológica, de lo que nadie puede quejarse es de que no contemos con el conocimiento, las herramientas y los ejemplos sobre cómo hacerlo. Lo que nos falta es el arrojo para ponernos manos a la obra o quizás también la premura de saber que en cualquier momento nuestro negocio puede desaparecer, ya sea a manos de uno de los gigantes tecnológicos o porque simplemente nuestros clientes han cambiado sus hábitos de consumo y ya no están interesados en seguir vinculados con nosotros.

Ante esta situación, conscientes de que hemos perdido la oportunidad de aprovechar la fecha de 2020 como una meta a la que dirigir nuestros esfuerzos por innovar, podemos cambiar la perspectiva y pensar en ello como un punto de inicio, pero esta vez poner los medios necesarios para afrontar el cambio con todas las garantías. Tenemos 5 meses para prepararnos, sabemos lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, tan solo falta tomar la decisión de emprender el camino de la innovación y el tren sale el 1 de enero de 2020.

¿Preparamos juntos el camino?

Empecemos por las personas

¿Están preparadas las personas de tu organización para el viaje? ¿Estás tú preparado? Porque aunque está previsto que en la próxima década las máquinas tomen mucho más protagonismo, también se está viendo que las personas cada vez seremos más necesarias en este proceso de transformación. Cada vez las máquinas son mejores haciendo los trabajos rutinarios que hasta ahora hemos hecho nosotros, pero para la creatividad y la innovación las personas seguimos siendo imprescindibles. Por lo tanto, las personas que forman parte de tu organización y que van a emprender este viaje de la innovación en el 2020, ¿están dispuestas a ser creativas y empezar a innovar en su trabajo?

Aquí tenemos la primera tarea que podemos poner en nuestra agenda para 2020, vamos a fomentar la creatividad entre las personas que trabajan en la empresa y por suerte tenemos multitud de herramientas que nos pueden ayudar a conseguirlo, a saber, podemos organizar cursos sobre los siguientes temas, con los que además de aprender pueden incluso divertirse, fomentar el trabajo en equipo y muchas otras cosas:

  • Design Thinking
  • Lego Serious Play
  • Improvisación teatral
  • Escritura creativa
  • Cocina de vanguardia

Introduzcamos en el plan de formación de la empresa alguno de estos cursos y aprovechemos la realización del mismo para promover que la gente se sienta motivada a ser más creativa en su trabajo, a buscar nuevas formas de hacer las cosas, a resolver los problemas de manera diferente, a trabajar de forma más colaborativa, a no conformarse con cumplir con lo que se le pide sino ir un paso más allá en busca de la excelencia profesional.

¿Excelencia profesional? Si hacemos una encuesta en tu empresa o a los suscriptores de esta newsletter, ¿cuántos indicaríamos la búsqueda de la excelencia profesional como una de nuestras prioridades? Porque innovar puede hacerse de muchas formas, por ejemplo la innovación incremental nos propone que vayamos mejorando lo máximo posible nuestros productos o servicios de manera que cada vez resuelvan mejor las necesidades de nuestros clientes o la demanda del mercado. Y, además, en esa búsqueda de la excelencia podemos encontrarnos con que vale la pena hacer un cambio radical en nuestro trabajo y pasar entonces a la innovación disruptiva donde podremos crear algo nuevo con lo que llegar a nuevos clientes o ayudar de forma diferente a nuestros clientes actuales.

Sigamos con la tecnología

Que las personas continúen siendo más importantes que las máquinas no implica que podamos dejar de lado una realidad en la que cada vez hay más tecnologías que sustituyen el trabajo que hasta ahora realizaban las personas. El modelo ideal en este momento es la simbiosis entre el humano y la máquina, la Inteligencia Ampliada que nos hace cada vez mejores profesionales gracias a las nuevas habilidades que nos ofrece la tecnología.

En las empresas, aprovechar al máximo la tecnología es una cuestión de competitividad. ¿Cómo puedo hacer ahora con el esfuerzo de la máquina lo que antes hacía con el esfuerzo de la bestia? Y perdón por la palabra, pero la situación se asemeja al momento en el que se dejaron de usar animales como los caballos y los bueyes, en determinados trabajos del campo, para ser realizados por máquinas como los tractores.

La película Figuras ocultas, que narra la historia de tres mujeres que trabajaron como «calculadoras» en el proyecto de la NASA para poner en órbita el astronauta John Glenn, refleja muy bien la situación que se produce cuando una máquina comienza a sustituir el trabajo de las personas y cómo determinadas personas son capaces de adaptarse, hacerse valer o evolucionar, para continuar siendo imprescindibles, mientras que otras no son capaces de soportar el trauma que supone esta evolución.

Esa actitud de adaptación y aprovechar al máximo la utilidad que nos ofrece la tecnología es la que tenemos que desarrollar. Que llega la Nube, subámonos a la nube, que la Inteligencia Artificial está viviendo un gran desarrollo, pensemos en cómo podemos aprovecharlo, que se habla mucho de Transformación Digital, pensemos que digital no implica sólo utilizar la tecnología, se trata de una nueva forma de pensar, en búsqueda de la eficiencia, la conexión, la colaboración, en busca de modelos que tan exitosos se han mostrado como es el Open Source.

Ayudémonos de las metodologías

Como decía el slogan del anuncio de neumáticos: «La potencia sin control no sirve de nada», y cuando hablamos de innovar en las empresas y transformar los modelos de negocio, el problema es que todo puede quedarse en buenas intenciones, si no contamos con las herramientas adecuadas para pasar de las ideas a la acción.

Y aquí es donde entran en juego las metodologías ágiles, porque cuando hablamos de transparencia, autonomía, compromiso y todos los valores que comparten estas metodologías, lo difícil es ponerlos en práctica, si no podemos enmarcarlos dentro de una estrategia que nos aporte unos puntos de referencia sobre los que trabajar.

En este contexto, OKR puede resultarnos de gran utilidad de cara a definir las prioridades de la empresa y decidir qué papel va a jugar la innovación en esta estrategia. Por ejemplo, podemos comenzar por usar este sistema de gestión de objetivos para organizar el trabajo del equipo de innovación o de alguno de los proyectos de innovación que tengamos previsto realizar, de esta forma tendremos un caso de uso acotado que puede servirnos como referencia cuando llegue el momento de trasladarlo a toda la organización.

Ejemplo de uso de OKR para poner en marcha un plan de innovación:

Poner en marcha un plan de innovación para 2020 es la meta que queremos lograr, porque nuestro propósito para este año es mejorar nuestra estrategia innovadora o directamente convertirnos en una empresa innovadora. Así que ahora que tenemos claro por qué lo hacemos, vamos a decidir qué tenemos que hacer para conseguirlo.

Los Objetivos son el Qué, lo que vamos a hacer para lograr nuestra meta y los Resultados Clave el Cómo lo vamos a hacer para conseguirlo:

  • Objetivo 1: Realizar una acción de Innovación Abierta para exponernos a la comunidad innovadora
    • Resultado Clave 1: Decidir el tipo de actividad que vamos a realizar (concurso, evento, etc.)
    • Resultado Clave 2: Preparar la actividad innovadora y realizarla
    • Resultado Clave 3: Extraer al menos dos oportunidades en relación con la realización de esa actividad, por ejemplo una relación con una startup o con investigador.
  • Objetivo 2: Desarrollar un piloto de un programa de Intraemprendimiento entre los empleados
    • Resultado Clave 1: Decidir el premio que recibirá el empleado que proporcione la mejor idea
    • Resultado Clave 2: Crear un equipo a nivel interno para evaluar las ideas de los empleados
    • Resultado Clave 3: Realizar el concurso, lograr al menos 10 ideas y elegir la mejor de ellas
  • Objetivo 3: Poner en marcha un plan de comunicación sobre la actividad innovadora de la empresa
    • Resultado Clave 1: Comunicar las actividades de Innovación Abierta e Intraemprendimiento
    • Resultado Clave 2: Realizar tres contenidos relacionados con la innovación en nuestro sector
    • Resultado Clave 3: Organizar un evento en el que participen ponentes de nuestro sector

Estos tres Objetivos se llevarían a cabo durante el primer trimestre y en función de su resultado se haría una ampliación del plan para el segundo trimestre, en el que un nuevo Objetivo puede ser realizar un piloto para un nuevo proyecto colaborando con una startup o un investigador y otro Objetivo sería poner en marcha el proyecto surgido de la idea de intraemprendimiento dedicando un presupuesto específico para ello.

Así que ya sabéis que OKR nos puede ayudar muchísimo a estructurar nuestras estrategias, por ejemplo a nivel de innovación, como hemos visto con este ejemplo.

Y, por otro lado, cuando tenemos claro qué es lo que queremos hacer y cómo podemos conseguirlo, podemos recurrir a otras herramientas que nos ayuden en el trabajo a realizar en el día a día. Scrum por ejemplo puede ser una de estas herramientas, sobre todo porque nos introduce en una disciplina de trabajo que resulta muy positiva cuando queremos sacar proyectos adelante y comenzar a ver resultados en el corto plazo. Además, como los valores entre estas metodologías son compartidos, es cuestión de comenzar a usarlas para que empiecen a ofrecer utilidad en ese plan que tiene la empresa para innovar.

De esta forma, si en la empresa hemos decidido que vamos a usar OKR para definir y organizar la estrategia de innovación, lo que podemos hacer es ayudarnos de Scrum para gestionar el equipo de trabajo que vaya a llevar a cabo la estrategia. Así, podemos tener un product owner que es el CEO y si no tenemos un responsable específico para la innovación, conformar un equipo de varias personas que lleven a cabo todo el plan, como si fuera el equipo de desarrollo en un proyecto de software. Pero, en este caso, es el responsable de todas las tareas necesarias para organizar la actividad de innovación abierta, de intraemprendimiento y las acciones de comunicación. A este equipo deberá ayudarle además un Scrum Master que se preocupará de que se aplique perfectamente el sistema y de facilitar al equipo todo lo que requiera para poder hacer su trabajo de la mejor forma posible.

Por lo tanto, ya sabemos cómo comenzar a sacarle provecho a las metodologías ágiles en la estrategia de innovación de nuestra empresa y lo mejor de todo es que una vez que lo hayamos aplicado con éxito en este área de actividad, podremos extenderlo a otras áreas de la empresa donde seguro que también pueden ofrecer una gran utilidad.

Terminemos por la cultura

Los intereses de las personas cambian, la tecnología cada vez tiene un impacto mayor en nuestras vidas, los mercados sufren las consecuencias de estos cambios, y por lo tanto nuestras empresas deben cambiar correspondientemente.

En estos procesos de cambio dentro de las organizaciones hay tres palabras que resuenan con claridad: Autonomía, Responsabilidad y Transparencia. La empresa que siga guiándose por la jerarquía y por los intereses particulares no tiene sentido en el futuro al que nos dirigimos. Debemos poner al cliente en el centro, poner al trabajador en el centro, poner a la sociedad como beneficiara de nuestro trabajo y pensar que toda nuestra actividad tiene un impacto en el entorno que nos rodea, el cual debería ser ante todo positivo.

De las tendencias actuales en cuanto a nuevos modelos de organización empresarial hay uno que parece recoger las principales ideas en lo que se refiere a cómo debería ser una empresa que tenga sentido en la próxima década, se trata de las organizaciones Teal.

Los tres avances revolucionarios que proponen las organizaciones Teal son:

  1. Autogestión: el poder se multiplica cuando no sólo unos pocos en la cima pueden ser poderosos, sino todos.
  2. Plenitud: el poder se usa con más sabiduría en la medida que las personas ponen más de sí mismas en el trabajo.
  3. Propósito evolutivo: de alguna forma, las cosas cobran sentido cuando las personas alinean su poder y su sabiduría con la fuerza vital de la organización.

Si pensamos en las empresas como seres vivos, las que mejor se adapten a los cambios que se producen en el ambiente serán las que sobrevivan, así que considerando cómo cambian los intereses de las personas que constituyen la principal materia primera con la que deben trabajar las empresas del futuro, las ideas que proponen nuevos modelos como los de las organizaciones Teal deberían estar entre nuestras prioridades.

Lo mejor de todo es que si vamos siguiendo los pasos anteriores: poner a las personas en el centro (de verdad), aprovechar al máximo las tecnologías disponibles y utilizar las metodologías ágiles para poner en marcha nuestra estrategia de innovación, la consecuencia será que el cambio cultural se producirá de manera natural, lo cual sin duda es mucho mejor que cuando ocurre de manera forzada o traumática.

Así que ya sabes, vamos a aprovechar esa fecha tan redonda que es el 2020 para convertirnos en innovadores, sabiendo que con el conocimiento que tenemos al respecto de cómo va a ser la economía del futuro tenemos poco que perder y muchísimo por ganar.

El tren sale el 1 de enero de 2020. ¿Has comprado ya los billetes?

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