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Creadores, entretenimiento y NFT

Publicado el 01 abril, 2021

¿Qué beneficio obtuvo el primer humano que pintó escenas de caza en las paredes de una cueva? ¿entretenerse? ¿expresarse? ¿enseñar? ¿destacar? ¿cobraría una entrada para que otros pudieran admirar la primera obra de arte de la historia?

A lo largo de la historia un determinado número de personas han encontrado su sustento en el desarrollo de habilidades y la creación de obras de arte que tenían el objetivo de entretener y deleitar a sus coetáneos. Cuando estudiábamos historia no nos sorprendía que hubiese reyes o nobles que contratasen a artistas para decorar sus palacios. Y cuando nos hemos ido haciendo mayores nos hemos acostumbrado a ver en la tele lo que cobran los jugadores de determinados deportes o algunos músicos, actores y escritores. ¿Por qué nos sorprendemos ahora cuando descubrimos lo que gana un creador de contenido en las redes sociales o un jugador de videojuegos? No hay ninguna diferencia, cumplen la misma función, entretener y deleitar a sus coetáneos.

Eres un joven del siglo XX, te gastas una pasta en discos de música, entradas de cine, las copas en la disco de moda, … estudias una carrera, entras a trabajar como becario en una empresa del Ibex 35, te casas y pasas la luna de miel en un resort del Caribe, te compras un adosado gracias a la hipoteca de tu banco de toda la vida y sueñas con tener un deportivo descapotable y un barco para navegar por el mar adriático.

Eres un joven del siglo XXI, aprendiste a programar, trabajas en una empresa tecnológica, donde tienes un buen sueldo que cobras a través de Revolut, minaste Bitcoin en la GPU de tu computadora gamer, sigues a Vitalik Buterin en Twitter, vives en un piso de alquiler con tu gato, no quieres un deportivo descapotable porque te gusta tu bici fixie, tampoco quieres un barco porque prefieres navegar por Reddit y acabas de comprar tu primer NFT.

Las siglas de moda en la escena tecnológica para estos primeros meses de 2021 han sido NFT. No sabemos lo que durará la moda, ni si llegará a ser una verdadera revolución para el mundo del arte y la creación de contenidos, ni si estamos ante una burbuja que hará que muchos inversores pierdan su dinero. Lo que sí que sabemos es que aquí y ahora es un tema que vale la pena conocer, porque ofrece interesantes utilidades de cara a gestionar digitalmente el valor de las obras de arte y cuando digo obras de arte no me estoy refiriendo a un cuadro colgado en el Louvre, sino a cualquier creación única que entretiene y deleita a la gente.

Y en la palabra única está la clave de la cuestión, porque al igual que ocurre con el dinero, con las obras de arte tampoco queremos que se puedan copiar indiscriminadamente y además queremos que su creador obtenga el beneficio adecuado por su trabajo.

Entonces ¿qué es un NFT?

Un NFT es un token no fungible (non-fungible token), un tipo especial de token criptográfico que representa algo único, por tanto no son mutuamente intercambiables. Los NFT tienen cuatro características principales: son únicos, indivisibles, transferibles y con la capacidad de probar su escasez. Los tokens no fungibles se utilizan para crear una escasez digital verificable, así como para brindar una propiedad digital, y la posibilidad de interoperabilidad de los activos en múltiples plataformas.​ Los NFT se utilizan en varias aplicaciones específicas que requieren artículos digitales únicos, como el criptoarte, los coleccionables digitales y los juegos online. Para la creación de los tokens no fungibles se suele utilizar el estándar ERC-721 de la red blockchain Ethereum, a través del cual se desarrolló en 2017 el primer caso de éxito con el juego de cartas coleccionable CryptoKitties.

En contraposición, los tokens fungibles son intercambiables e indistinguibles unos de otras. Por ejemplo, cada unidad del token bitcoin es intercambiable por cualquier otra unidad individual equivalente, por eso puede ser utilizado como medio de cambio. La fungibilidad es una propiedad deseable para el dinero porque permite intercambios libres. Sin embargo, este no es un atributo que resulte beneficioso para los artículos coleccionables o las obras de arte, de ahí la necesidad de crear los NFT. Resumiendo: los tokens fungibles, como los bitcoins, son todos iguales y los tokens no fungibles, como los cryptokitties, son únicos.

Ahora bien ¿por qué los NFT están de moda y por qué pueden resultar tan relevantes en el futuro? Jaime Rodríguez de Santiago nos da algunas pistas en un mensaje de la comunidad Kaizen: donde me parecen más potentes los NFT es en los mundos virtuales. Por más que la utilidad práctica de estos sea habitualmente cero, a los seres humanos nos gusta coleccionar y personalizar. Y cuanto más tiempo pasamos en mundos virtuales, más es probable que gastemos parte de nuestro dinero en ellos, haciendo precisamente eso: coleccionar y personalizar. Y si algo me refuerza en este planteamiento es la ciencia ficción. Sí, sé que no suele ser un buen referente, pero creo que para cualquiera que lea los muy recomendables Snow Crash o Ready Player One (o haya visto la peli de Spielberg), es bastante sencillo imaginar una economía propia – limitada, no nos volvamos locos – dentro de estos mundos.

Así que ahora que conocemos qué son los NFT y la utilidad que pueden ofrecernos, profundicemos un poco más en ello para ver el impacto que están teniendo y las posibles oportunidades que ofrecerán en el futuro.

¿Por qué MetaKovan ha pagado 61 millones de dólares por un NFT de Beeple?

Recuerdas la iniciativa Red Bull Stratos que consistió en un salto desde 36km altura realizado por Felix Baumgartner el 14 de octubre de 2012, sin duda resultó una gran campaña publicitaria para Red Bull y sentó un precedente para iniciativas posteriores como el proyecto dearMoon del millonario japonés Yusaku Maezawa, para realizar obras de arte desde la Luna, en un viaje espacial que realizará gracias a SpaceX en el año 2023.

En la línea de estas grandes campañas publicitarias, nos encontramos la reciente compra de un NFT de una obra de arte digital creado por el artista Beeple, por el que se han pagado 61 millones de dólares. Una compra que no ha sido realizada por cualquier coleccionista de arte digital, sino por el propietario de Metapurse, un fondo de inversión especializado en NFT, lo cual como os podéis imaginar ha resultado muy provechoso para que este tema pase a estar de plena actualidad en el mundillo tecnológico.

¿Por qué Andreessen Horowitz ha invertido en OpenSea?

¿Recuerdas la famosa frase de Marc Andreessen «el software se está comiendo el mundo»? no cabe duda de que Andreessen lleva años disfrutando del placer que supone que alguna de sus participadas (asana, facebook, box, slack, zynga, github, instagram, oculus, pinterest, skype, …)  le pegue un buen bocado al negocio del sector en el que compiten y en los últimos años lo está haciendo especialmente en el festín que le están proporcionando los negocios Crypto.

Pensemos por un momento en Coinbase, una de las empresas más conocidas en el panorama crypto a nivel mundial, que está a punto de salir a bolsa, con una valoración de 100.000 millones de dólares, más de lo que valen actualmente los bancos BBVA y Santander juntos. Considerando que Andreessen es el máximo accionista de la empresa, es lógico que quiera seguir degustando este tipo de jugosos manjares y no quiera quedarse fuera del negocio que puede haber también en los NFT, por lo cual ha invertido en el marketplace OpenSea.

El ejemplo de NFT

The Generalist es una newsletter dedicada a las empresas del sector tecnológico, desde que son simplemente una idea hasta que salen a bolsa. Mario Gabriel es el fundador de la newsletter y ha estado experimentando recientemente con los NFT gracias a una colaboración con el creador Jack Butcher a través del proyecto $GENERALIST que consiste en «convertir en un NFT la cobertura de la salida a bolsa de Coinbase», es decir, van a tokenizar un artículo periodístico realizado por Jack Butcher, pero como normalmente los textos no son algo único sino que suelen ser copiados todo lo que sea necesario para su difusión, al artículo se han asociado obras de arte digitales realizadas por Jack Butcher.

De esta forma $GENERALIST y su NFT han recaudado 20 ETH, la moneda de la red Ethereum, a través de lo que podríamos denominar como una campaña de crowdfunding basada en blockchain y tokens no fungibles, o una especie de Patreon 2.0. Además una vez creado el NFT y repartidas las participaciones entre sus financiadores, será subastado, por lo que los que han ayudado a sacar adelante el proyecto podrán obtener también un beneficio por ello.

Por cierto, Jack Butcher, del que también hablamos la semana pasada en la newsletter dedicada a la creación de comunidades digitales, esta misma semana ha vendido un NFT por 74 ether, más de 126.000 dólares.

Bonus

Si este tema de los NFT ha captado tu atención, una buena forma de seguir aprendiendo sobre ello es conocer algunos proyectos hispanos que se están desarrollando:

  1. 100cryptostars un proyecto que pretende crear 100 estrellas únicas como ERC721 fichas fungibles no compatibles. En OpenSea puedes ver las que han sido creadas por el momento, algunas de las cuales vuelven a estar a la venta.
  2. Starhaus se define como la entrada del artista al metaverso y consiste en una galería virtual para impulsar a los artistas, a través de piezas únicas, obra certificada y su exposición en mundos virtuales.
  3. Decentraland es uno de los metaversos más importantes a nivel mundial, ha sido creado por el argentino Esteban Ordano y en él los NFT toman utilidad, por ejemplo para enriquecer la experiencia de los juegos que allí se desarrollan.

 

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Más talento y menos trabajo

Publicado el 07 marzo, 2019

«Oye, niño, ¿y tú qué quieres ser de mayor?». Nos resulta bastante obsoleta esta pregunta. Abogado, médico, bombero, astronauta, arquitecto… Las profesiones vocacionales pueden seguir teniendo sentido durante mucho tiempo, pero cada vez tendrán menos que ver con el concepto de trabajo y tomará más protagonismo el de talento. Un trabajo se aprende y se practica, pero el talento está más relacionado con factores intrínsecos como la genética, nuestra forma de ser, además del ambiente en el que nos desarrollamos, las cosas que nos motivan en nuestro entorno y la influencia que recibimos de las personas cercanas.

Durante muchísimo tiempo se le ha dado mucho más valor en la sociedad al trabajo que al talento, por eso la formación se concentra en inculcarnos conocimiento, pero muy poco en desarrollar nuestras habilidades. En esta nueva era digital en la que vivimos, en la sociedad del conocimiento, hace mucho que dejamos atrás cambios tan importantes como el que se produjo con la revolución industrial, en la que millones de personas dejaron de vivir en el campo, dedicados a la agricultura, para habitar en las ciudades trabajando en las fábricas. Esto que para los países occidentales ocurrió hace décadas, está sucediendo ahora también a nivel global, como podemos ver en este gráfico:

La siguiente etapa en este camino de evolución de la humanidad puede estar en un nuevo modelo de sociedad en la que el trabajo, tal y como ahora lo conocemos, cada vez sea menos importante para las personas, ya que pasará a estar mayoritariamente ejecutado por las máquinas. Unas máquinas que han sido programadas por personas para llevar a cabo las labores que hasta ahora realizaban ellas de forma mecánica.

En el año 2017 la revista médica BMJ Open publicó un estudio de carácter global en el que se mostraba que las consultas médicas de atención primaria duran de media menos de 5 minutos para la mitad de la población mundial, oscilando entre los 48 segundos en Bangladesh y los 22,5 minutos en Suecia. Como os podéis imaginar, si el trabajo de un médico consiste en atender a pacientes durante 8 horas al día en turnos de 5 minutos, claramente hay algo que falla en la forma en la que se concibe el trabajo a nivel sanitario, por poner un ejemplo.

Siguiendo con el tema de la salud, hace tiempo que se vienen haciendo pruebas con Inteligencia Artificial en las que se demuestra que una máquina puede resultar significativamente más eficiente en tareas como el análisis de imágenes para, por ejemplo, la detección del cáncer. Y como este, cada vez vamos a conocer más casos en los que las máquinas se imponen en determinados puestos hasta el momento limitados a las personas. Es tan simple como que ahora, en algún lugar del mundo, hay un programador especializado en Machine Learning que está trabajando para que esto ocurra.

Ante este escenario se hace cada vez más necesario un cambio en la estrategia con la que abordamos el tema del trabajo: ha llegado la hora de comenzar a enfocarnos en el talento.

Empecemos por la educación

Mucha gente piensa que cambiar la mentalidad de las personas cuando son adultas es mucho más complicado que cuando se encuentran en la infancia y están en las primeras etapas del aprendizaje. La realidad es que las transformaciones que se están produciendo en la sociedad debido al impacto de la tecnología son tan importantes que no podemos esperar a intervenir únicamente en la educación de la infancia y la juventud. Tendremos que hacerlo también con los adultos para poder fomentar el cambio de mentalidad que se necesita para afrontar con mejores garantías el futuro al que nos encaminamos.

«Nunca dejé que la escuela interfiriera con mi educación» Mark Twain.

En lo que al modelo educativo se refiere nos encontramos con que llevamos ya bastantes años hablando de la necesidad de cambio y adaptación a las necesidades reales de la sociedad o del mercado de trabajo, pero la realidad parece mostrar que estas transformaciones no se están produciendo con la suficiente intensidad y velocidad. Seguramente será porque los planes educativos con los que ahora contamos se siguen enfocando en el aprendizaje de materias y en la adquisición de conocimiento, pero muy poco en las habilidades, las destrezas y en el fomento del talento con el que cuenta cada persona para que pueda ser aquello en lo que destaque en el futuro.

Educar con la Inteligencia Artificial

Mientras seguimos en la búsqueda de esos nuevos modelos educativos que potencien el talento de las personas, también va a ser necesario empezar a considerar de qué forma podemos aprovechar la Inteligencia Artificial, sobre todo, aunque también otras tecnologías como la Realidad Virtual en el corto plazo o la Neurotecnología, más a largo plazo.

En lo que a Inteligencia Artificial se refiere, nos dirigimos a un futuro en el que los humanos amplificaremos nuestra inteligencia gracias a la tecnología. Al igual que han hecho los jugadores de ajedrez desde que Deep Blue venció a Gary Kasparov, empezar a trabajar junto a una Inteligencia Artificial nos puede ayudar a aprender más y mejor. Esto puede servirnos para más adelante pasar a un siguiente nivel, cuando ya seamos capaces de conectar nuestra mente con esa máquina dotada de inteligencia que se convertirá en nuestro asistente o complemento de cara al aprendizaje.

Sin duda, esto puede sonar muy futurista, pero también puede parecer cosa del futuro que en los colegios se enseñe Inteligencia Artificial, algo que ya es una realidad en China. Han introducido desde los primeros años de educación en la escuela una asignatura de IA, gracias a la cual los niños se pueden ir familiarizando con esta tecnología, que muy pronto empezarán a utilizar como consumidores, pero sobre todo a nivel profesional. La apuesta del gobierno chino por el desarrollo de esta tecnología es decidida y se refleja en iniciativas como esta. ¿No os parece que noticias como esta deberían hacernos pensar que en nuestras escuelas también podríamos empezar a trabajar con estos avances para mejorar la forma en la que aprenden los alumnos y para que cuando accedan al mercado laboral estén mejor preparados?

Por suerte en España se está empezando a trabajar también en este ámbito, con iniciativas como el Simposio de IA en Educación de la Fundación Maecenas que reúne a especialistas en IA con profesionales de la educación para trabajar en cómo la Inteligencia Artificial puede ayudarnos a mejorar en este ámbito.

Enseñar filosofía

Cuando hablamos de un futuro en el que la Inteligencia Artificial tenga tanta relevancia, mucha gente puede asustarse y realmente puede ser un problema si se pone en práctica de manera equivocada, enfocando todo ese desarrollo en la propia tecnología sin tener en cuenta los factores humanos. La manera de contrarrestar esta posible situación futura es por medio de la enseñanza de la filosofía y las humanidades.

Es fundamental que en el proceso educativo se trate la filosofía como una herramienta que nos puede ayudar a ser mejores personas y mejores profesionales. Porque ahora es una asignatura que se aprende y se olvida, pero la mayoría de las veces no produce ningún impacto en la vida de los estudiantes, más allá del aburrimiento y alguna que otra noche sin dormir para poder aprobar el examen del día siguiente.

En la escuela hay muchas cosas que no se enseñan o a las que no se les da la suficiente importancia, por ejemplo aspectos relacionados con la salud o con las finanzas. Está claro que esto se debe trabajar más en la familia, pero la escuela puede ser también un lugar de apoyo para aspectos que van a resultar tan importantes en la vida de las personas en su futuro. Y en lo que a filosofía se refiere, la escuela es un lugar ideal para leer las obras de los filósofos más influyentes. Y, por cierto, no sólo los occidentales: la filosofía oriental es muy poco tratada en nuestras escuelas y sin embargo es muy recomendable para entender cómo funciona el mundo y las personas.

Leer filosofía y, sobre todo, debatir sobre ella en el aula puede resultar muy valioso para la educación y la formación de los profesionales del futuro, que se van a enfrentar a retos en su trabajo equivalentes al que supuso en su momento el cambio desde el modelo productivo basado en la agricultura al industrial. Estas transformaciones son tan profundas que no pueden afrontarse exclusivamente desde el ámbito personal. Por este motivo resulta valioso «subirse a hombros de gigantes» para poder entender lo que nos sucede.

No nos olvidemos del arte

¿No os parece curioso que los expertos en Inteligencia Artificial estén dedicando tanto empeño en enseñar a las máquinas a crear arte? Música, pintura, cine… Si seguimos las noticias sobre los avances en Machine Learning descubriremos casos como el del software que es capaz de pintar obras como si se tratase de un discípulo de Rembrandt o el cuadro creado por una máquina que ha llegado a ser subastado por la prestigiosa Sotheby’s.

Si los que están desarrollando la Inteligencia Artificial se preocupan por enseñarles a crear arte, ¿no deberíamos trabajar más este aspecto desde la educación? No solo en el colegio, donde sí que se trabaja bastante este tema. ¿Por qué dejamos de desarrollar las habilidades artísticas cuando terminamos el colegio? Aquellos que cultivan esta habilidad pueden enfrentarse mejor a los retos que le surjan a nivel profesional, gracias al desarrollo de la creatividad y a la mayor sensibilidad que proporciona el haberse dedicado a las actividades artísticas.

Que la educación nunca acabe

Otro error que podemos estar cometiendo como sociedad, en lo relativo al modelo educativo, es considerar que la educación es algo que comienza en la escuela y acaba en la universidad, o más bien que es algo que ocurre exclusivamente en esas instituciones. El día que se fomente que el aprendizaje y la formación son algo que debe formar parte de nuestra vida a lo largo de todo nuestro desarrollo, estaremos ganando mucho como personas y como profesionales.

Esto de pasarse la vida aprendiendo y formándose es algo que tienen muy bien interiorizado los científicos. Su trabajo sería imposible sin dedicar una parte de su tiempo a aprender los descubrimientos y técnicas que van realizando otros compañeros de profesión, ya que es sobre esto sobre lo que a su vez construyen sus propias investigaciones. En las profesiones técnicas también es muy patente esta necesidad de estar aprendiendo siempre nuevas tecnologías, lenguajes o metodologías, para poder afrontar los retos cada vez más exigentes que exige el desarrollo tecnológico.

Pero ¿qué ocurre con el resto de profesiones? Pensemos, por ejemplo, en los profesores, que estudiaron una carrera en la que adquirieron muchos conocimientos, que luego demostraron a través de una oposición y que finalmente acaban enseñando a otras personas. ¿No debería un profesor dedicarse a aprender cada vez más para poder enseñar mejor? No cabe duda de que muchos así lo hacen, pero seguro que la mayoría se limitan a contar con la base necesaria para desarrollar su profesión. Si queremos que las cosas mejoren a nivel de educación, esto ahora ya no es una buena opción. Por suerte, desde que tenemos internet, con las plataformas de elearning como Coursera y Udemy, disponemos de un abanico infinito de posibilidades para seguir aprendiendo, de manera que podamos seguir mejorando como personas y profesionales.

Pero ¿por qué no se proponen los colegios y universidades seguir vinculados con sus alumnos en su futuro profesional? Cuando yo dejé mi colegio de toda la vida, nunca nadie me escribió o me llamó para ofrecerme seguir vinculado de alguna forma en lo que a educación se refiere. Simplemente alguien decidió que ya no me necesitaba como «cliente». Lo mismo en la universidad. ¿Por qué no se desarrollan planes de carrera en el largo plazo de manera que podamos seguir formándonos en estas instituciones a lo largo de toda nuestra vida profesional?

Especialmente ahora que muchas universidades tienen problemas para sobrevivir por la falta de alumnos. Sería una forma fantástica de seguir generando negocio gracias a la formación continua de profesionales, no sólo a través de posgrados o doctorados, sino de cursos específicos que ayuden a seguir mejorando en la profesión, ampliando y mejorando lo que se supone que se aprendió en la carrera.

¿Por qué tener un único trabajo?

Dejando un poco el tema de la educación para avanzar hacia el tema del trabajo, hay aspectos relacionados con el modo en el que enfocamos nuestra vida profesional que deberíamos empezar a cambiar para adaptarnos a los cambios que se van a producir como consecuencia del avance tecnológico. Podría empezar a estar obsoleto el modelo actual de trabajo que nos «obliga» a dedicarnos a una única labor 8 horas al día, 5 días a la semana, 20 días al mes y más de 200 días al año. Seguramente sería más motivador un modelo en el que podamos compaginar varios trabajos o proyectos, cambiar de actividad de vez en cuando y desarrollar varias habilidades. Aunque el foco sea algo muy importante para lograr la excelencia a nivel profesional, por otro lado estar siempre haciendo lo mismo puede resultar tedioso y acabar con nuestra creatividad.

Es cierto que en muchos puestos es habitual cambiar de actividad con mucha frecuencia, sobre todo si tenemos cierta responsabilidad, tenemos que coordinar las tareas de otras personas o nuestro rol depende de los proyectos que tengamos que desarrollar. Pero, en cualquier caso, a lo largo de los años puede notarse ese agotamiento. Cambiar de trabajo es una opción, lo cual hace unos años era muy poco habitual. Sin embargo, que una persona tenga varios trabajos a lo largo de su vida es ahora lo más normal.

Esa posibilidad de tener un trabajo alternativo o secundario puede aportarnos una frescura en nuestro camino laboral que haga que seamos más felices en nuestra profesión y, en general, en nuestra vida. Por eso cada vez se habla más del concepto de Side Project, una forma de avanzar o mejorar en temas profesionales que incluso puede ayudar también a la empresa a la que nos dedicamos. Es el famoso 20% del tiempo que dedican los trabajadores de Google a proyectos personales, que luego pueden convertirse en nuevos negocios de la empresa. Aquí se incluye también la actividad secundaria que realizan muchos profesionales que, además, son profesores, conferenciantes o escritores, entre muchas otras opciones.

Más talento y menos trabajo

Volvamos al título de este artículo para profundizar en la idea de darle más valor al talento que al trabajo. Cuando hablamos de trabajo nos referimos a dedicar una serie de horas al día a llevar a cabo una labor dentro de una empresa o de cualquier tipo de organización por la cual recibimos una remuneración. ¿No os parece que no tiene mucho sentido que todas las personas tengamos que trabajar exactamente ocho horas al día? ¿Es que todos los profesionales somos iguales en lo que se refiere a nuestra capacidad para sacar adelante labores, a nuestra productividad y a la creatividad? Al igual que hace tiempo en el ámbito educativo se viene hablando de que cada persona tiene un ritmo y forma de aprendizaje, con el trabajo debería ocurrir lo mismo.

En un futuro no muy lejano, en el que las personas cada vez tendremos que realizar menos tareas rutinarias porque habrá un software o robot que lo hará de una manera más eficiente que nosotros, lo que marcará la diferencia en relación con el trabajo será el talento, no el tiempo que dediquemos a nuestras tareas profesionales ni la experiencia que tengamos realizando determinadas labores. Entonces tomará mucha más relevancia la creatividad, la improvisación, la capacidad para resolver problemas y la forma en la que entendamos las necesidades de las personas, de los clientes o de nuestros compañeros de trabajo.

Por lo tanto, es importante que comencemos a darle más valor a todos estos aspectos, en lugar de a otros que hasta hace poco se consideraban prioritarios, como tener cierta titulación o experiencia. Cada vez adoptarán más valor las denominadas habilidades blandas, mientras que las otras poco a poco van a ir quedando en segundo plano.

Llegados a este punto muchos os podéis estar preguntando, me gusta este planteamiento, pero ¿cómo puedo comenzar a aplicarlo en mi trabajo o en mi empresa? Por suerte comenzamos a contar con herramientas que pueden resultarnos de gran utilidad en este proceso, como son las metodologías ágiles y especialmente una metodología de gestión del talento llamada OKR, de la que os hablaremos en próximos artículos de Futurizable.

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