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La ayuda que los científicos necesitan

31 diciembre, 2020

Cuando se cumple un año del inicio de la epidemia, y posterior pandemia provocada, por el SARS-CoV-2, vivimos un momento de euforia a nivel mundial, por el comienzo de la vacunación masiva contra la COVID-19, lo cual salvará millones de vidas y comenzará a mostrar la luz al final del túnel, de esta trágica enfermedad que ha asolado todo el mundo.

Las predicciones al respecto de la disponibilidad de la vacuna se han adelantado al menos 6 meses, según las estimaciones de la OMS, lo cual demuestra que cuando la ciencia dispone de los medios adecuados, su capacidad de actuación es tremenda. Aunque es cierto que en lo que se refiere al desarrollo de vacunas, contamos con un gran conocimiento y experiencia, no cabe duda de que la capacidad de «fuerza bruta» que se ha demostrado durante este año, con más de 100 proyectos para crear la vacuna, con miles de equipos de científicos involucrados, es una muestra de que cuando se cuenta con los recursos necesarios, los resultados no tardan en llegar.

La pregunta es ¿si contásemos con esos recursos, podríamos hacer lo mismo con otras enfermedades y problemáticas que aún siguen castigando o amenazando a la humanidad?

La realidad actual es que la mayoría de científicos que hemos escuchado manifiestan su preocupación al respecto de la falta de recursos para investigar adecuadamente, las soluciones a problemas relacionados con la salud, el medio ambiente o la energía, por lo tanto, de disponer de esos recursos los avances a la hora de resolver esas problemáticas serían mucho mayores, lo cual resultaría beneficioso para todos.

Otro problema de la escasa financiación, con la que muchas veces cuenta la ciencia, lo encontramos en la falta de vocaciones científicas que se está produciendo y puede producir aún más en el futuro, si siguen existiendo estos problemas de financiación, lo cual hace que muchos jóvenes, que podrían haber querido ser científicos, desistan de ello, por las malas expectativas económicas de esta profesión.

Por lo tanto pensamos que es nuestra obligación trabajar para resolver esta problemática, y en la medida de nuestras posibilidades, ayudar a fomentar que cada vez se invierta más en ciencia o al menos existan más recursos para apoyar a los científicos y que puedan realizar su trabajo con las mejores garantías posibles. Todo esto sin olvidar, por supuesto, que también en el ámbito de la ciencia es sano que exista una competición y que sean los mejores científicos los que puedan tener los mayores beneficios, pero sin olvidar la búsqueda del bien común, como ha ocurrido en la ciencia durante mucho tiempo.

Porque apoyo a la ciencia sí que existe en muchos casos, con proyectos dotados de presupuestos enormes, como puede ser lo relativo a la investigación de las partículas subatómicas, que realizan agencias como el CERN, o la investigación del espacio, que realizan agencias como la NASA y la ESA, o la investigación del cerebro, que realizan agencias como el Human Brain Project. Pero, más allá de todo esto, algunos piensan que la humanidad está necesitando de un nuevo proyecto Apollo, para otro gran salto en lo que a investigación científica se refiere, y que duda cabe que ese proyecto debería ser la lucha contra el cambio climático.

Así que una vez nos hemos convencido de la necesidad de apoyar más el mundo de la ciencia, ya sea fomentando el emprendimiento entre los científicos o invirtiendo en sus proyectos, veamos ahora qué otras opciones tenemos para materializar este apoyo, y también qué iniciativas existen al respecto que puedan servirnos de inspiración.

Divulgación de la ciencia y fomento vocaciones científicas

En los últimos años hemos vivido un fenómeno curioso que pocos podrían haber vaticinado, la aparición de youtubers científicos famosos, como pueden ser Crespo de QuantumFracture y Santaolalla de Date un Vlog, ambos con muchos más de 1M de suscriptores y curiosamente los dos dedicados a física, aunque también hay otros como Aldo de El Robot de Platón dedicados en general a la ciencia. Todos ellos hacen un fantástico trabajo para dar a conocer la ciencia y para demostrar el valor que esta ofrece a la humanidad, lo cual seguro ha servido a más de un joven a «engancharse» a este tema hasta decidir estudiar química, física, matemáticas o biología, para acabar desarrollando una carrera científica.

Otra iniciativa a destacar, en lo que se refiere a divulgación científica, es el trabajo que se realiza a nivel de eventos, aunque aún hay mucho por hacer a este respecto, pero podemos hablar por ejemplo de Naukas, que congrega cada año en Bilbao a miles de apasionados por la ciencia y de Big Van Ciencia que a través de sus espectáculos han demostrado que la ciencia además de útil e interesante también puede ser divertida.

Sin duda, cualquier actividad que se desarrolle para divulgar la ciencia y la actividad de los científicos resultará provechosa en esta estrategia para lograr que cada vez podamos contar con más recursos para la investigación, ya que si la sociedad en su conjunto lo entiende como un tema prioritario, tanto desde el sector público como desde el privado se invertirá más en ello.

Formación de científicos y educación científica

En lo que se refiere a formación sobre ciencia, las Universidades siguen teniendo el monopolio, y lo cierto es que en general han logrado un nivel de excelencia, que al menos en España, permite que tengamos científicos de un alto nivel. Lo malo es que ese nivel no se puede mantener en lo que a oportunidades laborales se refiere, por lo que muchos científicos deciden ir a investigar a otros países donde existen más oportunidades para ellos. Esto no tiene por qué ser malo en sí mismo, si por ejemplo también España pudiese ser receptora de científicos de otros países y así equilibrar un poco mejor la balanza.

Más allá de las Universidades, encontramos pocas iniciativas relacionadas con la formación y educación científica, lo que puede verse como un problema, por la falta de oferta a este respecto, o como una oportunidad para aquellos que quieran dedicarse a trabajar en mejorar esta situación. Lo que sí que hemos visto en los últimos años es surgir muchas iniciativas de educación relacionada con la tecnología, como son las academias de robótica y programación, que podemos encontrar en la mayoría de ciudades del país, pero donde vemos que es un sector muy atomizado, en el que aún no ha surgido un líder claro con capacidad de hacer esta actividad muy popular, como ha ocurrido con la enseñanza de inglés, por ejemplo.

En el ámbito de la formación online tampoco hemos visto que existan muchas iniciativas que puedan ayudar a mejorar esta situación. Del mismo modo que sobre tecnología sí que existen escuelas online de referencia a nivel mundial, como puede ser Platzi, nos faltaría entonces una iniciativa enfocada 100% en ciencia, que permita que cualquier persona de cualquier lugar del mundo pueda formarse en estos temas, ya sea porque no puede ir a la Universidad o porque ya lo ha hecho pero quiere seguir aprendiendo más sobre ello.

Además de la inversión, la divulgación y la formación, se pueden hacer otras muchas cosas para apoyar el desarrollo de la ciencia y continuación vamos a ver tres de ellas: los concursos, las joint ventures y las aceleradoras.

Concursos de startups científicas

Los cursos son una gran oportunidad para que proyectos científicos consigan visibilidad y algunos recursos para continuar su desarrollo. La mayoría de estos concursos han estado enfocados durante muchos años a empresas digitales, pero cada vez más vemos que el foco va girándose para considerar también a las empresas de base científica.

Algunos concursos de startups en los que destaca el apoyo que se realiza a proyectos científicos pueden ser el Premio Emprendedor XXI de La Caixa y los Premios Everis.

Y para aquellos científicos que estén considerando participar con sus proyectos en alguno de estos concurso compartimos a continuación algunas ideas sobre cómo enfocarlo:

Utilidad que ofrecen los concursos de startups para proyectos científicos:

  • Visibilidad mediática y hacia las empresas.
  • Premios en metálico.
  • Networking para encontrar socios o clientes.
  • Formación y mentorización.
  • Acceso internacional.

Lo que debes saber si vas a participar en alguno de estos concursos:

  • Aprovecha las dinámicas que generan para avanzar a la hora de dar a conocer tu proyecto y prepararlo para lograr financiación.
  • Si logras ganar un concurso esto puede ser un impulso a tu reputación por lo que lo debes aprovechar a la hora de llevar el proyecto a un siguiente nivel.
  • Participar en concursos también puede tener riesgos, porque pueden suponer una pérdida de tiempo, que podrías estar dedicando a otras cosas, o porque tienes que compartir mucha información, lo cual puede ser complicado si es confidencial, sobre todo teniendo en cuenta que algunas empresas los aprovechan para obtener ideas.

Por lo tanto está claro que los concursos son una buen a oportunidad para lograr apoyo para los proyectos científicos, pero también tenemos que pensar bien a cuáles nos presentamos y los pros y contras que esto puede suponer.

Otra opción relacionada con los concursos, aunque se produzca con otras dinámicas diferentes, es la participación en retos de innovación, algo que en el ámbito tecnológico está teniendo mucho auge con plataformas como Kaggle y que en lo que a ciencia se refiere podemos encontrar en plataformas de crowdsourcing como InnoCentive.

Joint Ventures entre empresas y startups

A raíz de participación en concursos o de otras iniciativas de crowdsourcing, muchas veces pueden surgir contactos interesantes entre los proyectos científicos y las empresas, que acaben desembocando en el desarrollo conjunto de un negocio. Este tipo de colaboraciones suele denominarse como Joint Ventures y pueden tener importantes beneficios para los científicos que encuentren una empresa que realmente pueda estar interesada en llevar al mercado la tecnología desarrollada en el laboratorio.

Las Joint Ventures pueden ofrecer a los científicos la siguiente utilidad:

  • Acceso a la industria.
  • Acceso a clientes.
  • Acceso a conocimiento.
  • Acceso a financiación.

Lo que debes saber antes de asociarte con una gran empresa:

  • Cuidado con la cultura de la gran empresa, porque muchas veces puede chocar con la forma de trabajar por parte de la startup. Por ejemplo a nivel de burocracia, lo cual puede convertirse en un lastre para el proyecto.
  • Antes de asociarte se puede hacer una prueba como proveedor de la gran empresa, lo cual es una buena forma de conocerse para una futura colaboración más completa.
  • Crear una Joint Venture no implica tener que dejar la empresa o proyecto del científico, lo ideal es encontrar la forma de compaginarlo, para no jugárselo todo a una sola carta.

Mentorización, incubación y aceleración de startups científicas

Las aceleradoras, incubadoras y otros programas de mentorización, formación e impulso de startups científicas, también son una forma muy interesante de impulsar esta actividad. Lo malo es que aún contamos con pocas de estas iniciativas en España. Algunas que sí que vale la pena conocer y destacar son por ejemplo el Barcelona Health Hub, el ecosistema abierto de innovación K·node y The Collider, del que vamos a conocer mucho más en este artículo.

Para aquellos científicos que quieran aprovechar estos recursos, de cara a impulsar sus proyectos, recomendamos tener en cuenta los siguientes aspectos:

Utilidad que ofrecen los programas de aceleración de startups:

  • Formación, mentoring y espacio de trabajo.
  • Visibilidad y networking.
  • Financiación, en muchos casos.
  • Sinergias con la empresa organizadora.
  • Demoday para presentar el proyecto a inversores y a la industria.

Lo que debes saber antes de embarcarte en uno de estos programas:

  • Aprovecha el tiempo disponible poniendo el foco en aquello que más te ayude a avanzar en tu proyecto.
  • Evalúa la inversión en tiempo que tendrás que dedicar.
  • Evalúa el equity de la empresa que tendrás que ofrecer a cambio de la participación.

Como comentábamos The Collider es una de estas iniciativas que ayuda a los científicos a llevar sus innovaciones al mercado y hoy vamos a poder conocerlo mucho mejor, a través de la entrevista que hemos realizado a su director Oscar Sala.

¿Cómo surge la idea de crear The Collider y cómo ha sido su desarrollo hasta ahora?

The Collider es el programa de innovación de Mobile World Capital Barcelona que posibilita la transferencia deep tech entre ciencia y mercado, a fin de dar respuesta a los retos de la industria y de la sociedad. El programa nació hace 4 años con el objetivo de aprovechar una gran oportunidad: nuestra excelente producción científica, entre las 12 mejores a nivel mundial, para generar valor de mercado y ayudar a nuestra industria a ser más competitiva a partir de tecnologías disruptivas nacionales y generando una nueva industria basada en el conocimiento, que deriva en puestos de trabajo de calidad.

La transferencia tecnológica es una de las asignaturas pendientes de España y Europa, ya que no transforman esa excelencia científica en valor, como só lo hacen países como Israel o Estados Unidos. En el caso de Estados Unidos la facturación media de las Spinoffs científicas es de 7 millones de dólares, mientras que en España es de 30.000 euros y en Europa, de 270.000. Esto incide claramente en la economía del país. Sólo hay que mirar la composición del Nasdaq. Google no existiría sin la transferencia tecnológica. Ni conoceríamos el iPhone, que supone la integración de 12 proyectos de ciencia en un mismo producto.

The Collider reduce la brecha entre la ciencia y las necesidades del mercado.

Nuestra actividad se centra en tres áreas. La primera se basa en trabajar en las instituciones para ayudarlas a promover la cultura emprendedora y que la industria entienda la aplicabilidad en su sector. Promoviendo la realización de pruebas de concepto, pretendemos generar un catálogo de proyectos que la industria comprenda y que cuando se busque una solución de Inteligencia Artificial para la salud no sólo se encuentren Startups sino proyectos deep tech listos para transferir. Para ello nos basamos en una metodología de referencia americana Lean LaunchPad, que nos ha permitido capacitar a 170 científicos de 70 instituciones diferentes y valorizar cada año 30 proyectos científicos a través de 200 contactos con la industria.

La segunda área en la que trabajamos es la de acompañar a los proyectos científicos que están listos para llevar al mercado en su proceso de transferencia tecnológica. Para ello tenemos un programa anual de creación de empresas de base tecnológica, donde creamos empresas de los sectores como la salud, movilidad, energía, industria y agroalimentaria. Este programa promueve la convivencia de científicos, entre emprendedores y corporaciones para definir juntos la mejor solución sectorial. Hasta ahora y en sus primeras tres ediciones, The Collider ha ayudado a la creación de 14 startups y generado 63 puestos de trabajo.

La tercera área de actividad del programa es hacer una gestión activa del portfolio de Spinoffs, además de ser el primer inversor, asegurando su creación para realizar los primeros pilotos. Después acompañamos a estas startups en su escalado, conectándolas con todo el ecosistema de innovación e inversión de Mobile World Capital Barcelona, MWC Barcelona y 4YFN.

¿Cuáles veis que son las principales dificultades que tiene un científico a la hora de llevar su tecnología al mercado?

La mayor dificultad reside en la diferencia de idiomas. El mercado busca una solución para resolver un reto concreto y muchas de las investigaciones aún no disponen de un caso de uso claro. Todo ello dificulta disponer de herramientas necesarias para validar un proyecto con el mercado a través de su modelo de negocio. Nuestro valor diferencial es que unimos a los centros de investigación e innovación con el mundo empresarial y emprendedor. Esto deriva en la creación de equipos de trabajo heterogéneos y de alto rendimiento, que posibilitan lanzar al mercado nuevas empresas disruptivas, basadas en tecnologías de vanguardia y con las mayores garantías posibles.

¿Cómo ayudáis desde The Collider a los científicos a superar esas dificultades?

Con la actividad de The Collider promovemos la realización de pruebas de concepto y concluimos su grado de transferilibidad al mercado para poder dar el paso en nuestro programa anual de creación de Spinoffs, donde acompañamos a instituciones de toda España. Nuestro objetivo es que los centros científicos e instituciones de investigación evalúen la viabilidad de la comercialización de nuevas tecnologías a través del contacto con la industria y la creación de nuevas startups. Desde The Collider ayudamos a que estas se enfoquen a las necesidades del mercado en base al análisis previo de los retos de las industrias y a la validación de sus tecnologías con varios expertos.

¿En qué consiste vuestra propuesta para ayudar a las empresas a conectarse con el mundo científico?

Somos conscientes de que cada sector tiene unas necesidades específicas a cubrir por lo que es primordial entender su contexto y situación. Para ello, organizamos una serie de encuentros con empresas, antes presenciales y ahora digitales, para definir los retos más importantes a corto plazo. Una vez tenemos claros los retos, los trasladamos a los científicos con el objetivo de encontrar soluciones tecnológicas que deriven en proyectos que puedan ser validados con el mercado. Cuando se cruzan, los acompañamos en un programa de 12 semanas que tiene como objetivo la definición y realización conjunta de pilotos.

¿Qué papel juegan para vosotros los ecosistemas de innovación a la hora de acercar la ciencia al ámbito de la industria?

Estos ecosistemas son muy importantes porque de ellos surgen las ideas disruptivas. La colaboración es fundamental. Por eso, desde The Collider defendemos la importancia de acercar innovación y ciencia, conectando a todos los actores. Una de nuestras prioridades es empoderar a la comunidad científica a través de espacios de colaboración y conexión de investigadores, instituciones científicas, empresas y emprendedores, como puede ser la Comunidad Científica Emprendedora Catalana. Otro ejemplo de ello es OnCampus, el programa de emprendimiento tecnológico para científicos que pretende que la industria visualice el potencial de investigación de los territorios catalanes, para ser más competitiva y que los investigadores optimicen sus proyectos adecuándolos a las demandas del mercado. En total, se desarrollan 30 proyectos de diferentes instituciones de investigación de toda Catalunya basados en temáticas diversas como la salud, la agricultura, la energía, los servicios esenciales o la gestión de residuos urbanos, entre otras.

¿Podéis contarnos algunos de vuestros casos de éxito ayudando a científicos a lanzar sus empresas?

En The Collider hemos creado startups de sectores transversales como salud, industria 4.0 o utilidades y todos los proyectos incluyen perfiles científicos en sus equipos. Cada año seleccionamos los 15 mejores proyectos de los 200 proyectos de toda España que recibimos y creamos entre 3 y 5 Spinoffs. Hemos creado soluciones que podrían reducir el 40% de los costes energéticos de la industria como es el caso de la startup The Predictive Company. También hemos creado soluciones de diagnóstico y tratamiento por imagen para tratar los desórdenes neurocognitivos como TDA, autismo, dislexia o síndrome de alcohólico fetal que pueden tener impacto en las vidas del 19% de niños del mundo.

Propiciamos que los científicos tengan un rol clave dentro de la startup, además como socios de referencia, también como científicos jefe (CSO) responsabilizándose así de la evolución a futuro del I&D y promoviendo que se conviertan en emprendedores. Un ejemplo de ello es Marçal Rossinyol, científico del Centro de Visión por Computador, es el CTO y cofundador de AllRead, una startup que ha diseñado un software basado en Inteligencia Artificial y visión por computador capaz de detectar y leer en tiempo real tanto textos como códigos y símbolos a partir de cualquier imagen. Tras un año de vida la empresa ya está presente en tres continentes, digitalizando procesos logísticos, algunos de zonas portuarias. Recientemente ha obtenido diferentes reconocimientos internacionales, entre los que destaca el de BStartup y SeedRocket a mejor startup del 2019.

Otro buen ejemplo es el del Doctor José Manuel Soria, director de la Unidad de Investigación Genómica de Enfermedades Complejas del Instituto de Investigación de Sant Pau, y actual CSO de Exheus, una startup que pretende revolucionar el mundo del deporte a partir del uso de la Inteligencia Artificial y el análisis genético del ARN. Su propuesta es la de crear un informe genético pionero que permite analizar la expresión de los 22.000 genes del cuerpo humano para optimizar el rendimiento y mejorar la salud.

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