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Divulgadoras de ciencia y tecnología en español a las que vale la pena seguir

Publicado el 18 marzo, 2021

La falta de vocaciones científicas y tecnológicas es una de las razones del gran problema de paro que tenemos en España y también una razón de la falta de competitividad de nuestra economía. Es cierto que deberíamos pensar en términos de economía global y que las oportunidades para trabajar, o desarrollar negocios, ahora pueden surgir en cualquier lugar del mundo, pero en todo caso la cercanía, ya sea por localización o idioma, sigue siendo un factor relevante a este respecto.

En este contexto, todo lo que podamos hacer por ayudar a mejorar la situación será bienvenido, ya que realmente está al alcance de nuestra mano realizar esa transformación hacia la economía digital, como ya lo han hecho otros países de Europa. Los fondos económicos del Plan de recuperación para Europa deberían llegar «como agua de mayo» para que realmente podemos usarlos en formar y ayudar a todos aquellos que quieran digitalizarse.

Pero para que esto ocurra tenemos que contar con las personas, porque si la gente no quiere formarse en ciencia y tecnología, será imposible que la situación cambie. Por eso es tan importante la labor que realizan las 10 mujeres que hoy os queremos presentar. Grandes divulgadoras de la ciencia, la tecnología, el emprendimiento y la innovación.

  1. Sandra Ortonobes, La hiperactina, está haciendo un fantástico trabajo de divulgación en el ámbito de la biología, la genética y la biomedicina. Su forma de explicar de manera sencilla y divertida temas complejos como la epigenética o CRISPR, resulta ideal para que los jóvenes se introduzcan en este mundo. Una labor que sin duda resultará tremendamente valiosa para despertar vocaciones científicas.
  2. Carmela García de Bacteriófagos, es una pionera en la divulgación científica a través del formato podcast. Aunque en ellos habla principalmente sobre microbiología, que es a lo que se dedica, también explica muchas cosas al respecto de cómo funciona el ámbito de la ciencia a nivel profesional, con sus pros y sus contras, lo cual es una buena forma de que la gente entienda la que implica convertirse en científico y las oportunidades que esto conlleva.
  3. Azahara Fernández, a través de su newsletter Azinews y de todas las noticias científicas que comparte en las redes sociales, muestra cada día lo necesaria que es la ciencia para el progreso de la sociedad. Y a diferencia de otros canales de divulgación científica, que se quedan muy en la superficie, ella profundiza en los temas para mostrar la relevancia, por ejemplo en materia de salud, de las investigaciones de las que nos habla.
  4. Rosa Jiménez Cano es la referencia en España y América Latina en información sobre emprendimiento y startups. Lo cual ha realizado desde todo tipo de canales, tanto digitales, como el podcast Soy Silicio y también en medios de comunicación tradicionales. Su labor para que se conozcan el trabajo que realizan los emprendedores hispanos por todo el mundo resulta fundamental para potenciar el emprendimiento digital.
  5. Nerea Luis se ha convertido en un estandarte en materia de tecnología e innovación, especialmente por la gran labor realizada a través de los eventos T3chfest, donde participaban miles de apasionados del desarrollo de software. Un evento nacido en la universidad, que es un lugar ideal para poner en marcha este tipo de iniciativas, ya que los más jóvenes pueden ver que se hacen muchas cosas más allá de las clases y los exámenes.
  6. Sofía Benjumea liderando la iniciativa Google for Startups en España lleva años aportando muchísimo valor a los emprendedores y startups que están dando sus primeros pasos y necesitan contar con diferentes apoyos, como puede ser mentorización, formación y un lugar en el que trabajar. Además ha logrado convertir las instalaciones de Google Campus en el epicentro en materia de innovación tecnológica en la capital de España.
  7. Carolina Jiménez de OKinfografia es una gran profesional de los efectos digitales en el cine. Ha participado como diseñadora de efectos digitales en multitud de películas, de la talla de El Hobbit, lo cual le reporta una increíble experiencia que ahora también se dedica a compartir a través de sus canales en redes sociales, donde explica todo tipo de técnicas y trucos que se utilizan en el cine gracias a las herramientas digitales.
  8. Marta Falcón desarrolla desde su canal de Youtube una excelente labor de divulgación y formación en materia de emprendimiento, innovación, metodologías ágiles, productividad y hasta OKR. Sin duda su labor nos parece de gran valor para mostrar la importancia de usar metodologías de cara a la creación y desarrollo de empresas innovadoras.
  9. Carolina Denia de Clipset es todo un referente en información sobre tecnología digital y la gran audiencia con la que cuenta en la red demuestra que el trabajo bien hecho y con perseverancia, puede dar muy buenos resultados. Aunque su especialidad es hablar de electrónica y todo tipo de gadgets, seguro que la labor de divulgación al respecto, que lleva años realizando, hay ayudado a que mucha gente quiera dedicarse profesionalmente al desarrollo de tecnología.
  10. Carmen Recio está haciendo una fantástica labor de dinamización de la comunidad de computación cuántica en España y Europa, lo cual realiza a través de su trabajo en IBM y promocionando la herramienta de software Quiskit. Se trata de un ejemplo de cómo poner en marcha desde cero una comunidad de tecnología e innovación, comenzando por la realización de eventos y divulgando contenidos sobre la materia.

10 mujeres de las que tenemos mucho que aprender y a las que tenemos que estar muy agradecidos por su trabajo, en el que demuestran cada día que vale la pena dedicarse cada día a trabajar en ciencia y tecnología. Que vale la pena emprender y que si además nos dedicamos a divulgar todo lo bueno que esto conlleva, estaremos ayudando a resolver ese mal endémico de la falta de vocaciones científicas y tecnológicas.

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La ayuda que los científicos necesitan

Publicado el 31 diciembre, 2020

Cuando se cumple un año del inicio de la epidemia, y posterior pandemia provocada, por el SARS-CoV-2, vivimos un momento de euforia a nivel mundial, por el comienzo de la vacunación masiva contra la COVID-19, lo cual salvará millones de vidas y comenzará a mostrar la luz al final del túnel, de esta trágica enfermedad que ha asolado todo el mundo.

Las predicciones al respecto de la disponibilidad de la vacuna se han adelantado al menos 6 meses, según las estimaciones de la OMS, lo cual demuestra que cuando la ciencia dispone de los medios adecuados, su capacidad de actuación es tremenda. Aunque es cierto que en lo que se refiere al desarrollo de vacunas, contamos con un gran conocimiento y experiencia, no cabe duda de que la capacidad de «fuerza bruta» que se ha demostrado durante este año, con más de 100 proyectos para crear la vacuna, con miles de equipos de científicos involucrados, es una muestra de que cuando se cuenta con los recursos necesarios, los resultados no tardan en llegar.

La pregunta es ¿si contásemos con esos recursos, podríamos hacer lo mismo con otras enfermedades y problemáticas que aún siguen castigando o amenazando a la humanidad?

La realidad actual es que la mayoría de científicos que hemos escuchado manifiestan su preocupación al respecto de la falta de recursos para investigar adecuadamente, las soluciones a problemas relacionados con la salud, el medio ambiente o la energía, por lo tanto, de disponer de esos recursos los avances a la hora de resolver esas problemáticas serían mucho mayores, lo cual resultaría beneficioso para todos.

Otro problema de la escasa financiación, con la que muchas veces cuenta la ciencia, lo encontramos en la falta de vocaciones científicas que se está produciendo y puede producir aún más en el futuro, si siguen existiendo estos problemas de financiación, lo cual hace que muchos jóvenes, que podrían haber querido ser científicos, desistan de ello, por las malas expectativas económicas de esta profesión.

Por lo tanto pensamos que es nuestra obligación trabajar para resolver esta problemática, y en la medida de nuestras posibilidades, ayudar a fomentar que cada vez se invierta más en ciencia o al menos existan más recursos para apoyar a los científicos y que puedan realizar su trabajo con las mejores garantías posibles. Todo esto sin olvidar, por supuesto, que también en el ámbito de la ciencia es sano que exista una competición y que sean los mejores científicos los que puedan tener los mayores beneficios, pero sin olvidar la búsqueda del bien común, como ha ocurrido en la ciencia durante mucho tiempo.

Porque apoyo a la ciencia sí que existe en muchos casos, con proyectos dotados de presupuestos enormes, como puede ser lo relativo a la investigación de las partículas subatómicas, que realizan agencias como el CERN, o la investigación del espacio, que realizan agencias como la NASA y la ESA, o la investigación del cerebro, que realizan agencias como el Human Brain Project. Pero, más allá de todo esto, algunos piensan que la humanidad está necesitando de un nuevo proyecto Apollo, para otro gran salto en lo que a investigación científica se refiere, y que duda cabe que ese proyecto debería ser la lucha contra el cambio climático.

Así que una vez nos hemos convencido de la necesidad de apoyar más el mundo de la ciencia, ya sea fomentando el emprendimiento entre los científicos o invirtiendo en sus proyectos, veamos ahora qué otras opciones tenemos para materializar este apoyo, y también qué iniciativas existen al respecto que puedan servirnos de inspiración.

Divulgación de la ciencia y fomento vocaciones científicas

En los últimos años hemos vivido un fenómeno curioso que pocos podrían haber vaticinado, la aparición de youtubers científicos famosos, como pueden ser Crespo de QuantumFracture y Santaolalla de Date un Vlog, ambos con muchos más de 1M de suscriptores y curiosamente los dos dedicados a física, aunque también hay otros como Aldo de El Robot de Platón dedicados en general a la ciencia. Todos ellos hacen un fantástico trabajo para dar a conocer la ciencia y para demostrar el valor que esta ofrece a la humanidad, lo cual seguro ha servido a más de un joven a «engancharse» a este tema hasta decidir estudiar química, física, matemáticas o biología, para acabar desarrollando una carrera científica.

Otra iniciativa a destacar, en lo que se refiere a divulgación científica, es el trabajo que se realiza a nivel de eventos, aunque aún hay mucho por hacer a este respecto, pero podemos hablar por ejemplo de Naukas, que congrega cada año en Bilbao a miles de apasionados por la ciencia y de Big Van Ciencia que a través de sus espectáculos han demostrado que la ciencia además de útil e interesante también puede ser divertida.

Sin duda, cualquier actividad que se desarrolle para divulgar la ciencia y la actividad de los científicos resultará provechosa en esta estrategia para lograr que cada vez podamos contar con más recursos para la investigación, ya que si la sociedad en su conjunto lo entiende como un tema prioritario, tanto desde el sector público como desde el privado se invertirá más en ello.

Formación de científicos y educación científica

En lo que se refiere a formación sobre ciencia, las Universidades siguen teniendo el monopolio, y lo cierto es que en general han logrado un nivel de excelencia, que al menos en España, permite que tengamos científicos de un alto nivel. Lo malo es que ese nivel no se puede mantener en lo que a oportunidades laborales se refiere, por lo que muchos científicos deciden ir a investigar a otros países donde existen más oportunidades para ellos. Esto no tiene por qué ser malo en sí mismo, si por ejemplo también España pudiese ser receptora de científicos de otros países y así equilibrar un poco mejor la balanza.

Más allá de las Universidades, encontramos pocas iniciativas relacionadas con la formación y educación científica, lo que puede verse como un problema, por la falta de oferta a este respecto, o como una oportunidad para aquellos que quieran dedicarse a trabajar en mejorar esta situación. Lo que sí que hemos visto en los últimos años es surgir muchas iniciativas de educación relacionada con la tecnología, como son las academias de robótica y programación, que podemos encontrar en la mayoría de ciudades del país, pero donde vemos que es un sector muy atomizado, en el que aún no ha surgido un líder claro con capacidad de hacer esta actividad muy popular, como ha ocurrido con la enseñanza de inglés, por ejemplo.

En el ámbito de la formación online tampoco hemos visto que existan muchas iniciativas que puedan ayudar a mejorar esta situación. Del mismo modo que sobre tecnología sí que existen escuelas online de referencia a nivel mundial, como puede ser Platzi, nos faltaría entonces una iniciativa enfocada 100% en ciencia, que permita que cualquier persona de cualquier lugar del mundo pueda formarse en estos temas, ya sea porque no puede ir a la Universidad o porque ya lo ha hecho pero quiere seguir aprendiendo más sobre ello.

Además de la inversión, la divulgación y la formación, se pueden hacer otras muchas cosas para apoyar el desarrollo de la ciencia y continuación vamos a ver tres de ellas: los concursos, las joint ventures y las aceleradoras.

Concursos de startups científicas

Los cursos son una gran oportunidad para que proyectos científicos consigan visibilidad y algunos recursos para continuar su desarrollo. La mayoría de estos concursos han estado enfocados durante muchos años a empresas digitales, pero cada vez más vemos que el foco va girándose para considerar también a las empresas de base científica.

Algunos concursos de startups en los que destaca el apoyo que se realiza a proyectos científicos pueden ser el Premio Emprendedor XXI de La Caixa y los Premios Everis.

Y para aquellos científicos que estén considerando participar con sus proyectos en alguno de estos concurso compartimos a continuación algunas ideas sobre cómo enfocarlo:

Utilidad que ofrecen los concursos de startups para proyectos científicos:

  • Visibilidad mediática y hacia las empresas.
  • Premios en metálico.
  • Networking para encontrar socios o clientes.
  • Formación y mentorización.
  • Acceso internacional.

Lo que debes saber si vas a participar en alguno de estos concursos:

  • Aprovecha las dinámicas que generan para avanzar a la hora de dar a conocer tu proyecto y prepararlo para lograr financiación.
  • Si logras ganar un concurso esto puede ser un impulso a tu reputación por lo que lo debes aprovechar a la hora de llevar el proyecto a un siguiente nivel.
  • Participar en concursos también puede tener riesgos, porque pueden suponer una pérdida de tiempo, que podrías estar dedicando a otras cosas, o porque tienes que compartir mucha información, lo cual puede ser complicado si es confidencial, sobre todo teniendo en cuenta que algunas empresas los aprovechan para obtener ideas.

Por lo tanto está claro que los concursos son una buen a oportunidad para lograr apoyo para los proyectos científicos, pero también tenemos que pensar bien a cuáles nos presentamos y los pros y contras que esto puede suponer.

Otra opción relacionada con los concursos, aunque se produzca con otras dinámicas diferentes, es la participación en retos de innovación, algo que en el ámbito tecnológico está teniendo mucho auge con plataformas como Kaggle y que en lo que a ciencia se refiere podemos encontrar en plataformas de crowdsourcing como InnoCentive.

Joint Ventures entre empresas y startups

A raíz de participación en concursos o de otras iniciativas de crowdsourcing, muchas veces pueden surgir contactos interesantes entre los proyectos científicos y las empresas, que acaben desembocando en el desarrollo conjunto de un negocio. Este tipo de colaboraciones suele denominarse como Joint Ventures y pueden tener importantes beneficios para los científicos que encuentren una empresa que realmente pueda estar interesada en llevar al mercado la tecnología desarrollada en el laboratorio.

Las Joint Ventures pueden ofrecer a los científicos la siguiente utilidad:

  • Acceso a la industria.
  • Acceso a clientes.
  • Acceso a conocimiento.
  • Acceso a financiación.

Lo que debes saber antes de asociarte con una gran empresa:

  • Cuidado con la cultura de la gran empresa, porque muchas veces puede chocar con la forma de trabajar por parte de la startup. Por ejemplo a nivel de burocracia, lo cual puede convertirse en un lastre para el proyecto.
  • Antes de asociarte se puede hacer una prueba como proveedor de la gran empresa, lo cual es una buena forma de conocerse para una futura colaboración más completa.
  • Crear una Joint Venture no implica tener que dejar la empresa o proyecto del científico, lo ideal es encontrar la forma de compaginarlo, para no jugárselo todo a una sola carta.

Mentorización, incubación y aceleración de startups científicas

Las aceleradoras, incubadoras y otros programas de mentorización, formación e impulso de startups científicas, también son una forma muy interesante de impulsar esta actividad. Lo malo es que aún contamos con pocas de estas iniciativas en España. Algunas que sí que vale la pena conocer y destacar son por ejemplo el Barcelona Health Hub, el ecosistema abierto de innovación K·node y The Collider, del que vamos a conocer mucho más en este artículo.

Para aquellos científicos que quieran aprovechar estos recursos, de cara a impulsar sus proyectos, recomendamos tener en cuenta los siguientes aspectos:

Utilidad que ofrecen los programas de aceleración de startups:

  • Formación, mentoring y espacio de trabajo.
  • Visibilidad y networking.
  • Financiación, en muchos casos.
  • Sinergias con la empresa organizadora.
  • Demoday para presentar el proyecto a inversores y a la industria.

Lo que debes saber antes de embarcarte en uno de estos programas:

  • Aprovecha el tiempo disponible poniendo el foco en aquello que más te ayude a avanzar en tu proyecto.
  • Evalúa la inversión en tiempo que tendrás que dedicar.
  • Evalúa el equity de la empresa que tendrás que ofrecer a cambio de la participación.

Como comentábamos The Collider es una de estas iniciativas que ayuda a los científicos a llevar sus innovaciones al mercado y hoy vamos a poder conocerlo mucho mejor, a través de la entrevista que hemos realizado a su director Oscar Sala.

¿Cómo surge la idea de crear The Collider y cómo ha sido su desarrollo hasta ahora?

The Collider es el programa de innovación de Mobile World Capital Barcelona que posibilita la transferencia deep tech entre ciencia y mercado, a fin de dar respuesta a los retos de la industria y de la sociedad. El programa nació hace 4 años con el objetivo de aprovechar una gran oportunidad: nuestra excelente producción científica, entre las 12 mejores a nivel mundial, para generar valor de mercado y ayudar a nuestra industria a ser más competitiva a partir de tecnologías disruptivas nacionales y generando una nueva industria basada en el conocimiento, que deriva en puestos de trabajo de calidad.

La transferencia tecnológica es una de las asignaturas pendientes de España y Europa, ya que no transforman esa excelencia científica en valor, como só lo hacen países como Israel o Estados Unidos. En el caso de Estados Unidos la facturación media de las Spinoffs científicas es de 7 millones de dólares, mientras que en España es de 30.000 euros y en Europa, de 270.000. Esto incide claramente en la economía del país. Sólo hay que mirar la composición del Nasdaq. Google no existiría sin la transferencia tecnológica. Ni conoceríamos el iPhone, que supone la integración de 12 proyectos de ciencia en un mismo producto.

The Collider reduce la brecha entre la ciencia y las necesidades del mercado.

Nuestra actividad se centra en tres áreas. La primera se basa en trabajar en las instituciones para ayudarlas a promover la cultura emprendedora y que la industria entienda la aplicabilidad en su sector. Promoviendo la realización de pruebas de concepto, pretendemos generar un catálogo de proyectos que la industria comprenda y que cuando se busque una solución de Inteligencia Artificial para la salud no sólo se encuentren Startups sino proyectos deep tech listos para transferir. Para ello nos basamos en una metodología de referencia americana Lean LaunchPad, que nos ha permitido capacitar a 170 científicos de 70 instituciones diferentes y valorizar cada año 30 proyectos científicos a través de 200 contactos con la industria.

La segunda área en la que trabajamos es la de acompañar a los proyectos científicos que están listos para llevar al mercado en su proceso de transferencia tecnológica. Para ello tenemos un programa anual de creación de empresas de base tecnológica, donde creamos empresas de los sectores como la salud, movilidad, energía, industria y agroalimentaria. Este programa promueve la convivencia de científicos, entre emprendedores y corporaciones para definir juntos la mejor solución sectorial. Hasta ahora y en sus primeras tres ediciones, The Collider ha ayudado a la creación de 14 startups y generado 63 puestos de trabajo.

La tercera área de actividad del programa es hacer una gestión activa del portfolio de Spinoffs, además de ser el primer inversor, asegurando su creación para realizar los primeros pilotos. Después acompañamos a estas startups en su escalado, conectándolas con todo el ecosistema de innovación e inversión de Mobile World Capital Barcelona, MWC Barcelona y 4YFN.

¿Cuáles veis que son las principales dificultades que tiene un científico a la hora de llevar su tecnología al mercado?

La mayor dificultad reside en la diferencia de idiomas. El mercado busca una solución para resolver un reto concreto y muchas de las investigaciones aún no disponen de un caso de uso claro. Todo ello dificulta disponer de herramientas necesarias para validar un proyecto con el mercado a través de su modelo de negocio. Nuestro valor diferencial es que unimos a los centros de investigación e innovación con el mundo empresarial y emprendedor. Esto deriva en la creación de equipos de trabajo heterogéneos y de alto rendimiento, que posibilitan lanzar al mercado nuevas empresas disruptivas, basadas en tecnologías de vanguardia y con las mayores garantías posibles.

¿Cómo ayudáis desde The Collider a los científicos a superar esas dificultades?

Con la actividad de The Collider promovemos la realización de pruebas de concepto y concluimos su grado de transferilibidad al mercado para poder dar el paso en nuestro programa anual de creación de Spinoffs, donde acompañamos a instituciones de toda España. Nuestro objetivo es que los centros científicos e instituciones de investigación evalúen la viabilidad de la comercialización de nuevas tecnologías a través del contacto con la industria y la creación de nuevas startups. Desde The Collider ayudamos a que estas se enfoquen a las necesidades del mercado en base al análisis previo de los retos de las industrias y a la validación de sus tecnologías con varios expertos.

¿En qué consiste vuestra propuesta para ayudar a las empresas a conectarse con el mundo científico?

Somos conscientes de que cada sector tiene unas necesidades específicas a cubrir por lo que es primordial entender su contexto y situación. Para ello, organizamos una serie de encuentros con empresas, antes presenciales y ahora digitales, para definir los retos más importantes a corto plazo. Una vez tenemos claros los retos, los trasladamos a los científicos con el objetivo de encontrar soluciones tecnológicas que deriven en proyectos que puedan ser validados con el mercado. Cuando se cruzan, los acompañamos en un programa de 12 semanas que tiene como objetivo la definición y realización conjunta de pilotos.

¿Qué papel juegan para vosotros los ecosistemas de innovación a la hora de acercar la ciencia al ámbito de la industria?

Estos ecosistemas son muy importantes porque de ellos surgen las ideas disruptivas. La colaboración es fundamental. Por eso, desde The Collider defendemos la importancia de acercar innovación y ciencia, conectando a todos los actores. Una de nuestras prioridades es empoderar a la comunidad científica a través de espacios de colaboración y conexión de investigadores, instituciones científicas, empresas y emprendedores, como puede ser la Comunidad Científica Emprendedora Catalana. Otro ejemplo de ello es OnCampus, el programa de emprendimiento tecnológico para científicos que pretende que la industria visualice el potencial de investigación de los territorios catalanes, para ser más competitiva y que los investigadores optimicen sus proyectos adecuándolos a las demandas del mercado. En total, se desarrollan 30 proyectos de diferentes instituciones de investigación de toda Catalunya basados en temáticas diversas como la salud, la agricultura, la energía, los servicios esenciales o la gestión de residuos urbanos, entre otras.

¿Podéis contarnos algunos de vuestros casos de éxito ayudando a científicos a lanzar sus empresas?

En The Collider hemos creado startups de sectores transversales como salud, industria 4.0 o utilidades y todos los proyectos incluyen perfiles científicos en sus equipos. Cada año seleccionamos los 15 mejores proyectos de los 200 proyectos de toda España que recibimos y creamos entre 3 y 5 Spinoffs. Hemos creado soluciones que podrían reducir el 40% de los costes energéticos de la industria como es el caso de la startup The Predictive Company. También hemos creado soluciones de diagnóstico y tratamiento por imagen para tratar los desórdenes neurocognitivos como TDA, autismo, dislexia o síndrome de alcohólico fetal que pueden tener impacto en las vidas del 19% de niños del mundo.

Propiciamos que los científicos tengan un rol clave dentro de la startup, además como socios de referencia, también como científicos jefe (CSO) responsabilizándose así de la evolución a futuro del I&D y promoviendo que se conviertan en emprendedores. Un ejemplo de ello es Marçal Rossinyol, científico del Centro de Visión por Computador, es el CTO y cofundador de AllRead, una startup que ha diseñado un software basado en Inteligencia Artificial y visión por computador capaz de detectar y leer en tiempo real tanto textos como códigos y símbolos a partir de cualquier imagen. Tras un año de vida la empresa ya está presente en tres continentes, digitalizando procesos logísticos, algunos de zonas portuarias. Recientemente ha obtenido diferentes reconocimientos internacionales, entre los que destaca el de BStartup y SeedRocket a mejor startup del 2019.

Otro buen ejemplo es el del Doctor José Manuel Soria, director de la Unidad de Investigación Genómica de Enfermedades Complejas del Instituto de Investigación de Sant Pau, y actual CSO de Exheus, una startup que pretende revolucionar el mundo del deporte a partir del uso de la Inteligencia Artificial y el análisis genético del ARN. Su propuesta es la de crear un informe genético pionero que permite analizar la expresión de los 22.000 genes del cuerpo humano para optimizar el rendimiento y mejorar la salud.

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Descubre el proyecto The Collider dedicado a la transferencia Deep Tech entre ciencia y mercado

Publicado el 19 diciembre, 2020

Hace poco os hablamos aquí de la iniciativa The Collider que ayuda a los científicos a llevar sus innovaciones al mercado y hoy queremos conocerlo mucho mejor, para lo cual hemos realizado la siguiente entrevista a su director Oscar Sala.

¿Cómo surge la idea de crear The Collider y cómo ha sido su desarrollo hasta ahora?

The Collider es el programa de innovación de Mobile World Capital Barcelona que posibilita la transferencia deep tech entre ciencia y mercado, a fin de dar respuesta a los retos de la industria y de la sociedad. El programa nació hace 4 años con el objetivo de aprovechar una gran oportunidad: nuestra excelente producción científica, entre las 12 mejores a nivel mundial, para generar valor de mercado y ayudar a nuestra industria a ser más competitiva a partir de tecnologías disruptivas nacionales y generando una nueva industria basada en el conocimiento, que deriva en puestos de trabajo de calidad.

La transferencia tecnológica es una de las asignaturas pendientes de España y Europa, ya que no transforman esa excelencia científica en valor, como só lo hacen países como Israel o Estados Unidos. En el caso de Estados Unidos la facturación media de las Spinoffs científicas es de 7 millones de dólares, mientras que en España es de 30.000 euros y en Europa, de 270.000. Esto incide claramente en la economía del país. Sólo hay que mirar la composición del Nasdaq. Google no existiría sin la transferencia tecnológica. Ni conoceríamos el iPhone, que supone la integración de 12 proyectos de ciencia en un mismo producto.

The Collider reduce la brecha entre la ciencia y las necesidades del mercado.

Nuestra actividad se centra en tres áreas. La primera se basa en trabajar en las instituciones para ayudarlas a promover la cultura emprendedora y que la industria entienda la aplicabilidad en su sector. Promoviendo la realización de pruebas de concepto, pretendemos generar un catálogo de proyectos que la industria comprenda y que cuando se busque una solución de Inteligencia Artificial para la salud no sólo se encuentren Startups sino proyectos deep tech listos para transferir. Para ello nos basamos en una metodología de referencia americana Lean LaunchPad, que nos ha permitido capacitar a 170 científicos de 70 instituciones diferentes y valorizar cada año 30 proyectos científicos a través de 200 contactos con la industria.

La segunda área en la que trabajamos es la de acompañar a los proyectos científicos que están listos para llevar al mercado en su proceso de transferencia tecnológica. Para ello tenemos un programa anual de creación de empresas de base tecnológica, donde creamos empresas de los sectores como la salud, movilidad, energía, industria y agroalimentaria. Este programa promueve la convivencia de científicos, entre emprendedores y corporaciones para definir juntos la mejor solución sectorial. Hasta ahora y en sus primeras tres ediciones, The Collider ha ayudado a la creación de 14 startups y generado 63 puestos de trabajo.

La tercera área de actividad del programa es hacer una gestión activa del portfolio de Spinoffs, además de ser el primer inversor, asegurando su creación para realizar los primeros pilotos. Después acompañamos a estas startups en su escalado, conectándolas con todo el ecosistema de innovación e inversión de Mobile World Capital Barcelona, MWC Barcelona y 4YFN.

¿Cuáles veis que son las principales dificultades que tiene un científico a la hora de llevar su tecnología al mercado?

La mayor dificultad reside en la diferencia de idiomas. El mercado busca una solución para resolver un reto concreto y muchas de las investigaciones aún no disponen de un caso de uso claro. Todo ello dificulta disponer de herramientas necesarias para validar un proyecto con el mercado a través de su modelo de negocio. Nuestro valor diferencial es que unimos a los centros de investigación e innovación con el mundo empresarial y emprendedor. Esto deriva en la creación de equipos de trabajo heterogéneos y de alto rendimiento, que posibilitan lanzar al mercado nuevas empresas disruptivas, basadas en tecnologías de vanguardia y con las mayores garantías posibles.

¿Cómo ayudáis desde The Collider a los científicos a superar esas dificultades?

Con la actividad de The Collider promovemos la realización de pruebas de concepto y concluimos su grado de transferilibidad al mercado para poder dar el paso en nuestro programa anual de creación de Spinoffs, donde acompañamos a instituciones de toda España. Nuestro objetivo es que los centros científicos e instituciones de investigación evalúen la viabilidad de la comercialización de nuevas tecnologías a través del contacto con la industria y la creación de nuevas startups. Desde The Collider ayudamos a que estas se enfoquen a las necesidades del mercado en base al análisis previo de los retos de las industrias y a la validación de sus tecnologías con varios expertos.

¿En qué consiste vuestra propuesta para ayudar a las empresas a conectarse con el mundo científico?

Somos conscientes de que cada sector tiene unas necesidades específicas a cubrir por lo que es primordial entender su contexto y situación. Para ello, organizamos una serie de encuentros con empresas, antes presenciales y ahora digitales, para definir los retos más importantes a corto plazo. Una vez tenemos claros los retos, los trasladamos a los científicos con el objetivo de encontrar soluciones tecnológicas que deriven en proyectos que puedan ser validados con el mercado. Cuando se cruzan, los acompañamos en un programa de 12 semanas que tiene como objetivo la definición y realización conjunta de pilotos.

¿Qué papel juegan para vosotros los ecosistemas de innovación a la hora de acercar la ciencia al ámbito de la industria?

Estos ecosistemas son muy importantes porque de ellos surgen las ideas disruptivas. La colaboración es fundamental. Por eso, desde The Collider defendemos la importancia de acercar innovación y ciencia, conectando a todos los actores. Una de nuestras prioridades es empoderar a la comunidad científica a través de espacios de colaboración y conexión de investigadores, instituciones científicas, empresas y emprendedores, como puede ser la Comunidad Científica Emprendedora Catalana. Otro ejemplo de ello es OnCampus, el programa de emprendimiento tecnológico para científicos que pretende que la industria visualice el potencial de investigación de los territorios catalanes, para ser más competitiva y que los investigadores optimicen sus proyectos adecuándolos a las demandas del mercado. En total, se desarrollan 30 proyectos de diferentes instituciones de investigación de toda Catalunya basados en temáticas diversas como la salud, la agricultura, la energía, los servicios esenciales o la gestión de residuos urbanos, entre otras.

¿Podéis contarnos algunos de vuestros casos de éxito ayudando a científicos a lanzar sus empresas?

En The Collider hemos creado startups de sectores transversales como salud, industria 4.0 o utilidades y todos los proyectos incluyen perfiles científicos en sus equipos. Cada año seleccionamos los 15 mejores proyectos de los 200 proyectos de toda España que recibimos y creamos entre 3 y 5 Spinoffs. Hemos creado soluciones que podrían reducir el 40% de los costes energéticos de la industria como es el caso de la startup The Predictive Company. También hemos creado soluciones de diagnóstico y tratamiento por imagen para tratar los desórdenes neurocognitivos como TDA, autismo, dislexia o síndrome de alcohólico fetal que pueden tener impacto en las vidas del 19% de niños del mundo.

Propiciamos que los científicos tengan un rol clave dentro de la startup, además como socios de referencia, también como científicos jefe (CSO) responsabilizándose así de la evolución a futuro del I&D y promoviendo que se conviertan en emprendedores. Un ejemplo de ello es Marçal Rossinyol, científico del Centro de Visión por Computador, es el CTO y cofundador de AllRead, una startup que ha diseñado un software basado en Inteligencia Artificial y visión por computador capaz de detectar y leer en tiempo real tanto textos como códigos y símbolos a partir de cualquier imagen. Tras un año de vida la empresa ya está presente en tres continentes, digitalizando procesos logísticos, algunos de zonas portuarias. Recientemente ha obtenido diferentes reconocimientos internacionales, entre los que destaca el de BStartup y SeedRocket a mejor startup del 2019.

Otro buen ejemplo es el del Doctor José Manuel Soria, director de la Unidad de Investigación Genómica de Enfermedades Complejas del Instituto de Investigación de Sant Pau, y actual CSO de Exheus, una startup que pretende revolucionar el mundo del deporte a partir del uso de la Inteligencia Artificial y el análisis genético del ARN. Su propuesta es la de crear un informe genético pionero que permite analizar la expresión de los 22.000 genes del cuerpo humano para optimizar el rendimiento y mejorar la salud.

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Sobre la financiación privada de la ciencia

Publicado el 17 diciembre, 2020

Recientemente hemos conocido la compra de Slack por parte de Salesforce, con una valoración de 27.700 millones de dólares, una cantidad que para muchos ha resultado desorbitada, pero que seguramente solo el comprador tiene derecho a justificar. En todo caso, como este tema de la valoración de negocios se basa mucho en comparativas, podemos echar la vista atrás para fijarnos en la compra de Whatsapp por parte de Facebook por 21.8000 millones de dólares o irnos al Nasdaq para ver la valoración de una empresa como Zoom cuyos accionistas valoran en 113.819 millones de dólares

La realidad es que en la última década los negocios de software realmente se han comido el mundo y lo que a finales de los años 90 se denominaba como nueva economía, es ahora una economía muy real, una Economía Digital, en la que más allá de lo desorbitado de sus valoraciones existen unas empresas digitales que son usadas por la mayoría de la población mundial y por las empresas, para comunicarse, informarse, entretenerse, comprar, hacer negocios, …

Ahora bien, quizás deberíamos pensar en cómo de sostenible resultan estos modelos de negocio hacia el futuro. No cabe duda de que en una sociedad «hedonista», como en la que vivimos en la mayoría de países occidentales, en general le damos más valor a consumismo, del que Amazon es un gran beneficiario, o al sedentarismo, del que se benefician empresas como Netflix. Lo curioso es que muchos de los creadores de estas plataformas digitales, que se aprovechan del «hedonismo» como principal filosofía de vida de la sociedad moderna, se han pasado al lado contrario, en lo que a filosofía de vida se refiere, poniendo de moda en Silicon Valley el «estoicismo», del cual comienza a haber incluso gurús, como Tim Ferriss y Naval Ravikant, que han sido además Business Angels de algunas de estas empresas digitales de las que estamos hablando.

Pero hoy no vamos a hablar de filosofía sino de ciencia, y esto que acabamos de contar, solo quería servir como introducción para destacar un concepto llamado paradoja de la prevención, que puede explicar la razón por la que los negocios de la economía digital sean más valorados y resulten prioritarios en lo que se refiere a inversión y financiación, frente a otros negocios de la economía del conocimiento, como los que se basan en la ciencia.

La paradoja de la prevención vendría a explicar de esta forma por qué a una persona le «duele» menos pagar 8 euros al mes por el acceso a Netflix, que lo que le «dolería» tener que pagar por cualquier tratamiento, producto o servicio relacionado con la prevención de enfermedades o mejora de su salud. Lo cierto es que muchas veces damos por hecho que determinados beneficios que podemos obtener, por ejemplo en relación con la salud, nos los hemos ganado por el mero hecho de pagar impuestos, pero lo que ocurre en realidad con esta actitud es que la ciencia no recibe los apoyos financieros que se merece porque nosotros no lo valoramos suficientemente.

O dicho de otra forma, si los inversores se fijan más en los negocios de la economía digital es porque los usuarios los valoramos más que los basados en la economía del conocimiento y lo malo de esto es que mucha de la ciencia que podría convertirse en innovación, para mejorar nuestras vidas, no llega a hacerlo por falta de recursos. Al final se trata de una cuestión de actitud, y queda fatal parecer derrotista, pero si hemos llegado a problemas actuales como el del cambio climático, es en parte, por la tendencia que tenemos al mínimo esfuerzo, aunque esto a largo plazo tenga graves consecuencias.

Sin embargo hay mucha gente que no se deja llevar por esta actitud y realmente valora lo que puede reportarnos un beneficio global en el largo plazo, frente a una satisfacción puntual en el corto plazo. Y entre esa gente se encuentran los científicos, que más allá de su vocación, están armados con la suficiente dosis de perseverancia para entender que los frutos de su trabajo pueden tardar muchos años en llegar, pero que cuando lo hacen también pueden estar ayudando a mejorar el mundo.

Algunos inversores también tienen ese forma de ver la vida, pero lo malo es que son los menos. Aunque desde luego no queremos criticar aquí a los que financian todo tipo de proyectos que nos hacen la vida más fácil, agradable, productiva, … debemos pensar también en todos los proyectos científicos que se quedan sin financiar porque requieren de más tiempo y de enfrentar otro tipo de dificultades para salir adelante.

Y entre las excepciones de inversores que sí que están dispuestos a apostar por la ciencia, encontramos por ejemplo a algunos Business Angel como José Luis Vallejo, que tiene entre sus participadas a las empresas de ciencia HealthyTech, NIMGenetics, MedimSight y Enzymlogic, y Pedro Antón, que también es inversor en Enzymlogic, y al que hemos pedido un testimonio al respecto de por qué ha decidido invertir en una empresa del ámbito científico:

Conocimos a las fundadoras en el foro del IESE y al grupo de inversores del que formo parte nos pareció una oportunidad muy atractiva. No habíamos invertido en Biotech, y de hecho no estamos enfocados en ningún sector o modelo de negocio, pero Patricia y Ana nos parecieron unas excelentes científicas, absolutamente comprometidas con el proyecto, con visión de largo plazo y empleo modesto de recursos. Nos encantó el servicio, del que éramos capaces de entender su funcionamiento y su utilidad para las compañías farmacéuticas: seleccionar moléculas en las etapas iniciales del funnel de investigación a bajo coste, y nos decidimos a invertir. En dos años han más que quintuplicado los ingresos y clientes, y su producto es muy citado en el sector.

El ejemplo de Pedro Antón es bastante representativo, ya que si nos fijamos en su porfolio de startups participadas, veremos que casi todas se dedican a temas digitales, pero la entrada en Enzymlogic es un buen síntoma para que cada vez haya más Business Angel que decidan diversificar a través de esta tipo de startups.

Además de estos Business Angel, entre las excepciones de inversores interesados por financiar la ciencia encontramos fondos de Seed Capital como CRB Inverbío, con un buen número de participadas, sobre todo dedicadas Biotech y Digital Health. Luego encontramos unos cuantos pequeños fondos de inversión que tienen entre sus participadas startups de Digital Health, que parecen son más «entendibles» por los inversores con experiencia participando en negocios digitales. Pero también encontramos excepciones por ejemplo con Ship2B que se dedica a la inversión de impacto y tiene entre sus participadas a startups como Cebiotex y Nostoc, de las cuales vamos a hablar más adelante.

En todo caso la pena es que estemos hablando de excepciones, tanto en lo relativo a Seed Capital como también en Venture Capital, donde por ejemplo tenemos a Bullnet con algunas startups participadas que han nacido como spin-off de diferentes universidades y centros de investigación, como son Oncovision y Multiwave.

Por lo tanto, y como conclusión hasta este momento, vemos que las opciones tradicionales de financiación privada de la ciencia no son muy amplias en España, donde la mayoría de los científicos pueden investigar gracias a contar con un trabajo como profesores de universidad, lo cual no es lo ideal en muchos casos, especialmente cuando se puede tener vocación científica pero no docente. En todo caso, es encomiable la labor que realizan muchos científicos a los que hay que reconocer el mérito seguir luchando cada día para sacar sus proyectos adelante, pese a la escasa de financiación pública disponible.

Lo que ocurre es que la otra gran alternativa a depender de la financiación pública para investigar supone emprender y tampoco para esto todos los científicos pueden estar preparados o tener esa vocación. Este problema se puede resolver en parte con la formación y mentorización, como la que se realiza a través del programa The Collider, donde los científicos puedan despejar muchas de las dudas que puedan tener a la hora de crear sus propias empresas para llevar al mercado las tecnologías que han desarrollado.

Destacar los casos de éxito puede ser otra buena forma de ayudar a que cada vez más científicos emprendan, cuando puedan ver que realmente existen opciones a la hora de financiar sus investigaciones desde el ámbito privado y aquí es donde entra en juego el Crowdfunding y algunas otras formas de financiación más allá de las mencionadas de los Business Angel, Seed Capital y Venture Vapital.

Antes de adentrarnos en el tema del crowdfunding, cuando decimos que existen otras fuentes de financiación, nos referimos por ejemplo la financiación pública para llevar las investigaciones al mercado, que es muy diferente a la que corresponde con la financiación de los laboratorios, centros de investigación, … que sigue otras vías y que no tiene por qué acabar siempre en la situación de que esa ciencia llegue al mercado. A este respecto de la financiación pública para startups científicas podemos hablar por ejemplo del CDTI para España o el EIT para Europa.

Cómo aprovechar el Crowdfunding para financiar proyectos científicos

El crowdfunding es el gran desconocido en cuanto a financiación de proyectos en general, pero sin embargo ofrece una gran utilidad y ventajas, también para los proyectos científicos, que tienen aún poco recorrido al respecto, pero donde empezamos a contar con algunos casos de éxito bastante ilusionantes.

Como seguro que sabes, las campañas de crowdfunding se suelen realizar en plataformas diseñadas específicamente para tal fin y que ofrecen ventajas importantes para los creadores, en los aspectos relativos a la gestión de las campañas. Pero además en el caso del crowdfunding de inversión está la gran ventaja de que estas plataformas cuentan con su propia red de inversores, a los que les presentan proyectos, algo que no suele ocurrir en el crowdfunding de preventa, donde es el creador de la campaña el que tiene que atraer a sus propios mecenas.

Por lo tanto, aunque en este caso el científico también debe hacer el trabajo de buscar inversores, al menos para tener lo que se denomina Lead Investor, en la mayoría de los casos las plataformas pueden aportar el grueso de los inversores, ya que precisamente si forman parte de esas plataformas es porque están interesados en acceder a proyectos en los que poder invertir.

Veamos a continuación cuáles son esas plataformas y algunos de sus casos de éxito:

  1. Capitalcell es la plataforma de crowdfunding de financiación de proyectos científicos con un mayor recorrido. En ella se han financiado hasta el momento 45 empresas de ciencia, con una recaudación total de 29 millones de euros. En la plataforma ahora hay tres campañas en fase de recaudación de fondos y una de ellas precisamente es Cebiotex que desarrolla una biomembrana biocompatible y biodegradable para la administración local de fármacos, de la cual hemos hablado anteriormente en este artículo.
  2. Crowdcube es una de las plataformas de crowdfunding de inversión más exitosas en Europa y ha financiado hasta el momento un buen número de startups españolas, sobre todo digitales, pero también podemos encontrar casos de proyectos científicos como es Regemat 3D que ha logrado recaudar 379.050 libras por parte de 575 inversores. La empresa se dedica al desarrollo dispositivos de biofabricación para crear tejidos y órganos, con el objetivo de ayudar a acelerar las investigaciones en los laboratorios.
  3. The Crowd Angel tiene la peculiaridad de haber sido promovida por un fondo de inversión en startups, además de los que más éxito han tenido en los últimos años participando en startups tecnológicas. Se trata de Inveready, que decidió crear la plataforma para dar entrada a muchos pequeños inversores que querían invertir con ellos. Amadix es una de las empresas científicas que han sido financiadas a través de esta plataforma, logrando más de 1,2 millones de euros por parte de 243 inversores, que participaron en la ronda a valoración 13,7 millones de euros.
  4. Fellowfunders es otra de las plataformas de equity crowdfunding con más actividad y en ella podemos encontrar empresas de base tecnológica y científica como es Laminar Pharma, una compañía Biotech dedicada al diseño racional de fármacos, basados en una plataforma tecnológica pionera de biología molecular denominada terapia de membrana lipídica, que ha captado 1,5 millones euros en una de las campañas de crowdfunding más relevantes realizadas hasta el momento tanto en esta plataforma como en España en general.
  5. La Bolsa Social es una plataforma de crowdfunding de inversión que está especializada en proyectos que tienen un impacto social, por eso uno de los primeros casos de éxito de la plataforma ha sido la empresa Nostoc Biotech que logró 250.000 euros para desarrollar soluciones naturales de fertilización y protección de cultivos, basadas en microorganismos vivos, lo cual tiene importantes ventajas para el medio ambiente frente a los fertilizantes y fitosanitarios tradicionales.
  6. Socios Inversores es una de las primeras plataformas de equity crowdfunding nacidas en España y que tiene más variedad en cuanto a tipo de proyectos que se han financiado en ella. En lo que a ciencia se refiere podemos fijarnos por ejemplo en la campaña de Vytrus Biotech que captó 1.169.500 euros para financiar su tecnología de cultivo de células madre vegetales, para el desarrollo, la producción y la comercialización de ingredientes activos de alto valor añadido en los mercados cosmético y sanitario.

Y para finalizar con este artículo en el que queremos destacar la oportunidad que supone para los científicos recurrir al crowdfunding de cara a financiar sus proyectos, para que estos puedan llegar de la mejor forma al mercado, veamos algunos recomendaciones a tener en cuenta para realizar una campaña con éxito.

  1. Evalúa las diferentes plataformas existentes. Ya hemos visto la mayoría de ellas y cada una puede ofrecernos ventajas determinadas, aunque la diferencia puede ser mínima, pero sí que vale la pena hablar con varias para ver qué receptividad tienen hacia tu proyecto y de qué forma te pueden ayudar. A este respecto tenemos que considerar que la plataforma puede limitarse exclusivamente a publicar el proyecto o puede hacer muchísimo más a la hora de asesorar en la creación de la campaña, darle una mayor visibilidad al proyecto en la plataforma, ayudar a resolver las dudas que puedan tener tanto el creador como los inversores, organizar presentaciones del proyecto a los inversores, incluso ayudar al emprendedor a lograr visibilidad a nivel externo, por ejemplo realizando una nota de prensa para enviar a medios de comunicación especializados o masivos.
  2. Estudia los casos de éxito. Analizar los proyectos que han tenido éxito realizando campañas de crowdfunding de inversión es una gran oportunidad para aprender de cara a diseñar una buena campaña por nuestra parte. A este respecto podemos fijarnos en el tipo de información que comparten, en cómo lo comunican, en la forma de trasladar la oportunidad que supone la inversión y sobre todo en cómo se expone la parte económica de la operación. Realizar la valoración de una empresa en sus fases iniciales es muy difícil ya que contamos con muy pocos datos de cara a realizar ese cálculo y por lo tanto ver las valoraciones de otros proyectos científicos puede ser interesante de cara a entender cómo han realizado el razonamiento al respecto del dinero que necesitan, el % de la empresa que van a dar a cambio a los inversores y correspondientemente, cuánto vale la empresa. Sobre este punto profundizaremos un poco más adelante.
  3. Tienes que hacer un plan de negocio. Aunque se trata de un trabajo tedioso, realmente vale la pena pensar algunas de las cosas que suelen aparecen en el plan de negocio. Y no estamos hablando de redactar un documento de 200 páginas, donde la mayoría del contenido ha sido inventado, porque realmente no podemos saber qué va a ocurrir con el negocio. Pero sí que es recomendable realizar algunas reflexiones y tomar algunas decisiones al respecto de cómo queremos enfocar aspectos como el equipo, el producto, el mercado, el marketing, las ventas, la financiación, …
  4. Necesitas hacer un estudio de mercado. Aquí al igual que en el punto anterior, no se trata de hacer un trabajo teórico y tradicional, como el que haría una consultora, sino entender realmente el contexto en el que se va a desenvolver nuestro proyecto, ya que es algo que seguramente van a querer saber los inversores y que nos puede resultar muy valioso, por ejemplo de cara a realizar una valoración de la empresa, si recurrimos de hacerlo por comparables con otros proyectos similares. Conocer bien el mercado en el que nos desenvolvemos también nos ayudará a generar confianza entre nuestros los inversores, clientes y proveedores, porque se trata de un indicativo del interés del emprendedor por controlar los principales aspectos que se relacionan con su negocio y no solo como podría ocurrir en este caso de conocer muy bien la técnica desarrollada pero no tener ni idea de cómo esta se puede desarrollar en el mercado.
  5. Tienes que calcular cuánto dinero necesitas. En toda campaña de crowdfunding, al igual que en toda ronda de inversión, hay una cifra de partida a partir de la cual se articulan otras y que puede condicionar mucho el éxito de la campaña. Se trata de tomar la decisión de cuánto dinero necesitas para llevar el proyecto a un siguiente nivel y para lo cual es por lo que realizas el crowdfunding, para financiar esa etapa de crecimiento. Porque toda ronda de financiación debería estar asociada con un plan y ese plan va a requerir de un presupuesto. Lo que ocurre es que esta cifra condiciona mucho todo lo demás, desde la valoración de la empresa, como vamos a ver a continuación, al tipo de inversores que pueden participar e incluso el éxito de la campaña, ya que si por ejemplo es muy elevada, supondrá un limitante al tener que llegar a más inversores o con más capital.
  6. Calcula cuánto vale tu empresa. Este es un gran problema al que se tienen que enfrentar todos los emprendedores cuando realizan una ronda de inversión y en el caso de las campañas de crowdfunding además debe ser una cifra que se conoce públicamente, por lo que está expuesta a muchas interpretaciones. El problema es que cuando se suelen realizar las rondas de inversión y las campañas de equity crowdfunding, apenas tenemos datos de negocio que permitan poder hacer una valoración extrapolando a futuro los resultados actuales, por lo tanto la manera plantearlo debe ser inicialmente en cuanto a necesidad de financiación y no tanto en cuanto a expectativa de rentabilidad. Por ejemplo si hemos calculado que necesitamos 100.000 euros, entonces ya sabemos que al menos la valoración de la empresa debe ser el doble si el emprendedor quiere conservar el 50% de las acciones de la empresa. A partir de ahí la valoración puede subir todo lo que queramos, pero con mucho cuidado de no pasarnos porque a mayor valoración más complicado será que el plan de negocio cumpla con las expectativas de rentabilidad que espera obtener el inversor.
  7. Explícalo de manera sencilla. Quizás una de las razones por las que los inversores no participan en startups basadas en investigaciones científicas está en entender el potencial de la tecnología desarrollada, por la complejidad que esto pueda tener, por lo tanto el reto del científico emprendedor está en hacer esto asequible para que los inversores puedan ver el potencial que supone, sin tener que entender perfectamente la base científica del proyecto. Lo bueno a este respecto es que cada vez tenemos más herramientas a nuestro alcance para poder explicar visualmente los aspectos principales de nuestro proyecto, como puede ser a través de infografías, mapas mentales, vídeos explicativos, … A este respecto también será muy importante la labor de divulgación que la empresa pueda realizar antes y durante la campaña, ya sea en un blog, redes sociales, concediendo entrevistas, … ya que todo ese contenido que se vaya generando ayudará a generar la tan necesaria confianza en el proyecto.
  8. Responde todas las dudas de los inversores. En una campaña de crowdfunding es muy importante mantener el pulso durante todo el tiempo que dure la captación de fondos, ya que normalmente los emprendedores ponen mucha energía en la etapa inicial pero se olvidan de mantener el interés durante la campaña, en la que aún se pueden hacer muchas cosas. Por ejemplo responder a las dudas de los inversores, lo cual resultará una forma muy buena de acercarse a ellos y de aprender para ir mejorando en base a las inquietudes que se puedan ir manifestando, al respecto de la información publicada en la campaña.
  9. Consigue Smart Money. El concepto Smart Money significa que el dinero puede aportar más valor que el puramente financiero, ya que puede venir acompañado de conocimiento, consejos, oportunidades, reputación, … Cuando un Business Angel invierte en una startup, muchas veces además de su dinero puede aportar esa parte de Smart, ya que se puede involucrar un poco en la empresa para ayudarle en diferentes aspectos, por ejemplo a nivel de consejo, generación de oportunidades o atrayendo otros inversores en próximas rondas de inversión. En el caso de crowdfunding de inversión esto también es posible, ya que podemos aprovechar para construir una comunidad de inversores, que pueden llegar a ser cientos o incluso miles, que se vuelquen en ayudarnos a lanzar con éxito nuestro proyecto. Pero para ello tenemos que hacer una labor proactiva de construcción de esa comunidad. La mejor forma de hacerlo es informándoles muy bien y contara con ellos para participar en diferentes iniciativas que se puedan ir organizando en la empresa a lo largo del tiempo.

Como hemos visto, el crowdfunding es una buena oportunidad para la financiación de proyectos científicos, así que vale la pena conocerlo y tenerlo en consideración por parte de aquellos científicos e inversores que quieran cambiar el modelo actual hacia uno futuro donde la economía del conocimiento tenga una mayor relevancia en nuestra sociedad.

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Los científicos no se rinden

Publicado el 26 noviembre, 2020

Ahora que las noticias sobre el desarrollo de la vacuna contra el Coronavirus tiene todo el interés de la opinión pública, es cuando más se nota que antes la ciencia estaba en un segundo plano, lo cual es muy negativo de cara a que pueda lograr los apoyos suficientes para su desarrollo. Sobre esta situación estamos aprendiendo mucho a través de las entrevistas y los Think Tanks que estamos realizando en el marco de la iniciativa Knode, con el que se busca crear un ecosistema que facilite el desarrollo conjunto de proyectos entre los científicos y las empresas.

Para los que hacemos Futurizable la colaboración en este proyecto está resultando muy interesante ya que nos está permitiendo conocer mucho mejor la problemática que viven los científicos a la hora de convertir las tecnologías que desarrollan en productos innovadores que lleguen al mercado. De alguna forma podríamos comparar estos científicos con muchos emprendedores y muchos inventores con ideas que no son capaces de convertir en realidad por falta de financiación, pero con el agravante de que en el caso de los científicos muchas de sus investigaciones están basadas en problemas reales que tienen las personas, por ejemplo a nivel de salud y el hecho de que no puedan desarrollarse implica que mucha gente seguirá sufriendo enfermedades que podrían curarse si estos científicos contasen con los apoyos suficientes.

Uno de los problemas que hemos observado cuando hemos hablado con los científicos es que existe una separación muy importante entre el trabajo que realizan a nivel académico en la Universidad o técnico en los Hospitales, respecto al futuro desarrollo de la ciencia en la que trabajan. De esta forma se piensa que al estar recibiendo una remuneración por su trabajo como profesores o como médicos, esto lleva implícito que se dediquen también a la investigación, lo cual está bien en sí mismo, ya que es una buena forma de financiar el desarrollo de la ciencia básica, pero tiene el problema de que el sistema no está preparado para dar continuidad a esa ciencia para convertirla en productos que puedan llegar a la sociedad.

Es cierto que siempre hay excepciones y muchos científicos se dedican exclusivamente al desarrollo de la ciencia porque trabajan en centros de investigación que sí que tienen creado todo el mecanismo necesario para llevar sus investigaciones al mercado. También por otro lado algunos científicos pueden trabajar directamente en empresas que tienen departamentos de I+D+i, lo cual sin duda sería lo ideal para potenciar mucho más la innovación científica y tecnológica. Pero un número importante de científicos sigue atrapados en esa especie de limbo en el que para que su investigación se pueda convertir en productos reales que ayuden a la gente tienen que realizar un esfuerzo extra que no será recompensado adecuadamente.

También es cierto que estos científicos cuentan con algunas ayudas para llevar al mercado sus productos, como es el caso de las Oficinas de Transferencia de los Resultados de Investigación (OTRI) de las Universidades, en las cuales trabajan profesionales especializados en ayudar a conectar a los científicos con las empresas y que desarrollan actividades para que existan puntos de encuentro entre el ámbito científico y el empresarial.

Por otro lado existen subvenciones específicas del Gobierno para fomentar la colaboración entre los científicos y las empresas, como es el caso del Doctorado Industrial en forma de unas ayudas de una duración máxima de cuatro años que tienen como objetivo la formación de doctores en empresas mediante la cofinanciación de los contratos laborales del personal investigador en formación que participen en un proyecto de investigación industrial o de desarrollo experimental que se desarrolle en la empresa, en el que se enmarcará su tesis doctoral, a fin de favorecer la inserción laboral de investigadores en las empresas desde los inicios de sus carreras profesionales, contribuir a la empleabilidad de estos investigadores y promover la incorporación de talento en el tejido productivo para elevar la competitividad del mismo.

Pero en todo caso lo que los científicos nos transmiten es que el modelo actual de la financiación de la ciencia en España carece de los incentivos necesarios para que valga la pena hacer el esfuerzo de convertir la investigación básica en productos reales, ya que el proceso es excesivamente largo, tedioso y con apenas ayudas más allá de lo que acabamos de mencionar. Porque podemos pensar que la mejor opción sería el desarrollo de una patente que luego vender a una gran empresa o la creación de una Spin-Off por parte del científico para llevar la investigación al mercado, pero esto tiene muchos problemas, como que la mayoría de científicos no se sienten emprendedores ni cuentan con los conocimientos necesarios para hacerlo y la falta de fondos de inversión especializados en ciencia que puedan acompañar a los científicos emprendedores en ese proceso.

De esta forma desde Futurizable pensamos que toda ayuda que se pueda prestar para fomentar que cada vez más científicos puedan convertir su ciencia en productos, será bienvenida, por nuestra parte podemos aportar a nivel de divulgación y colaborando con iniciativas como Knode, pero también pensamos que es necesario que cada vez más gente se plantee trabajar a este respecto, por ejemplo los emprendedores que andan en busca de ideas que emprender podrían asociarse con científicos para ayudarles con todo lo relativo a desarrollo de negocio y la financiación, o los fondos de inversión que ahora están muy centrados en el ámbito digital y que pueden encontrar en la ciencia un buen espacio para diversificar.

Y mientras va llegando toda esta ayuda al ámbito de la ciencia, nosotros seguiremos compartiendo por aquí el conocimiento que vamos adquiriendo y la información que puede resultar valiosa para dar a conocer el trabajo que realizan los científicos, para ver si de esta forma pueden lograr más apoyos para su trabajo.

territorio biosalud knode

Así compartimos hoy aquí el trabajo de tres científicos de la Universidad Autónoma de Madrid que trabajan en el ámbito de la Biosalud y que vale la pena conocer:

  • La Dra. Marta Ruiz Ortega, Profesora Titular de Medicina de la Facultad de Medicina de la UAM dirige el grupo UAM-INMUREN (Mecanismos celulares en enfermedades renales e hipertensión) del laboratorio de Patología Renal y Vascular del Hospital Fundación Jiménez Díaz, nos presenta su kit de diagnóstico que permite la detección de la enfermedad renal y predice la respuesta al tratamiento de la vitamina D en enfermos renales.
  • El Profesor Dr. Manuel Fresno Escudero, investigador Principal del Grupo Desarrollo y función del sistema inmunitario del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid, nos presenta un método de diagnóstico basado en la detección de una proteína a través del mRNA del paciente.
  • El Profesor Dr. Tomás Torres Cebada, catedrático de Química Orgánica de la UAM, director del Instituto de Investigación Avanzada en Ciencias Químicas (IAdChem) de la UAM nos presenta un nuevo fármaco que ataca a células cancerosas cuando es excitado por luz. Este fármaco, unido a un transportador eficiente hasta las células cancerosas, es un ejemplo de medicina personalizada.

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9 noticias de ciencia, tecnología e innovación que te alegrarán el día

Publicado el 19 noviembre, 2020

De vez en cuando viene bien asomarse a la ventana de la actualidad para conocer algunas de las novedades que se producen cada día en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación, y así volver a ser conscientes de que la maquinaria del conocimiento no para y que cada vez se acelera más para llevarnos, como dice Yuval Noah Harari a un futuro de transformaciones sin precedentes e incertidumbre radical, un futuro en el que una vez que la tecnología nos permite diseñar cuerpos, cerebros y mentes, ya no podremos estar seguros de nada, incluidas las cosas que antes parecían fijas y eternas.

Pero mientras llega ese futuro, en el presente que es donde realmente habitamos, no paran de sucederse buenas noticias que vale la pena conocer, e incluso difundir, con el objetivo de que ese conocimiento que se genera a cada instante llegue al máximo número de personas y esto nos ayude a seguir mejorando como sociedad.

  1. Hablando de «diseñar cuerpos» queríamos llamar la atención sobre una startup española que se dedica precisamente a la Bioimpresión de tejidos y órganos. Se llama Regemat 3D y se ha convertido en uno de los referentes de la emergente industria de la bioimpresión 3D, una tecnología prometedora para crear tejidos vivos tridimensionales que regeneren lesiones y órganos. Usando una combinación de células, biomateriales y otras biomoléculas esta tecnología de biofabricación utiliza las ventajas de la impresión 3D para reproducir la tridimensionalidad de cualquier tejido. Destacar también aquí el éxito que ha logrado recientemente la empresa en una campaña de crowdfunding de inversión en Crowdcube en la que ha logrado 422.000 libras.
  2. Cebiotex es otro ejemplo de startup que trabaja en el ámbito de la salud y en este caso lo hace con el foco puesto en mejorar los tratamientos contra el cáncer, especialmente en lo que se refiere a las operaciones para extracción de tumores en niños, para lo cual ha desarrollado la biomembrana CEB-01 fabricada a partir de nanofibras biocompatibles y bioabsorbibles, que libera de forma local y segura altas dosis del quimioterápico SN-38 y lo hace sobre el lecho quirúrgico después de la extracción de un tumor. Gracias a esta tecnología se ofrece una opción de tratamiento local intenso durante el periodo de tiempo en el que no se puede administrar ninguna otra terapia, hasta 4 semanas después de la cirugía.
  3. El método online de aprendizaje de matemáticas Smartick ha sido reconocido por BBVA como mejor proyecto en atención a su capacidad para aplicar las tecnologías digitales en el ámbito de la educación en los Premios Evolución Sur.es-BBVA 2020. Un premio muy representativo de la gran necesidad que vivimos en estos momentos de contar con plataformas de aprendizaje online que complementen el trabajo que se realiza en los centros educativos.
  4. Está fenomenal ver que siguen surgiendo iniciativas ciudadanas para mejorar la situación que vivimos con la pandemia del coronavirus y una de las últimas que hemos descubierto es Corona Riesgo Es que se presenta como un proyecto sin ánimo de lucro que muestra el riesgo de contagio y tendencia de COVID-19 a nivel de municipio a partir de la información proporcionada por los portales de transparencia de las comunidades autónomas. Sin duda una iniciativa muy necesaria para arrojar luz sobre un tema en el que existe mucha desinformación, lo cual nos hace vivir en una situación de incertidumbre que puede resultar muy perjudicial.
  5. La gente ya no compra coches al menos eso asegura Francesco Venturini CEO de Enel X, la división de open innovability (innovación abierta + sostenibilidad) de la empresa energética Enel. Sin duda una afirmación muy llamativa y que habrá que contrastar con el tiempo, pero que deja claro que el modelo de transporte está cambiando, especialmente en las ciudades y habrá que estar muy atentos a cómo afecta esto al resto de aspectos de la vida en la ciudad.
  6. Otra tendencia reciente es la vuelta a lo rural, propiciada por la pandemia, en la que mucha gente ha sido consciente de los problemas que acarrea la vida en las grandes ciudades. Además ahora con el auge del teletrabajo ya no tiene tanto sentido estar tan cerca de las oficinas de las grandes empresas, así que mucha gente se ha ido o está pensando irse a vivir al campo. El único inconveniente, la conexión a Internet, algo que pronto podría cambiar gracias a Starlink.
  7. ¿Te acuerdas de Hyperloop? lo teníamos olvidado, pero por lo que podemos ver en este vídeo algunas empresas como Virgin siguen avanzando con afán para que algún día podamos disfrutar de ese futurista medio de transporte.
  8. Y hablando de cosas futuristas, a la minería espacial seguramente aún le queden muchos años para ser una realidad, pero aún así ya hay científicos ideando formas de desarrollarla, por ejemplo gracias al uso de microorganismos con capacidad de extraer las tierras raras presentes en los asteroides.
  9. Terminamos esta recopilación de noticias sin dejar el espacio ya que uno de los temas más sonados de las últimas semanas, en lo que a exploración espacial se refiere, ha sido el descubrimiento sobre la superficie y a plena luz del día de agua en la Luna, lo cual facilitará el acceso a ella por parte de los astronautas que algún día la colonizarán y usarán el satélite de la Tierra como antesala para la exploración de otros planetas del sistema solar.

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Prevención, diagnóstico y tratamiento

Publicado el 05 noviembre, 2020

Hoy la humanidad vive pendiente de los científicos que trabajan en el desarrollo de una vacuna contra el Coronavirus SARS-CoV-2 y sufren las consecuencias de no haber contado con los adecuados sistemas de prevención y diagnóstico, sobre cuya necesidad llevan tantos años alertando los mismos científicos. La ciencia básica resulta fundamental en las tres fases de este proceso: la prevención, para entender realmente las causas que producen las enfermedades y tratar de evitarlas; el diagnóstico, para que una vez que se produzca la enfermedad podamos detectarla lo antes posible y poder intervenir con mayores garantías; el tratamiento, donde quizás ya sea demasiado tarde para intervenir en muchos casos y donde sin duda el coste que hay que asumir es muchísimo mayor que si se hubiese actuado adecuadamente en las fases anteriores. Prevenir mejor que curar, parece seguir siendo una utopía incluso ahora que todos nos vemos obligados a prevenir (mascarillas, distanciamiento social, confinamiento, …) porque las prioridades siguen estando, al menos en lo que a inversión se refiere, en el tratamiento y no en la prevención y diagnóstico.

Esta es una de las principales conclusiones a las que hemos llegado con las primeras entrevistas que hemos realizado a científicos que forman parte del ecosistema Knode promovido por la Universidad Autónoma de Madrid. Sienten una gran necesidad de ayuda en sus investigaciones que se enmarcan en las fases de prevención y diagnóstico, porque como conocen perfectamente el ciclo en el que se desarrolla la salud, tienen claro que no se puede llegar al tratamiento sin haber pasado antes por las fases anteriores.

Ahora bien, ¿cómo podemos conseguir que la sociedad, las instituciones públicas y las empresas dediquen los recursos necesarios para que los científicos puedan seguir desarrollando esa ciencia básica tan necesaria para encontrar las soluciones a los problemas actuales y futuros en lo que a enfermedades se refiere?

Durante mucho tiempo hemos esperado que la sociedad valorase adecuadamente los aspectos relacionados con la salud y se preocupase mucho más por entender el valor que la ciencia que la sustenta nos puede aportar a las personas para mejorar a este respecto. Pero aunque no se trata de buscar aspectos positivos a esta pandemia, es cierto que el protagonismo que ha tomado todo lo relativo a la medicina, diagnóstico, vacunas, prevención, … permitirá generar una mejor conciencia al respecto de cómo mejorarlo y potenciarlo.

Esa conciencia y preocupación actual de la sociedad por los aspectos relacionados con la salud hace que podamos estar más receptivos a la hora de informarnos y apoyar iniciativas que ayuden a mejorar esta situación de los científicos que trabajan para encontrar soluciones a estos problemas. Y es precisamente informar y apoyar iniciativas lo que podemos hacer desde aquí, destacando el papel de los científicos que trabajan en el ámbito de la biosalud para mejorar la situación al respecto de muchas enfermedades, no solo el Covid, sino otras muchas “pandemias” modernas como son la obesidad, el cáncer, la diabetes, el tabaquismo, …

Por lo tanto, esto es lo que queremos hacer a través de este artículo, visibilizar algunos de los avances que se realizan desde las ciencias de la vida, la biosalud y la biotecnología, para que de esta forma todos tengamos un mayor conocimiento y podamos apoyarlo, cada uno dentro de nuestras posibilidades.

Pensemos entonces en el estado del desarrollo de la ciencia al respecto de estas tres etapas tan necesarias como complementarias: prevención, diagnóstico y tratamiento.

  1. Prevención: para poder prevenirnos o protegernos frente a una posible enfermedad o ataque, primero tenemos que tener un conocimiento sobre la materia en cuestión y aquí es donde nos encontramos con el primer gran escollo. Aunque en el ámbito de la salud la humanidad lleva siglos investigando, el conocimiento aún es muy pequeño en relación con todo lo que nos falta por descubrir. Pensemos, por ejemplo, en lo que sabemos sobre epigenética, porque de genética sabemos mucho, pero de cómo se manifiestan esos genes en cada individuo sabemos aún muy poco, hasta el punto que durante mucho tiempo se ha considerado como “basura” una parte del ADN, simplemente porque no sabíamos cuál era su función, pero ahora ya sabemos que cumple la función de hacer que se exprese la parte del ADN codificante que hemos dado siempre como la más importante. Del mismo modo ocurre con lo que sabemos sobre el funcionamiento del cerebro, del que seguimos sabiendo aún muy poco en comparación con todo lo que nos queda por descubrir, aunque al menos ya sabemos que eso de que solo usamos el 10% del cerebro es falso, por lo que avances sí que se están produciendo hasta que logremos entender perfectamente su funcionamiento. De esta forma, cuando entendamos mejor cómo funciona nuestro ADN y nuestro cerebro, estaremos más preparados a nivel de prevención para evitar que se produzcan muchas de las enfermedades que ahora nos atormentan. Y aquí es donde la ciencia básica juega un papel determinante.
  2. Diagnóstico: al igual que ocurre en la fase de prevención, para poder saber qué enfermedad nos está afectando, necesitamos tener un conocimiento sobre los factores que intervienen en ella, tanto por cómo se manifiesta, como por los efectos que tiene sobre nosotros. Lo que ocurre en este caso es que en muchas ocasiones los efectos de la enfermedad son claros y por lo tanto lo que buscamos es la forma de identificar qué nos está ocurriendo, por lo que la urgencia de actuar sobre ello es mayor que en la fase de diagnóstico, aunque se le sigue sin dar la relevancia que tiene la fase de tratamiento. En este contexto es donde hemos conocido por parte de los científicos con los que hemos estado aprendiendo sobre el tema, que la inversión y recursos disponibles para el desarrollo de sistemas de diagnóstico es aún insuficiente, no tanto como en lo que a ciencia básica se refiere, porque hay más claridad al respecto de cómo convertir una investigación en un producto que llegue al mercado, pero sin duda se puede hacer aquí muchísimo por mejorar la situación. Específicamente lo que queremos destacar en este punto es que la industria de la salud pone mucho más su foco en la fase del tratamiento, en lo que a interés por las investigaciones se refiere y la inversión en el desarrollo de nuevos productos, pero deja un poco de lado la parte de diagnóstico, por lo que se genera el problema de que en muchos casos puede ser demasiado tarde para actuar sobre la enfermedad, por no haber podido realizar un diagnóstico en el momento adecuado, lo cual redunda en un claro perjuicio para las personas que sufren la enfermedad.
  3. Tratamiento: aquí es donde vemos que sí que hay un gran interés por parte de la industria de la salud y resto de instituciones, como estamos comprobando en el caso de la Covid-19, donde las grandes inversiones están yendo a parar al desarrollo de las vacunas, en un claro ejemplo de lo que siempre ocurre: lo urgente no deja hacer lo importante, o el corto plazo no deja que dediquemos tiempo y esfuerzos al largo plazo. Lo que tendríamos que hacer en este punto es aprovechar para derivar una parte de los esfuerzos a las fases anteriores y de esta forma equilibrar la balanza, lo cual redundará en un beneficio enorme para todos: los científicos, porque tendrán más estabilidad a la hora de dedicar una parte importante de su tiempo a la tan necesaria ciencia básica; la industria, porque podrá responder mejor a las necesidades de las personas en todas las circunstancias relacionadas con la salud, no solo cuando llega el momento más crítico de la enfermedad; y sin duda las personas, porque lograremos una calidad de vida mucho mejor si disponemos de mejores opciones en la fase de prevención y diagnóstico.

Sirva este texto como introducción al Territorio sobre Biosalud en el que estamos trabajando en el marco del proyecto Knode con el objetivo de construir un ecosistema de innovación que facilite el conocimiento entre los ámbitos científico, industrial y social, de cara a mejorar la situación que acabamos de descubrir. Para ello os animamos a leer el documento completo Cómo las ciencias Bio están liderando los mayores avances en Salud y a participar en esta encuesta que nos ayudará a lograr una mejor visión sobre el tema gracias a vuestra participación. Más adelante compartiremos también por aquí todo el contenido que vayamos generando en este ámbito de la biosalud, con entrevistas a científicos y a empresas, además de las conclusiones del Think Tank que hemos realizado como punto de encuentro de los diferentes agentes del sector.

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El momento que estábamos esperando para transformar la educación

Publicado el 16 abril, 2020

Richard Buckminster Fuller fue uno de los mayores genios del siglo XX. Entre sus ideas podemos encontrar grandes inventos como la cúpula geodésica y propuestas tan radicales como la necesidad de cerrar las universidades durante 10 años para repensar su modelo educativos.

Cuando escuché por primera vez esa idea de Fuller a través del podcast Curiosidad Radical, me pareció que sería algo que valdría la pena probar, por la necesidad de transformación y renovación del sistema educativo actual, pero también pensé que sería imposible que ocurriese algo así, considerando la gran inercia que llevan las instituciones educativas, lo cual hace inviable que se planteen parar para repensar su forma de trabajo.

No han tenido que pasar muchos días desde que escuché ese podcast, para encontrarnos en una situación completamente diferente, en la que un cisne negro ha obligado a prácticamente todo el sistema educativo mundial a frenar en seco y sobre todo le ha dejado con la gran incertidumbre de no saber cuándo podrá volver a reanudar la marcha.

Precisamente ha sido a través de otro podcast donde he conocido una idea que me hace pensar que el cierre de las escuelas y las universidades puede demorarse mucho más en el tiempo de lo que podrías pensar, ya que parece ser que como los niños y jóvenes no se ven tan afectados por virus como el de la gripe y el COVID-19, al seguir con su vida normal se convierten en grandes transmisores de los virus hacia personas mayores, padres y abuelos, que sí que se ven mucho más afectados cuando son infectados por los virus. De esta forma podría ocurrir que de cara a frenar la expansión futura de los virus, una vez se haya superado esta primera oleada de la pandemia, se tenga que optar por minimizar aquellas actividades que suponen una alta concentración de niños y jóvenes, como son las aulas de los colegios y universidades.

Esta situación podría llevarnos a un escenario en el que cada cierto tiempo y de manera más o menos prolongada, sea necesario cerrar las aulas, para evitar o minimizar los contagios por virus y de esta forma evitar que se saturen los sistemas sanitarios, por el gran perjuicio que esto conlleva para la sociedad en general.

En este contexto se hace absolutamente necesario repensar el sistema educativo, no solo cambiar el modelo en el que se imparten las clases, que es en lo que se está trabajando ahora, sino también lo relativo a los sistemas de evaluación y, lo que es más importante, los modelos de aprendizaje, porque lo que no puede ocurrir, sobre todo en lo relativo a educación primaria y secundaria, es que los niños y jóvenes pierdan el valor, mucho o poco, que hasta ahora han estado recibiendo en el colegio.

Un nuevo y mejor sistema educativo

Me gustaría proponer que aprovechemos el momento que estamos viendo para construir un nuevo modelo educativo, que no solo solucione los problemas que tiene el actual, sino que además ayude a resolver algunos de los grandes retos actuales a los que se enfrenta la humanidad y a los que se tendrá que enfrentar en el futuro.

La propuesta es la siguiente:

Construyamos un sistema educativo que se asiente en los valores de la sostenibilidad y la innovación.

Sostenibilidad encaminada a educar a personas que vean como una prioridad el respecto al medio ambiente y la búsqueda de soluciones al que hasta hace tan solo 3 meses se consideraba el mayor problema de la humanidad: el calentamiento global.

Innovación que fomentará que las próximas generaciones vean como una prioridad estar preparadas para afrontar los nuevos retos a los que se tenga que enfrentar la humanidad y para ello recurra a la mejor herramienta que tenemos para ello: la ciencia.

Para ayudar a que esta idea se convierta en una realidad podemos recurrir de nuevo a la genialidad de Richard Buckminster Fuller quien en 1968 propuso la idea de Nave Espacial Tierra, lo cual puede servir como hilo conductor para armar este nuevo modelo educativo basado en la Sostenibilidad y la Innovación.

La Tierra es una nave espacial, el Sol es su fuente de energía y todos somos astronautas. También somos responsables de mantenerla en perfecto estado de funcionamiento, porque si deja de hacerlo, perderá su función. Podemos garantizar el éxito de toda la humanidad a través de una evolución industrial planetaria dado que no somos tan estúpidos como para continuar agotando en una fracción de segundo de la historia astronómica las reservas de energía que han sido depositadas en el depósito bancario que garantiza la regeneración de la vida de nuestra Nave Espacial para usarlas sólo en funciones de auto-arranque.

Si enseñamos a los niños que la Tierra es una nave espacial y que las personas somos los tripulantes que la manejamos y mantenemos en funcionamiento, su visión al respecto de la importancia de respetar el medio ambiente cambiará por completo. Sin duda es muy diferente la visión del mundo que una persona puede tener cuando se cría viendo «El Hombre y La Tierra» de Félix Rodriguez de La Fuente o «Cosmos» de Carl Sagan, frente a la persona que crece viendo «Guardianes de la Galaxia» de Marvel o jugando a «Fortnite» de Epic Games, sin tener nada en contra de estas dos cosas, creo que es momento de equilibrar la balanza y mostrar a los niños que hay un mundo apasionante por descubrir en la Naturaleza que tenemos a nuestro alrededor y en el Universo que nos enseña la ciencia.

Enseñar a los niños que vivimos en una nave espacial y que viajamos en ella a lo largo del Universo (lo cual podríamos decir que es verdad), puede ser además una buena forma de que entiendan y lleven mejor el confinamiento que tenemos que mantener para evitar los contagios por el virus. Al igual que los astronautas saben cómo comportarse y entrenan para ello, antes de pasar una temporada aislados del mundo en la Estación Espacial Internacional, parece que si la ciencia no encuentra pronto una forma de parar el Coronavirus en seco, el aislamiento social tendrá que repetirse a lo largo de los próximos meses y años en varias ocasiones.

Por lo tanto tenemos una oportunidad de oro para enseñar a los niños que son protagonistas de la situación que estamos viviendo en la actualidad y que el cómo se enfrenten a ello tendrá una gran importancia en el futuro de la humanidad.

Dejemos de pensar en los niños como pasajeros y empecemos a considerarlos como tripulación

En la serie de televisión «Perdidos en el Espacio» se muestra cómo los niños de la familia que explora el Universo en busca de una alternativa a la Tierra para vivir, también tienen una función como tripulantes de la nave en la que viajan, no se limitan a ser meros pasajeros, sino que, por ejemplo, una de las niñas realiza las funciones de médico y ha sido entrenada correspondientemente para ello.

Imaginad qué diferente sería el mundo de la educación si en lugar de dedicarnos a obligar a los niños a aprender cosas que no les van a ofrecer ninguna utilidad en el futuro, les ayudemos a aprender aquellas habilidades que les pueden resultar valiosas cuando se enfrenten a retos como el que ahora está afrontando la humanidad. Y no digo que no sea importante conocer la historia, la lengua o la geografía, creo que son cosas que hay que saber, por ejemplo leyendo muchos libros sobre ello, pero de ningún modo me parece necesario memorizarlo y que eso suponga que los alumnos y profesores dediquen la mayor parte de su tiempo a actividades que realmente no aportan valor para su futuro.

Debemos dejar de ver a los niños como receptores de conocimiento para ayudarles a que se conviertan en protagonistas de su propia educación

Es una verdadera pena que el sistema educativo actual marque sus estándares de calidad en la capacidad de los niños para memorizar contenidos. Como explican algunos expertos en educación: tragarse durante meses lo que el profesor les cuenta y lo que aparece en los libros, para regurgitarlo tal cual el día del examen.

Es cierto que cada vez existen más alternativas a ese modelo inventado en la revolución industrial para adiestrar a personas para que trabajasen como máquinas. Por ejemplo se están desarrollando nuevos modelos educativos, como el aprendizaje basado en proyectos, que a mi me parece de lo más interesante entre todos los modelos que he conocido hasta ahora, pero la realidad es que en la mayoría de las escuelas se sigue funcionando con el modelo tradicional, el profesor explica la lección a los alumnos y cuando acaba la clase el niños se va a casa con un montón de deberes que tiene que entregar al día siguiente y posteriormente enfrentarse a un examen para demostrar lo que ha aprendido al respecto.

Debemos dejar de enseñar a los niños lo que queremos que sepan y que aprendan por ellos mismos lo que es importante

El mejor trabajo que podría hacer un profesor en estos momentos es ayudar a los niños a descubrir su vocación y cómo a través de ella pueden servir a la humanidad. Los profesores deberían convertirse en mentores.

No cabe duda de que la crisis sanitaria por la que estamos atravesando va despertar muchas vocaciones en niños que quieran convertirse en profesionales de la sanidad. Cuando por fin la sociedad empieza a valorar la importancia que tienen los profesionales de la salud, hasta el punto de considerarlos héroes, como está ocurriendo ahora, esto es una oportunidad fantástica para darle la vuelta al sistema de valores que ha predominado últimamente en la sociedad y para que volvamos a poner la salud como primera prioridad en nuestras vidas.

Pero no debemos quedarnos aquí, porque la primera línea de batalla en esta guerra contra el virus la están librando los profesionales de la salud, pero hay otra línea de batalla que es igual de importante y que se encuentra en los laboratorios, con miles de científicos que trabajan a marchas forzadas para encontrar una vacuna contra el virus o tratamientos que ayuden a mitigar sus efectos. Con más de 24.000 papers sobre el COVID-19 publicados en los últimos meses por científicos de todo el mundo, se está generando una gran ola que deberíamos aprovechar para poner a los científicos en el lugar social que se merecen, porque también son héroes en esta guerra y esto lo tienen que ver los niños como un ejemplo a seguir.

Aprovecho aquí para hacer un inciso e insistir en la precaria situación por la que tienen que pasar nuestros científicos, que tienen todas las ganas del mundo de ayudar en esta lucha, pero no pueden hacerlo por falta de recursos: Las tijeras que sobran. Sin ciencia no hay futuro.

Próximos pasos

  1. Mostremos a los niños cómo estamos luchando contra el virus, lo que se está haciendo desde los ámbitos de la sanidad, la ciencia y la tecnología para contener su propagación y minimizar su impacto en la salud de las personas. Por ejemplo, que vean cómo los científicos de datos trabajan en modelos que ayudan a tomar decisiones al respecto de cómo debe desarrollarse la estrategia para evitar las infecciones y al mismo tiempo cómo lograr que esta situación provoque el menor impacto posible en la economía.
  2. Hablemos a los niños de La Nave Espacial Tierra. Que sepan que lo que está ocurriendo con el virus es solo uno de los muchos problemas que hay en nuestro planeta y que ellos pueden contribuir a resolverlos. Porque seguimos amenazados por el calentamiento global, en muchos países sigue habiendo escasez de alimentos y de agua potable, además los océanos siguen estando enormemente contaminados por los plásticos.
  3. Ayudemos a los niños a desarrollar la capacidad de pensar a largo plazo y a desarrollar las habilidades necesarias para ponerse a trabajar en resolver los problemas que se van a encontrar en su futuro. Dejemos de llenar su mente de contenidos que no van a poder utilizar, hablémosles de valores, consigamos que lean mucho, que viajen, fomentemos su creatividad y que cuanto antes tengan capacidad para tomar su propio camino, tanto en lo personal como en lo profesional.
  4. Enseñemos a los niños a entender cómo funciona la información, a desarrollar un espíritu crítico, a diferenciar los bulos de las noticias reales, a huir del populismo, a tener su propio criterio. Que lean a los clásicos, que se suban a hombros de gigantes, que minimicen su exposición a las fake news, a la dopamina de los likes que nos tiene enganchados y que dediquen más tiempo a pensar por si mismos que a estar expuestos a lo que piensan aquellos que les quieren controlar.
  5. Cambiemos la manera de enseñar, dejemos de dar clase y pasemos a trabajar por proyectos. Que los alumnos decidan qué problemas quieren resolver y descubran que necesitan recurrir a las matemáticas, a la física, a la lengua, a los idiomas, a la historia … y en general a las materias que ahora se estudian de manera inconexa, pero que tan necesarias resultan cuando realmente existe una motivación por aprender para resolver un problema y no una obligación por aprobar un examen.
  6. Construyamos una plataforma educativa, una comunidad de aprendizaje, un mundo virtual, lo que sea que permita que los niños y jóvenes se conecten, interactúen con el conocimiento, compartan lo que aprenden, discutan sobre sus problemas, expongan sus ideas, critiquen lo que no les parece bien, expliquen sus propias solucionen, pidan ayuda, se ofrezcan para ayudar y valoren lo que es importante para ellos. Todo ello dinamizado por los mentores que ahora llamamos profesores.
  7. Demos a los profesores el protagonismo que se merecen, tratémosles como héroes, al igual que hacemos con los profesionales sanitarios y deberíamos hacer con los científicos, veamos a los educadores como los responsables de que las próximas generaciones afronten con garantías de éxito los nuevos retos de la humanidad. Depositamos en ellos la educación de nuestros hijos, confiemos también en ellos para crear un nuevo modelo educativo que realmente cumpla su función.
  8. Invirtamos en ello. Esto no va a surgir por generación espontánea, alguien tendrá que impulsarlo y quien decida hacerlo va a necesitar ayuda. Muchos han cambiado el mundo con sus ideas, muchos han salvado a millones de personas solo con proponérselo, pero siempre se puede colaborar para que las buenas ideas se expandan más rápido y lleguen antes a más gente. Es el momento de invertir en lo que realmente importa, lo que puede mejorar el mundo, como es la educación.
  9. Formemos parte de ello. No dejemos que las autoridades e instituciones educativas asuman todo el control en este proceso, nosotros también podemos formar parte de ello, desde nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras empresas, las organizaciones de toda índole de las que formamos parte, podemos aportar mucho, podemos aportar nuestra visión sobre cómo funciona el mundo, no nos mantengamos al margen porque tenemos mucho que aportar y mucho que perder si no lo hacemos.

Vivimos un momento único en la historia y tenemos que aprovecharlo para mejorar significativamente el sistema educativo. Si nos limitamos a pasar las clases a Internet, habremos cambiado solo la forma pero no el fondo. Tenemos que darle la vuelta a la jerarquía en el aula, tenemos que traspasar al control de su educación a los propios alumnos. Es una decisión difícil de tomar ya que muchos alumnos no estarán preparados para tener ese control sin que eso suponga un perjuicio para ellos, pero podemos hacerlo de manera progresiva, hasta que cada alumno vaya asumiendo la responsabilidad sobre su propio aprendizaje.

¿Cómo aprendía la gente cuando la educación no era obligatoria? tenemos que despertar en los niños y jóvenes el interés por aprender y cuando esa chispa se haya encendido, dejar que sean ellos los que mantengan viva su propia hoguera del conocimiento.

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Celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Publicado el 20 febrero, 2020

«La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo para inspirar y promover la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Sin embargo, las mujeres siguen encontrando obstáculos para desenvolverse en el campo de la ciencia.” Antonio Guterres, Secretario General de la ONU

Con esta frase, Antonio Guterres resume lo que supone la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el pasado 11 de febrero. Y es que, según datos de la UNESCO (entre 2014 y 2016), solo alrededor del 30 por ciento de todas las estudiantes escogieron estudios superiores dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas (STEM). En todo el mundo, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en el campo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un tres por ciento; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un cinco por ciento, y en ingeniería, manufactura y construcción, con un ocho por ciento.

A pesar de lo duro de los datos, cierto es que en los últimos años, la presencia de la mujer en el ámbito científico tecnológico se ha visibilizado cada vez más: desde los reconocimientos internacionales para las mujeres en la ciencia, hasta películas en las que se ensalza el papel de la mujer científica. Sin embargo, el papel de la mujer aún queda muy lejos del de los hombres en este terreno.

Esta situación ha hecho plantearnos que, desde Futurizable, queramos dar importancia, visibilidad y reconocimiento a las mujeres en la ciencia, y por ello, hemos entrevistado a dos mujeres con carreras STEM que aportan su talento en Sngular, para que nos cuenten su punto de vista sobre la situación actual.

Azahara Fernández Guizán, Doctora en Inmunología y Programadora (.Net, C#, Angular) en Sngular.

¿Crees que los y las estudiantes de carreras STEM cuentan con suficientes referentes femeninos?

Creo que hay una falta de referentes STEM no sólo en carreras, sino también en educación secundaria. Es una realidad que los libros de texto apenas muestran ejemplos femeninos o incluso, diversos. Aunque esta tendencia gracias a iniciativas como 11 de Febrero se está corrigiendo.

¿Cómo puede fomentarse el interés de las niñas en las profesiones relacionadas con la ciencia y la tecnología?

Yo creo que lo importante es, no tanto aumentarles el interés, sino mostrarles en qué consisten realmente estas áreas y empoderarlas para que sepan que pueden escogerlas si quieren y luego ya, que se sientan libres para escoger pero sin prejuicios.

¿Es significativo que días como el de la Mujer y la Niña en la Ciencia sean reconocidos?

Creo que sí, es una forma de llegar a todos los ámbitos y a todas las personas, incluyendo estudiantes. Es una forma de visibilizar que los estereotipos no son ciertos y que cualquier persona puede dedicarse a lo que le guste.

¿Está cambiando algo?

Creo que todavía no estamos viendo el efecto deseado en cuanto a datos de matriculación en universidades y ciclos de FP, pero al menos en nuestro sector si creo que poco a poco, vamos avanzando. Cada vez más las personas y las empresas se empiezan a preocupar por la diversidad y también si nos centramos en las reconversiones hacia el sector digital, vemos más variedad de perfiles.

¿Qué queda por conseguir para alcanzar la plena inclusión de la mujer en el entorno científico?

El entorno científico necesita muchos cambios, sobre todo relacionados con la estabilidad laboral, el control de horas, la flexibilidad horaria. Tenemos que llegar a conseguir que no sea sólo un trabajo vocacional, sino que se pueda compatibilizar con la vida diaria. El período del doctorado es un período duro pero, una vez se termina ahora mismo, la mayor parte de las opciones pasan por irse fuera unos años, sin ninguna garantía de retorno. Necesitamos invertir y esforzarnos en poder tener investigadores españoles con suficientes medios en nuestro país, porque es la forma de avanzar como país.

¿Qué obstáculos se encuentran las mujeres a la hora de desarrollar la carrera científica?

La mayor parte de los obstáculos se los encuentran cuando quieren ser madres, el tiempo durante el embarazo y la baja maternal supone un parón en la carrera científica, con un descenso de las publicaciones. Esto hace que se mermen las opciones para acceder a ciertos puestos. También es cierto que es un entorno muy competitivo y que exige mucha dedicación, lo cual no ayuda a compatibilizar no sólo para las mujeres sino para aquellas personas que quieran tener una vida familiar. Se necesitan unas jornadas laborales más reguladas y flexibilidad.

¿Tienen las mujeres científicas una menor visibilidad?

Históricamente siempre han tenido menor visibilidad, sólo hace falta darse cuenta de los esfuerzos que tuvieron que hacer grandes científicas como Marie Curie para ser reconocidas. Hoy día, aunque muchísimas mujeres acceden a los puestos de doctorado, lo que es una realidad es que su porcentaje de abandono durante y después de obtenerlo es mucho mayor que el de los hombres. Es necesario estudiar bien las causas y pararlo. También es necesario incluir en los libros de texto ejemplos de científicos y científicas, que los hay de ambos sexos en cualquier disciplina.

¿Cómo se puede actuar para poner remedio a esta situación?

Necesitamos seguir visibilizando la labor de las mujeres en estas áreas, pero también transmitir la importancia de la diversidad, la rentabilidad para los equipos que supone tener personas diferentes, con backgrounds distintos y diferentes formas de pensar.

Carmen García Ballesteros, Ingeniero Superior en Telecomunicaciones y Business Manager en Sngular.

¿Crees que los y las estudiantes de carreras STEM cuentan con suficientes referentes femeninos?

Realmente a mí como estudiante de ingeniería no me resultaba necesario ni urgente contar con referentes específicamente masculinos o femeninos, lo importante para mí era tener la oportunidad de aprender temas que me interesaban/gustaban si podía ser cerca de los mejores estupendo, la tecnología no es un fin en sí mismo sino un medio para mejorar nuestro entorno.

¿Cómo puede fomentarse el interés de las niñas en las profesiones relacionadas con la ciencia y la tecnología?

Cada vez somos más usuarios de tecnología, a veces se confunde esto con la pasión por la ciencia. Lo importante es que aquellas personas bien sean hombres o mujeres que sientan curiosidad, o bien tengan habilidades para estas profesiones vean en ellas una posibilidad real de realización profesional .

¿Es significativo que días como el de la Mujer y la Niña en la Ciencia sean reconocidos?

Supongo que es parte de un todo, la reivindicación del lugar de la Mujer en el entorno profesional y personal. Soy de las personas que no necesito del día de la madre para valorar a mi madre, me siento muy satisfecha por haber podido estudiar una carrera técnica hace ya más de 30 años y de haber conocido y trabajado con grandes profesionales. Lo mejor, el respecto mutuo con mis compañeros y compañeras de trabajo, no tanto que me recuerden como una mujer ingeniero sino como alguien con quien se han enfrentado retos profesionales y ha sido una más del equipo.

¿Está cambiando algo?

Creo que ahora mismo hay oportunidades para todos en nuestro entorno inmediato, hay otros países en los que todavía queda mucho camino empezando por el nivel fundamental de respeto a la persona sea hombre o mujer. A nivel profesional he de reconocer que cuento en un círculo muy cercano con buenas compañeras y buenos compañeros, muchos de ellos referentes en el entorno de Tecnología y Ciencia. Mis hijas tienen un padre y una madre ingenieros, pertenecen a una generación que ya tiene una fuerte base de tecnología, ¿y qué serán? pues aquello que les estimule a mejorar a retarse a aprender y a desarrollarse como persona .

¿Qué queda por conseguir para alcanzar la plena inclusión de la mujer en el entorno científico?

Seguir trabajando; estoy de acuerdo en mejorar temas de conciliación laboral tanto en hombres como en mujeres, creo que lo habremos logrado cuando dejemos de hablar de la figura de la mujer en el entorno científico o en cualquier otro.

¿Qué obstáculos se encuentran las mujeres a la hora de desarrollar la carrera científica?

Por mi experiencia un tema delicado es la estabilidad, en general afecta a todos, hombres y mujeres, sin embargo en el caso de mujeres es cierto que temas como la maternidad en mi época (y peor todavía en años anteriores) era un gran handicap que, normalmente sólo en aquellos casos en los que tu pareja compartía y asumía gran parte del cuidado de la familia era en los que la mujer podía mantener o avanzar su profesión. También se sigue notando en el entorno tecnológico/científico una mayor parte de hombres en puestos de dirección y toma de decisiones; considero que deben estar los que más cualidades a este nivel tengan sean mujeres u hombres; el buen líder es quien sabe orientar, acompañar y hacer que cada uno de los que forman su equipo saque lo mejor de sí mismo, da igual a mi modo de ver ser hombre o mujer. Lo malo es que bajo ciertos “prototipos” hay quienes son incapaces de reconocer, valorar y potenciar el talento, sobretodo si es femenino. En estos casos lo único que podemos hacer las mujeres es buscar otra oportunidad que nos permita seguir creciendo.

¿Tienen las mujeres científicas una menor visibilidad?

Quiero pensar que no, siempre he pensado así, nunca he pensado que estaba o en estar limitada. Confío que todos aquellos que se dedican a cualquier profesión, incluyendo la ciencia o la tecnología sepan reconocer el talento y buen trabajo siempre.

¿Cómo se puede actuar para poner remedio a esta situación?

Lo importante es creer en lo que hacemos, reconocer el talento, el trabajo , el esfuerzo venga de quien venga. Condiciones salariales y de conciliación también independientes de que sea una mujer o un hombre quien realice el trabajo. Respeto y ser responsables con los mensajes que lanzamos a las nuevas generaciones, a veces creo que hay mensajes que hacen flaco favor a conseguir esa correcta forma de plantear la igualdad dentro de que cada persona es un ser único e irrepetible.

Iniciativas que apoyan el acceso de mujeres y niñas a la ciencia y carreras STEM

Como ya comentamos en artículos anteriores, es fundamental la educación de las niñas y niños para que puedan elegir aquella formación que más les guste, sin que el género sea un sesgo en esta decisión. Para las niñas en particular, existen múltiples iniciativas cuyo objetivo es conseguir ser una futura profesional …

En este sentido, la Fundación Inspiring Girls, bajo el lema “Niñas sin límites”, tiene como objetivo aumentar la autoestima y ambición profesional de las niñas en edad escolar; para ello, cuentan con voluntarias profesionales que, a través de diferentes sesiones, comparten su experiencia con las niñas.

Una de esas voluntarias es Nerea Luis todo un referente femenino en el mundo de las STEM: es Doctora Cum Laude en Inteligencia Artificial. Ha fundado el evento nacional y gratuito T3chFest Google le otorgó el premio Women Techmaker en 2016 reconociendo su labor. En enero de 2018 se unió a la Fundación COTEC como experta en tecnología, Talento y Género,y además, ha recibido la Condecoración de la Orden al Mérito Civil.

Otra de las iniciativas que promueven la formación en carreras de ámbito científico- tecnológico y que invita a equipos de jóvenes de todo el mundo a aprender y aplicar las habilidades necesarias para resolver problemas del mundo real a través de la tecnología, es Technovation Challenge.

Cristina Palomo Doctora en Bioquímica y Data Scientist en Sngular, decidió cambiar las neuronas humanas por las redes neuronales y dedicarse a la Ciencia de Datos, colaborando en proyectos de Inteligencia Artificial, e-commerce, UX, videojuegos o procesamiento del lenguaje natural; fue mentora en el programa Technovation Challenge, convencida de que “iniciativas como ésta ayudan a disminuir la brecha de género, especialmente marcado en el mundo tecnológico, las niñas necesitan mujeres como referentes en las carreras STEM”. Cristina nos cuenta que, personalmente, supuso un reto y una responsabilidad mentorizar a adolescentes porque necesitan referentes femeninos. A ello se une el interés en ayudar a, “hacer el bien” con la tecnología, ya que las apps están relacionadas con la salud, la pobreza, la educación, el medioambiente…

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El futuro que predijo la ciencia ficción

Publicado el 03 marzo, 2017

Hay que reconocerle a Julio Verne el mérito de haber predicho que el hombre llegaría a la Luna y a las profundidades del océano. Desde entonces han sido muchos los escritores, dibujantes, guionistas y cineastas, que se han dedicado a imaginar cómo sería el futuro de la humanidad y de nuestro planeta.

Todo lo que yo invento, todo lo que yo imagino, quedará siempre más acá de la verdad, porque llegará un momento en que las creaciones de la ciencia superarán a las de la imaginación. Julio Verne

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