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Se buscan proyectos de economía circular

Publicado el 18 octubre, 2019

Hace un tiempo que nos preguntábamos si tenía futuro la economía circular y en este tiempo lo que hemos visto es que cada vez son más las iniciativas que trabajan en este ámbito, aunque sin duda aún no son suficientes al respecto de la gran necesidad existente.

Para ayudar a mejorar esta situación está fenomenal que proliferen iniciativas como la que promueve el programa C-VoUCHER, que está financiado por la Comisión Europea con el objetivo de promover la economía circular y transformar cadenas de valor lineales en modelos circulares sostenibles.

A través de C-VoUCHER se financiarán con hasta 60.000 euros a pequeñas y medianas empresas que incorporen soluciones de economía circular para transformar las cadenas de valor lineal en cadenas circulares. Durante este programa personalizado de nueve meses, seis pymes trabajarán con expertos en pensamiento creativo y mentores de negocios para crear seis nuevas soluciones circulares basadas en tecnologías capacitadoras.

En total, el proyecto distribuirán 4,2 millones de euros a 66 pymes a través de 4 convocatorias (2 para participar en el Programa Circular y 2 para “pymes adoptantes”). La 1ª convocatoria para participar en el Programa Circular finalizó en Octubre de 2018 y las soluciones circulares que se están diseñando pueden consultarse en la web de C-VoUCHER. La 1ª convocatoria para pymes adoptantes, que ofrece 15.000 euros para diseñar planes de viabilidad para adoptar soluciones circulares inspiradas en las que ya están en marcha o en los modelos de negocio existentes, está actualmente abierta y aún se prevé lanzar otra convocatoria para pymes adoptantes en el verano del año que viene. Además, el proyecto también prevé conseguir un total de 6 millones de euros de financiación complementaria pública y privada para las pymes seleccionadas. También se creará un «Kit de Diseño Circular para Regiones», con el objetivo de implementar la metodología desarrollada en otras regiones de la Unión Europea.

Las pymes interesadas en diseñar soluciones circulares innovadoras pueden solicitar participar en la convocatoria del Programa Circular de C-VoUCHER hasta el 31 de Diciembre de 2019, a las 17:00 horas (CET).

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Celebrando el Día Mundial del Reciclaje

Publicado el 23 mayo, 2019

Seguro que existe algún sesgo cognitivo en la percepción que tenemos las personas sobre la importancia que tienen nuestros actos cotidianos, por ejemplo, el denominado interés compuesto, que explica la relevancia de ir reinvirtiendo los beneficios de una inversión para ampliar considerablemente el rendimiento de esa inversión, si esta resulta rentable, claro. Lo que ocurre es que muchas veces no somos conscientes de que pequeños actos que podemos ir realizando de manera recurrente, pueden llegar a tener un impacto enorme si se van acumulando a lo largo de periodo de tiempo prolongado.

Una manera sencilla de ver este fenómeno, y precisamente hablando del tema de reciclaje al que vamos a dedicar este artículo, es pensar en el tamaño de las bolsas de basura que utilizamos para los plásticos que queremos llevar al contenedor de reciclaje. Si usamos bolsas pequeñas, podemos pensar que no estamos usando mucho plástico, pero si la bolsa es grande, nos daremos cuenta de que en muy poco tiempo está llena y al llevarla al contenedor se nota considerablemente su volumen o incluso su peso.

Tan solo hay que pensar un poco en el tema de los plásticos y en general de los residuos que estamos generando cada día en nuestras casas para ser conscientes de que se trata de algo insostenible y de que es necesario que se produzca un cambio importante en nuestros hábitos y en el modelo de comercio relacionado con los envases, si no queremos que este tema nos lleve a una situación que no podamos mantener. Aunque si nos fijamos en determinadas situaciones relacionadas con este tema puede que estemos ya en esa situación insostenible que nos esté indicando que el momento de actuar es ahora.

Una imagen vale más que mil palabras

Alternativas

Prohibir la venta de bolsas de plástico en las tiendas puede ser una posible solución, sobre todo porque no cabe duda de que puede haber otras opciones más ecológicas o que las personas podamos organizarnos mejor en nuestra forma de consumir y comprar. Pero no tendríamos que llegar a esa situación de prohibir si se hubiese hecho mejor la labor de concienciación que lleva tantos años en marcha pero que realmente no ha dado resultados, porque el modelo de funcionamiento de las empresas en el ámbito de los envases ha ido en la dirección contraria.

Otra situación que hace que resulte complicado encontrar soluciones a esta problemática es el poco éxito que están teniendo las alternativas a los modelos actuales. Aunque sí que existen algunas interesantes, estas tienen que lograr llegar a los usuarios para que opten por esas opciones concienciados con la necesidad de actuar al respecto. Aunque en Futurizable normalmente tendemos a ver la parte positiva de la aportación al progreso que realizan las empresas, en este caso de los envases para los productos de alimentación, la verdad es que no tiene ningún sentido.

En cuanto a alternativas a esta problemática del plástico, vale la pena conocer, por ejemplo, una de las iniciativas de emprendimiento social que busca encontrar soluciones a esta problemática, Algramo, que desde Chile promueve una nueva forma de distribución de productos de limpieza y alimentación basada en envases que pueden usarse muchas veces para el mismo fin. Un proyecto que se financió inicialmente a través de crowdfunding para promover la venta de comida por medio de una especie de máquina dispensadora y que ahora ha conseguido una evolución de su modelo al de los envases de múltiple uso.

Otro ejemplo de este tipo de iniciativas son las tiendas que venden al peso o a granel, que están proliferando en muchas ciudades, pero que tienen muy complicado lograr los cambios de hábitos en los consumidores necesarios para que un modelo de negocio de este tipo tenga éxito. Aunque la tendencia a nivel global destaca por la compra online y la predominancia de las grandes superficies, por otro lado, en muchas ciudades también proliferan muchos pequeños negocios con un enfoque más artesanal. Aquí es donde se puede incidir para ir creando poco a poco esa conciencia ecológica tan necesaria para llegar a modelos más sostenibles que los actuales.

Precisamente en lo que a conciencia ecológica se refiere, es donde más se puede aportar en el corto plazo, a través de las tecnologías digitales, que están ayudando a muchas personas, por ejemplo, a llevar hábitos de vida más saludables, como puede ser a través de la alimentación y el deporte, por lo que podrían en este caso también colaborar a mejorar nuestros hábitos en relación con el reciclaje, siempre que se encuentren los incentivos adecuados para ello.

Un ejemplo de las iniciativas digitales que se pueden llevar a cabo para fomentar la conciencia ecológica lo encontramos en el proyecto ‘Blu’, que ha sido presentado en el marco del Voice Summit Spain, celebrado el 10 de mayo en Madrid y donde se abordaban los desafíos del sector de la voz, los chatbots y marketing conversacional. En este encuentro tuvo lugar el ‘End Plastic Challenge’, promovido por Greenpeace, con el objetivo de diseñar una skill de voz que sirviera para concienciar sobre el uso responsable de plásticos. Esta propuesta, impulsada por el equipo de IA de Sngular, consiste en que el usuario, tanto adulto como niño, hable con la Tierra y esta le proponga distintos retos que, si supera, aumentan la vida del planeta y, si pierden, la disminuye.

¿Y si la Tierra pudiera hablar con nosotros para concienciarnos y ayudarnos a cuidarla?

Esta es la idea sobre la que se apoya Blu, una skill con la que poder dar voz al planeta y aprender a mejorar nuestros hábitos en el uso de plásticos. La interlocutora, la Tierra, irá proponiendo una serie de retos relacionados con el uso responsable de plásticos. Si los superamos, aumenta su esperanza de vida y podremos seguir jugando. Si no, enfermará y morirá. Una apuesta que aprovecha el dinamismo que ofrecen los asistentes de voz y lo aplica de forma sobresaliente a la concienciación en materia de medioambiente.

El Día Mundial del Reciclaje es un buen momento para mejorar

Para celebrar el Día Mundial del Reciclaje lo mejor que se nos ocurre en Futurizable es ayudar con nuestra labor de divulgación a fomentar la conciencia ecológica y, si es posible, también a dar a conocer una serie de iniciativas innovadoras que nos pueden ayudar a mejorar en este tema tan importante para todos.

Compartimos aquí el informe de Ecoembes sobre reciclaje en el año 2018:

En 2018, cada ciudadano depositó 15,7 kg de envases de plástico, latas y briks en el contenedor amarillo (un 12,3% más que en 2017) y 18,1 kg en el contenedor azul (+12,4% más que en 2017). Esto supone el mayor incremento en la aportación desde que se implantó el reciclaje de envases en España, poniendo de manifiesto el compromiso ciudadano y el buen funcionamiento del sistema. Esto ha sido posible gracias a la colaboración de los casi 47 millones de ciudadanos, los 8.131 ayuntamientos y más de 12.400 empresas. Una red de 383.974 contenedores amarillos, 217.170 contenedores azules distribuidos por toda la geografía española (10.000 más que el 2017) y más de 37.800 puntos de reciclaje ubicados en lugares de gran tránsito. Así hemos logrado que el 99 % de los españoles tengan acceso a la recogida selectiva de estos, habiendo un contenedor por cada 162 habitantes.

La verdad es que leer informes como este nos hacen tener esperanzas al respecto de las posibilidades de mejora que podemos llegar a lograr cuando nos decidimos a afrontar un reto como este.

También nos hace tener esperanzas el hecho de que algunos países ya estén logrando importantes éxitos en sus estrategias de reducción de esta problemática, como es el caso de Noruega, que ha anunciado que es capaz de reciclar el 97 % de las botellas de plástico que se utilizan en el país, para posteriormente ser utilizado en producir nuevas botellas. Este éxito se debe en parte a la estrategia de concienciación de los ciudadanos y también a un sistema de incentivos económicos que permite recuperar a los usuarios una parte de los impuestos que se cobran por cada botella de plástico comprada.

La Estrategia Europea sobre Residuos Plásticos también puede suponer un buen impulso para potenciar las estrategias que ayuden a mejorar esta problemática. Así lo explica Frans Timmermans, vicepresidente de la Unión Europea y responsable de desarrollo sostenible:

Si no cambiamos el modo en que producimos y utilizamos los plásticos, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar. Tenemos que impedir que los plásticos sigan llegando al agua y a los alimentos, e incluso a nuestro organismo. La única solución a largo plazo pasa por reducir los residuos plásticos incrementando su reciclaje y reutilización. Se trata de un reto al que los ciudadanos, la industria y los gobiernos deben hacer frente conjuntamente. Con la estrategia de la UE sobre los plásticos, también fomentamos un nuevo modelo de negocio más circular. Debemos invertir en tecnologías nuevas e innovadoras que velen por la seguridad de los ciudadanos y del medio ambiente al tiempo que mantienen la competitividad de la industria.

Por otro lado,  Jyrki Katainen, vicepresidente responsable de empleo, crecimiento, inversión y competitividad comenta lo siguiente: «Con nuestra estrategia sobre los plásticos, estamos sentando las bases de una nueva economía del plástico, circular, al tiempo que orientamos la inversión en la misma dirección. Esto nos ayudará a reducir los residuos plásticos en tierra, mar y aire y ofrecerá nuevas oportunidades para la innovación, la competitividad y el empleo. Se trata de una gran oportunidad para que la industria europea desarrolle su papel de líder mundial en nuevas tecnologías y materiales. Los consumidores tienen la capacidad de tomar decisiones conscientes que protejan el medio ambiente. Es una situación de la que realmente todos podemos obtener beneficios».

Lo de la Economía Circular probablemente sea lo más interesante de todo esto, porque claramente no es lo mismo tener una política medioambiental, como hemos tenido hasta ahora, que ser capaces de construir una economía circular, es decir un sistema que sea capaz de ser rentable y sostenible, no hablando exclusivamente de aspectos económicos en el sentido monetario de la palabra sino también en lo que se refiere a cuestiones ambientales y de relación de las personas entre ellas, además de con su entorno.

Por lo tanto, si la tendencia en el ámbito de las empresas y de la industria es evolucionar hacia este tipo de modelos basados en la Economía Circular, muchas cosas buenas pueden empezar a pasar, relacionadas con revertir el gran problema que nos estamos encontrando ahora con la contaminación ocasionada por los plásticos.

A este respecto el plan de la Unión Europa pretende conseguir que el reciclaje sea rentable para las empresas, para lo cual se elaborarán nuevas medidas sobre el envasado para mejorar la reciclabilidad de los plásticos utilizados en el mercado e incrementar la demanda de contenido de plásticos reciclados. Al aumentar la cantidad de plástico recogido, se instalarán plantas de reciclaje más amplias y con mayor capacidad, así como un sistema mejor y estandarizado para la recogida separada y la clasificación de residuos en toda la UE. Con ello, se ahorrarán cerca de cien euros por cada tonelada recogida y se incrementará el valor añadido en aras de una industria del plástico más competitiva y resiliente.

Además el tema de la Economía Circular llega en un momento en el que también existen otras tendencias en el ámbito social, económico y empresarial que ayudarán a potenciarse entre ellas, como es el caso de la Economía del Bien Común y la Sociocracia, a través de las cuales se promueve el desarrollo de empresas que persiguen objetivos más allá de los económicos, como son los relacionados con el bienestar de las personas y el respecto al medioambiente.

Aprovechamos aquí para recordar estos conceptos, aunque seguiremos hablando sobre ellos ya que están muy relacionados con los temas que venimos tratando en Futurizable, vinculados al Observatorio de Talento:

La Economía del Bien Común es un proyecto económico abierto a las empresas y promovido por el economista austríaco Christian Felber que pretende implantar y desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros en la que necesariamente tienen que participar las empresas. La meta de su trabajo es una buena vida para todos los seres vivos y el planeta, apoyada por un sistema económico orientado al Bien Común. La dignidad humana, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la justicia social, la participación democrática y transparencia son elementos sustanciales para ello. Se entiende como un proceso abierto en cuanto a sus resultados, participativo, de crecimiento local aunque de efectos globales.

La Sociocracia se refiere a un modo de toma de decisiones y de gobierno, que permite a una organización, cualquiera sea su tamaño, desde una familia a un país, de comportarse como un organismo vivo, y de autoorganizarse y autocorregirse. Su fundamento moderno se basa en las teorías sistémicas. El objetivo más importante es el de desarrollar la coparticipación y coresponsabilidad de los actores, otorgando poder a la inteligencia colectiva al servicio del éxito de la organización. Su promotor es Gerard Endenburg, quien en 1968 tomó la dirección de la empresa familiar Endenburg Elektrotechniek y, conmovido por los conflictos permanentes que ocurrían en el comité de la empresa, decidió posponer el desarrollo económico de esa estructura comercial a efectos de dedicar todos los esfuerzos a mejorar su organización.

Entonces poco a poco vamos teniendo una combinación bastante buena para ser positivos con este proceso de mejora que se ha iniciado para reducir la problemática de la contaminación por plástico, desde las cifras esperanzadoras, pasando por las estrategias políticas y económicas, para ver ahora que también en lo que se refiere al desarrollo tecnológico podemos contar con ayuda.

Innovaciones tecnológicas que nos ayudan a reciclar más y mejor

Terminamos este artículo hablando de inventos que se están desarrollando para luchar contra este gran problema de la contaminación por plásticos, lo cual sirve de ejemplo para demostrar que aún se puede innovar mucho en este ámbito.

Precious Plastic es una comunidad global de personas que trabajan para encontrar una solución a la contaminación producida por los plásticos. A través de ella se comparten conocimiento, herramientas y técnicas enfocadas a la construcción de plantas de reciclaje de plástico en casa. Una iniciativa de lo más interesante que, entre otras cosas, nos enseña cómo convertir en filamentos para impresoras 3D el plástico que usamos en los envases, además de mostrarnos máquinas diseñadas específicamente para ello.

Smart Waste es una plataforma basada en IoT y Big Data para la gestión de la recogida y el reciclaje de residuos con el objetivo de reducir su impacto ambiental y económico. Con el fin de promover la eficiencia y elevar así el porcentaje de envases reciclados, la plataforma está enfocada a la gestión de los procesos de recogida, selección y reciclado de envases. Su objetivo es avanzar en la implantación de un modelo efectivo de ciudad inteligente a partir de una herramienta de recogida de datos capaz de ampliar el conocimiento en torno al impacto de la gestión de residuos.

Recybot es un proyecto impulsado por el Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología de Moscú y el Instituto Tecnológico de Massachusetts que colaboran para la construcción de robots que desmontea dispositivos electrónicos para reciclarlos. Este sistema robótico inteligente de alta velocidad utiliza la visión artificial y de redes neuronales para ser capaz de despiezar componentes electrónicos en partes reciclables que después se puedan utilizar de nuevo.

RoCycle es un robot especialmente diseñado para las tareas de reciclaje que ha sido creado entre el MIT y la Universidad de Yale para ser capaz de separar entre papel, plástico y metal. El robot consiste en un brazo robótico capaz agarrar los objetos y colocarlos en el cubo que corresponda. Además cuenta con unos dedos con sensores de presión que sirven para agarrar los objetos y también para evaluarlos, ya que permiten conocer el tamaño del residuo y la rigidez del material, lo cual le ayuda a clasificar los objetos.

Dow Chemical es una de las mayores empresas de fabricación de plástico a nivel mundial y desarrolla un proyecto en el que utiliza plástico como material para construir carreteras. Gracias a este proyecto en el que se han construido dos carreteras para uso privado se ha evitado que casi 1.700 kilos de plástico contaminen la naturaleza, lo que equivale a unas 120.000 bolsas de plástico. Además la empresa con el gobierno indonesio para evitar que los residuos plásticos del país lleguen al océano. En ese momento Indonesia era el segundo mayor contribuyente del mundo a la contaminación por plásticos marinos, lo que le llevó a ponerse el objetivo de reducir los desechos en el océano en un 70% para el año 2025.

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Aprendemos más sobre geoingeniería con Emilio Rey

Publicado el 01 marzo, 2019

Hace poco que lanzamos en Futurizable un artículo sobre geoingeniería y. como hemos visto que es un tema que os ha parecido interesante, hemos decidido profundizar sobre ello publicando la siguiente entrevista a Emilio Rey experto en meteorología y CEO de la startup Digitalmeteo.

¿Cómo descubriste la Geoingeniería?

Con seguridad fue cuando empecé a frecuentar foros de meteorología—sobre todo el de Meteored—y a leer informaciones y opiniones de otros aficionados y profesionales del sector en otras listas de distribución. Sería alrededor de 1995  y todavía me conectaba a esas fuentes de información por módem… Por supuesto, no lo llamábamos geoingeniería o ingeniería climática, sino que hablábamos de experimentos de control climático, especialmente asociados a la dispersión de tormentas severas locales mediante el uso de avionetas y cohetes y a la diseminación de núcleos de condensación en forma de yoduro de plata, lo que se conoce como siembra de nubes. Unos años más tarde, en el año 2000, me instalé una línea ADSL en casa y pude acceder a mucha más información. Así fue como pude informarme sobre las aberrantes iniciativas rusas y americanas del final de la Segunda Guerra Mundial (el Proyecto Popeye o el Proyecto Stormfury, por ejemplo) y conocer personas muy interesadas en el tema, incluso del INM (antigua AEMET). En el año 2003 fundamos los primeros ‘komandos kazatormentas’ en España, en la página tiemposevero.es y profundizamos un poco más en los aspectos de la posible modificación de la meteorología y climatología, pero a pequeña escala.

¿Consideras que la geoingeniería va a ser un tema relevante en el futuro?

Por supuesto, pero me temo que aún no a gran escala social, sino más bien para ciertos gobiernos/ejércitos, grandes corporaciones y algunas universidades. No irá más allá, en mi opinión, pues realmente aún no entendemos a ciencia cierta los mecanismos del clima planetario a gran escala. Sin poder modelizar de forma correcta el comportamiento climático de la Tierra poco podremos influir en él a nivel global.

Seguirán realizándose estudios y experimentos que solo van a estar al alcance de este tipo de organismos y, mucho me temo, para gobiernos y grandes empresas que estarán movidos por fuertes intereses geopolíticos y económicos. Solo podremos avanzar en el ámbito universitario y científico, así como en pequeñas empresas con un fuerte componente de innovación, responsabilidad social y uso de nuevas herramientas —Inteligencia Artificial, sobre todo—, que hagan de punta de lanza y unan ambos mundos, el del emprendimiento y el de la divulgación y el estudio científico.

¿Nos puedes hablar de alguna iniciativa de geoingeniería que pienses que tiene sentido?

Hay varias que tienen posibilidades de ayudar a nuestro planeta a no seguir aumentando su temperatura y las concentraciones de gases nocivos, como las que ya se mencionaban en el informe de Futurizable sobre el uso de la IA para comprender mejor nuestro sistema climático, pero ninguna a mi juicio tendrá efecto a nivel global. La influencia humana a escala planetaria no es algo que esté a nuestro alcance, salvo si todos nos ponemos de acuerdo. La prueba está en que para haber llegado al momento actual, es decir, que hayan crecido globalmente los índices de CO2, la contaminación de nuestras ciudades y que la situación de nuestros ríos y océanos sea cada vez más insostenible, nos hemos tenido que poner de acuerdo todos y en todas partes del mundo para usar nuestros coches y fábricas a la vez, a emitir contaminantes y a usar plásticos y otros residuos sin ningún control. Solo de esa forma hemos podido influir globalmente, desgraciadamente de forma negativa, en el clima terrestre. Revertir la situación, si es posible, pasa por acciones de ese mismo calibre, globales, en donde todos y cada uno de los ciudadanos del planeta tomemos conciencia y responsabilidad y, de forma orgánica, sanar nuestro planeta. Y en el punto de la historia en el que estamos, esto es una utopía, me temo.

No obstante, me gustaría mencionar iniciativas como el Climate Model Alliance (CliMA), una coalición de ingenieros, científicos y matemáticos pertenecientes a organismos tan prestigiosos como el MIT, Caltech o el JPL, que están construyendo el primer modelo climático a nivel global que aprende de forma automática de diversas fuentes de datos y que será capaz de elaborar pronósticos climáticos mucho más certeros que los actuales, reduciendo la incertidumbre asociada a dichas predicciones. Habrá que estar muy atento a ellos.

¿Cuáles son los riesgos que observas en las propuestas actuales de geoingeniería?

Múltiples, el principal es el de la pérdida de tiempo y recursos en proyectos poco o nada realistas. La pérdida de foco o el uso político y/o militar de muchas de las propuestas también es un riesgo importante. De hecho en los inicios de la geoingeniería esos eran los objetivos perseguidos, a veces, como en el caso de la Rusia de la posguerra, mediante el uso de bombas atómicas para desviar cursos de ríos o de bombas de hidrógeno para derretir el Ártico… Tales aberraciones, por suerte, nunca se llevaron a cabo, pero muchas de las ideas eran realmente peligrosas. Ahora la geoingeniería tiende a usarse más como herramienta que nos ayude a revertir los efectos del calentamiento de nuestro planeta, y no tanto como herramienta de guerra climática o para la mejora de las prestaciones agrarias de una zona determinada, pero aún así no sabemos muy bien qué efectos secundarios podríamos estar provocando. Así pues, cuidado con ciertos experimentos.

¿Qué otras soluciones tenemos para luchar contra el cambio climático y la contaminación más allá de la geoingeniería?

El desarrollo del conocimiento y la divulgación, sin lugar a dudas. Aún queda mucho camino para entender cómo la humanidad está impactando en sistema climático terrestre. Cuán indefensa está nuestra Casa Tierra o el poder de regeneración y automodulación que posee ante cambios externos. Las emisiones de CO2 van en aumento, es un hecho cierto, pero algunos geólogos, como el catedrático emérito de estratigrafía Luis Pomar y algunos climatólogos, como Antón Uriarte, declaran inocente al CO2, incluso creen que esto sería beneficioso. De hecho la cobertura de vegetación es cada vez más extensa debido a este CO2. Este tira y afloja seguirá produciéndose durante muchos años más, en una escala que excede una vida humana, una generación. Mientras tanto el uso de la tecnología, de los nuevos computadores cuánticos y las técnicas de aprendizaje automático sobre ingentes cantidades de datos nos harán dar un gran salto cuantitativo y cualitativo en nuestro conocimiento del sistema climático.

¿Se puede controlar el clima del planeta Tierra sin generar una catástrofe?

Pues no lo sé, y en mi opinión nadie lo puede saber con seguridad. Actualmente ni siquiera sabemos si podremos controlar algún día el clima del planeta. Impactar de forma global será complicado a no ser que se emprendan acciones de gran escala, y antes de ser aplicadas habrá que tener en cuenta todos los factores y los posibles efectos secundarios. El riesgo es alto, ya que muchas de estas medidas podrían estar minimizando o enmascarando determinados problemas medioambientales. Quizá la propia Tierra sepa autorregularse y con estas iniciativas lo único que consigamos es romper ese mecanismo global de autocontrol climático.

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¿Tiene futuro la Economía Circular?

Publicado el 08 noviembre, 2018

Cada vez resulta más habitual hablar de iniciativas empresariales que buscan algo más allá del beneficio económico. Comenzamos hablando de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), para ir inventando poco a poco conceptos como Inversión Socialmente Responsable, Inversión de Alto Impacto, Benefit Corporation (Bcorp), Economía Circular y Economía del Bien Común, que parece que es una de las últimas tendencias en este campo.

En todos los casos subyace la idea de que la rentabilidad económica no puede ser el único aspecto que influya en la toma de decisiones a la hora de definir las estrategia que debe tener una empresa, sino que debe haber otros aspectos relacionados con el entorno de la empresa que también se tengan en cuenta, como puede ser el impacto de su actividad en el medio ambiente, en la sociedad o en las personas que forman parte de la empresa.

Como os podéis imaginar puede haber dos formas de enfocar este tipo de iniciativas. Aquellas que se plantean con una función estética, porque está de moda, porque permite salir en los medios, porque la empresa tiene beneficios y quedaría mal que todo fuese a los accionistas, o incluso porque desgrava impuestos. La otra opción es enfocarlo como una función estratégica, donde la empresa ha entendido que no se trata de un ente aislado en el universo, sino que forma parte de un ecosistema en el que influyen miles de factores y que cuanto más pueda aportar a ese ecosistema más beneficio podrá obtener, o incluso más posibilidades tendrá de seguir sobreviviendo ante un escenario tremendamente cambiante como el que ahora vivimos.

Si lo planteamos como una función estratégica, la Economía Circular puede introducirse como un nuevo elemento en el marco de trabajo para aquellas empresas que afrontan procesos de Transformación Digital donde, además de encontrar la forma de sacarle el máximo provecho a la tecnología, dar al talento la relevancia que se merece dentro de la organización, poner al cliente en el centro de todo lo que haga la empresa, utilizar las metodologías ágiles a nivel de gestión, aprovechar la innovación abierta y el intraemprendimiento, se tenga muy en cuenta el concepto de sostenibilidad para diseñar las estrategias futuras de la empresa.

¿Pero qué es eso de la Economía Circular y por qué tiene que interesarme?

La Economía Circular es un concepto económico relacionado con la sostenibilidad y tiene como objetivo lograr que el valor de los productos y los recursos naturales como el agua, la energía y los materiales se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible y que, además, se produzca la mínima generación de residuos. Para ello hay que poner en marcha una nueva economía no lineal, como ha sido hasta ahora el sistema más común, que esté basada en el principio de cerrar el ciclo de vida de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. Es por ello que la Economía Circular se encuentra en la intersección de los aspectos ambientales y económicos.

El sistema lineal que ha utilizado hasta ahora nuestra economía, basado en la extracción, fabricación, utilización y eliminación, ha llegado a un límite en el que es imprescindible un cambio si queremos asegurar el futuro de la especie humana y del planeta, ya que empezamos a vislumbrar el agotamiento de una serie de recursos naturales como, por ejemplo, está ocurriendo con los combustibles fósiles. Lo que propone la Economía Circular es un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, la energía y los residuos, teniendo como objetivo la eficiencia del uso de los recursos.

La Economía Circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas válidas para la creación de nuevos productos.

Gracias a este planteamiento la Economía Circular se convierte en una fuente de riqueza, ya que los residuos que unos habían descartado se convierten en recursos de los cuales pueden sacar provecho otros. De forma que el propio sistema consigue convertir nuestros residuos en materias primas que serán utilizadas para crear nuevos productos, llegando al paradigma de un sistema de futuro, que genera empleo local y no es deslocalizable, ya que en un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, este nuevo modelo contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional.

La economía circular se asienta en los siguientes pilares:

  • Eco-concepción: es necesario considerar el impacto ambiental que se produce a lo largo del ciclo de vida de un producto y considerarlo desde su concepción.
  • Ecología industrial y territorial: se establece un modelo de organización industrial en el mismo territorio a través de la gestión optimizada de los stocks, los flujos de materiales, energía y servicios.
  • Economía de la funcionalidad: se busca potenciar el uso frente a la posesión y la venta de un servicio frente a un bien.
  • Segundo uso: para ello se reintroduce en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.
  • Reutilización: se busca reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden ser de utilidad para la elaboración de otros nuevos productos.
  • Reparación: con el objetivo de encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
  • Reciclaje: se pueden aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
  • Valorización: consiste en aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

En el siguiente vídeo se percibe muy bien el gran potencial que tiene el cambio de mentalidad cuando enfocamos el valor de los productos y los materiales una vez que han sido descartados tras un primer uso.

Para que este nuevo modelo de la Economía Circular funcione es necesario que se involucren los principales actores a nivel social y económico, desde las instituciones públicas encargadas del desarrollo sostenible y del territorio, hasta las empresas que buscan resultados económicos, sociales y ambientales y la sociedad, que debe ser consciente de sus necesidades reales. Gracias a esto será posible disminuir el uso de los recursos, reducir la producción de residuos y limitar el consumo de energía, pero para ello es necesaria una reorientación productiva de los países. En efecto, además de los beneficios ambientales, esta actividad emergente es creadora de riqueza y empleo (incluyendo las del ámbito de la economía social) en todo el conjunto del territorio y su desarrollo debe permitir obtener una ventaja competitiva en el contexto de la globalización.

«Es necesario transformar Europa en una economía eficiente en los recursos, aunque solo la eficiencia no es suficiente. También hay que asegurarse de que una vez que hemos utilizado nuestros productos, nuestros alimentos y nuestros inmuebles, seleccionamos los materiales de estos y los usamos una y otra vez. Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover nuestra economía. Y además, alrededor de 6 toneladas por persona se convierten en residuos. Por otra parte, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos. La parte integral del enfoque de la UE para la eficiencia de los recursos debe desmarcarse de la economía lineal, donde se extraen los materiales de la tierra para fabricar los productos, usarlos y luego eliminarlos, hacia una economía circular, donde los residuos y los subproductos, del final de vida de los productos usados, entran de nuevo en el ciclo de producción como materias primas secundarias. En definitiva, el uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea. Existe una fuerte motivación económica y empresarial a favor de la economía circular y la eficiencia de los recursos. De hecho, la Comisión Europea, como órgano colegiado, ha adoptado la eficiencia de los recursos como un pilar central de su estrategia económica estructural Europa 2020». Janez Potocnik, Comisario Europeo de Medio Ambiente.

VoUCHER, una oportunidad para las nuevas empresas que apuesten por la Economía Circular

C-VoUCHER es una iniciativa financiada por la Comisión Europea que tiene como objetivo adoptar la Economía Circular para transformar en modelos circulares sostenibles las cadenas de valor lineales de las empresas en las que habitualmente se acaban produciendo muchos desperdicios. Para ello está previsto financiar 66 empresas con un total de 4,2 millones de euros.

La primera convocatorias de VoUCHER está dirigida a empresas que participen en Programa Circular, un programa de aceleración basado en Economía Circular, que ofrece a las pymes seleccionadas hasta 60.000 euros para que creen y diseñen soluciones circulares utilizando metodologías de pensamiento de diseño e implementando nuevas tecnologías como Blockchain, IoT y BigData, aplicadas en sectores como salud, agroalimentación, manufactura, industria marítima o textil. Durante la primera convocatoria del programa  se seleccionarán 12 pymes que serán invitadas al evento Prototype-athon. Después del evento, las 6 pymes que más destaquen participarán en el Programa Circular durante nueve meses.

Tras esta primera cita con las pymes, el proyecto continúa con el programa Adopter SME, una segunda convocatoria orientada a adoptar a las empresas más innovadoras, que obtendrán hasta 15.000 euros para definir planes de viabilidad que les permitirán implementar las soluciones circulares desarrolladas durante el Programa Circular en sus procesos, y serán creadas con diseñadores asignados específicamente para cada proyecto durante tres meses, expertos mentores de negocios, financiación para implementar nuevas tecnologías y futuras oportunidades de financiación tanto pública como privada.

Además, se estimulará a las pymes a crear soluciones circulares innovadoras mediante el uso de tecnologías digitales, híbridas e ingenieriles en las siguientes industrias: agroalimentaria, en colaboración con Arla; manufacturera, en colaboración con MADE; marítima, en colaboración con Green Ship of the Future; textil, en colaboración con Lifestyle and Design Cluster, y sanitaria, en colaboración con Neuca.

La iniciativa C-Voucher financiará con 4,2 millones de euros a empresas que innoven en Economía Circular

Danone como ejemplo de estrategia basada en Economía Circular

Con el deseo de que no estemos únicamente ante una bonita nota de prensa, compartimos la noticia sobre la nueva estrategia de Danone en relación con sus envases y con la Economía Circular como base. Se trata de la puesta en marcha de una nueva política de envases sostenibles con la que la compañía asegura que sus envases se fabricarán con material 100% reciclado. Esta nueva política incluye iniciativas para mejorar el diseño de los productos y desarrollar modelos alternativos de distribución y reutilización; inversiones para desarrollar sistemas más eficaces, eficientes e inclusivos de recogida y de reciclaje; acciones para preservar los recursos naturales a través del uso de material reciclado en sus envases o del uso de materiales renovables. 2025 es el año elegido por la empresa para que todos sus envases sean 100% reciclables, reutilizables o compostables. Además se desarrollarán modelos de distribución y reutilización alternativos y tomará medidas para eliminar los envases plásticos problemáticos o innecesarios.

Eliminar los plásticos

Sin duda el tema de los plásticos es uno de los grandes caballos de batalla en la estrategia global de lucha contra la contaminación. Es por esto que cada vez son más las iniciativas que buscan mejorar la situación, como se ha podido comprobar en el evento realizado recientemente en Madrid bajo el título ‘Jornada sobre Plásticos y Economía Circular: sostenibilidad y reciclado’, organizada por Aimplas y Cicloplast. Un evento en el que se han podido conocer algunas iniciativas innovadoras en relación con la aplicación de la Economía Circular en el sector de la fabricación de plástico:

  • Total presentó su investigación para reciclar las cajas de pescado de EPS en nuevos envases para contacto alimentario bajo el proyecto europeo LIFE EPS– SURE.
  • Aimplas dio a conocer el proyecto Life Recypack, enfocado a promocionar la Economía Circular de los residuos de envases comerciales de plástico en zonas urbanas.
  • Plásticos Romero mostró su sistema de valorización de los residuos de films multicapa.
  • Sabic compartió su experiencia en reciclaje químico de alta calidad para obtener un polímero original a partir de residuos plásticos.
  • Coexpan presentó el desarrollo de nuevos productos de packaging más sostenibles que incluyen más plástico reciclado, como los envases de contacto alimentario de PET o las cápsulas de café hechas con plástico biodegradable.

El caso de las baterías de los vehículos eléctricos como aplicación de la Economía Circular

Cuando hablamos de vehículos eléctricos y la importancia que tendrán en el futuro para reducir la contaminación y la dependencia de los combustibles fósiles, no podemos olvidarnos de que, como toda actividad industrial, la fabricación de vehículos y baterías también tiene un impacto ambiental que es necesario conocer y controlar. Porque, aunque el sistema de propulsión resulte más sostenible, esto no quiere decir que su fabricación también lo sea. Además, también se tiene que tener muy en cuenta lo relativo a la producción y suministro de la energía eléctrica que necesitarán esos vehículos, sobre todo en las grandes ciudades, pero también cuando hagan desplazamientos más largos por el territorio.

Es por esto que frente a una nueva actividad industrial y económica, como es la fabricación, venta y utilización de vehículos eléctricos, debemos tener muy en cuenta todos los aspectos en relación con las baterías y los propios vehículos. En este sentido vale la pena conocer el estudio realizado por la organización Circular Impacts, que proporciona información y estimaciones sobre los impactos de la gestión de la gran cantidad de baterías de iones de litio para los vehículos eléctricos que ingresan al mercado y que llegarán al final de su vida útil en los próximos años.

Un análisis que compara dos escenarios hipotéticos diferentes que involucran diferentes niveles de ambición con respecto a las tasas de reciclaje de baterías en Europa y la tasa de eficiencia de reciclaje para diferentes materiales. Para ello se han seleccionado cuatro materiales clave en función de su importancia económica, social y ambiental, y se han recopilado datos a través de una revisión de la literatura e información de entrevistas y consultas con expertos. El estudio muestra que el aumento de las tasas de eficiencia de recolección y reciclaje de las baterías EV en la UE puede mitigar la dependencia de los materiales importados y ayudar a mantener el valor de los materiales recuperados dentro de la economía de la propia UE. Los beneficios adicionales del aumento de las tasas de eficiencia de recolección y reciclaje incluyen la creación de empleos en el sector del reciclaje y la mitigación de las emisiones de CO2. En base a estos resultados se recomienda que la UE continúe y refuerce su apoyo a la I + D de los procesos de reciclaje de baterías de iones de litio para mejorar su rentabilidad y eficiencia. Además, el documento sugiere que se necesita más investigación para proporcionar evidencia sobre los costos del reciclaje de baterías, el nivel de inversión necesario para establecer instalaciones de reciclaje en Europa y el impacto neto en el empleo.

Estudios como este refuerzan la apuesta de la Unión Europea por el sector de los vehículos eléctricos, por lo que será muy importante potenciar los aspectos relacionados con la investigación, desarrollo y fabricación de baterías. Es el objetivo del fondo de ayudas Horizon 2020 de la Unión Europea, que ha asignado una partida de 200 millones de euros en ayudas para proyectos relacionados con las baterías, además de 800 millones de euros para la financiación de instalaciones y ayudas para las regiones que deseen promocionar esta industria a través del fondo de ayuda regional, dotado con 22.000 millones de euros.

¿Se pondrá de moda la Economía Circular?

Al final será una suma de muchas pequeñas cosas lo que acabe generando nuevos modelos económicos que mejoren el negativo sistema actual, que nos llevaría a un futuro en un medio ambiente tan deteriorado que resultaría demasiado perjudicial hasta para aquellos que no están dispuestos a admitir que es el momento de actuar con determinación para revertir la situación. Por un lado, nos encontramos con las normativas y regulaciones, sobre todo en la Unión Europea, que van claramente encaminadas a potenciar este tema de la Economía Circular. Por otro lado, las grandes empresas comienzan a ver la oportunidad que supone a nivel de eficiencia y mejora en sus procesos productivos. Y también encontramos muchos iniciativas de startups y emprendedores que han visto una oportunidad en ofrecer nuevas soluciones en este sector que apenas acaba de empezar a desarrollarse. Pero, sin duda, lo que resultará determinante es la presión que pueda realizar la sociedad a la hora de fomentar que las empresas adopten esta nueva forma de funcionar, más respetuosa con el medio ambiente y comprometida con las personas que las sostienen como clientes.

Por lo tanto, ante la pregunta ¿tiene futuro la Economía Circular?, la respuesta es sí, pero solo si forma parte de una estrategia global que promueva una conciencia común sobre la importancia de cambiar nuestros hábitos para que dejen de resultar destructivos con el medio ambiente y comiencen a ser positivos hacia el planeta, que deberá poder seguir albergando a la humanidad del futuro.

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