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¿Tiene futuro la Ciencia Abierta?

Publicado el 09 julio, 2020

Recientemente, en un curso que estamos realizando para ayudar a científicos a crear sus propias empresas basadas en los resultados de sus investigaciones, surgió el debate al respecto de las patentes y acabamos en un callejón sin salida entre los razonamientos de aquellos que consideran que sí que es necesario contar con una patente y los que pensamos que hay cosas mucho más importantes en las que trabajar cuando se quiere crear una startup, por lo que lo de la patente debería pasar a segundo plano, hasta que se descubra que realmente hay un interés del mercado por lo que queremos desarrollar.

El problema, en mi opinión, es que la mayoría de la gente ve las patentes como una manera de defenderse ante posibles copias o robos de las invenciones realizadas, pero creo que para la mayoría de científicos y emprendedores no es la estrategia adecuada de cara a lograr el éxito en el mercado, sino que deberían buscar otras opciones que se adapten mejor a cada circunstancia concreta.

Para mi, contar con una patente es como comprar una pistola para defenderse de un ejército. El problema es que, si tienes una pistola y formas parte de un ejército, el arma claramente te ofrece una utilidad, pero si estás tú solo creo que la mejor opción no es enfrentarse al ejército enemigo usando una pistola, sino pensando otras estrategias en las que asumamos menos riesgo o tengamos menos posibilidades de fracaso. Perdonad por el símil bélico pero pienso que muchos científicos e inventores se enfrentan a una verdadera batalla contra aquellos que quieren copiarlos y aprovecharse de sus invenciones, descubrimientos o innovaciones, pero no siguen la estrategia adecuada al pensar que una patente será lo que les permitirá salir victorioso de esa batalla.

Dicho de otra manera, las patentes están muy bien para las grandes empresas o para las universidades que cuentan con importantes estructuras legales y administrativas que pueden permitirse dedicar mucho tiempo y recursos a este tipo de estrategias, pero cuando hablamos de un emprendedor, que en la mayoría de los casos emprende en solitario, su tiempo y recursos deberían estar mejor empleados en trabajar con los clientes en lugar de en hacer trámites burocráticos.

Lo malo es que las otras opciones disponibles, como alternativa a las patentes, tampoco nos aseguran el éxito, aunque al menos nos permiten buscar opciones cuando sabemos que nos enfrentamos a un contrincante que muestra una gran ventaja, ya sea por contar con más recursos o por su falta de escrúpulos a la hora de seguir las reglas del mercado y de la legalidad.

Y aquí es donde queríamos aprovechar para hablar de la Ciencia Abierta, porque si recurrimos al símil de lo ocurrido en el ámbito de la informática, algo de lo que ya hablamos aquí hace 4 años, cada vez queda más claro que es necesario desarrollar nuevos modelos de negocio en el ámbito de la ciencia, sin descartar del todo el tema de las patentes, que desde luego cumplen su función en algunos casos, pero dejando de verlo como la única o mejor opción para muchos otros casos donde realmente no se muestran como la solución adecuada.

La experiencia que tenemos al respecto en el mundo del software y el hardware es que, frente al modelo cerrado y privativo que tiene a las patentes como una de sus principales herramientas, tenemos la opción de abrir y compartir los descubrimientos, invenciones e innovaciones, para darles un mayor recorrido en el mercado, buscando posteriormente formas de obtener una recompensa por el trabajo realizado, pero evitando poner inicialmente barreras que impidan que realmente la invención realizada llegue al mercado y pueda cumplir con la función para la cual fue ideada.

Siguiendo con el símil de la tecnología, vemos que las ideas del movimiento Open Source, que fueron desarrolladas en el ámbito del software, han pasado también al mundo del hardware con iniciativas muy ambiciosas como puede ser Arduino, por lo que también podría ocurrir lo mismo en el ámbito de la ciencia, es cuestión de pensar bien cómo hacerlo y ponerse a trabajar para lograr el éxito.

De esta forma si lo pensamos, la estrategia que tuvo Linux para competir con el todopoderoso Windows, fue optar por ofrecerse libre y gratuitamente a cualquier persona que quisiese usarlo y posteriormente la forma que ha tenido Arduino de competir con Intel también ha sido convertirse en Open Source, para que haya tanta gente usándolo y se genere tanta actividad sobre ello, que al final se puedan desarrollar modelos de negocio secundarios basados en la gran comunidad de usuarios que se ha creado.

Por otro al hablar de Ciencia Abierta también es bueno destacar lo que está ocurriendo en los últimos meses en relación con algunos escándalos asociados a las publicaciones científicas, a la necesidad de desarrollar nuevos modelos de publicaciones abiertas y revisadas por pares, además de en general encontrar nuevos modelos de negocio para el sector científico que ayuden a mejorarlo, tanto en los resultados que ofrece como en el trabajo que realizan los propios científicos. Porque de alguna forma lo que estamos viendo es que el modelo privativo que nos ha traído hasta aquí tiene otros problemas además del de las patentes y la posición al respecto de los pequeños investigadores, porque también el sector científico en general, del que forman parte grandes empresas e instituciones, se enfrenta a retos como la pérdida de credibilidad debida a escándalos como el de la Hidroxicloroquina.

En relación con este problema y otros que se han producido en los últimos años, las grandes instituciones científicas comienzan a dar los primeros pasos para solucionar los problemas que se han formado en el modelo de ciencia actual, como por ejemplo la reciente decisión del MIT de dejar de trabajar con Elsevier, la mayor editorial científica del mundo, que se suma a otras muchas iniciativas, como la decisión de la Universidad de California de publicar los 50.000 artículos científicos que genera anualmente a través de la plataforma de ciencia abierta PLOS.

La necesidad de apostar por el modelo de Ciencia Abierta

Al igual que ha ocurrido en los últimos años en las grandes empresas, el mundo de la ciencia, y el de la educación correspondientemente, debería afrontar un proceso de transformación digital y cultural que le ayude a seguir ofreciendo soluciones a los nuevos retos a los que se enfrenta la humanidad. Pero muchas veces las noticias que nos llegan desde el mundo de la ciencia parecen ir por otros derroteros y pueden hacernos pensar que vivimos un proceso de declive que puede dañar de forma importante todo el trabajo que se ha venido haciendo para construir el edificio que ahora conforma todo lo relativo a la investigación científica. Por ejemplo noticias como la precariedad laboral que viven muchos de nuestros científicos resultan bastante desalentadoras y nos invitan a ver la necesidad urgente de encontrar soluciones a estos problemas.

Es por esto que en Futurizable nos gustaría saber si la ciencia abierta puede ser una parte de la solución a estos problemas, para posteriormente ver si nosotros también podemos ayudar de alguna forma a promover esos modelos en las actividades que realizamos a nivel de divulgación y formación, ayudando al sector científico a transformarse.

Y para ello lanzamos esta ENCUESTA en la que nos gustaría contar con vuestra participación, ya que la visión de conjunto de los más de 3.500 suscriptores de esta newsletter puede ser muy representativa al respecto de cómo los especialistas en tecnología e innovación piensan que su experiencia puede servir para mejor el sector científico.

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Llega el Learning By Doing al sector tecnológico gracias a Sngular TeamLabs

Publicado el 02 julio, 2020

Todos tenemos claro que el modelo educativo debe cambiar pero lo que ya na no está tan claro es cómo hacer ese cambio.

En Futurizable hemos hablado en varias ocasiones sobre la necesidad de transformar la educación, de el papel que podría jugar la tecnología al respecto y de la importancia de que los alumnos sean protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.

Ahora llega el momento de pasar a la acción, porque desde Sngular, empresa de la que forma parte Futurizable, comenzamos un nuevo proyecto enfocado en la transformación del aprendizaje, en el cual ya hemos empezado a dar los primeros pasos con acciones como la realización de los cursos de OKR Champion, a través de los cuales queremos colaborar en la transformación cultural de las empresas y el Bootcamp Data Science for Business a través del cual trasladar al ámbito de la tecnología el modelo de educación que tanto éxito le ha proporcionado a TeamLabs hasta el momento.

Porque estas iniciativas de las que os estamos hablando suponen el inicio de las actividades de una nueva empresa, llamada Sngular TeamLabs que nace como fruto de la asociación de dos empresas que comparten el ADN de la innovación y que cada una ha sido capaz de transformar su sector, TeamLabs en lo relativo a la educación en las áreas de innovación y emprendimiento, y Sngular en lo que se refiere al desarrollo de proyectos tecnológicos.

De esta forma la experiencia de 8 años por parte de TeamLabs desarrollando nuevos modelos de aprendizaje con la filosofía Learning By Doing, se traslada ahora al sector de la tecnología sumando las competencias tecnológicas de Sngular con el objetivo de crear nuevos programas de formación, para los profesionales que quieran trabajar en el sector tecnológico sin tener que esperar a lograr la experiencia una vez finalizada su formación, sino pudiendo aprender desde el primer día cómo se trabaja realmente en este sector.

Así nace Sngular TeamLabs

Bajo el lema LifeLong Learning Labs desde Sngular TeamLabs se han comenzado a desarrollar dos tipos de iniciativas en el ámbito del aprendizaje, en primer lugar a través de instituciones y empresas del sector de la formación con las que colaborar en su proceso de transformación para ayudarlas a seguir siendo relevantes en este nuevo contexto en el que las personas desarrollen una actividad de aprendizaje permanente a lo largo de su vida, a la vez que seleccionan entre una oferta global en la que la ubicación es cada día menos relevante. Y en segundo lugar a través de programas de formación para profesionales que quieran potenciar su carrera gracias al desarrollo de las habilidades tecnológicas gracias al fomento de las capacidades clave digitales, el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, la creatividad, la innovación, la adaptación al cambio, a transitar la incertidumbre y al auto aprendizaje basado en la experiencia.

De esta forma las bases de la formación desarrollada por Sngular TeamLabs son:

  1. El diseño de programas de formación en la frontera de la tecnología que se despliegan como proyectos profesionales.
  2. La definición de objetivos y resultados clave para que los equipos demanden el aprendizaje como camino para alcanzarlos.
  3. Habilitar diversos perfiles que permiten integrar personas con diferente background, que se enriquecen mutuamente.
  4. Y la medición del desempeño como lo hacen grandes líderes globales, situando al aprendizaje como puntal de la estrategia.

En la práctica esto se materializa a través de sus 3 primeras líneas de actividad:

  1. Concept Program se dedica al diseño de programas de formación en la frontera de la tecnología, que se despliegan como proyectos profesionales. Se definen objetivos y resultados clave para que los equipos demanden el aprendizaje como camino para alcanzarlos. Se habilitan diversos perfiles que permiten integrar personas con diferente background, que se enriquecen mutuamente. Y se mide el desempeño como lo hacen grandes líderes globales, para situar al aprendizaje como puntal en la estrategia.
  2. Seamless Registerim Tech donde se busca que las personas sepan responder bajo presión y dar lo mejor de sí en los momentos de la verdad, en los que están siendo medidos y su desempeño puede verse distorsionado. Ahora gracias a tecnologías como el procesamiento del lenguaje natural, la sensorización o la visión artificial es posible mejorar la medición de los distintos aspectos del rendimiento, además de utilizar los chatbots en los equipos de trabajo para acompañar el proceso, y generar un marco capaz de desarrollar una correcta evolución del aprendizaje con base en los objetivos individuales y grupales.
  3. OKR for learning que ayudará a priorizar, alinear y medir el progreso en las empresas, para lo cual se ha diseñado una versión de la metodología OKR pensada 100% para funcionar en entornos de aprendizaje y poder integrarse en distintos modelos organizacionales u ofrecer una alternativa para repensar los mismos. Bajo la idea «decide tu camino antes que el camino decida por ti, y mide tus progresos» se define un modelo de formación personalizada donde el alumno tiene el mayor control sobre su proceso de aprendizaje.

Como podéis ver Sngular TeamLabs busca servir como catalizador en los procesos de transformación de las empresas a través de la formación del talento, pero no lo hace de manera convencional organizando cursos en los que participan los alumnos, sino creando experiencias de aprendizaje personalizadas que buscan responder mucho mejor a las necesidades reales de las empresas y también a las personas con talento que pueden ayudar a esas empresas a mejorar.

De esta forma la experiencia de TeamLabs transformando la educación y de Sngular transformando las empresas, se mezcla para  generar una nueva fórmula de aprendizaje que tiene al alumno como protagonista, para que de esta forma se pueda acelerar su proceso formativo, al ponerlo mucho más cerca de las necesidades que requiere el mercado, trabajando en proyectos reales y aprendiendo a resolver problemas ayudado por las mejores metodologías y tecnologías del momento.

La necesidad del Learning By Doing

Todos somos conscientes de que la práctica resulta fundamental cuando queremos aprender de verdad una cosa, el problema es que en la mayoría de ocasiones que realizamos una formación sobre cualquier tema, resulta muy complicado poner en práctica lo aprendido en un caso real. Lo difícil es encontrar esas oportunidades en las que los alumnos puedan enfrentarse a situaciones reales en las que aplicar lo aprendido de manera teórica y de esta forma finalizar el proceso de aprendizaje validando la utilidad para resolver problemas reales.

Cuando estudiaba ciencias químicas disfrutaba muchísimo de las prácticas de laboratorio, porque era la forma de ver en el mundo real en qué consistían todas esas fórmulas y reacciones de química orgánica e inorgánica que estudiábamos de manera teórica en el aula. Pero pensándolo bien desde una perspectiva real del aprendizaje aquellas prácticas no ayudaban más a que comprobar lo que otro había aprendido antes realizando sus propios experimentos, aunque es cierto que siempre es necesario tener una base de conocimientos teóricos, la realidad es que el proceso de aprendizaje no está completo si no tienes que enfrentarte a una situación nueva en la que tengas que resolver un problema real. Por esto pienso que para aprender realmente en una carrera científica hay que trabajar en investigaciones reales como las que se realizan en los programas de doctorado o como fue mi caso, poder realizar prácticas en empresas donde tenía la autonomía suficiente como para colaborar en proyectos reales, con la supervisión de alguien con experiencia, pero sin limitarme a seguir el guión que un profesor había preparado con anterioridad.

Y aquí es donde entra en juego el modelo de aprendizaje que aplica TeamLabs a través de su grado oficial sobre Liderazgo, Emprendimiento e Innovación, en el cual los alumnos tienen que enfrentarse desde el primer día al reto que supone crear una empresa real, una empresa que tiene que tiene que crear productos o servicios, que tiene que lograr clientes, que tiene que facturar y que tiene que resultar rentable. Más aún, donde los alumnos tienen que crear equipos y lograr que funcionen de manera coordinada con un objetivo común, como si fuera una startup, lo cual como os podéis imaginar es uno de los mayores retos a los que puede enfrentarse en su vida un joven de 18 años que comienza su carrera universitaria.

Este gran cambio en la forma de plantear la educación, enfrentando problemas reales desde el primer día de la formación, es lo que se busca trasladar al ámbito de la tecnología en la nueva empresa Sngular TeamLabs, al mismo tiempo que se piensa también en cómo trasladar esas ideas a la propia gestión de las organizaciones educativas, en las que también resulta muy necesario emprender procesos de transformación cultural, para que se adapten mejor a las necesidades que presenta la sociedad actual.

Así que después de esta presentación de la nueva empresa Sngular TeamLabs os animamos a permanecer atentos a las diferentes iniciativas que vayan desarrollando, en las cuales esperamos poder participar desde Futurizable, por lo que os iremos informando sobre ello.

 

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El momento que estábamos esperando para transformar la educación

Publicado el 16 abril, 2020

Richard Buckminster Fuller fue uno de los mayores genios del siglo XX. Entre sus ideas podemos encontrar grandes inventos como la cúpula geodésica y propuestas tan radicales como la necesidad de cerrar las universidades durante 10 años para repensar su modelo educativos.

Cuando escuché por primera vez esa idea de Fuller a través del podcast Curiosidad Radical, me pareció que sería algo que valdría la pena probar, por la necesidad de transformación y renovación del sistema educativo actual, pero también pensé que sería imposible que ocurriese algo así, considerando la gran inercia que llevan las instituciones educativas, lo cual hace inviable que se planteen parar para repensar su forma de trabajo.

No han tenido que pasar muchos días desde que escuché ese podcast, para encontrarnos en una situación completamente diferente, en la que un cisne negro ha obligado a prácticamente todo el sistema educativo mundial a frenar en seco y sobre todo le ha dejado con la gran incertidumbre de no saber cuándo podrá volver a reanudar la marcha.

Precisamente ha sido a través de otro podcast donde he conocido una idea que me hace pensar que el cierre de las escuelas y las universidades puede demorarse mucho más en el tiempo de lo que podrías pensar, ya que parece ser que como los niños y jóvenes no se ven tan afectados por virus como el de la gripe y el COVID-19, al seguir con su vida normal se convierten en grandes transmisores de los virus hacia personas mayores, padres y abuelos, que sí que se ven mucho más afectados cuando son infectados por los virus. De esta forma podría ocurrir que de cara a frenar la expansión futura de los virus, una vez se haya superado esta primera oleada de la pandemia, se tenga que optar por minimizar aquellas actividades que suponen una alta concentración de niños y jóvenes, como son las aulas de los colegios y universidades.

Esta situación podría llevarnos a un escenario en el que cada cierto tiempo y de manera más o menos prolongada, sea necesario cerrar las aulas, para evitar o minimizar los contagios por virus y de esta forma evitar que se saturen los sistemas sanitarios, por el gran perjuicio que esto conlleva para la sociedad en general.

En este contexto se hace absolutamente necesario repensar el sistema educativo, no solo cambiar el modelo en el que se imparten las clases, que es en lo que se está trabajando ahora, sino también lo relativo a los sistemas de evaluación y, lo que es más importante, los modelos de aprendizaje, porque lo que no puede ocurrir, sobre todo en lo relativo a educación primaria y secundaria, es que los niños y jóvenes pierdan el valor, mucho o poco, que hasta ahora han estado recibiendo en el colegio.

Un nuevo y mejor sistema educativo

Me gustaría proponer que aprovechemos el momento que estamos viendo para construir un nuevo modelo educativo, que no solo solucione los problemas que tiene el actual, sino que además ayude a resolver algunos de los grandes retos actuales a los que se enfrenta la humanidad y a los que se tendrá que enfrentar en el futuro.

La propuesta es la siguiente:

Construyamos un sistema educativo que se asiente en los valores de la sostenibilidad y la innovación.

Sostenibilidad encaminada a educar a personas que vean como una prioridad el respecto al medio ambiente y la búsqueda de soluciones al que hasta hace tan solo 3 meses se consideraba el mayor problema de la humanidad: el calentamiento global.

Innovación que fomentará que las próximas generaciones vean como una prioridad estar preparadas para afrontar los nuevos retos a los que se tenga que enfrentar la humanidad y para ello recurra a la mejor herramienta que tenemos para ello: la ciencia.

Para ayudar a que esta idea se convierta en una realidad podemos recurrir de nuevo a la genialidad de Richard Buckminster Fuller quien en 1968 propuso la idea de Nave Espacial Tierra, lo cual puede servir como hilo conductor para armar este nuevo modelo educativo basado en la Sostenibilidad y la Innovación.

La Tierra es una nave espacial, el Sol es su fuente de energía y todos somos astronautas. También somos responsables de mantenerla en perfecto estado de funcionamiento, porque si deja de hacerlo, perderá su función. Podemos garantizar el éxito de toda la humanidad a través de una evolución industrial planetaria dado que no somos tan estúpidos como para continuar agotando en una fracción de segundo de la historia astronómica las reservas de energía que han sido depositadas en el depósito bancario que garantiza la regeneración de la vida de nuestra Nave Espacial para usarlas sólo en funciones de auto-arranque.

Si enseñamos a los niños que la Tierra es una nave espacial y que las personas somos los tripulantes que la manejamos y mantenemos en funcionamiento, su visión al respecto de la importancia de respetar el medio ambiente cambiará por completo. Sin duda es muy diferente la visión del mundo que una persona puede tener cuando se cría viendo «El Hombre y La Tierra» de Félix Rodriguez de La Fuente o «Cosmos» de Carl Sagan, frente a la persona que crece viendo «Guardianes de la Galaxia» de Marvel o jugando a «Fortnite» de Epic Games, sin tener nada en contra de estas dos cosas, creo que es momento de equilibrar la balanza y mostrar a los niños que hay un mundo apasionante por descubrir en la Naturaleza que tenemos a nuestro alrededor y en el Universo que nos enseña la ciencia.

Enseñar a los niños que vivimos en una nave espacial y que viajamos en ella a lo largo del Universo (lo cual podríamos decir que es verdad), puede ser además una buena forma de que entiendan y lleven mejor el confinamiento que tenemos que mantener para evitar los contagios por el virus. Al igual que los astronautas saben cómo comportarse y entrenan para ello, antes de pasar una temporada aislados del mundo en la Estación Espacial Internacional, parece que si la ciencia no encuentra pronto una forma de parar el Coronavirus en seco, el aislamiento social tendrá que repetirse a lo largo de los próximos meses y años en varias ocasiones.

Por lo tanto tenemos una oportunidad de oro para enseñar a los niños que son protagonistas de la situación que estamos viviendo en la actualidad y que el cómo se enfrenten a ello tendrá una gran importancia en el futuro de la humanidad.

Dejemos de pensar en los niños como pasajeros y empecemos a considerarlos como tripulación

En la serie de televisión «Perdidos en el Espacio» se muestra cómo los niños de la familia que explora el Universo en busca de una alternativa a la Tierra para vivir, también tienen una función como tripulantes de la nave en la que viajan, no se limitan a ser meros pasajeros, sino que, por ejemplo, una de las niñas realiza las funciones de médico y ha sido entrenada correspondientemente para ello.

Imaginad qué diferente sería el mundo de la educación si en lugar de dedicarnos a obligar a los niños a aprender cosas que no les van a ofrecer ninguna utilidad en el futuro, les ayudemos a aprender aquellas habilidades que les pueden resultar valiosas cuando se enfrenten a retos como el que ahora está afrontando la humanidad. Y no digo que no sea importante conocer la historia, la lengua o la geografía, creo que son cosas que hay que saber, por ejemplo leyendo muchos libros sobre ello, pero de ningún modo me parece necesario memorizarlo y que eso suponga que los alumnos y profesores dediquen la mayor parte de su tiempo a actividades que realmente no aportan valor para su futuro.

Debemos dejar de ver a los niños como receptores de conocimiento para ayudarles a que se conviertan en protagonistas de su propia educación

Es una verdadera pena que el sistema educativo actual marque sus estándares de calidad en la capacidad de los niños para memorizar contenidos. Como explican algunos expertos en educación: tragarse durante meses lo que el profesor les cuenta y lo que aparece en los libros, para regurgitarlo tal cual el día del examen.

Es cierto que cada vez existen más alternativas a ese modelo inventado en la revolución industrial para adiestrar a personas para que trabajasen como máquinas. Por ejemplo se están desarrollando nuevos modelos educativos, como el aprendizaje basado en proyectos, que a mi me parece de lo más interesante entre todos los modelos que he conocido hasta ahora, pero la realidad es que en la mayoría de las escuelas se sigue funcionando con el modelo tradicional, el profesor explica la lección a los alumnos y cuando acaba la clase el niños se va a casa con un montón de deberes que tiene que entregar al día siguiente y posteriormente enfrentarse a un examen para demostrar lo que ha aprendido al respecto.

Debemos dejar de enseñar a los niños lo que queremos que sepan y que aprendan por ellos mismos lo que es importante

El mejor trabajo que podría hacer un profesor en estos momentos es ayudar a los niños a descubrir su vocación y cómo a través de ella pueden servir a la humanidad. Los profesores deberían convertirse en mentores.

No cabe duda de que la crisis sanitaria por la que estamos atravesando va despertar muchas vocaciones en niños que quieran convertirse en profesionales de la sanidad. Cuando por fin la sociedad empieza a valorar la importancia que tienen los profesionales de la salud, hasta el punto de considerarlos héroes, como está ocurriendo ahora, esto es una oportunidad fantástica para darle la vuelta al sistema de valores que ha predominado últimamente en la sociedad y para que volvamos a poner la salud como primera prioridad en nuestras vidas.

Pero no debemos quedarnos aquí, porque la primera línea de batalla en esta guerra contra el virus la están librando los profesionales de la salud, pero hay otra línea de batalla que es igual de importante y que se encuentra en los laboratorios, con miles de científicos que trabajan a marchas forzadas para encontrar una vacuna contra el virus o tratamientos que ayuden a mitigar sus efectos. Con más de 24.000 papers sobre el COVID-19 publicados en los últimos meses por científicos de todo el mundo, se está generando una gran ola que deberíamos aprovechar para poner a los científicos en el lugar social que se merecen, porque también son héroes en esta guerra y esto lo tienen que ver los niños como un ejemplo a seguir.

Aprovecho aquí para hacer un inciso e insistir en la precaria situación por la que tienen que pasar nuestros científicos, que tienen todas las ganas del mundo de ayudar en esta lucha, pero no pueden hacerlo por falta de recursos: Las tijeras que sobran. Sin ciencia no hay futuro.

Próximos pasos

  1. Mostremos a los niños cómo estamos luchando contra el virus, lo que se está haciendo desde los ámbitos de la sanidad, la ciencia y la tecnología para contener su propagación y minimizar su impacto en la salud de las personas. Por ejemplo, que vean cómo los científicos de datos trabajan en modelos que ayudan a tomar decisiones al respecto de cómo debe desarrollarse la estrategia para evitar las infecciones y al mismo tiempo cómo lograr que esta situación provoque el menor impacto posible en la economía.
  2. Hablemos a los niños de La Nave Espacial Tierra. Que sepan que lo que está ocurriendo con el virus es solo uno de los muchos problemas que hay en nuestro planeta y que ellos pueden contribuir a resolverlos. Porque seguimos amenazados por el calentamiento global, en muchos países sigue habiendo escasez de alimentos y de agua potable, además los océanos siguen estando enormemente contaminados por los plásticos.
  3. Ayudemos a los niños a desarrollar la capacidad de pensar a largo plazo y a desarrollar las habilidades necesarias para ponerse a trabajar en resolver los problemas que se van a encontrar en su futuro. Dejemos de llenar su mente de contenidos que no van a poder utilizar, hablémosles de valores, consigamos que lean mucho, que viajen, fomentemos su creatividad y que cuanto antes tengan capacidad para tomar su propio camino, tanto en lo personal como en lo profesional.
  4. Enseñemos a los niños a entender cómo funciona la información, a desarrollar un espíritu crítico, a diferenciar los bulos de las noticias reales, a huir del populismo, a tener su propio criterio. Que lean a los clásicos, que se suban a hombros de gigantes, que minimicen su exposición a las fake news, a la dopamina de los likes que nos tiene enganchados y que dediquen más tiempo a pensar por si mismos que a estar expuestos a lo que piensan aquellos que les quieren controlar.
  5. Cambiemos la manera de enseñar, dejemos de dar clase y pasemos a trabajar por proyectos. Que los alumnos decidan qué problemas quieren resolver y descubran que necesitan recurrir a las matemáticas, a la física, a la lengua, a los idiomas, a la historia … y en general a las materias que ahora se estudian de manera inconexa, pero que tan necesarias resultan cuando realmente existe una motivación por aprender para resolver un problema y no una obligación por aprobar un examen.
  6. Construyamos una plataforma educativa, una comunidad de aprendizaje, un mundo virtual, lo que sea que permita que los niños y jóvenes se conecten, interactúen con el conocimiento, compartan lo que aprenden, discutan sobre sus problemas, expongan sus ideas, critiquen lo que no les parece bien, expliquen sus propias solucionen, pidan ayuda, se ofrezcan para ayudar y valoren lo que es importante para ellos. Todo ello dinamizado por los mentores que ahora llamamos profesores.
  7. Demos a los profesores el protagonismo que se merecen, tratémosles como héroes, al igual que hacemos con los profesionales sanitarios y deberíamos hacer con los científicos, veamos a los educadores como los responsables de que las próximas generaciones afronten con garantías de éxito los nuevos retos de la humanidad. Depositamos en ellos la educación de nuestros hijos, confiemos también en ellos para crear un nuevo modelo educativo que realmente cumpla su función.
  8. Invirtamos en ello. Esto no va a surgir por generación espontánea, alguien tendrá que impulsarlo y quien decida hacerlo va a necesitar ayuda. Muchos han cambiado el mundo con sus ideas, muchos han salvado a millones de personas solo con proponérselo, pero siempre se puede colaborar para que las buenas ideas se expandan más rápido y lleguen antes a más gente. Es el momento de invertir en lo que realmente importa, lo que puede mejorar el mundo, como es la educación.
  9. Formemos parte de ello. No dejemos que las autoridades e instituciones educativas asuman todo el control en este proceso, nosotros también podemos formar parte de ello, desde nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras empresas, las organizaciones de toda índole de las que formamos parte, podemos aportar mucho, podemos aportar nuestra visión sobre cómo funciona el mundo, no nos mantengamos al margen porque tenemos mucho que aportar y mucho que perder si no lo hacemos.

Vivimos un momento único en la historia y tenemos que aprovecharlo para mejorar significativamente el sistema educativo. Si nos limitamos a pasar las clases a Internet, habremos cambiado solo la forma pero no el fondo. Tenemos que darle la vuelta a la jerarquía en el aula, tenemos que traspasar al control de su educación a los propios alumnos. Es una decisión difícil de tomar ya que muchos alumnos no estarán preparados para tener ese control sin que eso suponga un perjuicio para ellos, pero podemos hacerlo de manera progresiva, hasta que cada alumno vaya asumiendo la responsabilidad sobre su propio aprendizaje.

¿Cómo aprendía la gente cuando la educación no era obligatoria? tenemos que despertar en los niños y jóvenes el interés por aprender y cuando esa chispa se haya encendido, dejar que sean ellos los que mantengan viva su propia hoguera del conocimiento.

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Cómo aprender mejor

Publicado el 26 marzo, 2020

Cualquier momento de la historia ha sido bueno para tener una actitud enfocada en aprender y querer mejorar, no cabe duda que que siempre ha sido una ventaja importante de cara a salir adelante y lograr una buena vida, si las condiciones del entorno lo permitían, claro. Pero ahora parece más evidente que nunca desarrollar esa capacidad de aprendizaje continuo debido al contexto de aumento la incertidumbre en el que vivimos y por el gran acceso a la información de que disponemos, lo cual nos hace estar enormemente influenciados por todo lo que ocurre a nivel global. La globalización está suponiendo que todos nos preocupamos por el impacto ambiental que suponen, por ejemplo, los incendios es el Amazonas o en Australia y nos hace sentir en nuestras propias carnes los efectos de un nuevo virus que comienza a infectar a personas hace tan solo unos meses en el otro lado del mundo y que en tan poco tiempo acaba condicionando el funcionamiento normal de todos los países del planeta.

En este contexto es fundamental que cada uno de nosotros potenciemos las habilidades de adaptabilidad y proactividad. La adaptabilidad porque los cambios son tan bruscos y pueden tener un impacto tan grande, sobre todo en aspectos psicológicos, que pueden dejarnos totalmente fuera de juego en cualquier momento y arruinar por completo nuestra vida. Y la proactividad, porque precisamente para salir de esa situación de riesgo psicológico de las mejores cosas que podemos hacer es pasar a la acción, enfrentarnos a la situación y ponernos por delante de ella, buscando soluciones que permitan salir adelante.

Y es a través de la proactividad donde llegamos a la necesidad de aprender. En primer lugar porque de poco sirve ser muy valiente o lanzado, hasta querer resolver todos los problemas del mundo, si no contamos con las herramientas y el conocimiento necesario para hacerlo. Y, en segundo lugar, porque en un contexto como el que tenemos ahora mismo, donde cada uno tiene que hacerse totalmente responsable de sus actos, vemos muy limitadas las cosas que podemos hacer debido al aislamiento, por lo que aprender y formarse puede ser el mejor antídoto para las próximas situaciones a las que nos vamos a enfrentar en el futuro.

Un ejemplo de esta situación la vemos en el gran número de iniciativas virtuales que se están poniendo en marcha para luchar contra las consecuencias que está produciendo el Coronavirus, como pueden ser las que quieren resolver problemas relacionados con los aspectos sanitarios, las que buscan ayudar a las personas a afrontar mejor el confinamiento o las que quieren ayudar a paliar las consecuencias que toda esta situación va a producir en la economía. Lo que ocurre en este caso es que no todo el mundo puede ayudar porque no cuenta con las herramientas necesarias para poder hacerlo y las capacidades o conocimientos para gestionar las herramientas que realmente pueden resultar de ayuda. Y aquí es donde el aprendizaje vuelve a tomar relevancia debido a la importancia que tienen los conocimientos adquiridos a la hora de afrontar situaciones como la que estamos viviendo.

Entonces ahora que somos más conscientes de la importancia de aprender y puede que tengamos más tiempo de la habitual para poder hacerlo, veamos algunas ideas que nos pueden ayudar en este proceso.

Cómo aprender mejor

A lo largo de la historia algunas personas se han dedicado a intentar entender la forma en la que aprendemos y mejorarlo en la medida de lo posible, aplicando diferentes metodologías o técnicas. Considerando como punto de partida la idea que hemos expuesto en otras ocasiones, que defiende que el sistema educativo actual basado en la memorización de contenidos no funciona, se entiende que cuando pensemos en la formación de adultos, busquemos compensar de alguna forma los malos hábitos adquiridos durante nuestra infancia.

  1. La mejor forma de aprender es enseñando: «Si no puedes explicar algo de forma sencilla es que ni tú mismo lo has entendido lo suficiente.» Albert Einstein. «La mejor manera de entender algo es explicarlo.» Richard Feynman. Cuando dos científicos de la talla de Einstein y Feynman nos explican que la mejor forma de aprender algo es tener que enseñarlo a otra persona, nos están dando la gran clave para el aprendizaje. Y lo mejor es que no hace falta ser un genio para que esto aplique, porque somos muchos los que hemos comprobado que cuando tenemos la oportunidad de enseñar sobre un tema específico, le ponemos más interés, por el compromiso que supone hacia otras personas que dependen de lo que nosotros les vamos a transmitir y cómo lo vamos a hacer. Aquí sin duda entra en juego también nuestra capacidad didáctica, que es algo que hay que aprender e ir mejorando con la experiencia, pero no cabe duda de que el conocimiento específico sobre un tema es lo que el alumno busca en el profesor y lo que el profesor tiene que ser capaz de transmitir en base a el entendimiento que haya logrado alcanzar al respecto.
  2. Curiosidad > Interés > Ilusión > Constancia. Este podría ser un buen flujo de cara a establecer un proceso de aprendizaje personal, partiendo de alguien que tiene curiosidad por descubrir cosas nuevas y formarse para ser un mejor profesional. Podría empezar en un punto donde la persona se expone a mucha información e interacciones, movido por su curiosidad, lo cual le llevará a leer mucho, hablar con mucha gente, participar en eventos, … De aquí pasará a que haya temas concretos que despierten su interés, quiera profundizar en ellos para conocerlos mejor y comprobar si es algo a lo que vale la pena dedicarle tiempo, por las posibles utilidades que pueda ofrecerle en el futuro. Ese interés puntual por un tema específico puede ir desapareciendo con el tiempo si no se encuentra una utilidad o le resulta demasiado complejo, pero también puede ir creciendo si la persona encuentra conexiones con otros aspectos de su vida, hasta el punto de que llega a ilusionarse con ello. Será entonces la ilusión la que le hará querer profundizar en ello, lo suficiente como para que pueda enfrentarse a las dificultades que puede tener el propio proceso de aprendizaje y sobre todo para que se alcance la constancia que es tan necesaria para aprender algo de forma adecuada.
  3. Compartir y colaborar. «Si me lo dices, lo olvido; si me lo enseñas, recuerdo, si me involucras, aprendo». Benjamín Franklin. Volvemos a subirnos a hombros de gigantes para descubrir otra de las ideas que más nos pueden ayudar a aprender. Empecemos por el compartir, por ejemplo considerando algo que resulta muy habitual, como es escribir en un blog las cosas nuevas que has aprendido al respecto del tema al que te estás dedicando. Incluso compartir la opinión que has podido construir al respecto de ese tema en el que estás trabajando. Y luego viene la parte de colaborar, porque muchas veces ese artículo no se queda en algo unidireccional donde el escritor y el lector no interactúan, sino que por suerte en la era de internet tenemos muchas opciones para obtener feedback de las personas que leen lo que nosotros escribimos e incluso se puede establecer un debate al respecto con el fin de enriquecer los puntos de vista de cara una de las personas que participan en dicho debate. Esto ocurre de forma muy significativa por ejemplo en el mundo del software, donde gracias a las ideas que promueve el movimiento Open Source, se han establecido procedimientos de trabajo basados en la colaboración a la hora de trabajar en el desarrollo de un mismo proyecto personas que no se conocen y que incluso pueden tener intereses diferentes a la hora de por qué deciden colaborar en un proyecto de este tipo. Quizás algunas colaboran porque quieren usar el software que se pretende desarrollar, otras lo hacen para aprender sobre un caso real y otras porque ven que eso les puede producir algún tipo de beneficio económico o de reputación en el futuro.
  4. Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro. Lo que ocurre en muchas ocasiones es que no salta la chispa necesaria para que una persona decida iniciar un proceso de aprendizaje o la chispa que se produce no tiene suficiente energía como para encender el fuego necesario para mantener activa la hoguera que impulsará ese proceso. Esto pueda ocurrir porque en nuestro cerebro deban darse las conexiones adecuadas que despierten la ilusión y el interés, una vez que se ha producido la curiosidad. Ya que la mayoría de las veces no pasamos de esa primera fase de la curiosidad, tenemos que entender que no siempre existirá la motivación adecuada para aprender sobre determinado tema, pero también que una vez que logremos esa motivación la aprovechemos lo mejor posible para progresar en nuestro proceso de aprendizaje. De esta forma lo que ocurre con esto del maestro y el alumno, es que por mucho que el maestro quiere el alumno no va a aprender si no ha llegado el momento adecuado para ello. Por suerte quedó atrás aquello de «la letra con sangre entra» y lo que ocurre ahora es que tenemos toda la vida por delante para aprender, entonces lo que debemos hacer es exponernos a muchas posibilidades al respecto y aprovechar para profundizar en aquellos temas que más nos motiven en cada momento.
  5. Nunca pares de aprender. De esto ya hemos hablado hace poco en Futurizable, por lo que retomamos el tema para volver a recomendaros los recursos que en ese artículo publicamos, ya que os pueden resultar muy valiosos en el contexto en el que vivimos. Todos ellos nos pueden servir para aprender cosas nuevas y gracias al formato que proponen lo hacen además de una forma amena que nos puede facilitar tanto el consumo de la información que proponen como su posterior asimilación.

Una experiencia de aprendizaje

Muchas veces el ejemplo es el mejor maestro, por eso hemos pensado que para reforzar las ideas que acabamos de exponer, sería buena idea conocer cómo otras personas aprenden, así que a continuación compartimos con vosotros la entrevista que hemos realizado sobre este tema a Félix Lozano, Co-Founder & CEO de Teamlabs.

¿Podrías contarnos en qué consiste tu proceso de aprendizaje de cosas nuevas?

Desde hace ya más de tres décadas he ido manteniendo un patrón de conducta que se ha repetido a lo largo de mi proceso de aprendizaje. La suerte que he tenido es que hoy en día esa misma fórmula es similar a la que tomamos como filosofía pedagógica en Teamlabs. Tiene estas cuatro premisas:

  • Emprender es la mejor manera de aprender, y aprender a lo largo de la vida es la mejor forma de trabajar (lifelong learning lab).
  • El aprendizaje se produce y multiplica en equipos pluridisciplinares (teamlearning).
  • El aprendizaje es significativo y situado al suceder mientras vamos experimentando y creando nuevos proyectos que se unen con los intereses personales y colectivos (radical learning by creating).
  • La inspiración, el contexto y el global mindset se consigue realizando viajes de aprendizaje a diferentes países, interactuando con diferentes culturas (learning journey).

¿Cuál es tu principal motivación para seguir aprendiendo y mejorando como profesional?

Una combinación de ganas de seguir siendo útil a la sociedad, con el deseo de mantener una curiosidad irrefrenable.

También me motiva abordar de forma creativa la complejidad de los problemas de hoy, intentar transformar la sociedad para comprenderla y vivir con la premisa de que innovar es una manera estar en el mundo.

¿Cómo piensas que una empresa puede fomentar que las personas que la conforman quieran aprender más y mejor?

En una empresa hoy es imprescindible mezclar dos espacios: uno reglado, con procesos claros y bien definidos que buscan la eficiencia en lo que se hace; y otro “en blanco”, sin pautas, que propicia crear y aprender colectivamente mientras se inventa lo nuevo. Requiere de dos culturas distintas que se entrelazan y, a veces, friccionan para producir las mejores respuestas que requieren los grandes retos de la sociedad actual. Incentivar a las personas, con incentivos económicos y reconocimientos, para que se atrevan a aprender y asuman los riesgos pertinentes que requiere moverse, de manera paradójica, en ambos espacios, es fundamental para fomentar el deseo de construir nuevo conocimiento.

Iniciativas que nos pueden ayudar en nuestro proceso de aprendizaje continuo

Cardinal es una iniciativa impulsada por Joan Tubau que consiste en un curso que ayuda a las personas a a tomar mejores decisiones en su carrera profesional, lo cual puede resultar de utilidad para aquellas personas que estén pensando en cambiar de trabajo pero no tienen muy claro de qué les gustaría trabajar o si no quieren cambiar de sector pero sí que les interesaría conseguir un puesto más alto, o si simplemente quieren estar mejor preparados para un mercado laboral cada vez más incierto.

SinOficina es un coworking online y, como tal, trata de trasladar la filosofía de colaboración, co-aprendizaje y co-creación de un coworking a un entorno virtual. Los freelance y emprendedores digitales somos profesionales acostumbrados a trabajar solos y a formarnos por nuestra cuenta y, sin quererlo, adoptamos malos hábitos, nos quedamos desactualizados o no somos capaces de ver una perspectiva más amplia o contemplar otras opciones. Crecer en comunidad es una manera de evitar esto. Más allá del apoyo emocional que proporciona contar con compañeros con quien consultar temas ajenos a nuestra área de experiencia, a quien pedir ayuda y feedback, intercambiar servicios, compartir recursos y “know-hows”, nos hace mejores profesionales y mejor preparados para el futuro del trabajo.

Neurok es un LMS (Learning Management System) que bajo el lema «enseñar menos, aprender más» promueve una nueva forma de aprendizaje basada en la colaboración y en los principios de la neurodidáctica. Para ello se busca potenciar las emociones y la motivación como motores del aprendizaje a través de un nuevo modelo de formación online. La plataforma puede servir para la organización de cursos por parte de empresas como de instituciones educativas y tal y como está diseñada ofrece un gran protagonismo al alumno en su proceso de aprendizaje, dejando que el profesor se convierta más en un colaborador de ese proceso que en un instructor como ha sido la formación hasta ahora en muchos casos.

Snackson es una startup ayuda a formar equipos de trabajo, dedicando sólo 5 minutos al día, mediante una metodología que combina el microlearning y dinámicas de gamificación. A través de su modelo, los usuarios aprenden de forma sencilla, ágil y efectiva, para lo cual han creado un entorno de gestión en el que las empresas pueden crear sus propios contenidos, contratar un curso del catálogo, o que su equipo de expertos ayude a diseñar un microcurso a medida.

Capaball con el lema «machine learning for human learning» quiere ayudarnos a aprender más y mejor usando la inteligencia artificial, ofreciéndonos planes de formación basados en la búsqueda y análisis de los contenidos de mayor calidad, para ofrecérnoslo de manera personalizada en función de nuestras necesidades.

Singularity Experts nace con el propósito de ayudar a todos los estudiantes y profesionales que no saben qué estudiar o en qué trabajar, confundidos por la velocidad de la tecnología y la atomización de la educación. Promueven que la clave del futuro del trabajo está en aunar conocimientos técnicos (STEM) y humanistas con competencias blandas, como la creatividad y la inteligencia emocional.

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Celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Publicado el 20 febrero, 2020

«La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho un gran esfuerzo para inspirar y promover la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Sin embargo, las mujeres siguen encontrando obstáculos para desenvolverse en el campo de la ciencia.” Antonio Guterres, Secretario General de la ONU

Con esta frase, Antonio Guterres resume lo que supone la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el pasado 11 de febrero. Y es que, según datos de la UNESCO (entre 2014 y 2016), solo alrededor del 30 por ciento de todas las estudiantes escogieron estudios superiores dentro del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y matemáticas (STEM). En todo el mundo, la matrícula de estudiantes femeninas es particularmente baja en el campo de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), con un tres por ciento; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un cinco por ciento, y en ingeniería, manufactura y construcción, con un ocho por ciento.

A pesar de lo duro de los datos, cierto es que en los últimos años, la presencia de la mujer en el ámbito científico tecnológico se ha visibilizado cada vez más: desde los reconocimientos internacionales para las mujeres en la ciencia, hasta películas en las que se ensalza el papel de la mujer científica. Sin embargo, el papel de la mujer aún queda muy lejos del de los hombres en este terreno.

Esta situación ha hecho plantearnos que, desde Futurizable, queramos dar importancia, visibilidad y reconocimiento a las mujeres en la ciencia, y por ello, hemos entrevistado a dos mujeres con carreras STEM que aportan su talento en Sngular, para que nos cuenten su punto de vista sobre la situación actual.

Azahara Fernández Guizán, Doctora en Inmunología y Programadora (.Net, C#, Angular) en Sngular.

¿Crees que los y las estudiantes de carreras STEM cuentan con suficientes referentes femeninos?

Creo que hay una falta de referentes STEM no sólo en carreras, sino también en educación secundaria. Es una realidad que los libros de texto apenas muestran ejemplos femeninos o incluso, diversos. Aunque esta tendencia gracias a iniciativas como 11 de Febrero se está corrigiendo.

¿Cómo puede fomentarse el interés de las niñas en las profesiones relacionadas con la ciencia y la tecnología?

Yo creo que lo importante es, no tanto aumentarles el interés, sino mostrarles en qué consisten realmente estas áreas y empoderarlas para que sepan que pueden escogerlas si quieren y luego ya, que se sientan libres para escoger pero sin prejuicios.

¿Es significativo que días como el de la Mujer y la Niña en la Ciencia sean reconocidos?

Creo que sí, es una forma de llegar a todos los ámbitos y a todas las personas, incluyendo estudiantes. Es una forma de visibilizar que los estereotipos no son ciertos y que cualquier persona puede dedicarse a lo que le guste.

¿Está cambiando algo?

Creo que todavía no estamos viendo el efecto deseado en cuanto a datos de matriculación en universidades y ciclos de FP, pero al menos en nuestro sector si creo que poco a poco, vamos avanzando. Cada vez más las personas y las empresas se empiezan a preocupar por la diversidad y también si nos centramos en las reconversiones hacia el sector digital, vemos más variedad de perfiles.

¿Qué queda por conseguir para alcanzar la plena inclusión de la mujer en el entorno científico?

El entorno científico necesita muchos cambios, sobre todo relacionados con la estabilidad laboral, el control de horas, la flexibilidad horaria. Tenemos que llegar a conseguir que no sea sólo un trabajo vocacional, sino que se pueda compatibilizar con la vida diaria. El período del doctorado es un período duro pero, una vez se termina ahora mismo, la mayor parte de las opciones pasan por irse fuera unos años, sin ninguna garantía de retorno. Necesitamos invertir y esforzarnos en poder tener investigadores españoles con suficientes medios en nuestro país, porque es la forma de avanzar como país.

¿Qué obstáculos se encuentran las mujeres a la hora de desarrollar la carrera científica?

La mayor parte de los obstáculos se los encuentran cuando quieren ser madres, el tiempo durante el embarazo y la baja maternal supone un parón en la carrera científica, con un descenso de las publicaciones. Esto hace que se mermen las opciones para acceder a ciertos puestos. También es cierto que es un entorno muy competitivo y que exige mucha dedicación, lo cual no ayuda a compatibilizar no sólo para las mujeres sino para aquellas personas que quieran tener una vida familiar. Se necesitan unas jornadas laborales más reguladas y flexibilidad.

¿Tienen las mujeres científicas una menor visibilidad?

Históricamente siempre han tenido menor visibilidad, sólo hace falta darse cuenta de los esfuerzos que tuvieron que hacer grandes científicas como Marie Curie para ser reconocidas. Hoy día, aunque muchísimas mujeres acceden a los puestos de doctorado, lo que es una realidad es que su porcentaje de abandono durante y después de obtenerlo es mucho mayor que el de los hombres. Es necesario estudiar bien las causas y pararlo. También es necesario incluir en los libros de texto ejemplos de científicos y científicas, que los hay de ambos sexos en cualquier disciplina.

¿Cómo se puede actuar para poner remedio a esta situación?

Necesitamos seguir visibilizando la labor de las mujeres en estas áreas, pero también transmitir la importancia de la diversidad, la rentabilidad para los equipos que supone tener personas diferentes, con backgrounds distintos y diferentes formas de pensar.

Carmen García Ballesteros, Ingeniero Superior en Telecomunicaciones y Business Manager en Sngular.

¿Crees que los y las estudiantes de carreras STEM cuentan con suficientes referentes femeninos?

Realmente a mí como estudiante de ingeniería no me resultaba necesario ni urgente contar con referentes específicamente masculinos o femeninos, lo importante para mí era tener la oportunidad de aprender temas que me interesaban/gustaban si podía ser cerca de los mejores estupendo, la tecnología no es un fin en sí mismo sino un medio para mejorar nuestro entorno.

¿Cómo puede fomentarse el interés de las niñas en las profesiones relacionadas con la ciencia y la tecnología?

Cada vez somos más usuarios de tecnología, a veces se confunde esto con la pasión por la ciencia. Lo importante es que aquellas personas bien sean hombres o mujeres que sientan curiosidad, o bien tengan habilidades para estas profesiones vean en ellas una posibilidad real de realización profesional .

¿Es significativo que días como el de la Mujer y la Niña en la Ciencia sean reconocidos?

Supongo que es parte de un todo, la reivindicación del lugar de la Mujer en el entorno profesional y personal. Soy de las personas que no necesito del día de la madre para valorar a mi madre, me siento muy satisfecha por haber podido estudiar una carrera técnica hace ya más de 30 años y de haber conocido y trabajado con grandes profesionales. Lo mejor, el respecto mutuo con mis compañeros y compañeras de trabajo, no tanto que me recuerden como una mujer ingeniero sino como alguien con quien se han enfrentado retos profesionales y ha sido una más del equipo.

¿Está cambiando algo?

Creo que ahora mismo hay oportunidades para todos en nuestro entorno inmediato, hay otros países en los que todavía queda mucho camino empezando por el nivel fundamental de respeto a la persona sea hombre o mujer. A nivel profesional he de reconocer que cuento en un círculo muy cercano con buenas compañeras y buenos compañeros, muchos de ellos referentes en el entorno de Tecnología y Ciencia. Mis hijas tienen un padre y una madre ingenieros, pertenecen a una generación que ya tiene una fuerte base de tecnología, ¿y qué serán? pues aquello que les estimule a mejorar a retarse a aprender y a desarrollarse como persona .

¿Qué queda por conseguir para alcanzar la plena inclusión de la mujer en el entorno científico?

Seguir trabajando; estoy de acuerdo en mejorar temas de conciliación laboral tanto en hombres como en mujeres, creo que lo habremos logrado cuando dejemos de hablar de la figura de la mujer en el entorno científico o en cualquier otro.

¿Qué obstáculos se encuentran las mujeres a la hora de desarrollar la carrera científica?

Por mi experiencia un tema delicado es la estabilidad, en general afecta a todos, hombres y mujeres, sin embargo en el caso de mujeres es cierto que temas como la maternidad en mi época (y peor todavía en años anteriores) era un gran handicap que, normalmente sólo en aquellos casos en los que tu pareja compartía y asumía gran parte del cuidado de la familia era en los que la mujer podía mantener o avanzar su profesión. También se sigue notando en el entorno tecnológico/científico una mayor parte de hombres en puestos de dirección y toma de decisiones; considero que deben estar los que más cualidades a este nivel tengan sean mujeres u hombres; el buen líder es quien sabe orientar, acompañar y hacer que cada uno de los que forman su equipo saque lo mejor de sí mismo, da igual a mi modo de ver ser hombre o mujer. Lo malo es que bajo ciertos “prototipos” hay quienes son incapaces de reconocer, valorar y potenciar el talento, sobretodo si es femenino. En estos casos lo único que podemos hacer las mujeres es buscar otra oportunidad que nos permita seguir creciendo.

¿Tienen las mujeres científicas una menor visibilidad?

Quiero pensar que no, siempre he pensado así, nunca he pensado que estaba o en estar limitada. Confío que todos aquellos que se dedican a cualquier profesión, incluyendo la ciencia o la tecnología sepan reconocer el talento y buen trabajo siempre.

¿Cómo se puede actuar para poner remedio a esta situación?

Lo importante es creer en lo que hacemos, reconocer el talento, el trabajo , el esfuerzo venga de quien venga. Condiciones salariales y de conciliación también independientes de que sea una mujer o un hombre quien realice el trabajo. Respeto y ser responsables con los mensajes que lanzamos a las nuevas generaciones, a veces creo que hay mensajes que hacen flaco favor a conseguir esa correcta forma de plantear la igualdad dentro de que cada persona es un ser único e irrepetible.

Iniciativas que apoyan el acceso de mujeres y niñas a la ciencia y carreras STEM

Como ya comentamos en artículos anteriores, es fundamental la educación de las niñas y niños para que puedan elegir aquella formación que más les guste, sin que el género sea un sesgo en esta decisión. Para las niñas en particular, existen múltiples iniciativas cuyo objetivo es conseguir ser una futura profesional …

En este sentido, la Fundación Inspiring Girls, bajo el lema “Niñas sin límites”, tiene como objetivo aumentar la autoestima y ambición profesional de las niñas en edad escolar; para ello, cuentan con voluntarias profesionales que, a través de diferentes sesiones, comparten su experiencia con las niñas.

Una de esas voluntarias es Nerea Luis todo un referente femenino en el mundo de las STEM: es Doctora Cum Laude en Inteligencia Artificial. Ha fundado el evento nacional y gratuito T3chFest Google le otorgó el premio Women Techmaker en 2016 reconociendo su labor. En enero de 2018 se unió a la Fundación COTEC como experta en tecnología, Talento y Género,y además, ha recibido la Condecoración de la Orden al Mérito Civil.

Otra de las iniciativas que promueven la formación en carreras de ámbito científico- tecnológico y que invita a equipos de jóvenes de todo el mundo a aprender y aplicar las habilidades necesarias para resolver problemas del mundo real a través de la tecnología, es Technovation Challenge.

Cristina Palomo Doctora en Bioquímica y Data Scientist en Sngular, decidió cambiar las neuronas humanas por las redes neuronales y dedicarse a la Ciencia de Datos, colaborando en proyectos de Inteligencia Artificial, e-commerce, UX, videojuegos o procesamiento del lenguaje natural; fue mentora en el programa Technovation Challenge, convencida de que “iniciativas como ésta ayudan a disminuir la brecha de género, especialmente marcado en el mundo tecnológico, las niñas necesitan mujeres como referentes en las carreras STEM”. Cristina nos cuenta que, personalmente, supuso un reto y una responsabilidad mentorizar a adolescentes porque necesitan referentes femeninos. A ello se une el interés en ayudar a, “hacer el bien” con la tecnología, ya que las apps están relacionadas con la salud, la pobreza, la educación, el medioambiente…

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Educación para la sostenibilidad

Publicado el 30 enero, 2020

En Futurizable hemos hablado en anteriores ocasiones sobre educación, especialmente sobre el papel de la tecnología para mejorarla, por ejemplo cuando explicamos por qué es importante que los niños aprendan a programar y cómo el Big Data nos puede ayudar a mejorar la educación a través de la personalización. Hoy queremos ir un paso más allá y exponer una serie de razones al respecto de cómo la educación puede ser la solución que buscamos al grave problema ambiental en el que nos encontramos, especialmente en lo relativo al calentamiento global.

Porque aunque sea cierto que estamos en un momento crítico en lo que a contaminación del planeta se refiere, también es cierto que de un día para otro no va a sucumbir el planeta y que estamos a tiempo de poder hacer muchísimas cosas que mejoren la situación, desde el corto plazo, con los protocolos de reducción de las emisiones y las actuaciones que se puedan llevar a cabo a través de la geoingeniería, hasta el largo plazo, donde podemos trabajar para instaurar modelos de funcionamiento que contrarresten la situación problemática a la que hemos llegado, o incluso podamos llegar a una situación mucho mejor en cuanto a cómo nos relacionamos los seres humanos con nuestro entorno.

Y es en este punto donde debe entrar en juego la educación, porque es una fantástica herramienta a través de la cual concienciar a las personas de la importancia que tienen sus acciones cotidianas y la capacidad que tenemos todos para mejorar la situación a través de todo tipo de iniciativas que podamos desarrollar o con las que podamos colaborar.

En la semana en la que se celebra el Día Internacional de la Educación, vamos a exponer una serie de ideas que pueden hacer que la educación se convierta en la mejor herramienta para la sostenibilidad.

  1. La sostenibilidad es mucho más que el respeto al medio ambiente. Esto implica también el respeto a las personas, a los otros seres vivos, a la cultura, a las tradiciones, al arte, a las opiniones de las personas y a su forma de pensar. En general debemos desarrollar una actitud de respecto hacia todo lo que nos rodea, siendo conscientes de que formamos parte de un sistema conformado por millones de seres e interacciones entre ellos, por lo tanto nuestras acciones, por pequeñas que sean, no pasan desapercibidas, sino que forman parte de un todo que tiene una gran influencia sobre cada una de sus partes.
  2. Es necesario educar para el bien común. En la línea del punto anterior, es importante que se popularice el concepto de bien común y que sobre todo los más jóvenes, entiendan que muchos de los problemas que ha tenido la humanidad a lo largo de la historia se han debido a la búsqueda del bien particular, pero que si ahora vivimos el mejor momento de la historia, especialmente en los aspectos relacionados con la reducción de la pobreza, la esperanza de vida de las personas y las mejoras en la educación, es porque mucha gente ha decidido trabajar para mejorar el mundo en lugar de mejorar sus condiciones particulares.
  3. Es fundamental educar en valores. Si nos proponemos inculcar en los más jóvenes ideas como la sostenibilidad y el bien común, es necesario que esto vaya acompañado de la transmisión de una serie de valores que reforzarán el mensaje y motivarán a las personas a trabajar en esta dirección. El respeto, la solidaridad, la empatía, la generosidad, el coraje, la resiliencia, la determinación, la ecuanimidad y la alegría, son valores sobre los que se debe trabajar activamente en el ámbito educativo, si queremos construir una sociedad mejor que se desarrolle en un mundo más natural.
  4. Tenemos que desarrollar el pensamiento crítico. En un mundo tan cambiante como en el que nos movemos y donde se genera en segundos la información que antes tardaba años en producirse, el pensamiento crítico se convierte cada vez en una habilidad fundamental para las personas que quieran vivir de manera autónoma y tomar sus propias decisiones. El auge de las fakenews que hemos vivido en los últimos años es una representación de una realidad que no es tal y como aquellos que buscan su interés particular intentan hacernos creer, lo cual no debemos verlo exclusivamente como algo nuevo, porque la manipulación mediática ha existido siempre, pero aún es más palpable que nunca.
  5. Desarrollar el pensamiento computacional, comenzando por los más jóvenes, como una habilidad tan importante como ha sido el idioma inglés en las últimas décadas. Y no solo en los jóvenes, porque todos nos vamos a enfrentar pronto a esa situación en la que tendremos que competir con una máquina, con un robot o una inteligencia artificial, que funciona gracias a un código informático del cual nosotros deberíamos tener, al menos, unas nociones básicas que nos permitan entender las connotaciones que eso tiene para nuestro futuro.
  6. Trabajar las habilidades que nos distinguen de las máquinas como la comunicación, la creatividad y entender cómo funcionan los sistemas complejos, es lo que nos ayudará a seguir siendo relevantes en el futuro. Porque, en el futuro al que nos encaminamos, las máquinas tomarán cada vez más protagonismo, al menos en los ámbitos de la vida a los que ahora damos relevancia. Lo bueno es que esas máquinas se encargarán de hacer lo que nos resulta pesado, tedioso o difícil, dejando para nosotros aquello que resulta complejo, por su nivel de abstracción, (como por ejemplo es el caso de las relaciones humanas, donde resulta más valiosa la habilidad empática que la capacidad de cálculo).
  7. Aprender a gestionar las emociones será otro de esos superpoderes que nos abrirán muchas puertas en el futuro. Frente a las nuevas problemáticas a las que se enfrenta la sociedad, como el aislamiento social en el que viven muchas personas, o la adicción a la satisfacción inmediata que están generando las redes sociales, desarrollar esa capacidad de autocontrol y autoconocimiento resultará muy valioso para nosotros y redundará en beneficios de todos los que nos rodean.
  8. Aprender a fallar. Fallar rápido, de manera experimental y aprender de los errores cometidos para mejorar, es la manera de hacer las cosas que se ha desarrollado en el mundo científico y que ahora comienza a aplicarse también en el ámbito empresarial, gracias a metodologías como el Design Thinking y Lean Startup. Lo cual nos indica que deberíamos aplicarlo también en lo relativo a la educación, pero no solo en lo que a educación formal se refiere, sino también en nuestros propios procesos de aprendizaje a nivel particular.
  9. Crear un futuro mejor para todos debería ser el fin último de todo este proceso de mejora de la educación porque, claramente, es posible conseguirlo, pero va a ser necesaria la colaboración de todos, no solo de los que participan en el foro de Davos, (es más, mejor si no nos confiamos en que lo que allí se decida vaya resolver los problemas de la humanidad), porque ya sabes que si queremos mejorar el mundo tendremos que empezar por mejorarnos a nosotros mismos y sobre todo por mejorar la manera en la que nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

La importancia de las nuevas metodologías educativas

La típica imagen del profesor escribiendo la lección en la pizarra, al tiempo que hace un esfuerzo ímprobo por mantener la atención de sus alumnos, se sigue viendo por desgracia en muchos centros educativos, con las fatídicas consecuencias que esto conlleva, desde la pérdida de la motivación por parte de los alumnos, hasta el estado de depresión al que llegan muchos profesores que achacan a la mala actitud de los alumnos la falta de atención y los malos resultados académicos de estos.

Ante esta situación podemos apostar por el sorprendizaje que propone el maestro Ramón Barrera o utilizar algunas nuevas metodologías educativas como el aprendizaje basado en proyectos, que está pensado para mejorar el proceso de enseñanza, convirtiendo a los alumnos en protagonistas de su propio aprendizaje y lograr que aprendan haciendo (learning by doing). Para ello, se deben definir bien los objetivos que se busca conseguir con los proyectos de cara a lograr que la metodología sirva a los alumnos a desarrollar el pensamiento crítico, mejorar las habilidades sociales, desarrollar la creatividad, desarrollar un espíritu autocrítico y estar más motivados. Al contar con una herramienta como esta podemos pensar en aplicarlo en nuestro objetivo para la búsqueda de la sostenibilidad, planteando una serie de retos ambientales y sociales, como la base para el desarrollo de los proyectos que los alumnos tienen que realizar.

Otras metodologías de aprendizaje que se pueden usar para mejorar los sistemas educativos, pensando especialmente en educar para la sostenibilidad:

Aprendizaje cooperativo: promueve el desarrollo de comportamientos sociales a la vez que se aprenden contenidos especializados mediante estructuras cooperativas. De esta forma los estudiantes con diferentes capacidades trabajan juntos, desarrollando el respeto por las diferencias, la comunicación asertiva, la interdependencia positiva y la responsabilidad compartida.

Microaprendizaje: los estudiantes reciben píldoras formativas de corta duración sobre un tema específico en forma de juegos, vídeos, infografías, … Sus beneficios se relacionan con una mayor motivación y facilidad para retener los conocimientos adquiridos, acceso a los contenidos desde distintos dispositivos en cualquier momento y lugar, logrando resultados de aprendizajes inmediatos.

Neuroeducación: los expertos en el tema exponen que el cerebro sólo aprende si hay emoción, por ello resulta clave educar en las emociones para favorecer el aprendizaje. Y aunque, aún queda mucho por saber al respecto de cómo funciona el cerebro, es importante que los educadores entiendan que su trabajo va mucho más allá que la de ser meros transmisores de información o conocimientos.

Visual Thinking: aprovecha las posibilidades comunicativas que ofrecen las imágenes para expresar ideas y pensamientos, lo cual ayuda a los estudiantes a retener mejor la información relacionada con un tema concreto. Los mapas mentales y esquemas visuales son recursos de Visual Thinking que pueden ofrecer una gran utilidad para mejorar los procesos de aprendizaje.

Gamificación: está enfocada a desarrollar estrategias didácticas a través del juego, para lo cual se traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo con el fin de conseguir mejores resultados. Esto ayuda a los alumnos a adquirir conocimientos, a mejorar sus habilidades y a recompensar acciones concretas en su proceso educativo.

Para aprender más sobre metodologías educativas os recomendamos consultar el blog Educación 3.0

Uso de la tecnología para mejorar la educación

Tecnologías inmersivas como la Realidad Virtual y Realidad Aumentada, la combinación del Big Data con la Inteligencia Artificial y otras tecnologías como Blockchain, forman parte de las herramientas tecnológicas que se están utilizando en todo tipo de empresas en su estrategia de transformación digital. Y en el caso de la educación, donde las instituciones educativas siguen teniendo un papel predominante, se puede hacer un buen aprovechamiento de estas tecnologías a la hora de mejorar el trabajo que se realiza tanto a nivel interno para optimizar los procesos de gestión, como en la labor de enseñanza donde estas tecnologías pueden resultar complementarias a la actividad de los profesores.

Por lo tanto son estos profesores los primeros que deben explorar las posibilidades que les ofrece la tecnología para mejorar en su trabajo, especialmente aquellas herramientas encaminadas a empoderar a los alumnos, para que tengan un mayor control de la tecnología y no sea la tecnología la que les controle a ellos, es decir, que tengan capacidad para decidir qué es lo que pueden hacer con estas herramientas y no se dejen llevar por ejemplo, por el incentivo hedonista de los likes en las redes sociales. Del mismo modo las familias pueden tener una gran influencia en cómo enfocan el uso de la tecnología, especialmente si ayudan a los jóvenes a ver la gran oportunidad que supone conocer bien las herramientas tecnológicas y dedicarse profesionalmente a un sector en el que son necesarias muchas personas para que se siga desarrollando. Sin descuidar desde luego la gran oportunidad que supone para cualquier profesional de cualquier ámbito tener un buen conocimiento de las herramientas tecnológicas de cara a lograr que su actividad resulte más eficiente y tenga un mayor impacto.

La utilización de OKR para mejorar el trabajo que realizan las organizaciones educativas

Al igual que vimos que el sistema OKR se podía usar para mejorar la problemática ambiental, vamos a ver aquí que esta metodología nos puede ayudar también a mejorar la forma en la que se realiza el trabajo de las organizaciones educativas, especialmente colegios y universidades, que son las que han tenido mayor influencia a la hora de educar y formar a las personas. Instituciones que ahora han perdido algo de su influencia pero que aún siguen teniendo una gran relevancia en muchos casos.

Aquí es donde podemos plantear que los OKR nos ayuden a introducir algunas de las mejoras que hemos ido comentando en este artículo, desde la promoción de los valores relacionados con la sostenibilidad, el uso de las nuevas metodologías educativas y el mayor aprovechamiento de la tecnología. Como parte de la estrategia de transformación digital de las organizaciones educativas, se puede plantear este sistema para establecer procesos de mejora que puedan ser analizados correctamente a través de métricas y donde se pueda trabajar de manera colaborativa, involucrando no solo a la dirección de la organización, sino también a los profesores, o incluso a los alumnos, con los que se podrían plantear objetivos relacionados con los temas de sostenibilidad, tanto en lo que al tema ambiental se refiere, como a las relaciones sociales e incluso en lo relativo a los hábitos personales.

Nunca pares de aprender

Retomamos aquí la idea de la que hablamos a final de año al respecto de la importancia de la formación continua y la educación en valores a lo largo de toda nuestra vida. Porque si algo está claro es que el mundo ha cambiado enormemente respecto al siglo pasado y ahora todo aquello que en los países desarrollados era «seguro» se ha desmoronado. En el siglo XX estudiar te aseguraba prácticamente tener un trabajo y trabajar te aseguraba prácticamente tener una casa en propiedad. Ahora todo es diferente, porque dicen que vivimos en un entorno VUCA, un entorno caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad, lo cual se refleja en la famosa frase de que lo único constante es el cambio, para lo cual más que nunca tenemos que ser nosotros los que estemos dispuestos a cambiar. Cambiar para mejorar y mejorar a través del desarrollo de la capacidad de aprender de manera continua y nunca parar de aprender.

Espacios más humanos para una educación más humana

Para terminar con este artículo dedicado a hablar sobre la importancia de introducir la sostenibilidad en el sistema educativo, os dejamos con la visión de un especialista en el tema, el arquitecto de experiencias José Picó

Estamos viviendo tiempos apasionantes.

Inmersos en una época de transcendentales y acelerados cambios sociales, la educación se dirige hacia una fascinante transformación. La actual desestructuración pedagógica se refleja en la compleja adaptación de las organizaciones educativas a dichos cambios, dado al incesante bombardeo de enormes cantidades de propuestas, metodologías, avances neuroeducativos o nuevas tecnologías exponenciales.

Lamentablemente, a medida que la globalización y los rápidos avances tecnológicos continúan transformando el espacio cívico y el mundo del trabajo, los sistemas educativos se están desconectando cada vez más de las realidades y necesidades de las economías y sociedades globales. Urge adaptar dichos modelos para equipar a los niños y adolescentes con las habilidades necesarias para crear un mundo más inclusivo, sostenible y coherente.

Muchas organizaciones educativas no están siendo capaces de responder adecuadamente a tantos y tan acelerados cambios, aun siendo conscientes de la necesidad y urgencia de adaptarse para poder sobrevivir; intentando proponer ofertas adecuadas a unas familias cada vez más exigentes, una población con un importante descenso de la natalidad, unas administraciones contrarias a determinados tipos de centros o una sociedad con acceso virtual a todo el conocimiento a través de internet y sus dispositivos móviles.

En un mundo donde los robots y otras maquinas “inteligentes” van a copar más del 70% de los puestos de trabajo que actualmente desarrollan las personas, alumnos y maestros requieren la urgente transformación de unos entornos de aprendizaje acordes a propuestas pedagógicas basadas no solo en contenidos específicos, sino en habilidades humanas tales como la flexibilidad, colaboración, capacidad de comunicación, gestión emocional, empatía, resiliencia, perseverancia, creatividad, visión estratégica y espíritu crítico.

Requerimos espacios más humanos que favorezcan esta metamorfosis, pues como bien decía Loris Malaguzzi, el espacio es “el tercer maestro” de cualquier alumno: el primero, los adultos, sus profesores, padres y familiares; el segundo, sus iguales, sus compañeros y amigos; y el tercero, el espacio, su colegio, su casa, su ciudad. El entorno representa un claro factor didáctico que se debe amoldar y facilitar con flexibilidad la implementación las nuevas metodologías de aprendizaje, favoreciendo los procesos de enseñanza-aprendizaje, permitiendo crear ambientes confortables y estimulantes para el desarrollo de todas las capacidades del alumnado, así como promoviendo la autonomía, interés y motivación del equipo docente y la dirección de los centro educativos.

Sin embargo, la mayoría de nuestras actuales escuelas siguen manteniendo diseños propios de principios del siglo XIX, adecuados a los propósitos para lo cual se habían concebido aquellas escuelas de Pedagogía Prusiana o Lancasteriana: educar, disciplinar y estandarizar a una población rural que llegaba en avalanchas a las nuevas y atractivas ciudades industriales.

Si ha llegado el momento de la inteligencia artificial y la automatización, ahora más que nunca hemos de volver la mirada hacia las personas y su bienestar, creer en el cambio y en las increíbles oportunidades que nos ofrece.

La singularidad ha llegado dispuesta a quedarse. Solo nos queda poner al SER HUMANO, sus emociones y capacidades en el centro de esta nueva era.

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Aprender a programar en un Bootcamp

Publicado el 13 junio, 2019

Vivimos en un mundo de grandes contrastes, donde mucha gente trabaja día a día por encontrar o crear un poco de orden y otra mucha gente simplemente se deja llevar o incluso colabora con la entropía, añadiendo aún más complejidad al sistema. Cuando empiezas a intentar entender un poco cómo funciona nuestro cerebro, te das cuenta de por qué ocurre esta situación: las personas somos una caja de sorpresas, nuestra mente puede funcionar de miles de formas diferentes y llevarnos a situaciones completamente surrealistas. Esto que, así leído, puede sonar muy extraño, es la conclusión a la que llego al estar leyendo el libro ‘Focus’, de Daniel Goleman.

Pero hoy no hemos venido a hablar de psicología ni de neurociencia, sino de aprender a programar, algo que a mí me ha dado pie a pensar en esa situación anteriormente comentada, en la que nos encontramos con que hay una brecha entre las necesidades del mercado de contar con profesionales que se dediquen a programar frente al interés de muchas personas por aprovechar esta oportunidad.

Un caso que refleja muy bien esta experiencia personal de Andrew Callahan, en un artículo dedicado a explicar la historia de los bootcamps:

«Cuando estábamos poniendo en marcha nuestra propia startup de software, nos resultó casi imposible encontrar desarrolladores que trabajasen para nosotros. Era más fácil convencer a los inversores de que nos dieran dinero que convencer a los desarrolladores de que nos quitaran dinero en forma de salario. El software se está comiendo el mundo, y como resultado hay un apetito creciente y aparentemente insaciable por el talento técnico. Al mismo tiempo, la cantidad de nuevos graduados en ciencias de la computación y visas H1B emitidas no se mantiene. Además, el sistema educativo se centra en gran medida en la teoría y no enseña las habilidades prácticas que la industria exige».

Lo que está ocurriendo entonces es que frente a muchas otras profesiones de alta cualificación en donde el modelo estándar consiste en realizar una carrera universitaria para poder dedicarse posteriormente a una profesión, o como mucho realizar estudios de formación profesional. En el caso de la profesión de desarrollador de software el autoaprendizaje se vuelve tan necesario que hace que mucha gente se plantee la necesidad de estudiar por largos periodos de tiempo, en lugar de empezar a poner en práctica cuanto antes lo aprendido en cursos de pequeña duración, como son los bootcamps. Un problema añadido a esto es que las tecnologías relacionadas con la programación cambian y evolucionan tan rápido que los planes de estudio de las universidades son incapaces de responder adecuadamente, por lo que muchos estudiantes ven que tienen que aprender tecnologías y lenguajes que están obsoletos y nunca podrían utilizar a nivel profesional. Por lo tanto, frente a la opción de estudiar una carrera durante años, donde habrá una parte de conceptos informáticos y teoría de computación que sí que puede ser muy valiosa, pero donde lo que falla es la parte más relacionada con la puesta en práctica, tiene todo el sentido buscar modelos más flexibles que permitan a la gente formarse en tecnologías concretas que pueden empezar a utilizar desde el primer momento.

Lo que las empresas están percibiendo en relación con la formación que ofrecen los Bootcamps se ve muy bien reflejado en esta entrevista a José Martín-Corral, recruiter en Carto:

«Los cursos de programación tipo Bootcamp permiten acceder al mundo del desarrollo a gente que de otra manera no se lo habría planteado y que ve más fácil hacer un curso de nueve semanas que una formación profesional o una carrera. El nivel adquirido pasados cinco o diez años es el de alguien salido de una carrera. Un curso no te prepara igual que dos, cuatro o cinco años de formación pero sí les da las herramientas necesarias para empezar a trabajar. La experiencia trabajando es muchísimo más valiosa que cualquier curso».

Del lado de los estudiantes o alumnos también vale la pena conocer experiencias como la de Fran Bosquet, que tras realizar un bootcamp en Ironhack trabaja ahora como desarrollador en una startup de Palo Alto llamada Joined:

«Hay muy buenas razones para enrolarse en un bootcamp. Como antiguo alumno de Ironhack podría mencionar la enorme red de contactos que formas, los conocimientos que adquieres, los amigos que haces y, en general, la fantástica experiencia que vives. Pero mentiría si negara que mi razón principal, si volviese atrás en el tiempo y tuviera que volver a tomar la decisión, seguiría siendo la misma: entrar en el mercado laboral de la programación».

Ahora, de cara a conocer de primera mano cómo funcionan los Bootcamps y cómo preparan a sus alumnos para responder a las necesidades del mercado, os dejamos con la entrevista que hemos realizado a María López-Obrero, de Wild Code School.

Para trabajar como programador las empresas cada vez están dando menos importancia a los títulos y más al conocimiento. ¿Cómo preparáis en Wild Code School a vuestros alumnos para que logren los conocimientos reales que son necesarios para trabajar como desarrollar en una empresa?

La preparación que hacemos en Wild Code School es muy intensiva, precisamente con ese objetivo que indicas. Para mejorar su conocimiento y habilidades técnicas, nuestros alumnos empiezan a trabajar en proyectos desde el primer día. A veces se sorprenden porque quieren primero escuchar teoría pero, desde nuestra experiencia, esto no es siempre lo más eficiente. Es clave darles un proyecto sobre el que trabajar y con el que aprenden desde el principio a medida que construyen. Por supuesto, cuentan con instrucciones y con la ayuda de los formadores.

La formación dura cinco meses (o diez en el curso part-time), por lo que tendrán que realizar tres proyectos, uno de ellos real y que consiste en crear un prototipo para una empresa externa. Se reunirán con esa empresa como si fueran clientes de verdad, tendrán que organizarse internamente para cumplir plazos y finalmente tendrán que entregar un proyecto terminado de calidad.

En segundo lugar, nos aseguramos que desde el principio incorporan en su trabajo semanal la metodología Agile-SCRUM. Realizamos rituales como stand-up diarias, retrospectivas… Así, garantizamos que aprenden a organizarse su tiempo de forma eficiente, acostumbrándose al trabajo de un equipo de desarrolladores en el mundo real.

Por último, y quizá lo más importante para ellos, es que les inculcamos un alto nivel de autoexigencia y autoaprendizaje. En la escuela estamos para guiarles, para aclarar sus dudas a medida que profundizan… pero su aprendizaje aquí solo dura unos meses y luego tienen que salir al mundo laboral, donde tendrán que ser profesionales con recursos. Por ello, les insistimos e incluso empujamos para que cojan las riendas de su propio aprendizaje, ya que la capacidad de adaptación y reciclaje es de lo más valorado por las empresas tecnológicas.

¿Cuáles son las principales necesidades que os transmiten las empresas sobre la formación que esperan que tengan los candidatos para trabajar como desarrolladores?

Depende mucho de la empresa, pero hay algunas necesidades comunes, no siempre de naturaleza técnica.

Diría que la necesidad más común es la de que los candidatos tengan capacidad de aprendizaje y sean autónomos. Muchas empresas forman a los estudiantes cuando los contratan y son conscientes de que son junior, por lo que esta es una habilidad importante.

En cuanto a necesidades técnicas, las empresas pedirán unas u otras, dependiendo del stack que ellas mismas utilicen. En este momento, hay gran demanda de programadores que conozcan React, o Vue.js para el front, o Node.js para el back, por lo que nos encontramos con esta petición a menudo.

Otra necesidad común es que los candidatos sean versátiles. Por esta razón, alguien que conozca tanto el back como el front-end es mucho más atractivo para las empresas. Son profesionales adaptables que pueden realizar labores tanto en una como en otra parte, unificar el trabajo de sus compañeros, o especializarse. Por eso en nuestro programa le damos tanta importancia al full stack.

¿En tu opinión cuáles son las principales diferencias al respecto de la formación sobre programación que se recibe en una universidad y la que ofrece una escuela de bootcamps como Wild Code School?

Aunque hay muchas consideraciones, la principal diferencia es la especificidad. Un bootcamp es intensivo y enseña habilidades técnicas muy actualizadas y aplicables inmediatamente.

En la universidad, te formas durante cuatro o cinco años con más profundidad, pero en gran medida sobre una base teorética. El objetivo de la carrera es dar a los estudiantes conocimientos científicos en el campo informático. La programación se estudia con el propósito de entender otras áreas (sistemas operativos, algoritmos, machine learning, interacción humano-máquina… ). Desde luego, una carrera te dará una mayor base y comprensión de los sistemas, pero no te dará necesariamente conocimientos actualizados en programación.

Las empresas buscan diferentes perfiles, desde desarrolladores que puedan solucionar problemas específicos desde el principio, a ingenieros que se ocupen de la innovación, la arquitectura y la investigación dentro de la empresa. En función de eso, demandará profesionales formados de una y otra forma.

Para construir un edificio, no hace falta que todos los implicados estudien arquitectura.

¿Cómo de fácil es que una persona con una carrera universitaria en la que no hay buenas salidas profesionales se recicle para convertirse en programador donde sí que hay mucho trabajo?

En este momento hay mucha necesidad de perfiles técnicos, en concreto desarrolladores, por lo que ahora es fácil reciclarse y cada vez existen más programas con este fin. Todo dependerá de la capacidad, la motivación y el tiempo disponible que tenga cada uno. No es fácil, desde luego. Un bootcamp supone una inversión de tiempo y, sobre todo, de esfuerzo considerable. De ahí su nombre, que viene del entrenamiento militar… Pero sí, es posible. La velocidad y calidad con que uno se forme dependerá mucho de su propia motivación y del tiempo que le dedique a la práctica. Aproximadamente un 13 % de desarrolladores declara haberse formado por cuenta propia, pero no todo el mundo tiene esa capacidad. Es ahí donde entra el rol de los bootcamps, donde se ofrece apoyo y sobre todo guía.

¿Qué se hace específicamente en una escuela como Wild Code School para ayudar a los alumnos a encontrar trabajo?

Esta es mi pregunta favorita, porque es precisamente parte de lo que implica mi trabajo. Tomamos varias acciones. El primer paso es revisar el CV de los alumnos y perfiles profesionales como LinkedIn. Les ayudo a pulirlos y a que sean adecuados para la nueva profesión que han escogido. Tras una primera revisión, realizo sesiones de coaching individuales con ellos. Es importante saber sus preferencias: ¿qué tipo de empresas les atraen? ¿Qué sector? ¿Quieren quedarse en Madrid o se plantean mudarse a otra ciudad? ¿Les gusta más el front o el back-end? En esas sesiones individuales, les asesoro también sobre soft skills en las que trabajar. Les doy pequeños ejercicios que practican conmigo, desde cómo responder a una preguntas en una entrevista de trabajo, a cómo hablar en público, mejorar su inglés…

Una vez tenemos sus perfiles depurados y aclaramos sus preferencias, empezamos a buscar trabajo contactando con empresas dentro o fuera de nuestra red de contactos. Muchas de esas empresas, además, nos envían con asiduidad ofertas de trabajo que divulgamos entre los alumnos actuales y los ya graduados. Por ello, contamos con una bolsa de trabajo a la que pertenecen de por vida.

Además, al tener escuelas por toda Europa, mis compañeros en otras ciudades pueden ayudar a los alumnos del campus de Madrid a encontrar trabajo fuera. Lo bonito de Wild Code School es que somos una comunidad muy cohesionada que piensa en términos globales.

¿Podrías decirnos cómo es el perfil tipo de alumno de vuestro bootcamp?

Los perfiles son muy diversos, pero diría que en un gran porcentaje contamos con profesionales que en un momento dado han decidido cambiar de carrera. También hay personas desempleadas, recién graduados, o emprendedores que quieren poner en pie su proyecto tecnológico.

¿Qué pasa con el tema las mujeres programadoras? ¿Realmente es tan complicado despertar las vocaciones tecnológicas entre las mujeres?

Sí que es complicado, al menos de momento. Este es un problema de la educación que recibimos. A las chicas siempre se nos ha concebido en profesiones relacionadas con el cuidado de los demás (Medicina, Enfermería) y de Humanidades (Derecho, idiomas…). Nosotras mismas nos lo creemos desde pequeñas y nos convencemos sin saberlo de que la tecnología no es para nosotras. Es curioso, pero yo lo veo en el día a día. En mi red de contactos profesionales, en el apartado “desarrollador” o “ingeniero” el 90 % son hombres. En cambio, el 90 % en RRHH son mujeres… Esto habla por sí solo.

Otra cosa que hemos notado en nuestra experiencia con los estudiantes, es que los chicos son mucho más echados para adelante a la hora de tomar riesgos. Creen más en sus propios recursos a la hora de enfrentarse a algo nuevo, como un puesto de trabajo o proyecto. Las chicas, en cambio, tendemos a pensar que no estamos preparadas, o que necesitamos un poco más de tiempo para estarlo. O nos da más miedo equivocarnos. Esto implica que muchas menos chicas se lanzan a retos como aceptar una oferta de trabajo de más responsabilidad, cambiar de carrera, decantarse por una profesión tecnológica, etc.

En Wild Code School contamos con un 30 % de chicas estudiando en nuestras escuelas en Europa. En Madrid, donde concedimos becas a mujeres, el porcentaje es aún mayor. Creo que iniciativas así son importantes, pero no lo son todo. Hay que fomentar el cambio desde los colegios y las familias, hay que hacer visibles ejemplos de mujeres que trabajan en este ámbito y que las niñas que aún se están formando vean libre este camino.

Y para terminar con este artículo os dejamos un par de recomendaciones de cara a descubrir los principales Bootcamps de programación que se realizan en el mundo, a través de los comparadores Switchup y Coursereport.

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Más talento y menos trabajo

Publicado el 07 marzo, 2019

«Oye, niño, ¿y tú qué quieres ser de mayor?». Nos resulta bastante obsoleta esta pregunta. Abogado, médico, bombero, astronauta, arquitecto… Las profesiones vocacionales pueden seguir teniendo sentido durante mucho tiempo, pero cada vez tendrán menos que ver con el concepto de trabajo y tomará más protagonismo el de talento. Un trabajo se aprende y se practica, pero el talento está más relacionado con factores intrínsecos como la genética, nuestra forma de ser, además del ambiente en el que nos desarrollamos, las cosas que nos motivan en nuestro entorno y la influencia que recibimos de las personas cercanas.

Durante muchísimo tiempo se le ha dado mucho más valor en la sociedad al trabajo que al talento, por eso la formación se concentra en inculcarnos conocimiento, pero muy poco en desarrollar nuestras habilidades. En esta nueva era digital en la que vivimos, en la sociedad del conocimiento, hace mucho que dejamos atrás cambios tan importantes como el que se produjo con la revolución industrial, en la que millones de personas dejaron de vivir en el campo, dedicados a la agricultura, para habitar en las ciudades trabajando en las fábricas. Esto que para los países occidentales ocurrió hace décadas, está sucediendo ahora también a nivel global, como podemos ver en este gráfico:

La siguiente etapa en este camino de evolución de la humanidad puede estar en un nuevo modelo de sociedad en la que el trabajo, tal y como ahora lo conocemos, cada vez sea menos importante para las personas, ya que pasará a estar mayoritariamente ejecutado por las máquinas. Unas máquinas que han sido programadas por personas para llevar a cabo las labores que hasta ahora realizaban ellas de forma mecánica.

En el año 2017 la revista médica BMJ Open publicó un estudio de carácter global en el que se mostraba que las consultas médicas de atención primaria duran de media menos de 5 minutos para la mitad de la población mundial, oscilando entre los 48 segundos en Bangladesh y los 22,5 minutos en Suecia. Como os podéis imaginar, si el trabajo de un médico consiste en atender a pacientes durante 8 horas al día en turnos de 5 minutos, claramente hay algo que falla en la forma en la que se concibe el trabajo a nivel sanitario, por poner un ejemplo.

Siguiendo con el tema de la salud, hace tiempo que se vienen haciendo pruebas con Inteligencia Artificial en las que se demuestra que una máquina puede resultar significativamente más eficiente en tareas como el análisis de imágenes para, por ejemplo, la detección del cáncer. Y como este, cada vez vamos a conocer más casos en los que las máquinas se imponen en determinados puestos hasta el momento limitados a las personas. Es tan simple como que ahora, en algún lugar del mundo, hay un programador especializado en Machine Learning que está trabajando para que esto ocurra.

Ante este escenario se hace cada vez más necesario un cambio en la estrategia con la que abordamos el tema del trabajo: ha llegado la hora de comenzar a enfocarnos en el talento.

Empecemos por la educación

Mucha gente piensa que cambiar la mentalidad de las personas cuando son adultas es mucho más complicado que cuando se encuentran en la infancia y están en las primeras etapas del aprendizaje. La realidad es que las transformaciones que se están produciendo en la sociedad debido al impacto de la tecnología son tan importantes que no podemos esperar a intervenir únicamente en la educación de la infancia y la juventud. Tendremos que hacerlo también con los adultos para poder fomentar el cambio de mentalidad que se necesita para afrontar con mejores garantías el futuro al que nos encaminamos.

«Nunca dejé que la escuela interfiriera con mi educación» Mark Twain.

En lo que al modelo educativo se refiere nos encontramos con que llevamos ya bastantes años hablando de la necesidad de cambio y adaptación a las necesidades reales de la sociedad o del mercado de trabajo, pero la realidad parece mostrar que estas transformaciones no se están produciendo con la suficiente intensidad y velocidad. Seguramente será porque los planes educativos con los que ahora contamos se siguen enfocando en el aprendizaje de materias y en la adquisición de conocimiento, pero muy poco en las habilidades, las destrezas y en el fomento del talento con el que cuenta cada persona para que pueda ser aquello en lo que destaque en el futuro.

Educar con la Inteligencia Artificial

Mientras seguimos en la búsqueda de esos nuevos modelos educativos que potencien el talento de las personas, también va a ser necesario empezar a considerar de qué forma podemos aprovechar la Inteligencia Artificial, sobre todo, aunque también otras tecnologías como la Realidad Virtual en el corto plazo o la Neurotecnología, más a largo plazo.

En lo que a Inteligencia Artificial se refiere, nos dirigimos a un futuro en el que los humanos amplificaremos nuestra inteligencia gracias a la tecnología. Al igual que han hecho los jugadores de ajedrez desde que Deep Blue venció a Gary Kasparov, empezar a trabajar junto a una Inteligencia Artificial nos puede ayudar a aprender más y mejor. Esto puede servirnos para más adelante pasar a un siguiente nivel, cuando ya seamos capaces de conectar nuestra mente con esa máquina dotada de inteligencia que se convertirá en nuestro asistente o complemento de cara al aprendizaje.

Sin duda, esto puede sonar muy futurista, pero también puede parecer cosa del futuro que en los colegios se enseñe Inteligencia Artificial, algo que ya es una realidad en China. Han introducido desde los primeros años de educación en la escuela una asignatura de IA, gracias a la cual los niños se pueden ir familiarizando con esta tecnología, que muy pronto empezarán a utilizar como consumidores, pero sobre todo a nivel profesional. La apuesta del gobierno chino por el desarrollo de esta tecnología es decidida y se refleja en iniciativas como esta. ¿No os parece que noticias como esta deberían hacernos pensar que en nuestras escuelas también podríamos empezar a trabajar con estos avances para mejorar la forma en la que aprenden los alumnos y para que cuando accedan al mercado laboral estén mejor preparados?

Por suerte en España se está empezando a trabajar también en este ámbito, con iniciativas como el Simposio de IA en Educación de la Fundación Maecenas que reúne a especialistas en IA con profesionales de la educación para trabajar en cómo la Inteligencia Artificial puede ayudarnos a mejorar en este ámbito.

Enseñar filosofía

Cuando hablamos de un futuro en el que la Inteligencia Artificial tenga tanta relevancia, mucha gente puede asustarse y realmente puede ser un problema si se pone en práctica de manera equivocada, enfocando todo ese desarrollo en la propia tecnología sin tener en cuenta los factores humanos. La manera de contrarrestar esta posible situación futura es por medio de la enseñanza de la filosofía y las humanidades.

Es fundamental que en el proceso educativo se trate la filosofía como una herramienta que nos puede ayudar a ser mejores personas y mejores profesionales. Porque ahora es una asignatura que se aprende y se olvida, pero la mayoría de las veces no produce ningún impacto en la vida de los estudiantes, más allá del aburrimiento y alguna que otra noche sin dormir para poder aprobar el examen del día siguiente.

En la escuela hay muchas cosas que no se enseñan o a las que no se les da la suficiente importancia, por ejemplo aspectos relacionados con la salud o con las finanzas. Está claro que esto se debe trabajar más en la familia, pero la escuela puede ser también un lugar de apoyo para aspectos que van a resultar tan importantes en la vida de las personas en su futuro. Y en lo que a filosofía se refiere, la escuela es un lugar ideal para leer las obras de los filósofos más influyentes. Y, por cierto, no sólo los occidentales: la filosofía oriental es muy poco tratada en nuestras escuelas y sin embargo es muy recomendable para entender cómo funciona el mundo y las personas.

Leer filosofía y, sobre todo, debatir sobre ella en el aula puede resultar muy valioso para la educación y la formación de los profesionales del futuro, que se van a enfrentar a retos en su trabajo equivalentes al que supuso en su momento el cambio desde el modelo productivo basado en la agricultura al industrial. Estas transformaciones son tan profundas que no pueden afrontarse exclusivamente desde el ámbito personal. Por este motivo resulta valioso «subirse a hombros de gigantes» para poder entender lo que nos sucede.

No nos olvidemos del arte

¿No os parece curioso que los expertos en Inteligencia Artificial estén dedicando tanto empeño en enseñar a las máquinas a crear arte? Música, pintura, cine… Si seguimos las noticias sobre los avances en Machine Learning descubriremos casos como el del software que es capaz de pintar obras como si se tratase de un discípulo de Rembrandt o el cuadro creado por una máquina que ha llegado a ser subastado por la prestigiosa Sotheby’s.

Si los que están desarrollando la Inteligencia Artificial se preocupan por enseñarles a crear arte, ¿no deberíamos trabajar más este aspecto desde la educación? No solo en el colegio, donde sí que se trabaja bastante este tema. ¿Por qué dejamos de desarrollar las habilidades artísticas cuando terminamos el colegio? Aquellos que cultivan esta habilidad pueden enfrentarse mejor a los retos que le surjan a nivel profesional, gracias al desarrollo de la creatividad y a la mayor sensibilidad que proporciona el haberse dedicado a las actividades artísticas.

Que la educación nunca acabe

Otro error que podemos estar cometiendo como sociedad, en lo relativo al modelo educativo, es considerar que la educación es algo que comienza en la escuela y acaba en la universidad, o más bien que es algo que ocurre exclusivamente en esas instituciones. El día que se fomente que el aprendizaje y la formación son algo que debe formar parte de nuestra vida a lo largo de todo nuestro desarrollo, estaremos ganando mucho como personas y como profesionales.

Esto de pasarse la vida aprendiendo y formándose es algo que tienen muy bien interiorizado los científicos. Su trabajo sería imposible sin dedicar una parte de su tiempo a aprender los descubrimientos y técnicas que van realizando otros compañeros de profesión, ya que es sobre esto sobre lo que a su vez construyen sus propias investigaciones. En las profesiones técnicas también es muy patente esta necesidad de estar aprendiendo siempre nuevas tecnologías, lenguajes o metodologías, para poder afrontar los retos cada vez más exigentes que exige el desarrollo tecnológico.

Pero ¿qué ocurre con el resto de profesiones? Pensemos, por ejemplo, en los profesores, que estudiaron una carrera en la que adquirieron muchos conocimientos, que luego demostraron a través de una oposición y que finalmente acaban enseñando a otras personas. ¿No debería un profesor dedicarse a aprender cada vez más para poder enseñar mejor? No cabe duda de que muchos así lo hacen, pero seguro que la mayoría se limitan a contar con la base necesaria para desarrollar su profesión. Si queremos que las cosas mejoren a nivel de educación, esto ahora ya no es una buena opción. Por suerte, desde que tenemos internet, con las plataformas de elearning como Coursera y Udemy, disponemos de un abanico infinito de posibilidades para seguir aprendiendo, de manera que podamos seguir mejorando como personas y profesionales.

Pero ¿por qué no se proponen los colegios y universidades seguir vinculados con sus alumnos en su futuro profesional? Cuando yo dejé mi colegio de toda la vida, nunca nadie me escribió o me llamó para ofrecerme seguir vinculado de alguna forma en lo que a educación se refiere. Simplemente alguien decidió que ya no me necesitaba como «cliente». Lo mismo en la universidad. ¿Por qué no se desarrollan planes de carrera en el largo plazo de manera que podamos seguir formándonos en estas instituciones a lo largo de toda nuestra vida profesional?

Especialmente ahora que muchas universidades tienen problemas para sobrevivir por la falta de alumnos. Sería una forma fantástica de seguir generando negocio gracias a la formación continua de profesionales, no sólo a través de posgrados o doctorados, sino de cursos específicos que ayuden a seguir mejorando en la profesión, ampliando y mejorando lo que se supone que se aprendió en la carrera.

¿Por qué tener un único trabajo?

Dejando un poco el tema de la educación para avanzar hacia el tema del trabajo, hay aspectos relacionados con el modo en el que enfocamos nuestra vida profesional que deberíamos empezar a cambiar para adaptarnos a los cambios que se van a producir como consecuencia del avance tecnológico. Podría empezar a estar obsoleto el modelo actual de trabajo que nos «obliga» a dedicarnos a una única labor 8 horas al día, 5 días a la semana, 20 días al mes y más de 200 días al año. Seguramente sería más motivador un modelo en el que podamos compaginar varios trabajos o proyectos, cambiar de actividad de vez en cuando y desarrollar varias habilidades. Aunque el foco sea algo muy importante para lograr la excelencia a nivel profesional, por otro lado estar siempre haciendo lo mismo puede resultar tedioso y acabar con nuestra creatividad.

Es cierto que en muchos puestos es habitual cambiar de actividad con mucha frecuencia, sobre todo si tenemos cierta responsabilidad, tenemos que coordinar las tareas de otras personas o nuestro rol depende de los proyectos que tengamos que desarrollar. Pero, en cualquier caso, a lo largo de los años puede notarse ese agotamiento. Cambiar de trabajo es una opción, lo cual hace unos años era muy poco habitual. Sin embargo, que una persona tenga varios trabajos a lo largo de su vida es ahora lo más normal.

Esa posibilidad de tener un trabajo alternativo o secundario puede aportarnos una frescura en nuestro camino laboral que haga que seamos más felices en nuestra profesión y, en general, en nuestra vida. Por eso cada vez se habla más del concepto de Side Project, una forma de avanzar o mejorar en temas profesionales que incluso puede ayudar también a la empresa a la que nos dedicamos. Es el famoso 20% del tiempo que dedican los trabajadores de Google a proyectos personales, que luego pueden convertirse en nuevos negocios de la empresa. Aquí se incluye también la actividad secundaria que realizan muchos profesionales que, además, son profesores, conferenciantes o escritores, entre muchas otras opciones.

Más talento y menos trabajo

Volvamos al título de este artículo para profundizar en la idea de darle más valor al talento que al trabajo. Cuando hablamos de trabajo nos referimos a dedicar una serie de horas al día a llevar a cabo una labor dentro de una empresa o de cualquier tipo de organización por la cual recibimos una remuneración. ¿No os parece que no tiene mucho sentido que todas las personas tengamos que trabajar exactamente ocho horas al día? ¿Es que todos los profesionales somos iguales en lo que se refiere a nuestra capacidad para sacar adelante labores, a nuestra productividad y a la creatividad? Al igual que hace tiempo en el ámbito educativo se viene hablando de que cada persona tiene un ritmo y forma de aprendizaje, con el trabajo debería ocurrir lo mismo.

En un futuro no muy lejano, en el que las personas cada vez tendremos que realizar menos tareas rutinarias porque habrá un software o robot que lo hará de una manera más eficiente que nosotros, lo que marcará la diferencia en relación con el trabajo será el talento, no el tiempo que dediquemos a nuestras tareas profesionales ni la experiencia que tengamos realizando determinadas labores. Entonces tomará mucha más relevancia la creatividad, la improvisación, la capacidad para resolver problemas y la forma en la que entendamos las necesidades de las personas, de los clientes o de nuestros compañeros de trabajo.

Por lo tanto, es importante que comencemos a darle más valor a todos estos aspectos, en lugar de a otros que hasta hace poco se consideraban prioritarios, como tener cierta titulación o experiencia. Cada vez adoptarán más valor las denominadas habilidades blandas, mientras que las otras poco a poco van a ir quedando en segundo plano.

Llegados a este punto muchos os podéis estar preguntando, me gusta este planteamiento, pero ¿cómo puedo comenzar a aplicarlo en mi trabajo o en mi empresa? Por suerte comenzamos a contar con herramientas que pueden resultarnos de gran utilidad en este proceso, como son las metodologías ágiles y especialmente una metodología de gestión del talento llamada OKR, de la que os hablaremos en próximos artículos de Futurizable.

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El futuro de la educación pasa por la personalización

Publicado el 10 noviembre, 2017

Si queremos aprovechar al máximo las utilidades que nos ofrecen las tecnologías exponenciales para construir un futuro próspero para la humanidad, en el que seamos capaces de hacer desaparecer los problemas actuales, como pueden ser las enfermedades incurables, el deterioro del medio ambiente y el calentamiento global del planeta, debemos profundizar en las razones por las que aunque tenemos multitud de recursos y tecnologías a nuestra disposición, no estamos siendo capaces de usarlas en todo su potencial para mejorar esos problemas.  Sigue leyendo -> El futuro de la educación pasa por la personalización

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Reflexiones sobre el futuro de la educación

Publicado el 13 agosto, 2017

Colaboración de José Navalpotro, CEO de Fundación Maecenas, para el libro Futurizable

La Educación debe adaptar sus objetivos a la sociedad en la que los individuos que se benefician de ella se desarrollan. Si esto no es así, la Escuela se queda sin sentido social. José Navalpotro

Un tipo valiente este Javier. Poner sobre la mesa un libro de estas características, es retrotraerse a la época de Julio Verne, y proponer al lector una visión del mundo que viene con unos inevitables tintes de futuro que para muchos de nosotros puede ser difícil de entender, creer y asumir. Sigue leyendo -> Reflexiones sobre el futuro de la educación

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  • Libro Futurizable

    Libro Futurizable

    Si eres un profesional dedicado a la innovación o estás interesado en la tecnología que está por llegar, hazte con un ejemplar de Futurizable. En este libro, Javier Martín presenta las principales tecnologías exponenciales que van a tener gran impacto en la sociedad en los próximos años.

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